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20/12/2018

Arnedo

20/12/2018

20/03/2019

Arnedo

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Nalda

Las primeras noticias escritas y conservadas de la existencia de una fortaleza en Nalda provienen de las crónicas del rey Fernando IV. En el año 1299, Juan Núñez de Lara había entrado en Castilla atacando las tierras del obispado de Calahorra que don Juan Alfonso de Haro tenía en nombre de Fernando IV. En el enfrentamiento, acontecido entre Araciel y Alfaro, salió perdedor Núñez de Lara que fue hecho prisionero y encerrado en el castillo de Nalda, propiedad de Juan Alfonso de Haro. No obstante, parece probable que el castillo sea anterior a esa fecha, dada su situación estratégica en el trazado del sistema defensivo formado por las fortalezas del valle del Iregua, junto al importante enclave de Viguera, y también los de Albelda y Clavijo, todo en dominio cristiano desde el 923.

En el s.XIV su destino se ligó al de la familia Ramírez de Arellano convirtiéndose en el centro de poder de un vasto territorio, el Señorío de Cameros, que se extendía desde el norte de la provincia de Soria hasta el valle del Ebro.

Su desaparición llegó con la abolición de los señoríos a comienzos del s. XIX. A partir de ese momento se usó como cantera, sus materiales se expoliaron y los escombros acabaron por ocultar la antigua fortaleza. Finalmente, el cerro fue acondicionado como era de trilla y en sus entrañas se excavaron las pequeñas bodegas de vino familiares que hoy podemos ver en el entorno.

VISITAS GUIADAS AL CASTILLO

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja

Época: siglo XII
Propiedad: municipal
Visitable: libre acceso y visitas guiadas

Nalda

Las primeras noticias escritas y conservadas de la existencia de una fortaleza en Nalda provienen de las crónicas del rey Fernando IV. En el año 1299, Juan Núñez de Lara había entrado en Castilla atacando las tierras del obispado de Calahorra que don Juan Alfonso de Haro tenía en nombre de Fernando IV. En el enfrentamiento, acontecido entre Araciel y Alfaro, salió perdedor Núñez de Lara que fue hecho prisionero y encerrado en el castillo de Nalda, propiedad de Juan Alfonso de Haro. No obstante, parece probable que el castillo sea anterior a esa fecha, dada su situación estratégica en el trazado del sistema defensivo formado por las fortalezas del valle del Iregua, junto al importante enclave de Viguera, y también los de Albelda y Clavijo, todo en dominio cristiano desde el 923.

En el s.XIV su destino se ligó al de la familia Ramírez de Arellano convirtiéndose en el centro de poder de un vasto territorio, el Señorío de Cameros, que se extendía desde el norte de la provincia de Soria hasta el valle del Ebro.

Su desaparición llegó con la abolición de los señoríos a comienzos del s. XIX. A partir de ese momento se usó como cantera, sus materiales se expoliaron y los escombros acabaron por ocultar la antigua fortaleza. Finalmente, el cerro fue acondicionado como era de trilla y en sus entrañas se excavaron las pequeñas bodegas de vino familiares que hoy podemos ver en el entorno.

VISITAS GUIADAS AL CASTILLO

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja

Época: siglo XII
Propiedad: municipal
Visitable: libre acceso y visitas guiadas

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Cornago

En Julio de 2013 se inauguró en Cornago el Centro de Interpretación del Castillo de la Luna, enmarcado dentro del Plan de Competitividad Turística La Senda Termal en la Reserva de la Biosfera de La Rioja”.

Con esta actuación se da continuidad al eje histórico que lleva al visitante desde el S.IV a. C. en Contrebia Leucade, hasta prácticamente el S.XVI d.C.

A través de los sucesivos castillos de Cornago se presentan hechos relevantes de nuestra historia, que van desde el final de los reinos visigodos, la invasión árabe de la Península Ibérica y la reconquista, con Cornago como territorio fronterizo entre los reinos de Pamplona, Aragón y Castilla, hasta el Cisma de Occidente a través del Papa Luna, o la unificación del territorio peninsular con las coronas de Castilla y León con los Reyes Católicos.

Todo el planteamiento museográfico del Centro de Interpretación ha sido cohesionado mediante la Luna como hilo conductor que da nombre al Centro, un elemento común que pone en valor el relato histórico de Cornago.

La media luna islámica como símbolo de la dominación árabe del territorio a través de la dinastía de los Banu Qasi, cuyo origen se remonta al noble visigodo Cassio.

