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791 resultados

Basílica de Santa María de Arcos, en Tricio

Se trata del monumento religioso más antiguo de La Rioja. En origen fue un mausoleo romano del siglo III, que fue transformado en basílica cristiana en el siglo V, reutilizando elementos arquitectónicos procedentes de la antigua ciudad romana de Tritium Megallum, Tricio la Grande, que comprendía el actual pueblo de Tricio, Nájera y otras localidades próximas.

 

Bajo el suelo de las basílica se descubrieron enterramientos de tumbas paleocristianas de los siglos V y VI, algunos sarcófagos romanos de los siglos I al III d. C. reutilizados, y otros medievales; además de estelas funerarias romanas y otra paleocristiana. En la cabecera se conservan restos de las pinturas románicas de finales del siglo XII, repintadas sobre las originales paleocristianas del siglo V.

El edificio tiene estructura basilical con planta longitudinal de tres naves y cabecera cuadrangular. Las naves laterales están separadas de la central por arquerías apoyadas en columnas corintias formadas por fragmentos de columnas romanas del siglo I. En el siglo XVIII el interior de la basílica se cubrió con yeserías barrocas. La talla original de la Virgen de Arcos, una Virgen negra prerrománica, del siglo XI, se encuentra en la iglesia parroquial de Tricio.

 

Martyrium de Santa Coloma
De reducidas dimensiones, pudo ser construido en el siglo V. Consta de tres cámaras cuadradas y debajo de la mayor, la central, queda una pequeña cripta a la que se accede por dos estrechas escaleras de las cámaras laterales. La cripta está cubierta con bóveda vaída y las laterales con casquetes esféricos sobre pechinas. Hay referencias de un antiguo cenobio en Santa Coloma, restaurado por Ordoño II en el siglo X, y de tumbas de mártires.

 

Prerrománico. Arte mozárabe.
El uso del arco de herradura y las bóvedas nervadas se pueden ver en: Ermita de Santa María de Peñalva, en Arnedillo Ermitas de San Pedro y de San Andrés, en Torrecilla en Cameros.

 

Los romanos

Los romanos dejaron un importante legado en nuestras tierras: calzadas, puentes, acueductos...

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Mosaico de culturas

tipo de documento Artículos

 

Le sugerimos una visita cultural única: Los monasterios de Suso y Yuso en San Millán de la Cogolla, Patrimonio de la Humanidad y Cuna del Castellano. De estos monasterios riojanos parte el Camino de la Lengua.

En el Monasterio de Suso, el más antiguo, situado entre montes, los eremitas del Medievo escribieron en sus scriptorium las primeras palabras en castellano y en euskera.

El Monasterio de Yuso, más grande y rico, acoge en su interior el aula de la lengua castellana y una gran biblioteca única.

De camino hacia San Millán pasará usted por Berceo, la localidad cuna de Gonzalo de Berceo, el primer poeta de la lengua castellana.

Desde San Millán le recomendamos una visita a Santo Domingo de la Calzada. No deje de visitar su Catedral en la que podrá ver la tumba del santo y un gallinero ¡¡dentro de la propia iglesia!! Pregunte por el milagro del gallo y la gallina y descubrirá el por qué. No deje de pasear por sus calles y tómese un descanso en el Parador de Turismo, antiguo Hospital de peregrinos.

Seguro que a su paso ve muchos lugares que merecen una parada, tómeselo con tiempo. Pare y disfrute del paisaje, de las gentes y de la hospitalidad riojana. Si no le da tiempo a hacerlo todo, no se preocupe, La Rioja está muy cerca y estaremos encantados de que vuelva.

Recuerde que en La Rioja queda mucho que ver: huellas de dinosaurios, colonias de cigüeñasartesanos... un día es poco tiempo ¡Vuelva pronto!

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Disfruta de las experiencias que La Rioja te propone para este otoño con actividades para todo los públicos y a cualquier hora del día, como visitas a viñedos y bodegas y experiencias alternativas en torno al mundo del vino, diferentes recorridos para disfrutar de La Rioja por el aire o múltiples actividades culturales-turísticas, con más de cien propuestas vinculadas al ocio, vino, la cultura y la naturaleza. 

¡DESCÚBRELAS!

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Tiempo: 3,15 h

Kilómetros: 30

Desnivel acumulado: 480 metros

Interés: Paisaje, pueblos, medioambiental

Tipo de firme: asfalto, pista.

Época recomendada: primavera, verano y otoño

Dificultad: baja / media

Agua: en todos los pueblos hay fuente

 

Descripción

 

El recorrido parte de la localidad de Haro y va siguiendo las marcas de las rutas 13 y 13.1 del GR 99 el camino del Ebro. Cruzamos la N-124 y por una derivación de la carretera accede a Gimileo, donde asombran las magníficas panorámicas sobre el Ebro desde el mirador de San Pelayo. Atravesando la Huerta Tradicional de San Millán se llega a Briones, donde el Ebro dibuja el gran meandro llamado Curva de Briones; también resaltan aquí las vistas desde el torreón del castillo del pueblo.

