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30 resultados

La Rioja accesible

tipo de documento Artículos

La Rioja es un destino turístico inclusivo, que trabaja por la accesibilidad real y por crear espacios en los que todos tengamos cabida. Le invitamos a disfrutar del enoturismo y de una gastronomía sobresaliente, a conocer la tierra donde habitaron dinosaurios, a vivir el camino de Santiago y a adentrase en la cuna del castellano.

La Rioja ofrece una variada oferta turística accesible para todo tipo de turistas. Turismo familiar, tercera edad y turistas con necesidades especiales o diversidad funcional encuentran en La Rioja actividades para todos los gustos.

Los amantes de la naturaleza disfrutarán de entornos naturales accesibles como las vías verdes, el Camino de Santiago, el Parque de Sierra Cebollera o la Reserva de los Sotos de Alfaro… donde existen cómodos paseos adaptados para silla de ruedas o con carrito de niños a lo largo de sus senderos accesibles.

Existe una variada oferta de arte, patrimonio y cultura accesibles para conocer monasterios, castillos, museos o los secretos del vino de Rioja. Si se quiere compartir un día en familia nada mejor que pasarlo en los parques temáticos de Paleo Aventura (Barranco Perdido) o Tierra Rapaz, donde mayores y pequeños vivirán experiencias inolvidables. Por supuesto, quien viene La Rioja no puede marcharse sin visitar una de nuestras numerosas bodegas accesibles y participar en las catas sensoriales de vino, donde los sentidos son protagonistas y permiten sorprenderse a todos con hallazgos y descubrimientos de tus capacidades personales.

Si la oferta turística y cultural es variada, no lo es menos la oferta gastronómica. Quienes visitan esta tierra nunca olvidan nuestra cocina gracias a la amplísima oferta de rutas de pinchos y restaurantes accesibles, que no sólo están libres de barreras arquitectónicas, sino que además disponen de menús especiales para diferentes intolerancias.

En definitiva, La Rioja es una región que apetece, un destino accesible que acoge hospitalariamente a todos, una tierra que sorprende positivamente para realizar turismo deportivo, congresual y de reuniones, ir de compras, ...

Ven y descubre #LaRiojaAccesible en:

www.equalitasvitae.com

www.lariojasinbarreras.org

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Rastros

tipo de documento Servicios Turísticos

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Enciso

Guías de huellas de dinosaurios.

Enciso

Guías de huellas de dinosaurios.

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Enciso

El patrimonio paleontológico un bien de todos

La paleontología es la ciencia que estudia la historia de la vida en la Tierra a partir de los restos fósiles. Estos fósiles, que aparecen en las rocas, conforman nuestro patrimonio paleontológico.

El Centro Paleontológico de Enciso es un espacio para la puesta en valor del patrimonio paleontológico de La Rioja, diseñado para el disfrute y aprendizaje de todo tipo de públicos.

¿Qué hace especial a Enciso y La Rioja, paleontológicamente? 

La Rioja es uno de los lugares con más icnitas (huellas fósiles) de dinosaurio del mundo: unos 140 yacimientos distribuidos en 20 municipios, entre los que destaca Enciso.

Además del riquísmo registro fósil mesozoico, La Rioja posee importantes yacimientos paleontológicos de otras épocas, tanto anteriores como posteriores a la era de los dinosaurios.

El registro mesozoico en La Rioja 

El registro de dinosaurios y otros animales contemporáneos en La Rioja data del Cretácico Inferior temprano, hace 120 millones de años.

En esta época, La Rioja estaba ocupada por amplias llanuras fluviales con influencia de aguas salobres.

¡No todo eran dinosaurios!

El Cretácico Inferior de La Rioja nos ha proporcionado fósiles de muchos tipos de animales.

Además de dinosaurios, son habituales los peces y reptiles que habitaban estos ambientes fluviales y lagunares.

Un hallazgo de gran importancia es la primera especie de pterosaurio definida en España: Prejanopterus curvirostris.

 

HORARIO DE VERANO (1 de julio al 15 de septiembre)

Martes a sábado: de 11.00 a 15.00 h y de 16.30 a 18.30 h

HORARIO DEL RESTO DEL AÑO

Martes a viernes: de 11.00 a 15.00 h

Sábados: de 11.00 a 15.00 h y de 16.30 a 18.30 h

Domingos: de 11.00 a 15.00 h

 

Enciso

El patrimonio paleontológico un bien de todos

La paleontología es la ciencia que estudia la historia de la vida en la Tierra a partir de los restos fósiles. Estos fósiles, que aparecen en las rocas, conforman nuestro patrimonio paleontológico.

