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Casalarreina

Don Juan Fernández de Velasco, Obispo de Calahorra y la Calzada y más tarde de Palencia inicia la construcción del Monasterio siendo la Iglesia monasterial su Mausoleo… Cuando muere Don Juan en el 1520, su hermano Don Iñigo Fdz de Velasco y de Mendoza tutela las obras del  Monasterio, Condestable de Castilla entre otros títulos es miembro de la regencia  junto al Cardenal Adriano de Utrech  que en 1522 lo inaugura como Papa electo con el nombre de Adriano VI, es el primer lugar de la península  consagrado por un Papa.

En el Monasterio se sitúan grandes maestros como Gil de Hontañon, Felipe de Bigarny, Juan de Rasines futuro maestro de obras de los Condestables, etc.  El Conjunto Monasterial, habitado por monjas Dominicas Contemplativas de Clausura desde su fundación, abarca 55.000 m² .Se inicia su construcción en 1514 y 10 años más tarde en 1524 se concluyen las obras, hay una gran unidad estilística, modelo reyes Católicos.

Dadas las características de la capilla mayor (una crucería trebolada compleja  plana) abundan los contrafuertes más que en cualquier otro monumento riojano. La nave responde al típico estilo Reyes Católicos. Es la iglesia mas cuidadosamente trazada en la región.

La portada principal es, sin, duda, la de mayor riqueza de la comarca, un retablo en piedra, albergando en su tímpano La Piedad en cuyo vértice la simbología de la Eucaristía el Pelicano. El conjunto de la portada es un monumento funerario a Cristo, expresado en el doble lenguaje teológico y alegórico-pagano poniendo en conciliación ambas doctrinas (característico del renacimiento neoplatónico), domina el tema “candelieri”.

En la contraportada además encontramos a Baco y a Hércules con sentido salvífico, pioneros en la salvación de las almas y en la resurrección tan utilizados en los sarcófagos romanos hasta el siglo III. Nos encontramos con  un Renacimiento Humanista, y  es del MAS PRIMITIVO QUE SE INTRODUCE EN ESPAÑA.

Casalarreina

Don Juan Fernández de Velasco, Obispo de Calahorra y la Calzada y más tarde de Palencia inicia la construcción del Monasterio siendo la Iglesia monasterial su Mausoleo… Cuando muere Don Juan en el 1520, su hermano Don Iñigo Fdz de Velasco y de Mendoza tutela las obras del  Monasterio, Condestable de Castilla entre otros títulos es miembro de la regencia  junto al Cardenal Adriano de Utrech  que en 1522 lo inaugura como Papa electo con el nombre de Adriano VI, es el primer lugar de la península  consagrado por un Papa.

En el Monasterio se sitúan grandes maestros como Gil de Hontañon, Felipe de Bigarny, Juan de Rasines futuro maestro de obras de los Condestables, etc.  El Conjunto Monasterial, habitado por monjas Dominicas Contemplativas de Clausura desde su fundación, abarca 55.000 m² .Se inicia su construcción en 1514 y 10 años más tarde en 1524 se concluyen las obras, hay una gran unidad estilística, modelo reyes Católicos.

Dadas las características de la capilla mayor (una crucería trebolada compleja  plana) abundan los contrafuertes más que en cualquier otro monumento riojano. La nave responde al típico estilo Reyes Católicos. Es la iglesia mas cuidadosamente trazada en la región.

La portada principal es, sin, duda, la de mayor riqueza de la comarca, un retablo en piedra, albergando en su tímpano La Piedad en cuyo vértice la simbología de la Eucaristía el Pelicano. El conjunto de la portada es un monumento funerario a Cristo, expresado en el doble lenguaje teológico y alegórico-pagano poniendo en conciliación ambas doctrinas (característico del renacimiento neoplatónico), domina el tema “candelieri”.

En la contraportada además encontramos a Baco y a Hércules con sentido salvífico, pioneros en la salvación de las almas y en la resurrección tan utilizados en los sarcófagos romanos hasta el siglo III. Nos encontramos con  un Renacimiento Humanista, y  es del MAS PRIMITIVO QUE SE INTRODUCE EN ESPAÑA.

