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773 resultados

El desfiladero de las Conchas de Haro recibe al Ebro abriéndole una puerta en medio de los montes Obarenes. A la derecha del cauce quedará toda La Rioja menos la comarca de la Sonsierra que, haciendo honor a su nombre -“bajo la sierra”-, se acurruca a la izquierda del río al cobijo de la Sierra de Toloño.

 

Acabas de entrar en el paisaje del vino. Los casi 1.000 metros de los escarpes de Cellorigo, Galbárruli y San Felices en los montes Obarenes frenan el clima húmedo venido del norte y el suelo calizo con abundante arenisca envuelve la simiente.

 

Pero sobre todo es el dedicado trabajo de los riojanos el que consigue el milagro. Esta tierra de viñedos, generosa en fruto y cambiante con las estaciones, quiere que te quedes a descubrirla, a echar un trago, a comera dormir. Hará que te sientas como en casa.

 

A pie, en bici, a caballo… Recorre los senderos señalizados y descubre los antiguos guardaviñas, chozos de piedra que guardan aún hoy los aperos de labranza, y los lagares rupestres, huecos excavados en la roca donde hace siglos se pisó el vino.

 

Sobre tu cabeza, un nutrido grupo de águilas reales, halcones peregrinos, alimoches y buitres leonados aprovechan los riscos para aterrizar entre el carrasco, los madroños, el boj y las plantas aromáticas.

Si te animas a subir a las cumbres de Toloño o Bilibio, busca las zonas húmedas donde robles quejigos pueden darte sombra a la hora de descansar y echar un trago de la bota. Ah, y recuerda, en los riscos de Bilibio se libra cada 29 de junio la Batalla del Vino.

 

El Ebro discurre sinuoso en este recorrido por el norte riojano. Prueba de ello son los marcados meandros que crea entre las localidades de Briñas y Haro o entre Briones y San Vicente de la Sonsierra. Una serpiente de agua que riega bosques de ribera y que puedes avistar, por decir un sitio, desde un globo aerostático en Haro.

 

Si sigues al Ebro te encontrarás con la Sierra de Cantabria donde se mezclan escarpes rocosos con grandes paredes verticales que pasan de los 1.000 metros. Sobre ella, el Camino de Santiago saluda a Logroño y ofrece una vista de kilómetros de viñedos y álamos que esconden de vez en cuando el río.

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Tiempo: 3,20 h

Kilómetros:  36 km

Desnivel acumulado: 530 metros

Interés: Paisaje, pueblos, cultural, monumental

Tipo de firme: pista, asfalto

Época recomendada: Primavera y Otoño

Dificultad: media

Agua: en todos los pueblos hay fuente

 

Descripción

Salimos de Nájera desde el Monasterio de Santa María La Real, por el Camino de Santiago, una vez pasado el primer repecho y ya de bajada tomaremos la primera a la izquierda abandonando el camino de los peregrinos, tomando esta ruta hacia el oeste llegaremos a la carretera LR- 312 giramos a la izquierda dirección Cordovín, el cual lo atravesamos dirección Badarán.

 

Ya en esta localidad  bajaremos a la vega del Río Cárdenas por un camino que sale una vez cruzado el puente del pueblo y no abandonaremos este camino ribereño hasta llegar a San Millán de la Cogolla.

 

Una vez aquí y tras visitar sus emblemáticos Monasterios de Suso y Yuso podemos dirigirnos hacia Berceo por carretera e igualmente siguiendo la LR 206 hasta Cañas, donde nos aguarda la Abadía Cisterciense. En Cañas tomaremos desvío por caminos hacia las cercanas poblaciones de Canillas de río Tuerto y Torrecilla sobre Alesanco, desde allí y por asfalto llegaremos a Alesanco y tras breves kilómetros en la LR 206 llegaremos a Azofra desde donde retornaremos a Nájera cual peregrinos de viaje de vuelta por el trazado del Camino de Santiago.

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Viajar a la riojana

tipo de documento Artículos

Descubre qué es #viajaralariojana, viajar como se hacía antes, saltando de recomendación en recomendación hasta descubrir lo mejor de La Rioja, los lugares preferidos de los riojanos.