El Centro Paleontológico de Enciso es un espacio para la puesta en valor del patrimonio paleontológico de La Rioja, diseñado para el disfrute y aprendizaje de todo tipo de públicos.

¿Qué hace especial a Enciso y La Rioja, paleontológicamente? 

La Rioja es uno de los lugares con más icnitas (huellas fósiles) de dinosaurio del mundo: unos 140 yacimientos distribuidos en 20 municipios, entre los que destaca Enciso.

Además del riquísmo registro fósil mesozoico, La Rioja posee importantes yacimientos paleontológicos de otras épocas, tanto anteriores como posteriores a la era de los dinosaurios.

El registro mesozoico en La Rioja 

El registro de dinosaurios y otros animales contemporáneos en La Rioja data del Cretácico Inferior temprano, hace 120 millones de años.

En esta época, La Rioja estaba ocupada por amplias llanuras fluviales con influencia de aguas salobres.

¡No todo eran dinosaurios!

El Cretácico Inferior de La Rioja nos ha proporcionado fósiles de muchos tipos de animales.

Además de dinosaurios, son habituales los peces y reptiles que habitaban estos ambientes fluviales y lagunares.

Un hallazgo de gran importancia es la primera especie de pterosaurio definida en España: Prejanopterus curvirostris.

 

HORARIO DE VERANO (1 de julio al 15 de septiembre)

Martes a sábado: de 11.00 a 15.00 h y de 16.30 a 18.30 h

HORARIO DEL RESTO DEL AÑO

Martes a viernes: de 11.00 a 15.00 h

Sábados: de 11.00 a 15.00 h y de 16.30 a 18.30 h

Domingos: de 11.00 a 15.00 h

 

Poyales

tipo de documento Poblaciones

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Poyales es una localidad española del municipio de Enciso perteneciente a la comunidad autónoma de La Rioja. Se encuentra dentro de la Ruta de los Dinosaurios.

En 1842 se separó del municipio de Enciso, junto con las aldeas de Garranzo, El Villar, y Navalsaz. A mediados del siglo XX sufrió una gran perdida de población, lo que implicó la reincorporación como aldea al ayuntamiento de Enciso.

Poyales es una localidad española del municipio de Enciso perteneciente a la comunidad autónoma de La Rioja. Se encuentra dentro de la Ruta de los Dinosaurios.

En 1842 se separó del municipio de Enciso, junto con las aldeas de Garranzo, El Villar, y Navalsaz. A mediados del siglo XX sufrió una gran perdida de población, lo que implicó la reincorporación como aldea al ayuntamiento de Enciso.

En esta aplicación de cuadernos de viaje, podrás recorrer La Rioja de una manera interactiva. Sobrevolando el mapa de la comunidad tendrás la oportunidad de conocer todas las rutas y lugares visitables. Los recorridos que podrás disfrutar se enmarcan en  la oferta de cultura, patrimonio, enoturismo, gastronomía, naturaleza, congresos, dinosaurios y termalismo. Visita este cuaderno de viaje y elige tu ruta favorita en La Rioja.

 

cuadernodeviaje.lariojaturismo.com

 

 

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4 días en La Rioja

tipo de documento Artículos

Para disfrutar al máximo de La Rioja te recomendamos esta ruta donde conocerás sus lugares más importantes. 

Día 1: Nájera - Santo Domingo - Ezcaray

Para el primer día, podréis seguir el trazado del Camino de Santiago a su paso por La Rioja que justamente sigue este recorrido. Empezaríamos por Logroño, aunque os sugerimos que al menos dejéis una tarde para conocer bien la capital y, sobre todo, para disfrutar de la gastronomía popular de la Calle Laurel.

En Logroño entra el Camino de Santiago por el Puente de Piedra y atraviesa el Casco Antiguo hasta la Iglesia de Santiago que tiene a sus pies una fuente para el peregrino y un curioso juego de la oca gigante con representaciones de todos los hitos principales del Camino de Santiago. Siguiendo el Camino (las marcas con las conchas amarillas y las flechas son fáciles de seguir) llegaréis a la Plaza del Parlamento, donde se encuentra el Parlamento de La Rioja. Cerca de allí se encuentra la Puerta del Revellín, antigua puerta de la ciudad orientada a Finisterre por la que los peregrinos abandonaban Logroño de camino a Navarrete.

Panorámica de Logroño.