La luna como símbolo de los señores de Cornago: Los Luna, con Álvaro de Luna -condestable de Castilla, en tiempos de Juan II-, como figura más representativa.

La Luna como elemento del cielo de Cornago, enmarcado dentro de la Certificación Star-light de la Reserva de la Biosfera.

La visita se estructura a través de cuatro espacios diferenciados temáticamente:

La Sala I arranca con los reinos visigodos y la situación de la península antes de la invasión musulmana. De aquí emerge la figura del Conde Cassio, noble visigodo convertido al islam en el 714, de cuya extirpe surge la temible dinastía de los Banu Qasi (los hijos de Cassio), muladíes que dominaron el valle medio del Ebro durante cerca de tres siglos, con la figura destacada de

Musa Ibn Musa, más conocido por el sobrenombre de “El Moro Muza”, emparentado con Iñigo de Arista, primer rey de Pamplona.

Esta sala termina con la Batalla de Clavijo, su leyenda y el origen de las peregrinaciones a Santiago, un camino guiado por las estrellas que bien pueden verse desde el cielo en Cornago.

La Sala II presenta la Reconquista, como una lucha de religiones: La Guerra Santa Islámica frente a las cruzadas cristianas. En todo este tiempo Cornago se sitúa en el epicentro de la formación de los reinos cristianos, siendo inicialmente dependiente del reino de Pamplona para pasar a ser anexionado al reino de Aragón por Alfonso I, el Batallador, hasta su compra definitiva por el reino de Castilla por parte de Alfonso XI, a principios del siglo XIV.

La sala está presidida por una maqueta del Castillo de Cornago en la que se recrea la vida que se hacía en su interior.

La familia de los Luna, propietarios de estas tierras y del Castillo desde que el rey Enrique se la cediera a Don Juan Martínez de Luna y Gotor, es la protagonista de la Sala III.

Sala III:

En ella se cuenta no sólo la historia de esta familia con D. Álvaro de Luna, condestable de Castilla en tiempos de Juan II y su hija, María de Luna -primera en utilizar el Castillo con un propósito residencial-, sino también el Cisma de Occidente, encarnado en la figura de D. Pedro de Luna, más conocido como Benedicto XIII, el “Papa Luna”, quien “se mantuvo en sus trece” (de aquí surge la expresión), en su Castillo de Peñíscola tras la resolución del conflicto.

Sala IV

La vida en el castillo se nos muestra en la Sala IV, a través de una mirada etnográfica de las formas de vida y la doble función del castillo: como espacio de relación social y como bastión defensivo de un territorio. De esta manera nos aproximamos al modelo de vida feudal y su evolución hasta la edad moderna. Así mismo, vemos la evolución arqueológica del Castillo de Cornago desde su primera construcción como torre defensiva en la marca norte islámica, en el siglo VIII, aproximadamente, hasta su remodelación como palacio en el s.XVI.

Este centro de interpretación pretende que el visitante, a parte de un conocimiento y una experiencia, se lleve en su interior la constatación de que la historia se le transmite es parte de su propia historia y, por lo tanto, le pertenece. Un centro que busca esencialmente que los visitantes descubran una parte de sí mismos en las piedras del castillo, que posteriormente se recomienda visitar. De esta manera se obtiene una experiencia única y personal combinada con la visita al centro de interpretación. 

Cornago

En Julio de 2013 se inauguró en Cornago el Centro de Interpretación del Castillo de la Luna, enmarcado dentro del Plan de Competitividad Turística La Senda Termal en la Reserva de la Biosfera de La Rioja”.

Con esta actuación se da continuidad al eje histórico que lleva al visitante desde el S.IV a. C. en Contrebia Leucade, hasta prácticamente el S.XVI d.C.

A través de los sucesivos castillos de Cornago se presentan hechos relevantes de nuestra historia, que van desde el final de los reinos visigodos, la invasión árabe de la Península Ibérica y la reconquista, con Cornago como territorio fronterizo entre los reinos de Pamplona, Aragón y Castilla, hasta el Cisma de Occidente a través del Papa Luna, o la unificación del territorio peninsular con las coronas de Castilla y León con los Reyes Católicos.

Todo el planteamiento museográfico del Centro de Interpretación ha sido cohesionado mediante la Luna como hilo conductor que da nombre al Centro, un elemento común que pone en valor el relato histórico de Cornago.

La media luna islámica como símbolo de la dominación árabe del territorio a través de la dinastía de los Banu Qasi, cuyo origen se remonta al noble visigodo Cassio.

La luna como símbolo de los señores de Cornago: Los Luna, con Álvaro de Luna -condestable de Castilla, en tiempos de Juan II-, como figura más representativa.