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El Balcón de Mateo

tipo de documento Artículos

Con El Balcón de Mateo, las mamás y papás lo tendrán mucho más fácil a la hora de escoger los mejores planes para realizar en familia en La Rioja.

Es una web informativa en la que encontrarás las actividades de ocio infantil y familiar que se celebran en Logroño y en La Rioja. Ofrecemos una información completa y actualizada sobre las mejores propuestas de ocio familiar.

Agenda de ocio infantil de La Rioja. El Balcón de Mateo presenta las actividades para niños entre 0 12 años programadas en La Rioja y la información que más interesa a los padres riojanos como educación, cultura y turismo familiar.

También puedes descargarte su aplicación para llevarla a todas partes:

- iOS (iPhone): https://itunes.apple.com/es/app/el-balcon-de-mateo/id757841940?mt=8

- Android: https://play.google.com/store/apps/details?id=com.santibecerra.elbalcondemateo

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La Sierra de la Demanda, techo de La Rioja, tiene a simple vista dos curiosidades. Por un lado, posee el pico más alto de la región, el majestuoso San Lorenzo de 2.260 metros, a cuyos pies está la moderna estación de esquí de Valdezcaray. Por otro, en su pico Gatón nace el río Oja, que le da nombre a nuestra tierra.

 

A su lado, la Sierra de Urbión, marca el límite riojano con Burgos y Soria en un mosaico de pinos silvestres, saltos de agua y círculos glaciares. También llamados Picos de Urbión, tienen en sus cimas impresionantes lagunas de azul intenso, como la Laguna de Urbión.

 

Frontera en el suroeste riojano, la Demanda está poblada de hayas y robles que otean la dinámica localidad de Ezcaray y sus coquetas aldeas. No te pierdas el acebal de Valgañón. El Alto Oja forma bellas cascadas en el llamado Llano de la Casa. En su ladera sur, entre pinos silvestres, se abre paso el río Najerilla que alinea bosques con robles albares, fresnos, arces y avellanos.

 

Un buen ejemplo de bosque mixto donde se concentran especies de toda La Rioja está en el valle de Roñas, entre las localidades de Anguiano y Brieva de Cameros...¡Los árboles de la región en un solo bosque! Las águilas sobrevuelan La Demanda y los Picos de Urbión vigilando los pinos silvestres, los hayedos y los bosques de coníferas.

 

Prepárate para avistar también aguiluchos, halcones, búhos reales y escurridizas perdices pardillas. Tú también puedes volar en parapente o ala delta desde el San Lorenzo.

 

Existen además lugares perfectos para la escalada cerca de Anguiano- Conglomerados como el de Peña Reloj- y la Peña de San Torcuato de Ezcaray, donde se crían aves protegidas.

 

Acércate a ver los pájaros en las Peñas de Tobía y Matute caminando por el GR 93. El sendero, que parte de Ezcaray, pasa por San Millán de la Cogolla, donde tienes una parada obligatoria en los monasterios de Yuso y Suso, cunas del castellano.

 

La Sierra de la Demanda, techo de La Rioja, tiene a simple vista dos curiosidades. Por un lado, posee el pico más alto de la región, el majestuoso San Lorenzo de 2.260 metros, a cuyos pies está la moderna estación de esquí de Valdezcaray. Por otro, en su pico Gatón nace el río Oja, que le da nombre a nuestra tierra.

 

A su lado, la Sierra de Urbión, marca el límite riojano con Burgos y Soria en un mosaico de pinos silvestres, saltos de agua y círculos glaciares. También llamados Picos de Urbión, tienen en sus cimas impresionantes lagunas de azul intenso, como la Laguna de Urbión.

 

Frontera en el suroeste riojano, la Demanda está poblada de hayas y robles que otean la dinámica localidad de Ezcaray y sus coquetas aldeas. No te pierdas el acebal de Valgañón. El Alto Oja forma bellas cascadas en el llamado Llano de la Casa. En su ladera sur, entre pinos silvestres, se abre paso el río Najerilla que alinea bosques con robles albares, fresnos, arces y avellanos.

