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Haro

Fue una de las siete poblaciones no capital de provincia que tuvieron una Sucursal del Banco de España. Esta abrió sus puertas el 2 de enero de 1892 (en su primera sede, calle Siervas de Jesús), por el auge económico que experimentó la ciudad tras las plagas de filoxera en Francia, que acabaron con los viñedos de dicha nación y que hicieron aumentar el número de centros dedicados a la explotación industrial del vino de calidad, para abastecer al país vecino. Posteriormente se ubicó en la plaza de San Agustín, siendo derruido el edificio de Siervas de Jesús en 1925.

Fuente: Wikipedia

Haro

Fue una de las siete poblaciones no capital de provincia que tuvieron una Sucursal del Banco de España. Esta abrió sus puertas el 2 de enero de 1892 (en su primera sede, calle Siervas de Jesús), por el auge económico que experimentó la ciudad tras las plagas de filoxera en Francia, que acabaron con los viñedos de dicha nación y que hicieron aumentar el número de centros dedicados a la explotación industrial del vino de calidad, para abastecer al país vecino. Posteriormente se ubicó en la plaza de San Agustín, siendo derruido el edificio de Siervas de Jesús en 1925.

Fuente: Wikipedia

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Haro

Sin duda uno de los edificios de referencia de Haro, considerada la obra civil más importante y mejor conservada de la ciudad. Edificio neoclásico del s.XVIII.

Fue construido en la época del rey Carlos III, conocido como el rey albañil. Trazada inicialmente por José de Ituño en 1768 fue bastante modificada por Ventura Rodríguez. Tuvo como arquitecto a Francisco Alejo Arangurenen y como maestro cantero al habitante de la ciudad, Pedro Zaldibe.

Figura en su fachada de piedra de sillería el escudo barroco de la ciudad y una inscripción que reza "Reinando Carlos III / Año de 1769). El reloj que corona la fachada fue colocado en 1857.

Haro

Sin duda uno de los edificios de referencia de Haro, considerada la obra civil más importante y mejor conservada de la ciudad. Edificio neoclásico del s.XVIII.

Fue construido en la época del rey Carlos III, conocido como el rey albañil. Trazada inicialmente por José de Ituño en 1768 fue bastante modificada por Ventura Rodríguez. Tuvo como arquitecto a Francisco Alejo Arangurenen y como maestro cantero al habitante de la ciudad, Pedro Zaldibe.

Figura en su fachada de piedra de sillería el escudo barroco de la ciudad y una inscripción que reza "Reinando Carlos III / Año de 1769). El reloj que corona la fachada fue colocado en 1857.

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Haro

Edificio Barroco s.XVII (1703-1756) que alberga a la patrona de la ciudad de Haro. Es sin duda uno de los edificios de referencia de Haro, considerada una de las obras religiosas más importantes y mejor conservadas de la ciudad.

Es característica su portada de arco de medio punto sobre pilastras adosadas almohadilladas con imágenes de San Pedro y San Pablo y una más moderna de la Inmaculada. Esta portada se remata con una espadaña. En la fachada más cercana a los Jardines de la Vega observamos otra espadaña donde se encuentran las campanas con tres vanos de arcos de medio punto, culminada con esferas, estípites, frontón semicircular y enmarcada por pilastras.

Una vez nos sumergimos en su interior encontramos una planta compuesta de tres naves cubiertas con bóvedas de arista sobre arcos de medio punto y pilastras cruciformes. Tiene cinco tramos, crucero y cabecera rectangular de menor altura que las naves y está coronada con una bóveda semicircular sobre linterna con ocho ventanas. Otro elemento a destacar es el retablo mayor, barroco construido en 1740 por Santiago del Amo con una talla policromada de la Virgen de La Vega, gótica de mitad del s.XIV. De nuevo en el exterior podemos encontrar el Museo de la Virgen de La Vega en el Parque Manuel Anzuela.

 

Haro

Edificio Barroco s.XVII (1703-1756) que alberga a la patrona de la ciudad de Haro. Es sin duda uno de los edificios de referencia de Haro, considerada una de las obras religiosas más importantes y mejor conservadas de la ciudad.

Es característica su portada de arco de medio punto sobre pilastras adosadas almohadilladas con imágenes de San Pedro y San Pablo y una más moderna de la Inmaculada. Esta portada se remata con una espadaña. En la fachada más cercana a los Jardines de la Vega observamos otra espadaña donde se encuentran las campanas con tres vanos de arcos de medio punto, culminada con esferas, estípites, frontón semicircular y enmarcada por pilastras.

Una vez nos sumergimos en su interior encontramos una planta compuesta de tres naves cubiertas con bóvedas de arista sobre arcos de medio punto y pilastras cruciformes. Tiene cinco tramos, crucero y cabecera rectangular de menor altura que las naves y está coronada con una bóveda semicircular sobre linterna con ocho ventanas. Otro elemento a destacar es el retablo mayor, barroco construido en 1740 por Santiago del Amo con una talla policromada de la Virgen de La Vega, gótica de mitad del s.XIV. De nuevo en el exterior podemos encontrar el Museo de la Virgen de La Vega en el Parque Manuel Anzuela.