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Nájera

En pleno camino de Santiago y contiguo a la Capilla de Madre de Dios, se alza el Monasterio de Santa Elena, fundado a mediados del siglo XVI por doña Aldonza Manrique de Lara, hija de los Duques de Nájera, y en la actualidad habitado por las Hermanas Franciscanas Clarisas.

De la primitiva fábrica, entonces extramuros de la ciudad, ubicada en lo que era Hospital de peregrinos, nada se conserva. El complejo actual es una construcción de sillería, mampostería y ladrillo. Consta de una iglesia, un pequeño claustro a los pies de ésta y las habituales dependencias monásticas situadas en su entorno. Es muy vistosa la fachada exterior del edificio, adintelada, almohadillada y con hornacina en lo alto.

Características:
La iglesia del siglo, XVII, es obra de los canteros Pedro Ezquerra de Rozas y José de la Puente Liermo. Tiene planta de cruz latina, con una nave de cuatro tramos, crucero y cabecera rectangular. Esta presenta columnas toscanas adosadas, rematadas por arcos de medio punto, que configuran bóvedas de cañón con lunetos. El crucero, en cambio, se cubre con cúpula sobre pechinas que aparecen decoradas por pinturas del siglo XVII.

Retablo mayor:
En la cabecera se ubica el magnífico retablo mayor, compuesto de banco, un solo cuerpo articulado en tres calles por columnas salomónicas con vides, y un ático redondeo. Es coetáneo y muy similar al de Santa María la Real de Nájera. Ambos son obra del maestro montañés Mateo de Rubalcaba. Es destacable la imagen titular de Santa Elena y las historias de las calles laterales del retablo, que representan a San Antonio, Anunciación, Bautismo de Cristo y la Asunción. El ático muestra un Calvario con tres figuras.

Retablos barrocos:
La iglesia contiene toda una serie de objetos de gran belleza, entre ellos varios retablos barrocos. Destacan los dos retablos rococó de la segunda mitad del siglo XVIII, situados en ambos brazos del crucero. El de la izquierda alberga una gran imagen clasicista de la Concepción de mediados de XVII, y el de la derecha, una imagen de Santa Clara.

Sacristía:
La sacristía muestra un retablito clasicista de la primera mitad del siglo XVII, con imágenes de San Felipe y de Santa Elena.

Coro:
El coro alberga una sillería en banco corrido y diversas piezas artísticas, como un relicario en templete clasicista de mediados del XVII y varios lienzos barrocos

Clausura:
A los pies de la iglesia, una reja de hierro de dos cuerpos, fechada en 1660, separa ésta de la clausura. Dentro de la clausura conventual existe un precioso patio castellano del siglo XVII y se guardan diversos objetos de gran valor artístico, como un armario-relicario americano, datado en 1751, repujado en plata dorada, con motivos indígenas; otro armario-relicario con imagen flamenca de Santa Clara del siglo XV, diversas pinturas en tabla del XVII, varias esculturas y pergaminos. También son espectaculares algunas muestras de valiosa orfebrería.

Nájera

En pleno camino de Santiago y contiguo a la Capilla de Madre de Dios, se alza el Monasterio de Santa Elena, fundado a mediados del siglo XVI por doña Aldonza Manrique de Lara, hija de los Duques de Nájera, y en la actualidad habitado por las Hermanas Franciscanas Clarisas.

De la primitiva fábrica, entonces extramuros de la ciudad, ubicada en lo que era Hospital de peregrinos, nada se conserva. El complejo actual es una construcción de sillería, mampostería y ladrillo. Consta de una iglesia, un pequeño claustro a los pies de ésta y las habituales dependencias monásticas situadas en su entorno. Es muy vistosa la fachada exterior del edificio, adintelada, almohadillada y con hornacina en lo alto.