 

Un buen ejemplo de bosque mixto donde se concentran especies de toda La Rioja está en el valle de Roñas, entre las localidades de Anguiano y Brieva de Cameros...¡Los árboles de la región en un solo bosque! Las águilas sobrevuelan La Demanda y los Picos de Urbión vigilando los pinos silvestres, los hayedos y los bosques de coníferas.

 

Prepárate para avistar también aguiluchos, halcones, búhos reales y escurridizas perdices pardillas. Tú también puedes volar en parapente o ala delta desde el San Lorenzo.

 

Existen además lugares perfectos para la escalada cerca de Anguiano- Conglomerados como el de Peña Reloj- y la Peña de San Torcuato de Ezcaray, donde se crían aves protegidas.

 

Acércate a ver los pájaros en las Peñas de Tobía y Matute caminando por el GR 93. El sendero, que parte de Ezcaray, pasa por San Millán de la Cogolla, donde tienes una parada obligatoria en los monasterios de Yuso y Suso, cunas del castellano.

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Una sabrosa, ligera y suave crema ideal como entrante y para cenar.

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Tiempo: 1,20 h

Kilómetros: 12 (sólo ida)

Desnivel acumulado: 140 metros

Interés: Paisaje, pueblos, cultural

Tipo de firme: pista.

Época recomendada: todo  el año

Dificultad: baja

Agua: en todos los pueblos hay fuente

 

Descripción

 

El sendero comienza junto al nuevo edificio del Balneario de La Albotea, y recorre la margen derecha del río Alhama junto a su vega con las huertas a un lado y los cortados rocosos a otro. El camino entra en Cervera a la altura de la LR-123, seguimos la carretera en dirección a Cabretón, pasado el matadero municipal, giramos a la derecha antes de una curva coincidiendo este tramo con las marcas del sendero GR 93 durante algo más de un kilómetro, donde lo dejaremos para continuar por la orilla del Alhama.

 

Siguiendo el trazado llegaremos a Contrebia Leukade, yacimiento arqueológico celtibero de gran importancia. Bordeado el cerro de dicho enclave, llegamos entre huertas a Inestrillas, cruzamos la LR- 284 y tras otro kilómetro más llegamos a Aguilar de Río Alhama donde acaba la ruta.

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¿Tienes invitados a comer? Sorpréndeles con este suculento y sabroso plato.

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Los Monasterios de Yuso y Suso son Patrimonio de la Humanidad y están situados en el pueblo de San Millán de la Cogolla, en el valle del río Cárdenas, afluente del río Najerilla, en las estribaciones de la Sierra de la Demanda, bajo las cumbres nevadas en invierno del monte San Lorenzo, el más alto de La Rioja ( 2.262 metros).

El Monasterio de Suso, el de arriba, surgió de las cuevas que habitaron los eremitas discípulos de San Millán, allá por el siglo VI. Las sucesivas ampliaciones que convirtieron aquellas cuevas en cenobio y en monasterio se pueden observar en los diferentes estilos arquitectónicos que se fueron superponiendo entre los siglos VI y X: visigótico, mozárabe y románico. La importancia cultural de Suso se manifiesta en la colección de manuscritos y códices que salieron de su escriptorio, uno de los más notables de la Edad Media en España: el Códice Emilianense de los Concilios (992), la Biblia de Quiso (664) o una copia del Apocalipsis, de Beato de Liébana (siglo VIII), lo que le hace ser uno de los principales escritorios, si no el más notable, de la Edad Media española. Es el marco en el que va a surgir la que hoy es la más antigua manifestación escrita de la Lengua Española.

 

 

El Monasterio de Yuso, construido para ampliar el de Suso en el siglo XI, destaca por sus grandes dimensiones. Fue reconstruido en los siglos XVI, XVII y XVIII, y en él se conjugan diferentes estilos: renacentista y barroco principalmente. Guarda abundantes tesoros artísticos en su museo: pinturas de Juan de Rizzi (considerado el mejor de los pintores claustrales españoles) y cobres del siglo XVII. Y las arquetas de oro y marfil, del siglo XI, que guardan las reliquias de San Millán.

De gran calidad es también la reja, realizada en 1676, que cierra el coro bajo de la iglesia, lo mismo que la escultura del trascoro que contiene ocho tallas de la mejor imaginería española. En esta misma zona de la iglesia se encuentra una de las joyas del monasterio: un púlpito de nogal, que parece ser de finales del XVI.