 

Fuera de la población, el camino prosigue por una pista entre graveras. Tras salir a la carretera, el camino dirige al puente medieval de San Vicente de la Sonsierra, se cruza y sin llegar al pueblo se toma un camino que junto a los meandros del Ebro nos lleva entre viñas al puente de Briñas en un terreno fácil de ciclar y gran valor natural, desde allí saldremos al puente sobre el río Tirón, entrando en Haro por el barrio de las bodegas.

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Aunque es indudable que La Rioja tiene muchos atractivos, el lugar más visitado de esta región es una calle logroñesa: la Calle Laurel. Un lugar interesante con un bar en cada puerta y en el que cada bar tiene una especialidad gastronómica, con un vino de Rioja para acompañar.

No hay que perderse el típico champi del Soriano o el Ángel. Existe incluso una técnica para comer este pincho sin mancharse. Hay que sacar el palillo por la parte de abajo del pan. También hay otros pinchos clásicos como las patatas bravas del Jubera o las setas del Cid. Los hay con nombres curiosos como los matrimonios del Blanco y negro o las zapatillas y los valentinos en forma de corazón del Villarrica o los Tío Agus.

En San Agustín existe también un lugar histórico: el Soldado de Tudelilla y sus ensaladas o los rotos de uno de sus vecinos de enfrente. La lista es enorme y es muy difícil destacar unos sobre otros y también es difícil elegir, aunque cada riojano tiene sus favoritos e imprescindibles. Si decide pasar por aquí, déjese recomendar por los grupos de amigos que verá disfrutando del ambiente cada día.

Y es que los pinchos son una tradición en La Rioja. Quedar con los amigos para dar una vuelta y comer las especialidades de cada bar es un rito repetido casi a diario. La calle Laurel se ha ampliado mucho en los últimos años y ya abarca también las calles adyacentes como la calle San Agustín.

Para los más hogareños existe una posibilidad alternativa, la calle San Juan, más de los de casa y menos turística. En esta calle hay bares de siempre, bares renovados con la oferta gastronómica de toda la vida y muchos locales nuevos con especialidades modernas o clásicas para todos los gustos.

También en otras localidades riojanas como Calahorra o la zona de la Herradura en Haro se pueden encontrar pinchos de calidad y rutas que recorrer para conocer esta gastronomía en miniatura.

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Una Reserva de la Biosfera es un territorio declarado por el Programa Hombre y Biosfera de la UNESCO que busca el desarrollo de sus habitantes en consonancia con la conservación del entorno, propiciando la relación entre el hombre y la naturaleza.

Este tipo de espacio se distingue de otros porque el hombre es parte esencial de él; la naturaleza que hoy tenemos es el producto de una evolución conjunta del hombre con el medio natural, cosa que se hizo de manera armónica durante milenios, pero desde la Revolución Industrial los cambios fueron mucho más bruscos, rompiéndose ese equilibrio.

Por tanto, las Reservas de la Biosfera no constituyen una nueva categoría de espacio natural protegido, sino que responden a una concepción más amplia y ambiciosa como es la de servir de espacio para la experimentación de modelos de desarrollo sostenible que armonicen los fines de la conservación tanto de recursos naturales como culturales.

El objetivo de las reservas es:

Fomentar el desarrollo económico y social sostenible según las necesidades de sus habitantes.

Aplicar modelos de desarrollo sostenible, contribuir a la formación, a la educación ambiental y a la investigación científica. Conservar los paisajes, las especies, los ecosistemas y la diversidad biológica.

La Reserva de Biosfera de La Rioja, declarada el 3 de julio de 2003, se encuentra en el límite sur oriental de La Rioja y ocupa casi un 24% del territorio regional (116.669 hectáreas) repartidas en cuatro valles: Leza, Jubera, Cidacos y Alhama-Linares. 

Posee en total 40 municipios; 27 términos municipales incluidos totalmente en la Reserva y 13 incluidos parcialmente.

Incluidos totalmente: Aguilar de Río Alhama, Ajamil, Arnedillo, Cabezón de Cameros, Cervera del Río Alhama, Cornago, Enciso, Grávalos, Hornillos de Cameros, Igea, Jalón de Cameros, Laguna de Cameros, Leza del Río Leza, Munilla, Muro en Cameros, Muro de aguas, Navajún, Préjano, Rabanera, Robres del Castillo, San Román de Cameros, Soto en Cameros, Terroba, Torre en Cameros, Valdemadera, Villarroya, Zarzosa.

Parcialmente incluidos: Alfaro, Arnedo, Autol, Bergasa, Bergasillas Bajera, Clavijo, Herce, Lagunilla del Jubera, Ocón, Quel, Ribafrecha, Santa Eulalia Bajera, Santa Engracia de Jubera.