Características:
La iglesia del siglo, XVII, es obra de los canteros Pedro Ezquerra de Rozas y José de la Puente Liermo. Tiene planta de cruz latina, con una nave de cuatro tramos, crucero y cabecera rectangular. Esta presenta columnas toscanas adosadas, rematadas por arcos de medio punto, que configuran bóvedas de cañón con lunetos. El crucero, en cambio, se cubre con cúpula sobre pechinas que aparecen decoradas por pinturas del siglo XVII.

Retablo mayor:
En la cabecera se ubica el magnífico retablo mayor, compuesto de banco, un solo cuerpo articulado en tres calles por columnas salomónicas con vides, y un ático redondeo. Es coetáneo y muy similar al de Santa María la Real de Nájera. Ambos son obra del maestro montañés Mateo de Rubalcaba. Es destacable la imagen titular de Santa Elena y las historias de las calles laterales del retablo, que representan a San Antonio, Anunciación, Bautismo de Cristo y la Asunción. El ático muestra un Calvario con tres figuras.

Retablos barrocos:
La iglesia contiene toda una serie de objetos de gran belleza, entre ellos varios retablos barrocos. Destacan los dos retablos rococó de la segunda mitad del siglo XVIII, situados en ambos brazos del crucero. El de la izquierda alberga una gran imagen clasicista de la Concepción de mediados de XVII, y el de la derecha, una imagen de Santa Clara.

Sacristía:
La sacristía muestra un retablito clasicista de la primera mitad del siglo XVII, con imágenes de San Felipe y de Santa Elena.

Coro:
El coro alberga una sillería en banco corrido y diversas piezas artísticas, como un relicario en templete clasicista de mediados del XVII y varios lienzos barrocos

Clausura:
A los pies de la iglesia, una reja de hierro de dos cuerpos, fechada en 1660, separa ésta de la clausura. Dentro de la clausura conventual existe un precioso patio castellano del siglo XVII y se guardan diversos objetos de gran valor artístico, como un armario-relicario americano, datado en 1751, repujado en plata dorada, con motivos indígenas; otro armario-relicario con imagen flamenca de Santa Clara del siglo XV, diversas pinturas en tabla del XVII, varias esculturas y pergaminos. También son espectaculares algunas muestras de valiosa orfebrería.

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San Asensio

El monasterio de La Estrella se cimentó sobre una antigua ermita construida a raíz de la aparición de una imagen de la Virgen María sobre una encina. El monasterio ese llamó en un principio de Nuestra Señora de Aritzeta (Encina) y posteriormente de la “Estrella” por tener la encina en la que aparición la Virgen este astro grabado en una de sus ramas.

En el 1403 Juan de Guzmán, Obispo de Calahorra y La Calzada, entregó la custodia de la ermita y sus territorios a los frailes jerónimos de la Morcuera (Miranda de Ebro). A partir de la Bula del Papa Martín V (1419) se constituyó en monasterio.

El Arcediano de la Diócesis de Calahorra y La Calzada, don Diego Fernández de Entrena costeó en el 1423 la reconstrucción del monasterio en línea con los de su época. El pintor Juan Fernández de Navarrete “El Mudo” natural de Logroño, comenzó a formarse en este monasterio ene l que dejó obras de su mano hoy inexistentes.

En 1951 los Hermanos de las Escuelas Cristianas, Hermanaos de La Salle, adquieren el monasterio y sobre los restos del mismo, reconstruyeron casi todo en estilo neogótico, bajo la dirección del arquitecto don Pedro Ispizua, armonizando perfectamente el nuevo estilo con las estructuras antiguas.

En la actualidad son varias las dependencias que pueden ser visitadas: la Puerta de los Caballeros que era la puerta principal, el claustro gótico de 1430, la Fuente del Rey del siglo XVI, el santuario moderno de mediados del siglo XX, el salón de los peregrinos y el sarcófago de Arcediano.

San Asensio

El monasterio de La Estrella se cimentó sobre una antigua ermita construida a raíz de la aparición de una imagen de la Virgen María sobre una encina. El monasterio ese llamó en un principio de Nuestra Señora de Aritzeta (Encina) y posteriormente de la “Estrella” por tener la encina en la que aparición la Virgen este astro grabado en una de sus ramas.