 

Casa Pisón

tipo de documento Lugares de interés

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Haro

Palacio barroco del s.XVII construido con piedra de sillería en sus tres plantas. En la fachada destacan los tres balcones centrales con ménsulas labradas de hojas de acanto y la marquesina de hierro sobre la entrada. En la cornisa apreciamos la moldura de ojos de buey y una cornisa de hierro adosada con motivos florales que destaca al estar pintada en blanco.

A diferencia de otros edificios de la localidad este palacio tiene una antepuerta ajardinada.

En los detalles heráldicos se puede apreciar los nombre de dos familias importantes de la ciudad como fueron, la familia Martínez de Medinilla y la de Martínez de Pisón (de ahí el nombre de "Casa Pisón"), marqués de Ciriñuela.

Haro

Palacio barroco del s.XVII construido con piedra de sillería en sus tres plantas. En la fachada destacan los tres balcones centrales con ménsulas labradas de hojas de acanto y la marquesina de hierro sobre la entrada. En la cornisa apreciamos la moldura de ojos de buey y una cornisa de hierro adosada con motivos florales que destaca al estar pintada en blanco.

A diferencia de otros edificios de la localidad este palacio tiene una antepuerta ajardinada.

En los detalles heráldicos se puede apreciar los nombre de dos familias importantes de la ciudad como fueron, la familia Martínez de Medinilla y la de Martínez de Pisón (de ahí el nombre de "Casa Pisón"), marqués de Ciriñuela.

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Haro

Situado en el Palacio de las Bezaras, el edificio civil más representativo de Haro datado del siglo XVIII, el Centro Sociocultural es un espacio más para la cultura, la formación, el ocio y las manifestaciones artísticas, recuperado en Haro gracias a los esfuerzos de la Fundación Caja Rioja.

Ubicado en pleno corazón del centro histórico de Haro, en la calle de La Vega 16, se accede a sus instalaciones por una puerta lateral, en el entorno del jardín del edificio.

El Centro Sociocultural dispone de seis dependencias distribuidas en tres plantas. En la planta baja se encuentra la Sala de Exposiciones, cuya superficie es de 110 metros cuadrados, y una bodega con calados excavados en la roca a varios metros de profundidad.

La planta segunda, divida en dos zonas, acoge el salón de actos, con capacidad para 110 personas, y tres salas de trabajo polivalentes para 50 personas. En la tercera planta, cuya superficie es de 200 metros cuadrados, se imparten cursos de formación.

El Centro Fundación Caja Rioja-Bankia Haro está abierto al público de lunes a sábado, de 18:00 a 21:00 horas.

VER AGENDA DEL CENTRO

Haro

Situado en el Palacio de las Bezaras, el edificio civil más representativo de Haro datado del siglo XVIII, el Centro Sociocultural es un espacio más para la cultura, la formación, el ocio y las manifestaciones artísticas, recuperado en Haro gracias a los esfuerzos de la Fundación Caja Rioja.

Ubicado en pleno corazón del centro histórico de Haro, en la calle de La Vega 16, se accede a sus instalaciones por una puerta lateral, en el entorno del jardín del edificio.

El Centro Sociocultural dispone de seis dependencias distribuidas en tres plantas. En la planta baja se encuentra la Sala de Exposiciones, cuya superficie es de 110 metros cuadrados, y una bodega con calados excavados en la roca a varios metros de profundidad.

La planta segunda, divida en dos zonas, acoge el salón de actos, con capacidad para 110 personas, y tres salas de trabajo polivalentes para 50 personas. En la tercera planta, cuya superficie es de 200 metros cuadrados, se imparten cursos de formación.

El Centro Fundación Caja Rioja-Bankia Haro está abierto al público de lunes a sábado, de 18:00 a 21:00 horas.

VER AGENDA DEL CENTRO

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Haro

Haro se caracteriza por los innumerables establecimientos y rutas en los que podemos encontrar sus clásicos vinos y la mejor gastronomía, rodeados de un ambiente festivo que, seguro, no le dejará indiferente.

Aquí les presentamos algunas de las rutas más clásicas, sin dejar de lado otras zonas interesantes, como la calle de La Vega y sus aledaños, o las zonas de bares de los barrios.

RUTA PLAZA DE LA PAZ

Si lo que buscamos es empezar a “aclimatarnos” a la comida jarrera nada mejor que hacerlo en los bares y cafeterías de la Plaza de la Paz. Podemos disfrutar de suculentos pinchos, buenos vinos, platos combinados variados y los mejores cafés en cualquiera de las numerosas terrazas que pueblan la Plaza.

Todo ello divisando varias de nuestras “joyas” arquitectónicas, como el Ayuntamiento, el Palacio de Bendaña o el museo de arte contemporáneo “El Torreón”.