De especial interés es el conjunto formado por la Biblioteca y el Archivo, que pueden ser considerados entre los mejores de la España monasterial. El archivo medieval consta, fundamentalmente, de dos cartularios (el Galicano y el Bulario) y de unos trescientos documentos originales.

La Biblioteca se conserva tal como quedó definitivamente amueblada a finales del siglo XVIII. Su verdadero valor e interés radica, no tanto en su número - más de diez mil -, como en los ejemplares raros que conserva. Una de estas rarezas bibliográficas es el "Evangelario de Jerónimo Nadal", impreos en Amberes en 1595 y si raro es poseer un ejemplar de esta edición, más raro es que todas las láminas estén policromadas, una a una.

Para conocer todas las actvidades que realiza la Fundación San Millán en los monasterios de Yuso y Suso visita: www.emilianensis.com.

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En la Sierra, el tiempo gotea personas. El otoño comienza a vaciar calles y viviendas. En apenas unas semanas, los 1.200 habitantes que bullen y huyen del mundanal ruido de la ciudad se transforman en treinta. El invierno marca negativos en el termómetro y espanta la vida. La capital espera a 84 kilómetros, algunos de ellos concienzudamente sinuosos y escurridizos. La distancia. Este alejamiento lleva al desafecto, pero también conserva la tradición en formol. Canales de la Sierra nos recibe a un kilómetro de altitud, bajo la atenta mirada de la Demanda, pastos para ganado y antiguos litigios entre esta villa y Monterrubio de la Demanda (Burgos).

Pasear por el suelo silencioso de esta población despierta ecos del pasado. Una pequeña gruta lanza hacia La Rioja (y el mundo) al río Najerilla, el más importante de todos los autóctonos. Aquí, no es agua lo que falta. Allá por finales del siglo XIX y principios del XX, nos explican, la industria textil vivía un esplendor que hoy atestiguan las piedras y las palabras de viejos canaliegos. El antiguo lavadero, el secadero, la tintorería, la prensa. Tenían la fama y también cardaban la lana.

La arquitectura serrana caracteriza todo el entorno. El adobe, la piedra y los travesaños de madera conjuntan la belleza artística más rústica. Los blasones son huellas impresas de enjundias perdidas o mudadas; un orgullo histórico que representa el Palacio del ilustre Fernán González. Balcones, puertas y ventanas abren sus miradas a nuestro paso. No extrañan, sino abrazan. Algún lugareño nos acompaña e ilustra parte del trayecto con esa vieja sabiduría que pervive en la distancia. Todo son palabras limpias y auténticas.

Iglesia de San Cristóbal (siglo XII)

Montaña arriba, lejos, nos dicen, los recuerdos afloran en la histórica población celta (y después romana) de Segeda Pelendonum; abajo, mientras tanto, nuestros pies continúan callejeando íntimamente las dos o tres rutas posibles de este modesto entramado. Dejamos atrás la iglesia parroquial de Santa María y continuamos hasta que una aparición nos atrapa bajo una torre cuadrangular, la 'Torre del Reloj'. En lo alto, el Papamoscas celebra las horas abriendo su boca enmascarada al son de las campanas, pero las emociones están encerradas. Dentro del edificio originalmente eclesiástico, Canales de la Sierra salvaguarda un teatro barroco con corrala de madera del siglo XVIII, el más añejo de todos los conservados en La Rioja. El espectáculo ahora es mudo, aunque el fondo es igualmente hermoso. Fantaseamos inevitablemente con interpretaciones y aplausos enlatados.

En la parte alta de la villa, descansa un mirador que nos traslada hacia el Románico. La iglesia de San Cristóbal (siglo XII) abre su admirable galería porticada con la misma naturalidad que destapan los vecinos ante los extraños. Nos vamos de Canales sabiendo que a unos ocho kilómetros, envuelta de postales altivas, la ermita de La Soledad invita a devotos y valientes senderistas.  