En el 1403 Juan de Guzmán, Obispo de Calahorra y La Calzada, entregó la custodia de la ermita y sus territorios a los frailes jerónimos de la Morcuera (Miranda de Ebro). A partir de la Bula del Papa Martín V (1419) se constituyó en monasterio.

El Arcediano de la Diócesis de Calahorra y La Calzada, don Diego Fernández de Entrena costeó en el 1423 la reconstrucción del monasterio en línea con los de su época. El pintor Juan Fernández de Navarrete “El Mudo” natural de Logroño, comenzó a formarse en este monasterio ene l que dejó obras de su mano hoy inexistentes.

En 1951 los Hermanos de las Escuelas Cristianas, Hermanaos de La Salle, adquieren el monasterio y sobre los restos del mismo, reconstruyeron casi todo en estilo neogótico, bajo la dirección del arquitecto don Pedro Ispizua, armonizando perfectamente el nuevo estilo con las estructuras antiguas.

En la actualidad son varias las dependencias que pueden ser visitadas: la Puerta de los Caballeros que era la puerta principal, el claustro gótico de 1430, la Fuente del Rey del siglo XVI, el santuario moderno de mediados del siglo XX, el salón de los peregrinos y el sarcófago de Arcediano.

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San Millán de la Cogolla

San Millán de la Cogolla es como se conoce al conjunto formado por un núcleo de población junto con los dos monasterios que tiene su origen en la comunidad que formó entorno a su obra un santo eremita de nombre Millán que vivió 101 años (473-574) en unas cuevas de la sierra de la Demanda dedicado a la oración. Suso del latín sursum significa “arriba”, como se conoce al monasterio más antiguo y Yuso del latín deorsum, “abajo”. Ambos fueron declarados en 1997 por la UNESCO, bienes Mundiales, Patrimonio de la Humanidad.

Del actual monasterio de Suso, construido entre los siglos VI al XI, quedan vestigios importantes de los diversos momentos históricos por los que atravesó: las cuevas rupestres donde vivían los eremitas, el primitivo cenobio visigótico, la ampliación mozárabe y por último románica.

El acceso al monasterio se realiza a través del portaello, allí se encuentran las tumbas de los infantes de Lara y de su tutor Nuño acompañando a las tres reinas navarras.

Por el arco mozárabe con capiteles de alabastro que nos recuerda a la época califal cordobesa del siglo X decorados con dibujos con motivos vegetales y geométricos, nos adentramos en el monasterio mozárabe con tres grandes arcos de herradura. Al fondo observamos el resto de la primitiva construcción visigótica.

La cueva-sepulcral conserva la lauda del fundador de la segunda mitad del siglo XII, construida en alabastro negro y decorada con su escultura yacente, revestida con ropajes sacerdotales, alba, casulla y estola sobresaliendo una cruz labrada sobre su pecho con decoración de números y vegetales. En la actualidad el Camino de Santiago a su paso por La Rioja se desvía hacia el monasterio de Yuso donde se encuentran los restos del Santo.

Durante la Edad Media fue centro de poder político y cultural. De su importante escriptorio salieron los primeros testimonios escritos de romance español y del esukera, las glosas emilianenses. En la actualidad el Ministerio de Cultura es quien custodia el monasterio.

Para conocer todas las actvidades que realiza la Fundación San Millán en los monasterios de Yuso y Suso visita: www.emilianensis.com
 

San Millán de la Cogolla

San Millán de la Cogolla es como se conoce al conjunto formado por un núcleo de población junto con los dos monasterios que tiene su origen en la comunidad que formó entorno a su obra un santo eremita de nombre Millán que vivió 101 años (473-574) en unas cuevas de la sierra de la Demanda dedicado a la oración. Suso del latín sursum significa “arriba”, como se conoce al monasterio más antiguo y Yuso del latín deorsum, “abajo”. Ambos fueron declarados en 1997 por la UNESCO, bienes Mundiales, Patrimonio de la Humanidad.

Del actual monasterio de Suso, construido entre los siglos VI al XI, quedan vestigios importantes de los diversos momentos históricos por los que atravesó: las cuevas rupestres donde vivían los eremitas, el primitivo cenobio visigótico, la ampliación mozárabe y por último románica.