RUTA DE LA HERRADURA

La ruta comienza en la calle Santo Tomas, cualquiera que venga a Haro tiene que acercarse a esta conocida calle de nuestra “Herradura”. En esta mítica cuesta hacia la Parroquia podemos entretenernos probando pinchos, tomando bocadillos o comiendo en alguno de sus restaurantes.

Si queremos llevar un recuerdo de Haro para casa, qué mejor que entrar en alguna de sus enotecas para seguir disfrutando de los productos más típicos: conservas, recuerdos de la ciudad y por su puesto, vino.

PLAZA SAN MARTÍN

La ruta de la Herradura continúa en esta pequeña plazoleta donde concentran tanto bares con terrazas como estupendos restaurantes de los más típicos de Haro. Si queremos seguir con la visita cultural, tenemos la Parroquia de Santo Tomás a un paso.

Y para terminar con la vuelta a la “Herradura”, tenemos que bajar la Calle San Martín con varias paradas gastronómicas: unos pepitos de ternera, unas zapatillas o un pincho moruno darán el colofón final para llevarnos un buen sabor de boca de nuestra visita a Haro.

RUTA NOCTURNA

Estas calles que de día son toda una mezcla de olores y sabores, por la noche se transforman en la zona de fiesta de la ciudad. En sus pubs y bares podemos disfrutar de la noche jarrera tanto como hemos disfrutado de día.

Más información en www.haroturismo.org

Haro

Haro se caracteriza por los innumerables establecimientos y rutas en los que podemos encontrar sus clásicos vinos y la mejor gastronomía, rodeados de un ambiente festivo que, seguro, no le dejará indiferente.

Aquí les presentamos algunas de las rutas más clásicas, sin dejar de lado otras zonas interesantes, como la calle de La Vega y sus aledaños, o las zonas de bares de los barrios.

RUTA PLAZA DE LA PAZ

Si lo que buscamos es empezar a “aclimatarnos” a la comida jarrera nada mejor que hacerlo en los bares y cafeterías de la Plaza de la Paz. Podemos disfrutar de suculentos pinchos, buenos vinos, platos combinados variados y los mejores cafés en cualquiera de las numerosas terrazas que pueblan la Plaza.

Todo ello divisando varias de nuestras “joyas” arquitectónicas, como el Ayuntamiento, el Palacio de Bendaña o el museo de arte contemporáneo “El Torreón”.

RUTA DE LA HERRADURA

La ruta comienza en la calle Santo Tomas, cualquiera que venga a Haro tiene que acercarse a esta conocida calle de nuestra “Herradura”. En esta mítica cuesta hacia la Parroquia podemos entretenernos probando pinchos, tomando bocadillos o comiendo en alguno de sus restaurantes.

Si queremos llevar un recuerdo de Haro para casa, qué mejor que entrar en alguna de sus enotecas para seguir disfrutando de los productos más típicos: conservas, recuerdos de la ciudad y por su puesto, vino.

PLAZA SAN MARTÍN

La ruta de la Herradura continúa en esta pequeña plazoleta donde concentran tanto bares con terrazas como estupendos restaurantes de los más típicos de Haro. Si queremos seguir con la visita cultural, tenemos la Parroquia de Santo Tomás a un paso.

Y para terminar con la vuelta a la “Herradura”, tenemos que bajar la Calle San Martín con varias paradas gastronómicas: unos pepitos de ternera, unas zapatillas o un pincho moruno darán el colofón final para llevarnos un buen sabor de boca de nuestra visita a Haro.

RUTA NOCTURNA

Estas calles que de día son toda una mezcla de olores y sabores, por la noche se transforman en la zona de fiesta de la ciudad. En sus pubs y bares podemos disfrutar de la noche jarrera tanto como hemos disfrutado de día.

Más información en www.haroturismo.org

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Haro

Si hay que destacar un punto concreto por la repercusión que ha tenido en la historia del vino de Rioja, este es sin  duda el Barrio de la Estación de Haro. Un lugar lleno de simbolismo y que sin duda revolucionó todo el mundo del vino de nuestra denominación de origen.

El Barrio de la Estación es un lugar emblemático de la ciudad de Haro, un enclave que presenta la mayor concentración de bodegas centenarias del mundo y cuya construcción fue en torno a un eje central y común: la estación de ferrocarril. De ahí que se le conozca como la milla de oro del vino de Rioja.

Pero que los vecinos del barrio sean bodegas centenarias no quiere decir que sean antiguas, pues las bodegas son construcciones que nunca están terminadas, generación tras generación evolucionan y consiguen mezclar su parte más clásica, la más antigua, con la arquitectura más moderna.

De este modo, una visita al Barrio de la Estación de Haro se convierte en un viaje por el tiempo, donde se puede seguir la evolución del vino y la arquitectura del último siglo.