Siguiendo la ruta del Camino de Santiago, llegamos a Navarrete. Aunque si se hace en coche, una moderna variante rodea el pueblo, merece la pena entrar a visitarlo. Navarrete es también famoso por su alfarería. Resulta curioso visitar alguna de las más artesanas como es la de Antonio Naharro, justo enfrente del antiguo Hospital de peregrinos San Juan de Acre del que sólo queda la portada que hoy pertenece al cementerio de Navarrete.

Salimos de Navarrete de camino a Nájera, cuna de reyes, ya que aquí tuvo su corte durante muchos años el Reino de Pamplona - Nájera (918 – 1076) Sancho III el Mayor construyó el Monasterio de Santa Mª La Real, donde se encuentra el Panteón real, en base a una leyenda sobre unas visiones que tuvo en la cueva que se encuentra dentro de la iglesia del monasterio.

Monasterio Santa Mª La Real de Nájera.

Desde Nájera, antes de partir por el Camino de Santiago hacia Santo Domingo de la Calzada, merece la pena un pequeño desvío que muchos peregrinos hacen incluso a pie para visitar los Monasterios de Suso y Yuso en San Millán de la Cogolla, Patrimonio de la Humanidad por ser el lugar donde se han encontrado las primeras palabras escritas en castellano antiguo y en vascuence. Es un lugar privilegiado, no sólo por si importancia histórica, sino también por su belleza paisajística. El monasterio de Suso, tiene las visitas limitadas y hay que reservar la visita con antelación. 

Monasterio de Yuso

A la vuelta de San Millán, y siguiendo con los monasterios de La Rioja os recomendamos la visita al Monasterio Cisterciense de Cañas. Es un monasterio peculiar porque al contrario de la mayoría de los monasterios góticos y de la orden del Cister, este monasterio fue y sigue siendo un monasterio de mujeres. Son de las pocas monjas cistercienses del mundo. El monasterio es realmente bonito.

Monasterio de Cañas

Ya en Santo Domingo de la Calzada, toda la ciudad está construida por y para el Camino de Santiago, desde el antiguo Hospital de Peregrinos que hoy es Parador nacional hasta, por supuesto, su magnífica Catedral que posee en su interior la prueba viva de una famosa leyenda medieval en la que cantó una gallina después de asada. Aun podéis oír cantar al gallo y la gallina en la Catedral y podréis conocer al completo la leyenda.

Catedral de Santo Domingo de la Calzada.

Desde Santo Domingo, tenéis a un paso la villa de Ezcaray. La primera villa turística de La Rioja cuya arquitectura típica serrana de sus casas combinan a la perfección con un restutante con 2 estrellas Michelin como el El Portal del Echaurren o la animación de sus calles. Y para los amantes del esquí a pocos kilómetros encontrarás las Estación de Esquí de Valdezcaray.

Ezcaray.

Día 2: Los misterios del vino

El vino de Rioja es famoso en el mundo entero, pero poca gente conoce la importancia que el vino tiene no solo para esta Comunidad, sino para la cultura mundial en general. Un lugar increíble para conocer esto es el Museo de la Cultura del vino Dinastía Vivanco, en la bonita localidad medieval de Briones. En sus más de 4.000 metros de exposición podréis disfrutar de todo lo que el vino ha legado a la cultura y el arte desde los antiguos egipcios a modernos Picassos y conocer además los métodos de elaboración, el transporte, el embotellado, la crianza en barricas… Os recomendamos que reservéis por teléfono la visita lo antes posible porque es una visita indispensable. Este museo ofrece también visita a su bodega, cursos de cata, tienda especializada, restaurante, etc.

Museo Vivanco de la cultura del vino.

Después de conocerlo todo sobre el vino podéis pasar a la práctica en el Barrio de la Estación de Haro, donde se concentran el grueso de las bodegas centenarias de La Rioja. Muchas de ellas tienen visitas organizadas y es muy difícil recomendar una.

Si recorréis la comarca de la Sonsierra empezando por San Vicente (veréis su iglesia y castillo desde Briones) encontraréis lagares rupestres donde se pisaba la uva a pie de campo y construcciones puntiagudas de piedra llamados guardaviñas que servían de refugio y como almacén de herramientas. También encontraréis la única iglesia templaria de La Rioja: Sta. Mª de la Piscina. En San Vicente se celebra una de las fiestas más conocidas de la Semana Santa riojana: los picaos. Estos disciplinantes anónimos se castigan la espalda con flagelos. 

Sta. Mª de la Piscina.

Si os gusta el deporte, una opción interesante es hacer algún tipo de actividad entre viñedos. Las hay de todo tipo y para todo tipo de personas, incluso si no se es un deportista nato: piraguas por el Ebro entre viñedos, globo sobre las viñas, paseos a pie y en bici e incluso paseos a caballo entre los viñedos. Son muy divertidas e interesantes.