El acceso al monasterio se realiza a través del portaello, allí se encuentran las tumbas de los infantes de Lara y de su tutor Nuño acompañando a las tres reinas navarras.

Por el arco mozárabe con capiteles de alabastro que nos recuerda a la época califal cordobesa del siglo X decorados con dibujos con motivos vegetales y geométricos, nos adentramos en el monasterio mozárabe con tres grandes arcos de herradura. Al fondo observamos el resto de la primitiva construcción visigótica.

La cueva-sepulcral conserva la lauda del fundador de la segunda mitad del siglo XII, construida en alabastro negro y decorada con su escultura yacente, revestida con ropajes sacerdotales, alba, casulla y estola sobresaliendo una cruz labrada sobre su pecho con decoración de números y vegetales. En la actualidad el Camino de Santiago a su paso por La Rioja se desvía hacia el monasterio de Yuso donde se encuentran los restos del Santo.

Durante la Edad Media fue centro de poder político y cultural. De su importante escriptorio salieron los primeros testimonios escritos de romance español y del esukera, las glosas emilianenses. En la actualidad el Ministerio de Cultura es quien custodia el monasterio.

Para conocer todas las actvidades que realiza la Fundación San Millán en los monasterios de Yuso y Suso visita: www.emilianensis.com
 

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San Millán de la Cogolla

El origen de la construcción del monasterio se refleja en una leyenda que narra como el rey García, el de Nájera, ordenó el traslado de los restos de San Millán que se encontraban en Suso al monasterio de Santa María La Real de Nájera. Los bueyes que tiraban de la carreta se detuvieron el valle como si los restos del Santo no quisiesen abandonarlo construyendo en ese lugar el actual monasterio de Yuso.

Un monasterio románico de los siglos X y XI del que en la actualidad no queda ningún resto, sobre el que se construyó entre los siglos XVI y XVIII el actual monasterio de Yuso por los abades benedictinos. Los monjes benedictinos se trasladaron al monasterio en el siglo X. Uno de los abades más relevantes fue Domingo, natural de la población riojana de Cañas, más conocido como Santo Domingo de Silos.

La portada de acceso al monasterio se realizó en 1661 y en ella aparece el relieve de San Millán “Matamoros” ya que según la tradición combatió al islam junto con Santiago en la batalla de Simancas. El zaguán se hizo poco más tarde en 1689, todo ello da acceso al Salón de los Reyes llamado así por los cuatro grandes lienzos de reyes bienhechores del monasterio.

El claustro bajo se comenzó en 1549 y aunque sus bóvedas son góticas la concepción es renacentista. El superior es clasicista y contiene veinticuatro cuadros de José Vexes, cuyas escenas principales versan sobre la vida de San Millán, escrita por San Braulio, Arzobispo de Zaragoza.

La sacristía es una de las más bellas de España, antigua sala capitular comenzó a usarse como tal hacia 1693. Los frescos del techo del siglo XVIII conservan sin haber sido restaurados toda la riqueza del color original. La cajonería es de madera de nogal, encima de la cual hay veinticuatro óleos sobre cobre de estilo barroco de procedencia flamenca, madrileña e italiana.

La iglesia del monasterio es lo primero que se hizo de todo este conjunto, comenzada en el año 1504 se terminó treinta seis años después, está catalogada dentro del gótico decadente. El grandioso retablo del altar mayor contiene un lienzo de Fray Juan Ricci, de la escuela del Greco, que representa a San Millán a caballo en la batalla de Hacinas. La extraordinaria rejería de Sebastián de Medina de 1676 completa el conjunto artístico de la capilla mayor.

La sillería de coro bajo fue realizada por un tallista flamenco en torno a 1640, el trascoro de estilo rococó francés está decorado con esculturas de bulto redondo que representan a discípulos de San Millán, destacando por su belleza el púlpito plateresco decorado con relieves de los evangelistas y símbolos de la pasión. El coro alto, algo posterior al bajo, está sostenido por un arco con dieciséis medallones, de la primera mitad del siglo XVII.