La Luna como elemento del cielo de Cornago, enmarcado dentro de la Certificación Star-light de la Reserva de la Biosfera.

La visita se estructura a través de cuatro espacios diferenciados temáticamente:

La Sala I arranca con los reinos visigodos y la situación de la península antes de la invasión musulmana. De aquí emerge la figura del Conde Cassio, noble visigodo convertido al islam en el 714, de cuya extirpe surge la temible dinastía de los Banu Qasi (los hijos de Cassio), muladíes que dominaron el valle medio del Ebro durante cerca de tres siglos, con la figura destacada de

Musa Ibn Musa, más conocido por el sobrenombre de “El Moro Muza”, emparentado con Iñigo de Arista, primer rey de Pamplona.

Esta sala termina con la Batalla de Clavijo, su leyenda y el origen de las peregrinaciones a Santiago, un camino guiado por las estrellas que bien pueden verse desde el cielo en Cornago.

La Sala II presenta la Reconquista, como una lucha de religiones: La Guerra Santa Islámica frente a las cruzadas cristianas. En todo este tiempo Cornago se sitúa en el epicentro de la formación de los reinos cristianos, siendo inicialmente dependiente del reino de Pamplona para pasar a ser anexionado al reino de Aragón por Alfonso I, el Batallador, hasta su compra definitiva por el reino de Castilla por parte de Alfonso XI, a principios del siglo XIV.

La sala está presidida por una maqueta del Castillo de Cornago en la que se recrea la vida que se hacía en su interior.

La familia de los Luna, propietarios de estas tierras y del Castillo desde que el rey Enrique se la cediera a Don Juan Martínez de Luna y Gotor, es la protagonista de la Sala III.

Sala III:

En ella se cuenta no sólo la historia de esta familia con D. Álvaro de Luna, condestable de Castilla en tiempos de Juan II y su hija, María de Luna -primera en utilizar el Castillo con un propósito residencial-, sino también el Cisma de Occidente, encarnado en la figura de D. Pedro de Luna, más conocido como Benedicto XIII, el “Papa Luna”, quien “se mantuvo en sus trece” (de aquí surge la expresión), en su Castillo de Peñíscola tras la resolución del conflicto.

Sala IV

La vida en el castillo se nos muestra en la Sala IV, a través de una mirada etnográfica de las formas de vida y la doble función del castillo: como espacio de relación social y como bastión defensivo de un territorio. De esta manera nos aproximamos al modelo de vida feudal y su evolución hasta la edad moderna. Así mismo, vemos la evolución arqueológica del Castillo de Cornago desde su primera construcción como torre defensiva en la marca norte islámica, en el siglo VIII, aproximadamente, hasta su remodelación como palacio en el s.XVI.

Este centro de interpretación pretende que el visitante, a parte de un conocimiento y una experiencia, se lleve en su interior la constatación de que la historia se le transmite es parte de su propia historia y, por lo tanto, le pertenece. Un centro que busca esencialmente que los visitantes descubran una parte de sí mismos en las piedras del castillo, que posteriormente se recomienda visitar. De esta manera se obtiene una experiencia única y personal combinada con la visita al centro de interpretación. 

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Aguilar del Río Alhama

Restos de los cimientos del castillo defensivo en lo alto de un cerro sobre el pueblo.

Está situado en lo alto de un cerro y, aunque en la actualidad se encuentra en estado de ruina total, la pervivencia de las huellas de los cimientos de planta trapezoidal permiten reconstruir el perímetro, que se adaptaba a la topografía del terreno.

Hay pocos datos, aunque está certificado que el castillo existía ya en el 1186, dado que, entonces, junto con los castillos de Cervera del Río Alhama y Ágreda, pasó a Diego Jiménez (señor de los Cameros) como garantía del pacto suscrito entre Alfonso VII de Castilla y Alfonso II de Aragón.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja


Época: siglo XII
Propiedad: municipal
Visitable: libre acceso

Aguilar del Río Alhama

Restos de los cimientos del castillo defensivo en lo alto de un cerro sobre el pueblo.

Está situado en lo alto de un cerro y, aunque en la actualidad se encuentra en estado de ruina total, la pervivencia de las huellas de los cimientos de planta trapezoidal permiten reconstruir el perímetro, que se adaptaba a la topografía del terreno.