Historia del Barrio

El Barrio de la Estación empezó a dibujarse en la segunda mitad del siglo XIX como consecuencia de la sustitución de las caballerías como medio de transporte tradicional del vino por un novedoso ferrocarril y sus “caminos de hierro”.

Una circunstancia a la que se unió la necesidad de numerosos bodegueros franceses de acudir a La Rioja para adquirir vinos con los que sustituir las malas cosechas que el oidium (1863) y la filoxera (1867) provocarían en sus viñedos, instalando sus centros de exportación en los alrededores de la provisional estación de ferrocarril.

De aquellos orígenes ya no queda en pie ningún almacén-bodega de origen francés. De las que hoy permanecen, la primera en instalarse fue la de R. López de Heredia y Landeta (en 1877); en 1879 se crea la Compañía Vinícola del Norte de España (CVNE); en 1886, D. Ángel Gómez de Arteche funda la bodega A. y J. Gómez Cruzado; en 1890 se instala La Rioja Alta S.A. y se crea, en 1901, Bodegas Bilbaínas.

En aquellos 30 años (1877-1904) es cuando definitivamente se configura el Barrio de la Estación tal y como hoy se le conoce, años en los que también había fábricas de aguardientes, de jabones y abonos así como algunas viñas entre los almacenes de los bodegueros.

A partir de 1970, Muga (fundada en 1932) traslada su sede del caso urbano de Haro al Barrio de la Estación, sumándose a la lista de bodegas en este singular emplazamiento. Y una década más tarde, Roda construiría también allí su instalaciones pasando a formar parte de tan singular vecindario.

Haro

Si hay que destacar un punto concreto por la repercusión que ha tenido en la historia del vino de Rioja, este es sin  duda el Barrio de la Estación de Haro. Un lugar lleno de simbolismo y que sin duda revolucionó todo el mundo del vino de nuestra denominación de origen.

El Barrio de la Estación es un lugar emblemático de la ciudad de Haro, un enclave que presenta la mayor concentración de bodegas centenarias del mundo y cuya construcción fue en torno a un eje central y común: la estación de ferrocarril. De ahí que se le conozca como la milla de oro del vino de Rioja.

Pero que los vecinos del barrio sean bodegas centenarias no quiere decir que sean antiguas, pues las bodegas son construcciones que nunca están terminadas, generación tras generación evolucionan y consiguen mezclar su parte más clásica, la más antigua, con la arquitectura más moderna.

De este modo, una visita al Barrio de la Estación de Haro se convierte en un viaje por el tiempo, donde se puede seguir la evolución del vino y la arquitectura del último siglo.

Historia del Barrio

El Barrio de la Estación empezó a dibujarse en la segunda mitad del siglo XIX como consecuencia de la sustitución de las caballerías como medio de transporte tradicional del vino por un novedoso ferrocarril y sus “caminos de hierro”.

Una circunstancia a la que se unió la necesidad de numerosos bodegueros franceses de acudir a La Rioja para adquirir vinos con los que sustituir las malas cosechas que el oidium (1863) y la filoxera (1867) provocarían en sus viñedos, instalando sus centros de exportación en los alrededores de la provisional estación de ferrocarril.

De aquellos orígenes ya no queda en pie ningún almacén-bodega de origen francés. De las que hoy permanecen, la primera en instalarse fue la de R. López de Heredia y Landeta (en 1877); en 1879 se crea la Compañía Vinícola del Norte de España (CVNE); en 1886, D. Ángel Gómez de Arteche funda la bodega A. y J. Gómez Cruzado; en 1890 se instala La Rioja Alta S.A. y se crea, en 1901, Bodegas Bilbaínas.

En aquellos 30 años (1877-1904) es cuando definitivamente se configura el Barrio de la Estación tal y como hoy se le conoce, años en los que también había fábricas de aguardientes, de jabones y abonos así como algunas viñas entre los almacenes de los bodegueros.

A partir de 1970, Muga (fundada en 1932) traslada su sede del caso urbano de Haro al Barrio de la Estación, sumándose a la lista de bodegas en este singular emplazamiento. Y una década más tarde, Roda construiría también allí su instalaciones pasando a formar parte de tan singular vecindario.

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Haro

Desde este santuario se tiene una panorámica que impresiona durante todo el año, pero especialmente el 29 de junio, día que se celebra en tan impresionante escenario la famosa Batalla del Vino.

Desde esta afilada cresta se ve como el Ebro entra en La Rioja, atravesando las llamadas Conchas de Haro (un canal natural que el Ebro ha ido creando a su paso), y serpentea entre los viñedos como un gigante embriagado. La ermita se alza sobre los riscos de Bilibio, a seis kilómetros al norte de Haro, donde primero hubo un castillo romano y luego, a finales del siglo V, hicieron vida retirada San Felices, cuya sobria efigie en piedra corona el cerro, y su discípulo San Millán. Más cerca del cielo no podían estar.