La estantería de los cantorales del monasterio conserva en su haber veinticinco volúmenes copiados entre 1729 y 1731. El archivo y biblioteca monasterial de gran valor para los investigadores está considerado entre los mejores de España; en él se guardan dos cartularios y trescientos volúmenes originales.

En la sala de exposiciones resaltan las réplicas de los marfiles románicos de las arquetas: relicarios de San Millán del siglo XI y de San Felices del siglo XII.

Fue construido por monjes benedictinos, que permanecieron en él hasta la desamortización y exclaustración del XIX. Actualmente los frailes Agustinos Recoletos son los que mantienen vivo el espíritu del monasterio.

Para conocer todas las actvidades que realiza la Fundación San Millán en los monasterios de Yuso y Suso visita: www.emilianensis.com

 

San Millán de la Cogolla

El origen de la construcción del monasterio se refleja en una leyenda que narra como el rey García, el de Nájera, ordenó el traslado de los restos de San Millán que se encontraban en Suso al monasterio de Santa María La Real de Nájera. Los bueyes que tiraban de la carreta se detuvieron el valle como si los restos del Santo no quisiesen abandonarlo construyendo en ese lugar el actual monasterio de Yuso.

Un monasterio románico de los siglos X y XI del que en la actualidad no queda ningún resto, sobre el que se construyó entre los siglos XVI y XVIII el actual monasterio de Yuso por los abades benedictinos. Los monjes benedictinos se trasladaron al monasterio en el siglo X. Uno de los abades más relevantes fue Domingo, natural de la población riojana de Cañas, más conocido como Santo Domingo de Silos.

La portada de acceso al monasterio se realizó en 1661 y en ella aparece el relieve de San Millán “Matamoros” ya que según la tradición combatió al islam junto con Santiago en la batalla de Simancas. El zaguán se hizo poco más tarde en 1689, todo ello da acceso al Salón de los Reyes llamado así por los cuatro grandes lienzos de reyes bienhechores del monasterio.

El claustro bajo se comenzó en 1549 y aunque sus bóvedas son góticas la concepción es renacentista. El superior es clasicista y contiene veinticuatro cuadros de José Vexes, cuyas escenas principales versan sobre la vida de San Millán, escrita por San Braulio, Arzobispo de Zaragoza.

La sacristía es una de las más bellas de España, antigua sala capitular comenzó a usarse como tal hacia 1693. Los frescos del techo del siglo XVIII conservan sin haber sido restaurados toda la riqueza del color original. La cajonería es de madera de nogal, encima de la cual hay veinticuatro óleos sobre cobre de estilo barroco de procedencia flamenca, madrileña e italiana.

La iglesia del monasterio es lo primero que se hizo de todo este conjunto, comenzada en el año 1504 se terminó treinta seis años después, está catalogada dentro del gótico decadente. El grandioso retablo del altar mayor contiene un lienzo de Fray Juan Ricci, de la escuela del Greco, que representa a San Millán a caballo en la batalla de Hacinas. La extraordinaria rejería de Sebastián de Medina de 1676 completa el conjunto artístico de la capilla mayor.

La sillería de coro bajo fue realizada por un tallista flamenco en torno a 1640, el trascoro de estilo rococó francés está decorado con esculturas de bulto redondo que representan a discípulos de San Millán, destacando por su belleza el púlpito plateresco decorado con relieves de los evangelistas y símbolos de la pasión. El coro alto, algo posterior al bajo, está sostenido por un arco con dieciséis medallones, de la primera mitad del siglo XVII.

La estantería de los cantorales del monasterio conserva en su haber veinticinco volúmenes copiados entre 1729 y 1731. El archivo y biblioteca monasterial de gran valor para los investigadores está considerado entre los mejores de España; en él se guardan dos cartularios y trescientos volúmenes originales.

En la sala de exposiciones resaltan las réplicas de los marfiles románicos de las arquetas: relicarios de San Millán del siglo XI y de San Felices del siglo XII.

Fue construido por monjes benedictinos, que permanecieron en él hasta la desamortización y exclaustración del XIX. Actualmente los frailes Agustinos Recoletos son los que mantienen vivo el espíritu del monasterio.