Hay pocos datos, aunque está certificado que el castillo existía ya en el 1186, dado que, entonces, junto con los castillos de Cervera del Río Alhama y Ágreda, pasó a Diego Jiménez (señor de los Cameros) como garantía del pacto suscrito entre Alfonso VII de Castilla y Alfonso II de Aragón.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja


Época: siglo XII
Propiedad: municipal
Visitable: libre acceso

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Cornago

Se trata de una fortaleza que quizá sea de finales del siglo XIII, aunque es más que probable que existiera un castillo anterior como parecen atestiguar algunos paredones de peor fábrica que el resto de la fortaleza que todavía se conservan. No podemos olvidar que esta fue tierra de frontera entre árabes y cristianos y que en este enclave jugaba un papel estratégico en la defensa del valle del Ebro, del mismo modo que, posteriormente, y ya con la presencia del castillo actual, lo fue entre los reinos de Aragón, Navarra y Castilla.

Se trata de un edificio complejo con cuatro torres construido con sillería, sillarejo y ladrillo. Posee dos muros, el exterior, que rodea la iglesia, pudo corresponderse con el antiguo albacar, es decir, el espacio destinado a refugio de la población en caso de guerra. A este espacio se accede por el denominado Arco de la Campanilla.

Las cuatro torres que rodean el castillo son diferentes, tres circulares de distintos tamaños y una, la del este, cuadrada; solo una conserva las almenas. En la actualidad existe un acceso para poder subir a las torres.

La puerta principal se defendía desde las torres que la flanquean y desde el adarve (nombre que se le da al camino que se encuentra en lo alto de la muralla; también nombre que se da a los muros de la fortaleza). En el interior se pueden observar los agujeros que soportaban vigas de pisos superiores (llamados mechinales) hoy desaparecidos, y que nos indican que el castillo estaba adaptado también como lugar de residencia. Se conoce la ubicación de los dormitorios y las cocinas; también la existencia de una bodega, un silo y un pozo.

El castillo ha estado relacionado con el linaje de los Luna, que fueron señores de la villa del siglo XIV al siglo XVI. El fundador del linaje parece ser D. Bocalla de Luna, relacionado con la casa Real de Navarra, quien tomó el nombre de la conquista de la localidad aragonesa de Luna, falleciendo en Huesca en 1094.

El primer señor de la villa fue Juan Martínez de Luna, hermano del “Papa Luna” aunque no se puede descartar que el castillo estuviera ya levantado (al menos una buena parte) antes de que los Luna se asentaran en la zona. La familia recibe este patrimonio por voluntad del Rey Enrique como reconocimiento a su lealtad y apoyo tras la derrota de sus armas en la batalla de Nájera. Sin embargo, la familia perdería poco después parte de estas posesiones.

Sin duda, persona de gran importancia para la zona y para la historia del castillo fue D. Álvaro de Luna, a quien el Rey Juan II concedió como regalo de bodas Cornago, junto con otros lugares próximos que habían sido propiedad de su padre. Siendo señor de Cornago y Jubera concedería exenciones de tributos a los que acudieran a vivir a esta villa y, muy probablemente, influyó de forma importante en Juan II para que firmara la concesión del Fuero de Cornago en 1545.

Don Álvaro llegaría a ser Condestable de Castilla y dejó como herencia el mayorazgo de Cornago a su hija María de Luna y su marido, quienes a su vez se lo transmitieron a sus hijos. No obstante, la situación económica de la familia no era buena y se vieron obligados a empeñar parte de sus posesiones al Conde de Aguilar, aunque siguieron residiendo en el castillo hasta el siglo XVII en que se abandona. 

Época: siglos XIV y XV
Propiedad: municipal

Visitable: sí, consultar: http://www.cornago.org/El-castillo-de-Cornago.1651.0.html

Cornago

Se trata de una fortaleza que quizá sea de finales del siglo XIII, aunque es más que probable que existiera un castillo anterior como parecen atestiguar algunos paredones de peor fábrica que el resto de la fortaleza que todavía se conservan. No podemos olvidar que esta fue tierra de frontera entre árabes y cristianos y que en este enclave jugaba un papel estratégico en la defensa del valle del Ebro, del mismo modo que, posteriormente, y ya con la presencia del castillo actual, lo fue entre los reinos de Aragón, Navarra y Castilla.

Se trata de un edificio complejo con cuatro torres construido con sillería, sillarejo y ladrillo. Posee dos muros, el exterior, que rodea la iglesia, pudo corresponderse con el antiguo albacar, es decir, el espacio destinado a refugio de la población en caso de guerra. A este espacio se accede por el denominado Arco de la Campanilla.

Las cuatro torres que rodean el castillo son diferentes, tres circulares de distintos tamaños y una, la del este, cuadrada; solo una conserva las almenas. En la actualidad existe un acceso para poder subir a las torres.