Durante todo el día tendréis la oportunidad de llevaros un recuerdo de La Rioja en forma de vino, ya que todas las bodegas ofrecen sus vinos a un precio competitivo a los visitantes turísticos. También podéis visitar el taller de algún artesano que realice botas de vino o barricas.

Segway entre viñedos.

Día 3: Naturaleza y Paisaje

El tercer día podéis dedicarlo a conocer la Sierra Riojana. Especialmente la Sierra de Cameros, con gran tradición ganadera y trashumante hoy reconvertida en el Parque natural de Sierra Cebollera.

Se puede empezar la visita a esta zona subiendo por la empinada carretera del Cañón del Leza. Es un cañón impresionante en el que los buitres sobrevuelan por los miradores sobre las cerradas curvas de la carretera que desde Logroño lleva a lo más alto del Camero Viejo hasta el puerto de Piqueras. En su ascensión además de pequeños pueblos verás pastar las mejores terneras riojanas e incluso, si tienes suerte, algún ciervo que se acerca a los riachuelos a beber. El pueblo de Trevijano se encuentra colgado en la parte alta del cañón y tiene unas vistas excelentes.

Cascadas en el Parque Natural de Sierra Cebollera.

Después de llegar hasta Piqueras, en la localidad serrana de Lumbreras, donde encontraréis el centro de interpretación de la trashumancia, podéis bajar por el Camero Nuevo hasta llegar a Ortigosa en Cameros donde podréis visitar las Cuevas naturales descubiertas en una voladura para hacer una cantera para construir el Pantano del Rasillo.

Cuevas de Ortigosa.

En Villanueva de Cameros podrás conocer cómo se hacen las almazuelas, una artesanía riojana que se realiza cosiendo pequeños trocitos de tela para formar coloridas colchas o cojines, llaveros, alpargatas…

En Villoslada de Cameros encontraréis del Centro de Interpretación de Sierra Cebollera que os mostrará la belleza de este Parque Natural.

De regreso a Logroño, pasaréis por la localidad de Torrecilla en Cameros, cuna de Sagasta y capital de los Cameros.

Villoslada de Cameros.

Día 4: La Rioja Baja

El último día lo podéis pasar conociendo culturas ancestrales que dejaron su huella en La Rioja. Desde Calahorra, antigua Calagurris romana. Ciudad romana de gran importancia como atestiguan los restos romanos que quedan en esta localidad. Calahorra es la capital de La Rioja Baja, tras recorrer su Catedral, el Museo diocesano y otros lugares de interés, no dejéis de probar en uno de sus excelentes restaurantes la verdura calagurritana en cualquiera de sus formas, desde la más tradicional a la nueva cocina. La Semana Santa en Calahorra está declarada de interés turístico nacional.

Calahorra.

Desde Calahorra merece la pena desplazarse a Alfaro donde llama la atención la gran cantidad de cigüeñas que se pueden ver en esta localidad. En la colegiata de Alfaro podrás descubrir la mayor colonia de cigüeña blanca de Europa.

En el centro de interpretación de la Reserva Natural de los Sotos del Ebro os explicarán por qué estas cigüeñas han elegido La Rioja para pasar la mayor parte del año y conoceréis la riqueza natural de esta zona riojana.

Cigüeñas en la colegiata de San Miguel de Alfaro.

Siguiendo el curso del río Alhama desde Alfaro, se llega a Cervera, la capital de la Sierra oriental riojana, desde allí se accede a Contrebia – Leucade, un yacimiento arqueológico de gran interés en un asentamiento celtíbero. Allí conoceréis las formas de vida de estos antiguos habitantes de La Rioja.

Por la tarde, para recuperar fuerzas, os podéis acercar a las pozas de Arnedillo, cerca del balneario de esta localidad y que manan de la misma fuente que las aguas que cientos de turistas “toman” cada año en este establecimiento. Las pozas son más modestas, pero igual de relajantes.

Contrebia Leucade.

Cerca de Arnedillo, en Enciso, tenéis el parque del paleoaventura de “El Barranco Perdido” y el Centro Peleontológico de Enciso, punto de partida ideal para conocer los yacimientos de huellas de dinosaurios y el lugar perfecto para pasar un día en familia donde los niños aprenderán a ser paleontólogos y disfrutarán en el parque de aventura. El paisaje rocoso de Enciso, especialmente al atardecer cuando el cielo se vuelve rojizo, te transporta a miles de años atrás cuando esta zona era una laguna arcillosa y los dinosaurios paseaban por sus orillas en busca de agua y alimento.