Para conocer todas las actvidades que realiza la Fundación San Millán en los monasterios de Yuso y Suso visita: www.emilianensis.com

 

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Santo Domingo de la Calzada

Don Pedro Manso de Zúñiga, Obispo de la Diócesis de Calahorra y La Calzada fue el fundador de esta Abadía. Las monjas cistercienses que lo habitan proceden del Monasterio de Santa María de los Barrios en Abia de las Torres (Palencia), quienes se trasladaron a Santo Domingo de La Calzada en 1610, fecha en la que se inició la construcción del nuevo monasterio hasta que se concluyeron las obras en 1621.

El monasterio dependió de la Abadía de las Huelgas de Burgos hasta la bula de Pío IX en 1873, fecha en la que quedó sometida a la jurisdicción del prelado de la diócesis riojana Calahorra y La Calzada.

La iglesia del monasterio, obra clasicista de los arquitectos Matías de Asteazu y Pedro de la Mata, consta de una sola nave con forma de cruz latina, dividida en capillas por los contrafuertes laterales en donde se sitúan los retablos.

En la capilla mayor se encuentra una magnífica muestra del barroco riojano, un retablo datado a mediados del siglo XVIII, en la hornacina central se sitúa la imagen de Nuestra Señora de la Anunciación.

El sepulcro en alabastro del fundador, Don Pedro Manso de Zúñiga y sus dos sobrinos, también obispos, constituye uno de los elementos artísticos más interesantes de la iglesia, situado a la derecha del retablo mayor nos muestra las esculturas yacentes de los tres obispos ricamente labradas.

El coro bajo situado a los pies de la iglesia ha servido de cementerio hasta 1960, donde reposan más de 200 monjas. Anexo a la iglesia está el claustro del siglo XVII destacando por su austeridad, en línea con la espiritualidad cisterciense.

El monasterio dispone de un albergue gratuito para peregrinos situado en la antigua Casa del Capellán, edificio del siglo XVIII restaurado y acondicionado para compostelanos.

Desde su fundación está habitado por una comunidad de monjas cistercienses.

Santo Domingo de la Calzada

Don Pedro Manso de Zúñiga, Obispo de la Diócesis de Calahorra y La Calzada fue el fundador de esta Abadía. Las monjas cistercienses que lo habitan proceden del Monasterio de Santa María de los Barrios en Abia de las Torres (Palencia), quienes se trasladaron a Santo Domingo de La Calzada en 1610, fecha en la que se inició la construcción del nuevo monasterio hasta que se concluyeron las obras en 1621.

El monasterio dependió de la Abadía de las Huelgas de Burgos hasta la bula de Pío IX en 1873, fecha en la que quedó sometida a la jurisdicción del prelado de la diócesis riojana Calahorra y La Calzada.

La iglesia del monasterio, obra clasicista de los arquitectos Matías de Asteazu y Pedro de la Mata, consta de una sola nave con forma de cruz latina, dividida en capillas por los contrafuertes laterales en donde se sitúan los retablos.

En la capilla mayor se encuentra una magnífica muestra del barroco riojano, un retablo datado a mediados del siglo XVIII, en la hornacina central se sitúa la imagen de Nuestra Señora de la Anunciación.

El sepulcro en alabastro del fundador, Don Pedro Manso de Zúñiga y sus dos sobrinos, también obispos, constituye uno de los elementos artísticos más interesantes de la iglesia, situado a la derecha del retablo mayor nos muestra las esculturas yacentes de los tres obispos ricamente labradas.

El coro bajo situado a los pies de la iglesia ha servido de cementerio hasta 1960, donde reposan más de 200 monjas. Anexo a la iglesia está el claustro del siglo XVII destacando por su austeridad, en línea con la espiritualidad cisterciense.

El monasterio dispone de un albergue gratuito para peregrinos situado en la antigua Casa del Capellán, edificio del siglo XVIII restaurado y acondicionado para compostelanos.

Desde su fundación está habitado por una comunidad de monjas cistercienses.

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