Actividades humanas: La población asentada en el territorio de la Reserva utiliza de manera tradicional los recursos naturales de la zona para la práctica de la ganadería extensiva (ovejas, vacas y yeguas), la agricultura de secano (cereal, olivo, almendro, vid) y la agricultura hortofrutícola en las escasas zonas de vega situadas en los fondos irrigados de valle.

Más recientemente ha incrementado su importancia el sector servicios basándose en el tradicional turismo de balneario (Arnedillo y los balnearios de Cervera y Grávalos, en proceso de rehabilitación) complementado con un incipiente turismo rural asociado al patrimonio natural y cultural (yacimientos de icnitas, senderismo, monumentos, artesanía, etc.).

La actividad industrial es escasa en el interior de la reserva y se localiza en los pueblos de la periferia mejor comunicados con el corredor del Ebro. Existe una alta actividad eólica. Persisten todavía vestigios de la fabricación artesanal de alpargatas y lanas de pastor.

Características ecológicas: La Reserva se halla situada en la mitad sur oriental de La Rioja. Es una zona de montaña ibérica mediterránea en la que las cumbres raramente se superan los 1.600 metros de altitud sobre el nivel del mar. Se encuentra poblada por ecosistemas mediterráneos de gran interés como matorrales de sustitución (romerales, tomillares, jarales, aulagares), encinares bien conservados (Quercus ilex), bosques de roble melojo (Q. Pyrenaica), quejigares (Q. Faginea y Q. humilis) y hayedos todavía desconocidos (Fagus silvatica).

Para conocer rutas y actividades, ver vídeos y últimas noticias sobre la Reserva de la Biosfera de La Rioja entra el el siguiente enlace:

http://www.larioja.org/medio-ambiente/es/reserva-biosfera 

 

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Tiempo: 2,30 h

Kilómetros: 23,5

Desnivel acumulado: 778 metros

Interés: Paisaje, pueblos, medioambiental

Tipo de firme: asfalto, pista, rodadas.

Época recomendada: primavera, verano y otoño

Dificultad: media

Agua: en todos los pueblos hay fuente

 

Descripción

 

Nos vamos por la carretera N-111 hasta llegar a Villanueva.

Cerca de la gasolinera sale el desvío hacia Ortigosa lo tomamos y a pocos metros la abandonamos para ir por la pista a la izquierda ascendiente, paralelos al río Iregua hasta llegar a la Ermita de Ollano.

 

La pista se prolonga siguiendo un carretil marcado que se introduce en el bosque mientras asciende hasta alcanzar la pista que desciende de Villoslada a Ortigosa.

 

Descendemos por la pista hasta llegar a la carretera de Ortigosa a Brieva. Discurre por el GR-93 que seguiremos hasta llegar a El Rasillo. Giramos a la derecha hasta la salida del pueblo donde se encuentra la Ermita Santa Lucía que da acceso al puente sobre el río Albercos. Seguimos la marca del GR hasta alcanzar El Rasillo.

 

Partimos desde la plaza dirección NE hacia la salida donde desciende una rampa asfaltada a la carretera que va a Nieva. Dejamos atrás la urbanización y seguimos el asfalto hasta situarse sobre un cambio de rasante.

 

Abandonamos el asfalto y tomamos a la derecha el camino que desciende hacia Montemediano alcanzando la población por la parte baja, pasando por la iglesia, salimos del pueblo en dirección E por la pista que asciende por la pradera y se introduce en el bosque en busca del Valle del Iregua descendiendo hasta la Pradillo.

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Nuestra sugerencia para disfrutar de una jornada en torno al vino y su cultura comienza en el Museo Vivanco de la Cultura del Vino, en la localidad de Briones. Este museo es una visita indispensable para conocer la elaboración, crianza y distribución del vino, para aprender muchas curiosidades sobre este producto y, sobre todo, para sorprenderse con la amplia cultura que ha generado el vino en todo el mundo.

No se marche de La Rioja sin haber disfrutado de un paseo por los viñedos, que en cada época del año presentan unas características especiales. Si lo desea puede contratar los servicios de un guía que le explicará las tareas de viticultura mientras pasean entre los viñedos. Incluso puede conocerlo en bicicleta, a lomos de un caballo, desde una piragua o sobre un globo. Existen varias empresas en La Rioja que ofrecen estos servicios.

La Rioja ofrece además propuestas de actividades en torno al vino, para todos los paladares y bolsillos. Le recomendamos conocer nuestras bodegas en las que podrá ver "in situ" el proceso de elaboración del vino e incluso poner en práctica sus conocimientos con una cata. Podrá encontrar más de 50 bodegas que abren sus puertas al turista e intentarán enseñarle el arte de hacer vino. También existen entidades que ofrecen cursos de cata organizados o a medida

¿Qué sería del vino sin la gastronomía? En la Calle Laurel de Logroño o en la Herradura de Haro o en cualquier pueblo de La Rioja podrá encontrar un bar o restaurante en la que probar los pinchos o especialidades de la casa o la más exquisita cocina de autor, pasando por las patatas con chorizo, el bacalao a la riojana, las chuletillas al sarmiento ¿A que se hace la boca agua sólo de pensarlo.