El Barranco Perdido.

También, muy cerca, se encuentra el Centro Interpretación Paleontológica de Igeaque tiene una colección fósil realmente impresionante, con restos únicos en el mundo. Además, es la única localidad en toda La Rioja que cuenta con un tronco fósil y su yacimiento de huellas 'La Era del Peladillo", está en los primeros puestos en el ranking en Europa en cuanto a número de huellas. Además, organiza un montón de actividades para los más pequeños.

Centro de Interpretación Paleontológica de Igea.

Seguro que a su paso veis muchos lugares que merecen una parada, tomároslo con tiempo. Parad y disfrutad del paisaje, de las gentes y de la hospitalidad riojana. Si no os da tiempo a hacerlo todo, no os preocupéis, La Rioja está muy cerca y estaremos encantados de que volváis a visitarnos.

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05/02/2018

Cornago

05/02/2018

31/12/2018

Cornago

La Rioja es un destino para descubrir, pero sobre todo para vivirlo, para sentir, para disfrutar. La Rioja apetece por muchas razones y en esta pequeña comunidad, la más pequeña de España, se pueden vivir experiencias únicas. Como muestra valgan estas 10 seleccionadas, aunque si visita esta tierra descubrirá que hay muchas más.

 

1. Calle Laurel y San Juan

Son las dos calles más famosas de Logroño. Repletas de bares que ofrecen su especialidad con nombres pintorescos: Tío Agus, Zapatilla, Blanco y negro, Valentino… Bocados sencillos pero deliciosos acompañados de un buen vino. No deje de probar los famosos champiñones del Soriano o el Ángel. El gusto por los pinchos en La Rioja no es sólo de la capital, en Haro merece la pena una visita a la Herradura y también encontrarán buenos pinchos con verduras en Calahorra.

 

2. Cuna del Castellano.

En los Monasterios de San Millán de la Cogolla, en un entorno natural maravilloso, se escribieron las primeras palabras conocidas en castellano (y también en Euskera). En estos monasterios los copistas de los códices apuntaban en los márgenes de los libros que copiaban pequeñas anotaciones en sus idiomas de origen que hoy son los primeros vestigios escritos de nuestra lengua encontrados. Una visita cultural indispensable, pero también un lujo para los que buscan entornos naturales únicos.

 

3. El vino está íntimamente ligado a La Rioja y una familia riojana, la familia Vivanco, decidió devolver al vino lo que el vino le había dado y creó el que está considerado el mejor museo del vino del mundo, en la preciosa localidad de Briones. En el Museo Vivanco de la cultura del vino podrá aprender sobre elaboración, contemplar valiosas obras de arte y arqueología en torno al vino en el mundo a través de los tiempos; pero, sobre todo, vivir el vino de una manera diferente con sus actividades, catas, paseos por las viñas. Todo en un entorno único.

 

4. La estrella Michelin en el pueblo más pequeño del mundo.

En el pequeño pueblo de Daroca de Rioja, de apenas 50 habitantes se esconde La Venta Moncalvillo uno de los dos restaurantes con estrella Michelin de La Rioja. En este pequeño local, regentado por los hermanos Echapresto se puede degustar una gran cocina y una impresionante bodega con cientos de referencias. No muy lejos, otras dos estrellas Michelin alumbran el Portal de Echaurren, del afamado chef Francis Paniego.

 

5. Un poblado celtibérico

En La Rioja se puede viajar en el tiempo. Antes de que los romanos hicieran famosa la ciudad de Calagurris (Calahorra) ya existían poblaciones en esta zona. En Contrebia Leukade podrá descubrir cómo vivían los celtíberos antes de la llegada de los romanos a la península. Una lección de historia en vivo que gustará a niños y mayores y, además, permite descubrir el Alhama, uno de los valles más peculiares y desconocidos de La Rioja a pesar de su belleza.

 

6. Volar en globo sobre los viñedos

Una de esas cosas que dicen que hay que hacer en la vida, al alcance de la mano gracias a Arco Iris, una empresa que ofrece sus servicios en la zona de Haro y permite sobrevolar los viñedos de La Rioja Alta al amanecer para acabar con un almuerzo “a la riojana” Una de esas experiencias que no olvidarán, especialmente en otoño cuando los viñedos toman sus colores ocres y el paisaje se vuelve un manto de intensos rojos, amarillos y ocres. ¡Un espectáculo!