La prestigiosa guía Repsol nombró este enclave como el mejor Rincón de España en 2014. Gracias a una enorme participación de los jarreros, se consiguió lograr este merecido reconocimiento para este lugar con vistas privilegiadas, que cada vez atrae a más visitantes.

 

Haro

Desde este santuario se tiene una panorámica que impresiona durante todo el año, pero especialmente el 29 de junio, día que se celebra en tan impresionante escenario la famosa Batalla del Vino.

Desde esta afilada cresta se ve como el Ebro entra en La Rioja, atravesando las llamadas Conchas de Haro (un canal natural que el Ebro ha ido creando a su paso), y serpentea entre los viñedos como un gigante embriagado. La ermita se alza sobre los riscos de Bilibio, a seis kilómetros al norte de Haro, donde primero hubo un castillo romano y luego, a finales del siglo V, hicieron vida retirada San Felices, cuya sobria efigie en piedra corona el cerro, y su discípulo San Millán. Más cerca del cielo no podían estar.

La prestigiosa guía Repsol nombró este enclave como el mejor Rincón de España en 2014. Gracias a una enorme participación de los jarreros, se consiguió lograr este merecido reconocimiento para este lugar con vistas privilegiadas, que cada vez atrae a más visitantes.

 

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Haro

Descubre una manera diferente de acercarte al mundo del vino, sobrevolando los viñedos riojanos desde un globo aerostático. Globos Arcoiris te propone sobrevolar Haro, la capital del vino de Rioja, y su comarca enclavada en el valle del Ebro, en una zona privilegiada para la realización de viajes en globo.

Desde la barquilla podrás disfrutar de la paz y tranquilidad del que navega dentro del viento, admirando los maravillosos paisajes riojanos. Volaremos sobre viñas, campos de trigo, árboles, el río Ebro, la sierra de Cantabria… Seremos testigos del encanto de esta zona de La Rioja Alta. Te garantizamos que será una experiencia inolvidable que recordarás siempre.

NUESTRO EQUIPO

Tendrás el privilegio de volar con el mejor equipo; nuestros pilotos son profesionales autorizados por los organismos aeronáuticos para realizar vuelos en globo con pasajeros. Iván, uno de nuestros pilotos, es subcampeón de Europa de aerostación y n.º 1 de la clasificación nacional. Asimismo, Óscar ostenta el récord de España de distancia de vuelo en globo sin escalas, con 476 km, desde Haro (La Rioja) hasta Don Benito (Badajoz).

DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD

Uno o dos días antes del vuelo y una vez que el equipo de Globos Arcoiris haya comprobado que la meteorología será óptima, habremos elegido con nuestro cliente el punto de encuentro, lugar donde comenzará la aventura. La hora habitual es 45 minutos después del amanecer

  • Dadas las enormes posibilidades que ofrece la zona de vuelo, siempre escogemos el lugar de despegue idóneo para que los pasajeros puedan disfrutar al máximo (coger una hoja de un árbol en pleno vuelo, volar a escasos centímetros del río Ebro, ver el precioso efecto que hace el globo al reflejarse en el agua, atravesar las nubes en busca del sol en un día nublado...)

 

  • Haremos honor a la tradición brindando en pleno vuelo con exquisito cava riojano.

 

  • Volaremos durante 1 hora y 15 minutos, tiempo tras el cual aterrizaremos y nuestro equipo de rescate nos llevará a disfrutar de un típico almuerzo riojano (dos huevos con chorizo y jamón o lo que el cliente quiera). En este almuerzo comentaremos las sensaciones del vuelo y veremos las fotos que hemos hecho durante el trayecto.

 

  • Te obsequiaremos con un diploma de bautismo aéreo personalizado y te enviaremos las fotos que nuestros pilotos hagan del vuelo para que guardes el mejor recuerdo.

 

  • Vuelta al punto de encuentro y despedida, la duración de la actividad es de unas 4 horas.


INFORMACIÓN ÚTIL

Es aconsejable llevar ropa cómoda y adecuada a la época del año. La temperatura en el globo es similar a la que hay en la superficie, así que no es necesario llevar ropa extra de abrigo por la altura. Al ser una actividad al aire libre, no es aconsejable llevar determinados tipos de ropa como zapatos de tacón, faldas ceñidas, etc.

Para más información te invitamos a visitar nuestra web: www.globosarcoiris.com.
Esperamos que nuestra propuesta sea de tu agrado. Anímate a volar con Globos Arcoiris y disfrutar de esta experiencia única que no olvidarás.

Haro

Descubre una manera diferente de acercarte al mundo del vino, sobrevolando los viñedos riojanos desde un globo aerostático. Globos Arcoiris te propone sobrevolar Haro, la capital del vino de Rioja, y su comarca enclavada en el valle del Ebro, en una zona privilegiada para la realización de viajes en globo.

Desde la barquilla podrás disfrutar de la paz y tranquilidad del que navega dentro del viento, admirando los maravillosos paisajes riojanos. Volaremos sobre viñas, campos de trigo, árboles, el río Ebro, la sierra de Cantabria… Seremos testigos del encanto de esta zona de La Rioja Alta. Te garantizamos que será una experiencia inolvidable que recordarás siempre.