La puerta principal se defendía desde las torres que la flanquean y desde el adarve (nombre que se le da al camino que se encuentra en lo alto de la muralla; también nombre que se da a los muros de la fortaleza). En el interior se pueden observar los agujeros que soportaban vigas de pisos superiores (llamados mechinales) hoy desaparecidos, y que nos indican que el castillo estaba adaptado también como lugar de residencia. Se conoce la ubicación de los dormitorios y las cocinas; también la existencia de una bodega, un silo y un pozo.

El castillo ha estado relacionado con el linaje de los Luna, que fueron señores de la villa del siglo XIV al siglo XVI. El fundador del linaje parece ser D. Bocalla de Luna, relacionado con la casa Real de Navarra, quien tomó el nombre de la conquista de la localidad aragonesa de Luna, falleciendo en Huesca en 1094.

El primer señor de la villa fue Juan Martínez de Luna, hermano del “Papa Luna” aunque no se puede descartar que el castillo estuviera ya levantado (al menos una buena parte) antes de que los Luna se asentaran en la zona. La familia recibe este patrimonio por voluntad del Rey Enrique como reconocimiento a su lealtad y apoyo tras la derrota de sus armas en la batalla de Nájera. Sin embargo, la familia perdería poco después parte de estas posesiones.

Sin duda, persona de gran importancia para la zona y para la historia del castillo fue D. Álvaro de Luna, a quien el Rey Juan II concedió como regalo de bodas Cornago, junto con otros lugares próximos que habían sido propiedad de su padre. Siendo señor de Cornago y Jubera concedería exenciones de tributos a los que acudieran a vivir a esta villa y, muy probablemente, influyó de forma importante en Juan II para que firmara la concesión del Fuero de Cornago en 1545.

Don Álvaro llegaría a ser Condestable de Castilla y dejó como herencia el mayorazgo de Cornago a su hija María de Luna y su marido, quienes a su vez se lo transmitieron a sus hijos. No obstante, la situación económica de la familia no era buena y se vieron obligados a empeñar parte de sus posesiones al Conde de Aguilar, aunque siguieron residiendo en el castillo hasta el siglo XVII en que se abandona. 

Época: siglos XIV y XV
Propiedad: municipal

Visitable: sí, consultar: http://www.cornago.org/El-castillo-de-Cornago.1651.0.html

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Cervera del Río Alhama

Ruinas de una gran fortaleza defensiva sobre la peña de San Antonio.

Se divide en varias zonas: castillo, amplia explanada o albacar cerrada por murallas y una segunda línea de muralla. El castillo lo conforma una gran torre del homenaje rectangular con patio interior con aljibe y paso angosto acodillado y escalera que lo pone en contacto con el exterior; por otro lado un amplio patio con torreón.

Tres posibles accesos: desde la calle Juan Jiménez; la calle Balija o por el Barranco del Toyo.

La tradición lo consideraba romano pero su origen parece musulmán. Después de ser conquistado por Alfonso I el Batallador pasó a ser guardiana de la frontera del reino castellano frente al navarro-aragonés.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja


Época: siglos XI y XII
Propiedad: municipal
Visitable: libre acceso

Cervera del Río Alhama

Ruinas de una gran fortaleza defensiva sobre la peña de San Antonio.

Se divide en varias zonas: castillo, amplia explanada o albacar cerrada por murallas y una segunda línea de muralla. El castillo lo conforma una gran torre del homenaje rectangular con patio interior con aljibe y paso angosto acodillado y escalera que lo pone en contacto con el exterior; por otro lado un amplio patio con torreón.

Tres posibles accesos: desde la calle Juan Jiménez; la calle Balija o por el Barranco del Toyo.

La tradición lo consideraba romano pero su origen parece musulmán. Después de ser conquistado por Alfonso I el Batallador pasó a ser guardiana de la frontera del reino castellano frente al navarro-aragonés.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja


Época: siglos XI y XII
Propiedad: municipal
Visitable: libre acceso

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Enciso

Uno de los castillos más antiguos de La Rioja, de planta ovalada adaptada al cerro sobre el pueblo.

Dos recintos: el central, donde destaca una torre cuadrada y otra elipsodial con ingreso acodillado; el exterior, con dos barreras de murallas que conserva torreón cuadrado.

Se accede desde la plaza del pueblo, subiendo a la parte alta del mismo por la calle de la Virgen.