En La Rioja queda mucho por ver y por hacer ¿No ha pensado en volver o en quedarse una noche más? Incluso se puede dormir en una bodega o en un hotel casa rural que le enseñará más sobre el vino a través de sus programas enoturísticos.

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La Rioja apetece para celebrar cualquier reunión por su entorno y la calidad de sus servicios

El vino y la gastronomía son el principal atractivo de la oferta turística riojana, y también supone el reclamo principal a la hora de celebrar un congreso o reunión en esta pequeña región que, sin embargo, está bien comunicada entre Madrid, Barcelona y su gran ciudad más cercana, Bilbao.

La oferta riojana para el segmento MICE se concentra en el Palacio de Congresos y auditorio de La Rioja, Riojaforum, situado en la capital; pero el atractivo del vino, su cultura y sus paisajes hace que también se celebren numerosas reuniones en sus espectaculares bodegas y en el Museo Vivanco de la Cultura del Vino, que cuentan con espacios y servicios adecuados para ello.

La Rioja es el lugar donde se escribieron las primeras palabras en castellano, en el margen de un libro por uno de los copistas que realizaban su labor en los monasterios riojanos de Yuso y Suso. Este entorno acoge hoy reuniones y congresos en torno a la lengua castellana al igual que lo hacen otros monasterios, castillos y edificios históricos de la región.

Para los programas de acompañantes y las actividades posteriores a los congresos los atractivos gastronómicos y enoturísticos de esta región son indudables. Con actividades de conocimiento del vino, cursos de cata, actividades de team building entre viñedos o, simplemente, disfrutando de una ruta de pinchos en la calle Laurel o de la cocina estelar de sus más afamados chefs.

Sobrevolar La Rioja en globo disfrutando de paisajes diferentes en cuestión de minutos dejará boquiabierta a toda la empresa. Disfrutar de su gastronomía única en un antiguo calado predispondrá al diálogo y el encuentro. Hacer una cata de vinos en un claustro o en medio de un viñedo logrará la satisfacción de los participantes. Los detalles son lo más importante y La Rioja los cuida con esmero, gracias a los profesionales organizadores de congresos e incentivos que trabajan y conocen de primera mano el destino.

Los riojanos son acogedores, su historia la han escrito celtíberos, romanos, visigodos, árabes, cristianos… Un cruce de caminos e historia. Un lugar donde alojarse y disfrutar desde los hoteles históricos de las ciudades a los encantadores hoteles boutique entre viñedos o en las montañas, encontrará rincones especiales para charlar en equipo de manera distendida tras la reunión, disfrutando de una buena copa de vino. ¡Hagamos un brindis en La Rioja por el éxito de su reunión!

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Brieva de Cameros aparece de repente entre el manto verde. Estamos escondidos en el Valle del Najerilla, junto a un asentamiento que une el río Berrinche con el bravo nacimiento del Brieva. Mientras paseamos por calles serenas, a ratos casi intactas, nos dicen que a unos cuantos cientos de metros el agua brota del suelo como si fuese una aparición. Más allá, asciende una ruta, que en realidad es un reto, hacia Cabezo del Santo, la cumbre que sonríe sobre nosotros (1.854 metros). 

La naturaleza se apodera del tiempo mientras caminamos junto a la corriente. El entorno evoca tópicos entre los urbanitas. Es una postal viva de la Sierra. Aquí, la vida es piedra, madera y agua. Y el conjunto es limpio, simple y bello, incluso envidiable. Nos cuentan que el apellido de Brieva es accidental, un retazo para diferenciarse de otras poblaciones españolas con nombre idéntico. A principios del siglo pasado, había más de 1.200 coincidencias. 

No estamos en Cameros, pero oriundos del lugar nos explican que Brieva perteneció al Señorío de Cameros hace unos cuantos siglos. Quizá por ahí fueran los tiros. La plaza es un enclave evocador. Por un lado, nos observa un hermoso ayuntamiento, obra del riojano Agapito del Valle. Por el otro, la iglesia de San Miguel (siglos XV-XVI) nos acecha orgullosa. Presume de haber albergado y protegido la imagen de la virgen de Valvanera durante 46 años (1.839-1.885), mientras el monasterio renovaba un interior ruinoso. Las dos miradas intimidan junto a una fuente estrepitosa y una escalinata que nos parece guiar de regreso al pasado. Es entonces cuando nos hablan de Pedro Duro y Benito, uno de los cortezudos más ilustres, fundador a mediados del siglo diecinueve de la que sería poco después la primera industria metalúrgica del país.

Brieva de Cameros

Mirando alrededor es inevitable recrear escenas pastoriles perdidas. Hoy en día es más nostalgia que realidad. Las cañadas marcan los trazos de la trashumancia desde el rancho de esquileo, un museo que rinde espacio y homenaje a la cultura que sigue impregnando estos pastos. 