NUESTRO EQUIPO

Tendrás el privilegio de volar con el mejor equipo; nuestros pilotos son profesionales autorizados por los organismos aeronáuticos para realizar vuelos en globo con pasajeros. Iván, uno de nuestros pilotos, es subcampeón de Europa de aerostación y n.º 1 de la clasificación nacional. Asimismo, Óscar ostenta el récord de España de distancia de vuelo en globo sin escalas, con 476 km, desde Haro (La Rioja) hasta Don Benito (Badajoz).

DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD

Uno o dos días antes del vuelo y una vez que el equipo de Globos Arcoiris haya comprobado que la meteorología será óptima, habremos elegido con nuestro cliente el punto de encuentro, lugar donde comenzará la aventura. La hora habitual es 45 minutos después del amanecer

  • Dadas las enormes posibilidades que ofrece la zona de vuelo, siempre escogemos el lugar de despegue idóneo para que los pasajeros puedan disfrutar al máximo (coger una hoja de un árbol en pleno vuelo, volar a escasos centímetros del río Ebro, ver el precioso efecto que hace el globo al reflejarse en el agua, atravesar las nubes en busca del sol en un día nublado...)

 

  • Haremos honor a la tradición brindando en pleno vuelo con exquisito cava riojano.

 

  • Volaremos durante 1 hora y 15 minutos, tiempo tras el cual aterrizaremos y nuestro equipo de rescate nos llevará a disfrutar de un típico almuerzo riojano (dos huevos con chorizo y jamón o lo que el cliente quiera). En este almuerzo comentaremos las sensaciones del vuelo y veremos las fotos que hemos hecho durante el trayecto.

 

  • Te obsequiaremos con un diploma de bautismo aéreo personalizado y te enviaremos las fotos que nuestros pilotos hagan del vuelo para que guardes el mejor recuerdo.

 

  • Vuelta al punto de encuentro y despedida, la duración de la actividad es de unas 4 horas.


INFORMACIÓN ÚTIL

Es aconsejable llevar ropa cómoda y adecuada a la época del año. La temperatura en el globo es similar a la que hay en la superficie, así que no es necesario llevar ropa extra de abrigo por la altura. Al ser una actividad al aire libre, no es aconsejable llevar determinados tipos de ropa como zapatos de tacón, faldas ceñidas, etc.

Para más información te invitamos a visitar nuestra web: www.globosarcoiris.com.
Esperamos que nuestra propuesta sea de tu agrado. Anímate a volar con Globos Arcoiris y disfrutar de esta experiencia única que no olvidarás.

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Haro

Desde hace mucho tiempo, las mujeres y hombres de Haro han estado vinculados a las tareas y faenas de la viticultura y de la elaboración del vino, en un territorio donde el viñedo es el cultivo por excelencia. 

En el recorrido de este museo al aire libre, se pueden contemplar diferentes esculturas de oficios tradicionales, artesanos y artísticos, con los que se reconoce el trabajo, en algunos casos ya desaparecido, de muchas personas que vivieron y trabajaron en Haro y en La Rioja Alta.

Alpargatero (Anselmo Iglesias Poli, 2009)

A la sombra de las importantes fabricas de alpargatas que existían en Haro, un considerable número de vecinos también se dedicaba a su confección a pequeña escala. Estos artesanos, que solían instalarse en enclaves protegidos de las inclemencias del tiempo, utilizaban para su trabajo una pequeña mesa , con asiento incorporado, en la que sobresalía un pivote de madera, donde se apoyaba la suela de esparto para aplicar, con una lezna o un punzón, un fuerte cosido con hilaza de yute. El resto de utensilios, las tijeras y una aguja más fina, les servía para cortar la tela y rematar su cosido a la suela. El gremio de alpargateros tuvo un importante peso en la ciudad hasta casi mediado el siglo XX, siendo varias y sonadas las huelgas que organizaron en defensa de sus derechos.

Embotellador / Encorchador (Teodoro Antonio Ruiz, 2009)

Llegado el momento en que el vino debía abandonar la barrica y ocupar la botella para conseguir su optima finura antes de la comercialización, dos relevantes tareas recaían en los empleados con más experiencia de la bodega. Una era el embotellado, en la época que lo ordenaba el maestro bodeguero, para evitar cualquier tipo de decantación, teniendo muy en cuenta el nivel de líquido envasado, ya que la segunda consistía en el encorchado, que, con el fin de evitar mermas y pérdidas de tiempo, necesitaba la uniformidad y meticulosa mesura de la primera. Trabajos que, en aquellos años, conllevaba permanecer en postura sedente, durante muchas horas, en banquetas que realmente no destacaban por su comodidad.