Posible origen musulmán. En 1109 era su tenente Fortun Iñiguez. En 1184 pasó a ser de Diego Ximénez por donación de Alfonso VIII, siendo desde entonces del señorío de Cameros hasta 1246 que fue vendido a la orden de Calatrava.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja


Época: siglo X
Propiedad: municipal
Visitable: libre acceso

Enciso

Uno de los castillos más antiguos de La Rioja, de planta ovalada adaptada al cerro sobre el pueblo.

Dos recintos: el central, donde destaca una torre cuadrada y otra elipsodial con ingreso acodillado; el exterior, con dos barreras de murallas que conserva torreón cuadrado.

Se accede desde la plaza del pueblo, subiendo a la parte alta del mismo por la calle de la Virgen.

Posible origen musulmán. En 1109 era su tenente Fortun Iñiguez. En 1184 pasó a ser de Diego Ximénez por donación de Alfonso VIII, siendo desde entonces del señorío de Cameros hasta 1246 que fue vendido a la orden de Calatrava.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja


Época: siglo X
Propiedad: municipal
Visitable: libre acceso

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Arnedillo

Torre-fuerte del antiguo castillo y lienzo de muralla en la montaña, situado al norte del núcleo urbano, en la margen derecha del río Cidacos.

Su composición actual se basa en los restos de una torre de planta casi cuadrada pero muy irregular en su interior, del arranque de un muro que parte del lado occidental de la torre dirigiéndose hacia el sur y de un lienzo de muralla que lo une al escarpe rocoso próximo. A estos elementos se añade la existencia de restos de antiguos muros en la base del cementerio que se encuentra situado a los pies de la torre.

Las primeras noticias históricas sobre el castillo de Arnedillo son de 1170, cuando Alfonso VIII de Castilla daba a la catedral de Calahorra y a su obispo, Rodrigo, la villa de Arnedillo con el castillo que dominaba la Lomiella, que pasaría a manos del obispo Juan Pérez en 1224.

Posteriormente, a mediados del siglo XIX, se llamaba Castillo Lombera y el cementerio del pueblo ocupaba ya el antiguo recinto de la fortaleza, ya que las necesidades defensivas habían desaparecido.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja


Época: siglo XII
Propiedad: municipal
Visitable: libre acceso

Arnedillo

Torre-fuerte del antiguo castillo y lienzo de muralla en la montaña, situado al norte del núcleo urbano, en la margen derecha del río Cidacos.

Su composición actual se basa en los restos de una torre de planta casi cuadrada pero muy irregular en su interior, del arranque de un muro que parte del lado occidental de la torre dirigiéndose hacia el sur y de un lienzo de muralla que lo une al escarpe rocoso próximo. A estos elementos se añade la existencia de restos de antiguos muros en la base del cementerio que se encuentra situado a los pies de la torre.

Las primeras noticias históricas sobre el castillo de Arnedillo son de 1170, cuando Alfonso VIII de Castilla daba a la catedral de Calahorra y a su obispo, Rodrigo, la villa de Arnedillo con el castillo que dominaba la Lomiella, que pasaría a manos del obispo Juan Pérez en 1224.

Posteriormente, a mediados del siglo XIX, se llamaba Castillo Lombera y el cementerio del pueblo ocupaba ya el antiguo recinto de la fortaleza, ya que las necesidades defensivas habían desaparecido.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja


Época: siglo XII
Propiedad: municipal
Visitable: libre acceso

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Autol

Se alza sobre un peñasco inaccesible en el extremo suroeste del casco urbano, junto a la iglesia parroquial de San Adrián. Consta de un recinto rectangular con la torre del homenaje en el extremo noroeste y otro muro exterior que corre paralelo al recinto, en el lado norte, que serviría para proteger la entrada.

Probable origen musulmán. Primera noticia histórica de 1036, cuando era su tenente Lope Fortuniones, luego lo fue Fortun Garceiz en 1060, cinco años después se nombra a Sancho Garcés que lo donó a Sancho IV de Navarra.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja


Época: siglo XI
Propiedad: municipal
Visitable: libre acceso

Autol

Se alza sobre un peñasco inaccesible en el extremo suroeste del casco urbano, junto a la iglesia parroquial de San Adrián. Consta de un recinto rectangular con la torre del homenaje en el extremo noroeste y otro muro exterior que corre paralelo al recinto, en el lado norte, que serviría para proteger la entrada.