Seguimos la ruta hacia el Camero Nuevo y despedimos a las tres decenas de habitantes que permanecen impávidos ante la llamada del invierno. Vislumbramos un cortado que anuncia el Valle del Iregua, pero antes cruzamos entre un rebaño de ovejas merinas que siguen alimentándose del paisaje. En un instante, los ladridos de dos imponentes mastines escoltan las distancias y nosotros nos sumergimos en una carretera ribeteada en plenas montañas. Nos dicen que este hábitat es ideal para los buitres.

La carretera se vuelve tensa frente a la primera fotografía de Ortigosa de Cameros, asentada sobre un despeñadero que encoge el río Albercos y fracciona los barrios de San Miguel y San Martín. La arquitectura camerana se abre paso entre calles empedradas y viviendas de postín. El comercio lanar rentó alto hace un siglo y contribuyó a un desarrollo próspero de sus antiguos moradores. La Casa Grande nos enseña piedra sillar del siglo dieciséis y evoca una honda grandeza. Es hora de aperitivos y nos detenemos en Patés El Robledillo, inciativa de supervivencia rural que nos presenta la vigorosa Antonia. Todavía paladeamos algunos de sus productos mientras buscamos saciar el apetito con mayor contundencia. El restaurante El Casino nos brinda pochas, espárragos, bacalao y carrilleras; y nos ofrenda con una alineación final de flanes caseros: de queso, de café, de huevo...

Cuevas de Ortigosa

Embolsados los alimentos, nos aguardan las cuevas más famosas de La Rioja. Observamos en el altivo camino el embalse de González Lacasa, denominado aquí pantano de Ortigosa y entregado un poco más allá a El Rasillo. Precisamente la construcción de la presa concluyó en el hallazgo subterráneo, hace poco más de medio siglo. La antigua cantera horadó el Macizo del Encinedo y descubrió las bocas naturales de la Paz y de la Viña. Penetramos en la primera con la misión de evitar resbalones, estalagmitas y estalactitas. Somos los invitados de una vivienda estrecha que comprime el paso por caprichos de la geología. Nos hablan de pisolitos mientras señalan en múltiples paredes un acné pétreo y expansivo. Sorteamos columnas que fingen ser cerosas, pisamos con cuidado, esquivamos y callamos durante 236 metros de corredor. El silencio natural es contagioso. Salimos sobre la cantera, con la vista forrada de pinares, hayedos, carrascas, rebollos y quejigos.

Entre la diversidad de inmensos bosques, avistamos el azul del embalse. Descendemos hacia La Viña, otra gruta hacia tiempos inmemoriales. El origen se remonta 160 millones de años atrás. Dentro, fantaseamos con siluetas que aparecen como caballitos de mar, mandíbulas de tiranosaurio o candelabros animados. La acción del agua es perpetua en estas burbujas de aire húmedo. Retomamos la carretera hacia El Rasillo imaginando los ascensos hacia El Robledillo y Canto Hincado. Un abrazo con la naturaleza.

Casi de inmediato, nos sentimos ilustremente recibidos en El Rasillo. Nos dicen que quien bautizó este presumido enclave tenía bastante guasa. Nuestro trayecto sube y baja hasta que  nos topamos con el insigne anfitrión: el olmo de montañaMás de cuatrocientos años sobreviviendo a los Cameros y a la grafiosis. En su lucha permanente se inspira la estirpe camerana. Pensamos en el olmo cuando nos abren la iglesia parroquial a la que da sombra. Nuestra Señora la Virgen de las Heras todavía conserva tramos del templo original del siglo dieciséis. Memorias compartidas con el viejo árbol. Muchas de ellas perviven acristaladas a unos cuantos pasos de distancia en el museo de Victoriano Labiano

Club Náutico de "El Rasillo"

Probamos la miel de la sierra en la Mielería de Cameros, un establecimiento museístico en el que debemos degustar y escuchar. Asumimos la trascendencia de las abejas en nuestras vidas mientras cambiamos la piedra por la hierba. Un nombre nos alerta antes de abandonar las últimas casas: "Achóndite". Es un barranco, pero también invoca a una bruja en el imaginario popular; una que consiguió huir de Zugarramurdi y echar raíces en el precipicio. Las leyendas revisten la realidad; la hacen más divertida. 

Nosotros nos volvemos a cubrir de arbustos y pinares de repoblación mientras descendemos hacia el pantano. Celebramos la irrupción natural de algunos robles, el bosque original, y el atrevimiento de un pequeño sapo autóctono que comparte nuestra ruta durante unos breves instantes. Continuamos descendiendo sobre una alfombra blanda que nos lleva hacia el club náutico. La orilla está deshabitada y rebajada en pleno octubre, pero en verano crece y abraza a múltiples bañistas. 