Hortelana (Ángel Gil Cuevas, 2009)

Desde tiempos inmemoriales, y para complementar los ingresos producidos por el trabajo en la bodega, numerosas huellas eran explotadas por los lugareños. Sus productos eran de primerísima calidad y se traían para su venta, por hortelanas que se aposentaban en este lugar del casco urbano donde existieron plaza de abastos y todavía hoy se celebra el mercado al aire libre. Estas mujeres, como la que observamos en esta escultura, siempre fueron las genuinas representantes de la Plaza de la verdura, así denominada a comienzos del siglo XX. Llegaron a ser tan apreciadas y consideradas que se convirtieron en las protagonistas de un sainete localista titulado “Vega la Jarrera”.

Vinatero (Anselmo Iglesias Poli, 2009)

Faltaban algo más de dos décadas para la finalización del siglo XIX,cuando un apreciable número de comerciantes al por menor y pequeños productores de vino, aprovechando la escasez de tabernas, instalaron sus despachos o tiendas en el portal de sus viviendas, esquinas y pasos estratégicos de la localidad. Sus herramientas de trabajo eran escasas y sencillas como garrafones donde trasportaban el vino y un embudo para su transvase e la botella, si es que el cliente así lo deseaba, en vez de consumir el clásico jarrillo. Estos improvisados taberneros contaron con la competencia de numerosas vendedoras de vino que se distribuían por el casco antiguo, hoy La Herradura, ofreciendo su producto también en pequeños jarros de barro. Costumbre que había arraigado de tal forma en los harenses que, en no mucho tiempo, serían bautizados, por los forasteros, con el topónimo de. “Jarreros”.

Botero (Ángel Gil Cuevas, 2009)

La necesidad del recipiente para el transporte de líquidos, especialmente vino y aceite, supuso, ya hace muchos siglos, la aparición de los odreros, artesanos que trabajaban, preferentemente, la piel de la cabra para la fabricación de odres, más conocidos en nuestra zona como pellejos de vino. La incursión de los bodegueros franceses en nuestra comarca impulso la utilización de barricas para el transporte de vino, por lo que durante la segunda mitad del siglo XIX los toneleros desplazaran a los odreros quienes pasaron a ser más conocidos como boteros, ya que su actividad se especializo en la fabricación de la típica bota de piel imprescindible en cualquier fiesta o romería.

Tonelero (Cándido Pazos, 2009)

Ya avanzada la segunda mitad del siglo XIX, la tonelería, oficio que había llegado de la mano de los bodegueros bordeleses que se asentaron en nuestra población, adquirió extraordinaria importancia, ya que la barrica de 220 litros fue el recipiente preferido para el transporte de vino. Durante muchos años este trabajo tuvo tanta demanda que, al no ser suficientes los toneleros harenses para producir las barricas necesarias, hizo que numerosos carpinteros de ribera de los puertos de Bermeo, Lekeitio, Ondarroa.. acudiera a nuestra villa para acomodarse en oficio tan bien remunerado. Tal profusión de toneleros creo un ambiente espectacular, tanto visual, por los vivos fuegos que se dejaban ver domando las duelas, como económico, ya que algunos de ellos alardeaban de tal forma de sus ingresos que incluso llegarían a encender los habanos con billetes de papel moneda.

Músico (Teodoro Antonio Ruiz, 2009)

La bonanza económica generada por el precio del vino incrementó la necesidad cultural de gran parte de la población, siendo, sin duda, las artes musicales la más solicitadas. Este elegante músico que toca la trompa parece entresacado de alguna de las bandas de música harenses que, perfectamente organizadas y vestidas, se hacían oír desde 1840. eran los músicos de la milicia del batallón de Haro, dirigidos por D. Gabriel Rivera, quienes, a finales de mayo de 1842, interpretaban los pasacalles que anunciaban la inauguración del Coliseo Municipal, hoy Teatro Bretón de los Herreros, que podemos contemplar a escasos metros.

 

Haro

Desde hace mucho tiempo, las mujeres y hombres de Haro han estado vinculados a las tareas y faenas de la viticultura y de la elaboración del vino, en un territorio donde el viñedo es el cultivo por excelencia. 

En el recorrido de este museo al aire libre, se pueden contemplar diferentes esculturas de oficios tradicionales, artesanos y artísticos, con los que se reconoce el trabajo, en algunos casos ya desaparecido, de muchas personas que vivieron y trabajaron en Haro y en La Rioja Alta.

Alpargatero (Anselmo Iglesias Poli, 2009)

A la sombra de las importantes fabricas de alpargatas que existían en Haro, un considerable número de vecinos también se dedicaba a su confección a pequeña escala. Estos artesanos, que solían instalarse en enclaves protegidos de las inclemencias del tiempo, utilizaban para su trabajo una pequeña mesa , con asiento incorporado, en la que sobresalía un pivote de madera, donde se apoyaba la suela de esparto para aplicar, con una lezna o un punzón, un fuerte cosido con hilaza de yute. El resto de utensilios, las tijeras y una aguja más fina, les servía para cortar la tela y rematar su cosido a la suela. El gremio de alpargateros tuvo un importante peso en la ciudad hasta casi mediado el siglo XX, siendo varias y sonadas las huelgas que organizaron en defensa de sus derechos.