Probable origen musulmán. Primera noticia histórica de 1036, cuando era su tenente Lope Fortuniones, luego lo fue Fortun Garceiz en 1060, cinco años después se nombra a Sancho Garcés que lo donó a Sancho IV de Navarra.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja


Época: siglo XI
Propiedad: municipal
Visitable: libre acceso

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Quel

Torre rodeada por una cerca muy irregular reforzada por dos torreones cuadrados, al borde de un farallón rocoso sobre el pueblo de Quel. Consta de una torre del homenaje desmochada de planta rectangular y tres alturas, rodeada de una cerca exterior que tenía como refuerzos dos torreones cuadrados con vestigios de adarve y almenas.

Se cree que primeramente hubo un asentamiento romano a modo de torre de vigilancia, pero que posteriormente, y durante la dominación musulmana, se levantó un castillo, que quedaría obsoleto hasta que, en el último tercio del siglo XV, se produce la reconstrucción definitiva a manos de García Sánchez de Alfaro. Los diversos repartos de herencias de la familia de este señor provocaron numerosos problemas en la villa de Quel, que llegó a tener cinco señores que exigían obligaciones y servicios completos a los villanos.

Se accede por el camino de las eras, bordeando la ladera y ascendiendo a la cumbre. Su posición dominante sobre el valle del Cidacos le confiere características de mirador y lo incluye en el sistema defensivo de la zona.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja

 

Época: siglo XV
Propiedad: particular
Visitable: libre acceso

Quel

Torre rodeada por una cerca muy irregular reforzada por dos torreones cuadrados, al borde de un farallón rocoso sobre el pueblo de Quel. Consta de una torre del homenaje desmochada de planta rectangular y tres alturas, rodeada de una cerca exterior que tenía como refuerzos dos torreones cuadrados con vestigios de adarve y almenas.

Se cree que primeramente hubo un asentamiento romano a modo de torre de vigilancia, pero que posteriormente, y durante la dominación musulmana, se levantó un castillo, que quedaría obsoleto hasta que, en el último tercio del siglo XV, se produce la reconstrucción definitiva a manos de García Sánchez de Alfaro. Los diversos repartos de herencias de la familia de este señor provocaron numerosos problemas en la villa de Quel, que llegó a tener cinco señores que exigían obligaciones y servicios completos a los villanos.

Se accede por el camino de las eras, bordeando la ladera y ascendiendo a la cumbre. Su posición dominante sobre el valle del Cidacos le confiere características de mirador y lo incluye en el sistema defensivo de la zona.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja

 

Época: siglo XV
Propiedad: particular
Visitable: libre acceso

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Arnedo

El castillo de Arnedo se encuentra en la zona más elevada de un cerro situado en el extremo noreste del casco urbano, con paredes muy escarpadas hacia el sur.

Su composición es mayoritariamente en mampostería y su formación constructiva, plenamente adaptada al terreno, hace que los cimientos de los muros queden directamente asentados sobre la roca (arenisca rojiza de grano media a grueso), lo que produce una planta irregular y muy adaptada al relieve de la roca que lo soporta.

De origen musulmán perteneció a la Familia Banu Qasi en el IX. En el siglo X pasó a manos cristianas varias veces hasta que en el XI su dominio fue definitivo. Desde 1029 fue de la familia de los Fortumones, pero en los siglos XII y XIII Arnedo fue disputada por los reyes de Castilla, Navarra y Aragón. En 1174 Alfonso VIII entregó el castillo al rey de Aragón Alfonso II. Dos años después tras ser recuperado por Castilla, fue entregado a Sancho VI de Navarra para volver a ser castellano en 1179. Con Pedro II de Aragón el castillo quedó en manos del reino de Navarra siendo su propietario Guillermo González. En 1256 Alfonso X se lo dio a Jaime I de Aragón. En 1262 este se lo pasa a Alonso Lopez de Haro para volver, más tarde, a jurisdicción castellana. En el XIV pasa a manos de la familia Velasco que funda en 1458 el mayorazgo de Ancho Fernádez de Velasco. Con la primera guerra carlista sufre transformaciones y se adecua a ser casa-cuartel hasta que, a finales de siglo, el ayuntamieto manda desmontarla y reaprovechar sus materiales.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos.

Época: siglos IX y X
Propiedad: municipal
Visitable: libre acceso

VISITAS GUIADAS

Las visitas son mediante guía y previa reserva en la Oficina de Turismo de Arnedo:

Nuevo Cinema, Paseo Constitución, 38.

941 380128

turismo@aytoarnedo.org.

Se realizan los sábados a las 16.00 h. y los domingos a las 12.30 h.

Y los precios son:

- entrada general 4€

- entrada reducida (jubilados y personas con discapacidad) 3€

- gratuita para menores de 12 años.

Es obligatorio realizar reserva previa.