Atardece y brilla el otoño alrededor cuando decidimos regresar. Nos acordamos de los mastines, de los pisolitos y del olmo centenario. La naturaleza nos sacude una y otra vez mientras creemos irnos hacia nuestras casas.

Texto: Sergio Cuesta

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Para disfrutar al máximo de La Rioja te recomendamos esta ruta donde conocerás sus lugares más importantes. Además, puedes combinarlos con los eventos que se celebran en Semana Santa y que puedes ver a tu derecha. ¡La Rioja Apetece!

Día 1: Nájera - Santo Domingo - Ezcaray

Para el primer día, podréis seguir el trazado del Camino de Santiago a su paso por La Rioja que justamente sigue este recorrido. Empezaríamos por Logroño, aunque os sugiero que al menos dejéis una tarde para conocer bien la capital y, sobre todo, para disfrutar de la gastronomía popular de la Calle Laurel.

En Logroño entra el Camino de Santiago por el Puente de Piedra y atraviesa el Casco Antiguo hasta la Iglesia de Santiago que tiene a sus pies una fuente para el peregrino y un curioso juego de la oca gigante con representaciones de todos los hitos principales del Camino de Santiago. Siguiendo el Camino (las marcas con las conchas amarillas y las flechas son fáciles de seguir) llegaréis a la Plaza del Parlamento, donde se encuentra el Parlamento de La Rioja. Cerca de allí se encuentra la Puerta del Revellín, antigua puerta de la ciudad orientada a Finisterre por la que los peregrinos abandonaban Logroño de camino a Navarrete.

Siguiendo la ruta del Camino de Santiago, llegamos a Navarrete. Aunque si se hace en coche, una moderna variante rodea el pueblo, merece la pena entrar a visitarlo. Navarrete es también famoso por su alfarería. Resulta curioso visitar alguna de las más artesanas como es la de Antonio Naharro, justo enfrente del antiguo Hospital de peregrinos San Juan de Acre del que sólo queda la portada que hoy pertenece al cementerio de Navarrete.

Salimos de Navarrete de camino a Nájera, cuna de reyes, ya que aquí tuvo su corte durante muchos años el Reino de Pamplona - Nájera (918 – 1076) Sancho III el Mayor construyó el Monasterio de Santa Mª La Real, donde se encuentra el Panteón real, en base a una leyenda sobre unas visiones que tuvo en la cueva que se encuentra dentro de la iglesia del monasterio.

Desde Nájera, antes de partir por el Camino de Santiago hacia Santo Domingo de la Calzada, merece la pena un pequeño desvío que muchos peregrinos hacen incluso a pie para visitar los Monasterios de Suso y Yuso en San Millán de la Cogolla, Patrimonio de la Humanidad por ser el lugar donde se han encontrado las primeras palabras escritas en castellano antiguo y en vascuence. Es un lugar privilegiado, no sólo por si importancia histórica, sino también por su belleza paisajística. El monasterio de Suso, tiene las visitas limitadas y hay que reservar la visita con antelación.

A la vuelta de San Millán, y siguiendo con los monasterios de La Rioja os recomiendo la visita al Monasterio Cisterciense de Cañas. Es un monasterio peculiar porque al contrario de la mayoría de los monasterios góticos y de la orden del Cister, este monasterio fue y sigue siendo un monasterio de mujeres. Son de las pocas monjas cistercienses del mundo. El monasterio es realmente bonito.

Ya en Santo Domingo de la Calzada, toda la ciudad esta construida por y para el Camino de Santiago, desde el antiguo Hospital de Peregrinos que hoy es Parador nacional hasta, por supuesto, su magnífica Catedral que posee en su interior la prueba viva de una famosa leyenda medieval en la que cantó una gallina después de asada. Aun podéis oír cantar al gallo y la gallina en la Catedral y podréis conocer al completo la leyenda.

Desde Santo Domingo, tenéis a un paso la villa de Ezcaray. Allí está uno de los templos de la cocina riojana en los fogones de Francis Paniego y su madre Marisa en el Echaurren con 2 estrellas Michelin, aunque también tenéis otras opciones más económicas y de diferentes niveles culinarios. Y para los amantes del esquí a pocos kilómetros encontrará las Estación de Esquí de Valdezcaray.

 

Día 2: Los misterios del vino

El vino de Rioja es famoso en el mundo entero, pero poca gente conoce la importancia que el vino tiene no solo para esta Comunidad, sino para la cultura mundial en general. Un lugar increíble para conocer esto es el Museo de la Cultura del vino Dinastía Vivanco, en la bonita localidad medieval de Briones. En sus más de 4.000 metros de exposición podréis disfrutar de todo lo que el vino ha legado a la cultura y el arte desde los antiguos egipcios a modernos Picassos y conocer además los métodos de elaboración, el transporte, el embotellado, la crianza en barricas… Os recomendamos que reservéis por teléfono la visita lo antes posible porque supongo que en Semana Santa va a estar a tope y es una visita indispensable. Este museo ofrece también visita a su bodega, cursos de cata, tienda especializada, restaurante, etc.