 

7. Vendimiador por un día

Desde mediados de septiembre y hasta bien entrado octubre La Rioja se convierte en un hervidero de personas, tractores, cestas, corquetes… ¡Llega el momento de la vendimia! Un momento que los viticultores esperan todo el año trabajando en sus cepas y en el que los turistas pueden también participar, aunque de una manera más lúdica, de la mano de empresas especializadas en enoturismo como Riojatrek o de la mano de algunas bodegas que organizan vendimias populares en familia como David Moreno (Badarán)

 

8. La mayor colonia de cigüeñas sobre un edificio.

Este espectáculo natural único puede contemplarse desde los miradores y las calles que rodean a la bonita Colegiata de ladrillo de Alfaro. Cientos de cigüeñas anidan en esta zona, animadas por el buen clima de La Rioja Baja y el entorno que encuentran en el cercano Parque Natural de los Sotos del Ebro. Un paseo por esta zona es un lujo para los amantes del avistamiento de pájaros y también para los que disfrutan del senderismo y otros deportes en un enclave natural lleno de senderos que discurren a la orilla del río Ebro.

 

9. Seguir las huellas de los dinosaurios

El viaje en el tiempo de La Rioja permite incluso llegar a la prehistoria. Miles de años antes de que el hombre apareciera en el mundo La Rioja ya estaba habitada. Las huellas de dinosaurios (icnitas), que en gran número y calidad se encuentran por toda La Rioja, dan fe de su vida en las Sierras riojanas. El centro de interpretación de Igea y el parque de paleoaventura del Barranco Perdido en Enciso son los principales puntos desde los que investigar y descubrir los secretos de los dinosaurios riojanos. Una escapada especialmente indicada para hacer en familia porque a los más pequeños les apasiona este mundo. Les sorprenderá ver como los niños enseñan a sus padres los hallazgos y les cuentan qué tipo de dinosaurio están viendo como auténticos paleontólogos.

 

10. Visitar más de 100 bodegas de las 500 que hay en la denominación de origen Rioja. Quizá 100 son excesivas, pero esa es la oferta entre la que podrá elegir. Especialmente recomendable es el Barrio de la Estación de Haro, donde se concentran las bodegas centenarias, con los grandes nombres de Rioja. En torno a las vías del tren, por las que en los primeros años de la creación de estos templos vinícolas salían los finos caldos riojanos hacia los destinos más recónditos, hoy las bodegas modernas ofrecen sus programas de visita, en los que se puede descubrir no sólo cómo se elaboran los mejores vinos de Rioja, sino también cómo se fabrican las barricas y las cubas de madera de roble, cómo han evolucionado las etiquetas, rincones antiguos donde reposan las añadas más legendarias y modernas ampliaciones realizadas por prestigiosos arquitectos.

Pero estas 10 sugerencias no son las únicas experiencias que podrá vivir en La Rioja. Pregunte a los riojanos y descubrirá que cada viaje puede ser diferente. Acabará conociendo lugares increíbles y compartiendo vino y mantel con desconocidos que podrán convertirse en amigos para toda la vida. 

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Carta a La Rioja

tipo de documento Artículos

Hablar de turismo interior es hablar de falta de costa, de mar y salitre… Durante años hemos hablado de nuestras costas como del único turismo español. Le hemos dado la espalda a tierras tan auténticas, tan sanas, tan bellas… qué estúpidos hemos sido. O, quizás era simplemente la ceguera típica del que no aprecia lo que tiene, dicen que no se vende como se merece pero,  a mí, me da la impresión que se trata de un desconocimiento, de una costumbre de la excelencia, tomando como algo normal lo genial.

Un poco como el riojano cuyo carácter humilde tiende a normalizar el aire limpio y puro que se respira por estos parajes, sus vistas o sus sabores, su potente tierra.

La Rioja es pequeña pero como dirían por aquí: ¡qué chorra más da! cuando este cruce de caminos natural se ha sabido impregnar de tantas influencias culturales, gastronómicas, artística o sociales.

Atravesando de oeste a este por el Ebro, son otros siete ríos, que como venas riegan sus valles de Sur a Norte.

La Sierra de la Demanda se pidió el Oja, el monasterio de Valvanera se arrimó al Najerilla. La Sierra Cebollera se rehoga con agua del Iregua. El Camero Viejo mira cómo el Leza baja lento y con pereza. El Jubera es más de conocer y recorre ruinas de antiguos castillos. Del Cidacos bebían los dinosaurios y el Alhama se va de visita a Navarra para volver a visitar las colonias de cigüeñas de Alfaro.