Arnedo

El castillo de Arnedo se encuentra en la zona más elevada de un cerro situado en el extremo noreste del casco urbano, con paredes muy escarpadas hacia el sur.

Su composición es mayoritariamente en mampostería y su formación constructiva, plenamente adaptada al terreno, hace que los cimientos de los muros queden directamente asentados sobre la roca (arenisca rojiza de grano media a grueso), lo que produce una planta irregular y muy adaptada al relieve de la roca que lo soporta.

De origen musulmán perteneció a la Familia Banu Qasi en el IX. En el siglo X pasó a manos cristianas varias veces hasta que en el XI su dominio fue definitivo. Desde 1029 fue de la familia de los Fortumones, pero en los siglos XII y XIII Arnedo fue disputada por los reyes de Castilla, Navarra y Aragón. En 1174 Alfonso VIII entregó el castillo al rey de Aragón Alfonso II. Dos años después tras ser recuperado por Castilla, fue entregado a Sancho VI de Navarra para volver a ser castellano en 1179. Con Pedro II de Aragón el castillo quedó en manos del reino de Navarra siendo su propietario Guillermo González. En 1256 Alfonso X se lo dio a Jaime I de Aragón. En 1262 este se lo pasa a Alonso Lopez de Haro para volver, más tarde, a jurisdicción castellana. En el XIV pasa a manos de la familia Velasco que funda en 1458 el mayorazgo de Ancho Fernádez de Velasco. Con la primera guerra carlista sufre transformaciones y se adecua a ser casa-cuartel hasta que, a finales de siglo, el ayuntamieto manda desmontarla y reaprovechar sus materiales.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos.

Época: siglos IX y X
Propiedad: municipal
Visitable: libre acceso

VISITAS GUIADAS

Las visitas son mediante guía y previa reserva en la Oficina de Turismo de Arnedo:

Nuevo Cinema, Paseo Constitución, 38.

941 380128

turismo@aytoarnedo.org.

Se realizan los sábados a las 16.00 h. y los domingos a las 12.30 h.

Y los precios son:

- entrada general 4€

- entrada reducida (jubilados y personas con discapacidad) 3€

- gratuita para menores de 12 años.

Es obligatorio realizar reserva previa.

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Jubera

Restos de la cerca de murallas y torres cilíndricas. Situados en la cima de un cerro calizo sobre el pueblo de Jubera.

Recinto interior en la parte superior y dos murallas de defensa exterior situadas en un plano más bajo. La cumbre está ocupada por el cuerpo principal, conformado por un rectángulo de paredes rectilíneas, con cuatro vanos en los paramentos este y oeste y con el ingreso en la parte norte y una salida al sur. Está protegido por dos torres cilíndricas que se levantan en ambas cabeceras, norte y sur.

Se accede desde la plaza, subiendo por el camino de las eras, y desde allí, a la derecha por un sendero. Se trata de un mirador del Valle del Jubera y desde él se divisan otras fortalezas.

Posibles orígenes musulmanes. Fueron tenentes del castillo Margo Asinari hacia el 941 y Jimeno fontuniones en el 1056. Sufrió reparaciones en el siglo XIX, a consecuencia de la Primera Guerra Carlista, para reconstruir el sistema defensivo del castillo: se levantó el recinto rectangular superior, la barbacana, con las troneras de las barreras externas y el aljibe.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja


Época: siglos X y XI
Propiedad: particular
Visitable: libre acceso

Jubera

Restos de la cerca de murallas y torres cilíndricas. Situados en la cima de un cerro calizo sobre el pueblo de Jubera.

Recinto interior en la parte superior y dos murallas de defensa exterior situadas en un plano más bajo. La cumbre está ocupada por el cuerpo principal, conformado por un rectángulo de paredes rectilíneas, con cuatro vanos en los paramentos este y oeste y con el ingreso en la parte norte y una salida al sur. Está protegido por dos torres cilíndricas que se levantan en ambas cabeceras, norte y sur.

Se accede desde la plaza, subiendo por el camino de las eras, y desde allí, a la derecha por un sendero. Se trata de un mirador del Valle del Jubera y desde él se divisan otras fortalezas.

Posibles orígenes musulmanes. Fueron tenentes del castillo Margo Asinari hacia el 941 y Jimeno fontuniones en el 1056. Sufrió reparaciones en el siglo XIX, a consecuencia de la Primera Guerra Carlista, para reconstruir el sistema defensivo del castillo: se levantó el recinto rectangular superior, la barbacana, con las troneras de las barreras externas y el aljibe.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja


Época: siglos X y XI
Propiedad: particular
Visitable: libre acceso

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