Después de conocerlo todo sobre el vino podéis pasar a la práctica en el Barrio de la Estación de Haro, donde se concentran el grueso de las bodegas centenarias de La Rioja. Muchas de ellas tienen visitas organizadas y es muy difícil recomendar una.

Si recorréis la comarca de la Sonsierra empezando por San Vicente (veréis su iglesia y castillo desde Briones) encontraréis lagares rupestres donde se pisaba la uva a pie de campo y construcciones puntiagudas de piedra llamados guardaviñas que servían de refugio y como almacén de herramientas. También encontraréis la única iglesia templaria de La Rioja: Sta. Mª de la Piscina. En San Vicente se celebra una de las fiestas más conocidas de la Semana Santa riojana: los picaos. Estos disciplinantes anónimos se castigan la espalda con flagelos. Es impresionante y siempre hay mucha gente, por lo que si queréis verlo, tendréis que ir con mucho tiempo.

Si os gusta el deporte, una opción interesante es hacer algún tipo de actividad entre viñedos. Las hay de todo tipo y para todo tipo de personas, incluso si no se es un deportista nato: piraguas por el Ebro entre viñedos, globo sobre las viñas, paseos a pie y en bici e incluso paseos a caballo entre los viñedos. Son muy divertidas e interesantes.

Durante todo el día tendréis la oportunidad de llevaros un recuerdo de La Rioja en forma de vino, ya que todas las bodegas ofrecen sus vinos a un precio competitivo a los visitantes turísticos. También podéis visitar el taller de algún artesano que realice botas de vino o barricas.

 

Día 3: Naturaleza y Paisaje

El tercer día podéis dedicarlo a conocer la Sierra Riojana. Especialmente la Sierra de Cameros, con gran tradición ganadera y trashumante hoy reconvertida en el Parque natural de Sierra Cebollera.

Se puede empezar la visita a esta zona subiendo por la empinada carretera del Cañón del Leza. Es un cañón impresionante en el que los buitres sobrevuelan por los miradores sobre las cerradas curvas de la carretera que desde Logroño lleva a lo más alto del Camero Viejo hasta el puerto de Piqueras. En su ascensión además de pequeños pueblos verás pastar las mejores terneras riojanas e incluso, si tienes suerte, algún ciervo que se acerca a los riachuelos a beber. El pueblo de Trevijano se encuentra colgado en la parte alta del cañón y tiene unas vistas excelentes.

Después de llegar hasta Piqueras, en la localidad serrana de Lumbreras, donde encontraréis el centro de interpretación de la trashumancia, podéis bajar por el Camero Nuevo hasta llegar a Ortigosa en Cameros donde podréis visitar las Cuevas naturales descubiertas en una voladura para hacer una cantera para construir el Pantano del Rasillo.

En Villanueva de Cameros podrás conocer cómo se hacen las almazuelas, una artesanía riojana que se realiza cosiendo pequeños trocitos de tela para formar coloridas colchas o cojines, llaveros, alpargatas…

En Villoslada de Cameros encontraréis del Centro de Interpretación de Sierra Cebollera que os mostrará la belleza de este Parque Natural.

De regreso a Logroño, pasaréis por la localidad de Torrecilla en Cameros, cuna de Sagasta y capital de los Cameros.

 

Día 4: La Rioja Baja

El último día lo podéis pasar conociendo culturas ancestrales que dejaron su huella en La Rioja. Desde Calahorra, antigua Calagurris romana. Ciudad romana de gran importancia como atestiguan los restos romanos que quedan en esta localidad. Calahorra es la capital de La Rioja baja, tras recorrer su Catedral, el Museo diocesano y otros lugares de interés, no dejéis de probar en uno de sus excelentes restaurantes la verdura calagurritana en cualquiera de sus formas, desde la más tradicional a la nueva cocina. La Semana Santa en Calahorra está declarada de interés turístico nacional y podréis ver procesiones y pasos con gran tradición. 

Desde Calahorra merece la pena desplazarse a Alfaro donde llama la atención la gran cantidad de cigüeñas que se pueden ver en esta localidad. En la colegiata de Alfaro podrás descubrir la mayor colonia de cigüeña blanca de Europa.

En el centro de interpretación de la Reserva Natural de los Sotos del Ebro os explicarán por qué estas cigüeñas han elegido La Rioja para pasar la mayor parte del año y conoceréis la riqueza natural de esta zona riojana.

Siguiendo el curso del río Alhama desde Alfaro, se llega a Cervera, la capital de la Sierra oriental riojana, desde allí se accede a Contrebia – Leucade, un yacimiento arqueológico de gran interés en un asentamiento celtíbero. Allí conoceréis las formas de vida de estos antiguos habitantes de La Rioja.