Es cierto, la naturaleza ha sido generosa con la hermana pequeña de nuestras regiones. Reservas naturales, peñas y sierras defendidas y vigiladas por esos condes del cielo que son los buitres leonados, por águilas o halcones. Sotos y riberas rodeados de álamos blancos, chopos, sauces. Tamarices, alisos y olmos.  Y hablábamos de las cigüeñas, esas portadoras de vida que dicen que no quieren ya migrar hacia África ¿Y quién las culpa? Arquitecturas de nidos descomunales se mueven por instinto, y mientras se quedan nos regalan su estampa.

La Rioja es verde, azul y ocre, es niebla matutina, es luz taimada que el sol en su perezoso ascender dibuja y da margen para contemplar las siluetas de sus montes. Viajar por La Rioja es viajar con calma, es caminar, investigar sus senderos. Sea en el Camino de Santiago, o paseando el gran recorrido a través de todos sus valles, o la Vía Romana del Iregua… cada uno de ellos aporta y nutre nuestro viaje.

Pero La Rioja sobre todo tiene tierra que sangra uva glorificada.

Ayer conocí a Fernando, hijo de agricultores, nariz destacable, hombre de su tierra, mirada calma y hombros anchos de esos que han sostenido el peso del tiempo. Le pregunté si en La Rioja todo el mundo sabía de vinos. Me miró a los ojos y me soltó: “la gente solo entiende de lo que aprecia”. Quizás sea esa otra característica del riojano: sabiduría popular capaz de convertir la lógica en filosofía.

En cualquier caso, La Rioja es vino porque hace ya ocho mil años que se convirtieron en nombre y apellido. La vid nutre al paisaje, ahoga la sed, reconforta el alma y, hasta en su muerte sigue siendo útil. Cuando sus ramas secas, lo que toda la vida ha sido el sarmiento, alimenta el fuego cuyo calor y humo impregnarán las chuletas en el ciclo perfecto.

Ya lo ven, le llaman turismo de interior cuando es turismo de los sentidos porque, La Rioja los despierta todos.

Y recuerden, si paseando por los pueblos alguien le grita: ¡qué pasa! Tranquilos, es un riojano diciendo hola. Sin embargo ante el “andevás”, es mejor pararse porque puede ser un toque de atención. Pero cuando dicen que vamos a tomar “el arranque”, eso ya es buena señal, eso quiere decir que vamos a por la última, aunque seguramente será mentira.

Texto: Carta a La Rioja escrita por Kike del Olmo para el programa de Onda Cero "Gente Viajera"

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Seguimos el curso del Alto Leza. De acuerdo al testamento geológico, pisamos el suelo más antiguo de toda La Rioja. Hace 120 millones de años, por aquí caminaron saurios gigantes que dejaron impresas sus huellas para siempre. En este entorno, hace unos cuantos milenios, germinaron asentamientos humanos. Todas las cimas tienen historias que son Reserva de la Biosfera. Y por las calles que habitan la Sierra, abundan los ilustres. Políticos, empresarios, religiosos, indianos. El Camero viejo no olvida.

De los veintiún pueblos que decoran estas montañas, catorce continúan habitados. Un camino curvoso nos conduce hacia el corazón del cuerpo rocoso. Alcanzamos una población con muchas caras y todas semejantes. Asoma la piedra en las plantas bajas pero más arriba crecen el adobe y la cal. Vidas uniformes. Laguna de Cameros nos recibe impoluta sobre alfombras empedradas. Por estas tierras, los nombres mudan en cada muga. Bajo nosotros, discurre el río Mayor, que en San Román es el Leza.

Laguna de Cameros

Plantamos los pies sobre la plaza José de la Cámara y Moreno, un emigrante afortunado y agradecido con su pueblo. Nos cuentan que donó las escuelas y entendemos que difícilmente podía haber mejor regalo para la mente. Entramos en una iglesia del siglo XVI construida en ofrenda a Nuestra Señora de la Asunción. El templo religioso custodia un imponente retablo barroco y una réplica de la Sábana Santa de Turín que descubre como donante a Juan Antonio de Irusta y Alonso de Tejada. La lista de laguchinos ilustres evoca instituciones nobiliarias y señores medievales. En el Museo del Solar de Tejada, nos adentramos en una de las casas privilegiadas más antiguas de España.

Ascendemos para ganar perspectiva sobre los entresijos de Laguna. Algunas chimeneas humean en silencio. Nos señalan la ruta hacia el puerto de Sancho Leza, la coyuntura entre los valles de los dos Cameros, el viejo y el nuevo. Antes de regresar sobre nuestros pasos, probamos el queso fresco de cabra autóctona que prepara aquí mismo María José González. Las abuelas cameranas inspiran a este pequeño taller artesanal.