Embotellador / Encorchador (Teodoro Antonio Ruiz, 2009)

Llegado el momento en que el vino debía abandonar la barrica y ocupar la botella para conseguir su optima finura antes de la comercialización, dos relevantes tareas recaían en los empleados con más experiencia de la bodega. Una era el embotellado, en la época que lo ordenaba el maestro bodeguero, para evitar cualquier tipo de decantación, teniendo muy en cuenta el nivel de líquido envasado, ya que la segunda consistía en el encorchado, que, con el fin de evitar mermas y pérdidas de tiempo, necesitaba la uniformidad y meticulosa mesura de la primera. Trabajos que, en aquellos años, conllevaba permanecer en postura sedente, durante muchas horas, en banquetas que realmente no destacaban por su comodidad.

Hortelana (Ángel Gil Cuevas, 2009)

Desde tiempos inmemoriales, y para complementar los ingresos producidos por el trabajo en la bodega, numerosas huellas eran explotadas por los lugareños. Sus productos eran de primerísima calidad y se traían para su venta, por hortelanas que se aposentaban en este lugar del casco urbano donde existieron plaza de abastos y todavía hoy se celebra el mercado al aire libre. Estas mujeres, como la que observamos en esta escultura, siempre fueron las genuinas representantes de la Plaza de la verdura, así denominada a comienzos del siglo XX. Llegaron a ser tan apreciadas y consideradas que se convirtieron en las protagonistas de un sainete localista titulado “Vega la Jarrera”.

Vinatero (Anselmo Iglesias Poli, 2009)

Faltaban algo más de dos décadas para la finalización del siglo XIX,cuando un apreciable número de comerciantes al por menor y pequeños productores de vino, aprovechando la escasez de tabernas, instalaron sus despachos o tiendas en el portal de sus viviendas, esquinas y pasos estratégicos de la localidad. Sus herramientas de trabajo eran escasas y sencillas como garrafones donde trasportaban el vino y un embudo para su transvase e la botella, si es que el cliente así lo deseaba, en vez de consumir el clásico jarrillo. Estos improvisados taberneros contaron con la competencia de numerosas vendedoras de vino que se distribuían por el casco antiguo, hoy La Herradura, ofreciendo su producto también en pequeños jarros de barro. Costumbre que había arraigado de tal forma en los harenses que, en no mucho tiempo, serían bautizados, por los forasteros, con el topónimo de. “Jarreros”.

Botero (Ángel Gil Cuevas, 2009)

La necesidad del recipiente para el transporte de líquidos, especialmente vino y aceite, supuso, ya hace muchos siglos, la aparición de los odreros, artesanos que trabajaban, preferentemente, la piel de la cabra para la fabricación de odres, más conocidos en nuestra zona como pellejos de vino. La incursión de los bodegueros franceses en nuestra comarca impulso la utilización de barricas para el transporte de vino, por lo que durante la segunda mitad del siglo XIX los toneleros desplazaran a los odreros quienes pasaron a ser más conocidos como boteros, ya que su actividad se especializo en la fabricación de la típica bota de piel imprescindible en cualquier fiesta o romería.

Tonelero (Cándido Pazos, 2009)

Ya avanzada la segunda mitad del siglo XIX, la tonelería, oficio que había llegado de la mano de los bodegueros bordeleses que se asentaron en nuestra población, adquirió extraordinaria importancia, ya que la barrica de 220 litros fue el recipiente preferido para el transporte de vino. Durante muchos años este trabajo tuvo tanta demanda que, al no ser suficientes los toneleros harenses para producir las barricas necesarias, hizo que numerosos carpinteros de ribera de los puertos de Bermeo, Lekeitio, Ondarroa.. acudiera a nuestra villa para acomodarse en oficio tan bien remunerado. Tal profusión de toneleros creo un ambiente espectacular, tanto visual, por los vivos fuegos que se dejaban ver domando las duelas, como económico, ya que algunos de ellos alardeaban de tal forma de sus ingresos que incluso llegarían a encender los habanos con billetes de papel moneda.

Músico (Teodoro Antonio Ruiz, 2009)

La bonanza económica generada por el precio del vino incrementó la necesidad cultural de gran parte de la población, siendo, sin duda, las artes musicales la más solicitadas. Este elegante músico que toca la trompa parece entresacado de alguna de las bandas de música harenses que, perfectamente organizadas y vestidas, se hacían oír desde 1840. eran los músicos de la milicia del batallón de Haro, dirigidos por D. Gabriel Rivera, quienes, a finales de mayo de 1842, interpretaban los pasacalles que anunciaban la inauguración del Coliseo Municipal, hoy Teatro Bretón de los Herreros, que podemos contemplar a escasos metros.

 

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