Por la tarde, para recuperar fuerzas, os podéis acercar a las pozas de Arnedillo, cerca del balneario de esta localidad y que manan de la misma fuente que las aguas que cientos de turistas “toman” cada año en este establecimiento. Las pozas son más modestas, pero igual de relajantes.

Cerca de Arnedillo, en Enciso, tenéis el parque del paleoaventura de “El Barranco Perdido” y el Centro Peleontológico de Enciso, punto de partida ideal para conocer los yacimientos de huellas de dinosaurios y el lugar perfecto para pasar un día en familia donde los niños aprenderán a ser paleontólogos y disfrutarán en el parque de aventura. El paisaje rocoso de Enciso, especialmente al atardecer cuando el cielo se vuelve rojizo, te transporta a miles de años atrás cuando esta zona era una laguna arcillosa y los dinosaurios paseaban por sus orillas en busca de agua y alimento.

También, muy cerca, se encuentra el Centro Interpretación Paleontológica de Igea que tiene una colección fósil realmente impresionante, con restos únicos en el mundo. Además, es la única localidad en toda La Rioja que cuenta con un tronco fósil y su yacimiento de huellas 'La Era del Peladillo", está en los primeros puestos en el ranking en Europa en cuanto a número de huellas. Además, organiza un montón de actividades para los más pequeños en Semana Santa.

Seguro que a su paso veis muchos lugares que merecen una parada, tomároslo con tiempo. Parad y disfrutad del paisaje, de las gentes y de la hospitalidad riojana. Si no os da tiempo a hacerlo todo, no os preocupéis, La Rioja está muy cerca y estaremos encantados de que volváis a visitarnos.

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La Rioja puede ser una aventura para los niños. ¿Dónde van a encontrar dinosaurios, castillos, molinos de viento, cascadas y aventuras?

Empezaremos por descubrir a los animales más antiguos de la tierra. Los dinosaurios dejaron sus huellas en La Rioja hace miles de años y aún pueden verse. ¿Te imaginas tu mano dentro de la huella de un dinosaurio? Prueba a ver quién deja la huella más grande. 

Para entender la vida de estos animales, cómo dejaron sus huellas y, sobre todo, como han llegado a nuestros días, tenéis que visitar el Barranco Perdido, un completo parque de paleoaventura donde jugar a ser exploradores y disfrutar en familia mientras se aprende. En Enciso y en otras localidades de su alrededor se encuentran la mayoría de los yacimientos, las reproducciones a escala natural de los animales y las historias más curiosas: una lucha entre dinosaurios, una familia al completo, un dinosaurio cojo… Sí, aunque parezca mentira todo esto podrás verlo en La Rioja.

El vino también puede ser divertido para los niños, no pueden beberlo, pero pueden aprender como se hace el mosto, catarlo mientras los mayores catan vinos, ver grandes bodegas con sus depósitos de acero que parecen naves espaciales, jugar entre los viñedos, aprendiendo cómo se vendimia, cómo se cuidan las viñas… Las posibilidades son muchas y a los niños les encantará comportarse como los mayores en una cata de mostos o conocer cómo la uva se convierte en vino, un misterio ¿no?

Pero la diversión en familia no acaba aquí. ¿Sabías que La Rioja está llena de castillos? Con sus batallas famosas y todo, como la del Castillo de Clavijo, en la que apareció el famoso caballo blanco de Santiago (¿de qué color era?) para ganar la batalla. 

Entre castillos y monasterios podrás vivir cuentos medievales, de príncipes y reyes, como el Rey de Nájera – Pamplona, que estando un día de caza, avistó una paloma que le llevó a una gruta en la que encontró una imagen de la virgen, unas azucenas, una campana y una lámpara de aceite. En ese mismo lugar edificó el Monasterio de Santa María La Real de Nájera y si lo visitas con niños podrás entrar en la gruta, al fondo del panteón donde descansan los reyes.

La Rioja está llena de leyendas medievales, como la de la gallina que cantó después de asada en Santo Domingo de la Calzada, en su catedral hay un gallinero con gallinas y gallos vivos que cantan para todos los que les visitan.

También se esconde entre los bosques riojanos el pequeño monasterio de Suso (casi una ermita) donde hace muchos siglos se escribieron las primeras palabras del castellano y también en euskera, en un lateral de un libro en latín, casi como un apunte de los libros que todos usamos en la escuela.

Si lo que buscas es aventura, lo que necesitas son actividades deportivas: raquetas de nieve, bicicletas y caballos entre los viñedos, senderismo recogiendo moras o cualquier otro fruto silvestre… ¿Qué te parece más divertido?

Además en La Rioja podrás divertirte a la vez que aprender, en los centros de interpretación (de la trashumancia, de la apicultura, de la nieve, de los celtíberos, de los sotos del Ebro…), visitando un molino de viento o de agua, jugando en la Casa de Las Ciencias o disfrutando de las actividades del Museo Vivanco de la Cultura del Vino o las visitas familiares del Museo Würth de arte moderno.

¿Creías que los niños se iban a aburrir en La Rioja?
 

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