Aquí una vez hubo hasta 1.200 habitantes. De camino a la ermita de Santo Domingo de Silos, imaginamos cómo serían las procesiones entonces. La muchedumbre tomando la montaña. Dicen que el beato cumplió penitencia en estos riscos y ese sacrificio pervive como devoción. Nos avituallamos en el Hotel-Restaurante Camero Viejo antes de enfrentarnos con la culebra de asfalto.

En San Román de Cameros, miramos hacia el suelo. Seguimos cruces, cuadrados y ramificaciones naturales a través de plazas y lavaderos. Felpudos pavimentados advierten la vida y el riguroso trabajo de unos canteros de Trevijano. Aquí, las piedras son ripios. Subimos y subimos por la 'recua'. Los ojos clavados bajo nuestros pies.

San Román de Cameros

En la plaza del olmo ya no queda ningún olmo. Nos explican que un antiguo poblado celtíbero asentado monte arriba conquistó el entorno hace miles de años. Con el tiempo, la vida fue descendiendo en círculos concéntricos. Como consecuencia, las viviendas asoman más fachada que espalda. Algunos vecinos nos recuerdan que no hace tanto los animales vivían en las plantas bajas y arriba sus dueños. El último piso era el alhorín. Usos de la cultura rural.

Paseamos entre emblemas e ilustrados. Contemplamos la casa donde nacieron los hermanos Diego y Simón de Ágreda. Las escuelas, fundadas por ellos en 1787, son las más antiguas de La Rioja con las puertas abiertas. Dentro, visitamos el museo y leemos libros de texto añejos entre pupitres y recuerdos escolares.

Nos revelan que en este pueblo se conserva el archivo del Solar de Valdeosera, casa nobiliaria omnipresente en la Sierra y que enraíza en una aldea hoy abandonada. Sabemos también que Manuel Antonio García Herreros, célebre político español del siglo XIX, nació en San Román. Entramos en la iglesia de la Asunción bajo un peculiar arco de toba caliza. En el interior, recorremos los retablos de pueblos rendidos tiempo atrás.

Desde aquí, contemplamos la aldea de Velilla, que se sostiene con vida. Nos proponen rutas por tejeras, dólmenes, hayedos y ruinas históricas; es una incitación para respirar y escuchar a la naturaleza, para imaginar hechos pretéritos y observar con atención. Pero ahora llama el hambre. En el restaurante Monterreal, todo son dudas preliminares. ¿Las alubias rojas? ¿Patatas con chorizo? ¿Quizá una ensalada? ¿Has dicho croquetas con jamón? ¿O carrilleras? ¿Y callos? ¿También manitas? El menú nos devora a nosotros.

Soto en Cameros

De nuevo, una carretera cerrada y la vista escondida. Aparece Soto en Cameros como un intrigante accidente geográfico. Zona inundable, picos y valles. Por aquí, el Leza discurre por un asombroso cañón natural. Por aquí, anduvieron dinosaurios hace millones de años. Vemos icnitas sobre piedras prehistóricas y acariciamos ese rastro geológico. El testamento emergido. Rodeamos el pueblo, que llegó a ser capital de La Rioja, por un tranquilo sendero natural que deriva en la Fuente de los Tres Caños, antiguo centro. Desde aquí, visualizamos un escenario que admitió a casi 3.000 almas en tiempos de esplendor.

Cruzamos puentes y envolvemos con nuestros pasos la iglesia de San Esteban Protomártir. Nos acecha con el semblante de una sólida fortaleza, disimulando heridas y cicatrices. En la atalaya, duerme la ermita de Nuestra Señora del Cortijo. Aquí, también nos persiguen los escudos y apellidos de plomo. El Marqués de Vallejo, Francisco Luis Vallejo Elía, Juan Adán de la Parra, los hermanos Ximénez... A estos últimos se les debe el antiguo hospital de San José, hoy un albergue con presencia esplendorosa.

Empieza a oscurecer el cielo sobre el Camero viejo. Antes de evadirnos, nos conducen hacia un taller emblemático. En 1874, Juan de Dios Redondo inició un negocio de mazapanes artesanos que ha arrastrado marca y fama hasta la actualidad. Sus bisnietas prolongan la tradición. Nos enseñan el horno de leña, una maravilla ingeniera donde cuecen las mezclas secretas de almendra, agua y azúcar. Catamos bocados naturales y otros de chocolate. Paladeamos y almacenamos el dulzor en la memoria mientras descendemos de regreso a casa.

Texto: Sergio Cuesta

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