Descendemos cuatro kilómetros culebreando en dirección Logroño hasta llegar a la apacible Villavelayo, morada permanente de una sesentena de personas multiplicadas durante los meses de clima benigno. Es la misma ruta que sigue el Najerilla (río Canales para los de aquí) para unir su caudal con el Neila. El agua se reúne amistosamente. Las fuentes nos invitan a degustar la mezcla mientras rondamos calles y recodos escondidos de estilo serrano, el que define actitudes y costumbres por estos lares.

Hijos y nietos de la villa nos hablan de Santa Áurea, la única santa nacida en La Rioja allá por el siglo XI. La joven cuyo nombre delata el color dorado de sus cabellos, trasladó su prematura vocación a una celda estrecha del monasterio de Suso, en San Millán de la Cogolla. La recuerdan como la santa emparedada, especialmente por los versos hagiográficos que le dedicó Gonzalo de Berceo, reconocido como el primer poeta castellano que puso nombre a sus escritos. Estas líneas inmortalizaron a la beata, hoy motivo de honra para villavelayenses devotos y gentiles. En la parte alta, nos informan, una ermita la evoca vigilando la paz de sus paisanos.

Villavelayo

Entramos en la reconstruida iglesia de Santa María, originalmente del siglo VI o VII, y actualmente una rememoracion de estilos y circunstancias (árabe, románico, barroco, neoclásico). Dentro, una pila primitiva evoca bautismos y supervivencia.

Caminamos con el estómago en alerta por Corralón, encontramos otro Palacio del insigne Fernán González, contemplamos escudos y blasones, escuchamos saludos desinteresados y alcanzamos una plaza con vistas al matrimonio fluvial. Es momento de abrigar la barriga en el bar Amado. María Ángeles recibe estómagos necesitados y ella responde con caparrones, patatas a la riojana y menestras de verduras. Con la necesidad rebajada, ella insiste con costilla guisada, manos de cerdo y bacalao a la riojana. Y nos remata con una tarta de queso sublime.

Es hora de perseguir el río, pero antes Villavelayo nos convoca para fechas más alegres donde el cachibirrio aparece como primera autoridad, una figura firme y jaranera que alimenta el folclore popular.

El agua se expande en un embalse imponente que acostumbra a sensibes rebajas estivales. La sequía prolongada hasta octubre emerge los viejos fantasmas de Mansilla de la Sierra. En 1960, el agua cubrió el antiguo emplazamiento y seiscientas almas fueron evacuadas sin remedio. Nos cuentan que intervino la Guardia Civil y muchos habitantes corrieron a rescatar sus últimos enseres con el agua trepando por las rodillas. Es difícil imaginar el trauma que la construcción de la presa supuso para los mansillanos.

Mansilla de la Sierra

Desde la carretera, nos asomamos al plano cenital de los restos. Bajamos hacia un camposanto de piedra, árboles y barro. Hasta 1.200 personas unieron sus vidas en estas calles ahora enfangadas e incluso expoliadas. Atravesamos el recuerdo de la iglesia, paseamos junto a viviendas, palacios y puentes que parecen inmortales. Nos sorprende un hilillo de agua escoltado por troncos erectos. Algunas construcciones guardan piedras muy apreciadas por los amigos de lo ajeno, que no temen a fantasmas ni respetan la memoria.

Nos señalan el antiguo emplazamiento del cuartel de la Guardia Civil, el quiosco de la plaza, otro palacio del renombrado Fernán González y nos explican que esta modesta localidad dispuso de infraestructuras para tirar el Diario El Najerilla. Los picos Gatón (2.037 metros) y Culillas (1.807) parecen encogerse frente a la vieja realidad.

Dejamos atrás la melancolía para visitar el nuevo Mansilla de la Sierra, otra villa aquejada  por la emigración (unos setenta habitantes), la distancia y las dificultades. Aquí perdura gente recia y trabajadora, ganaderos, forestales, nostálgicos. El puente de Suso nos recibe para no olvidar. En la Casa de las Siete Villas, fotografías y testimonios ensalzan los viejos tiempos que también cautivaron a Ana María Matute y la hicieron digna de adopción. Porque la académica sabía expresar, con sentimientos universalmente localizados, lo que rumian profundamente los mansillanos. Ahora, "todo está ahogado, viviente y ahogado a un tiempo, bajo esa capa de cristal verde oscuro".

Texto: Sergio Cuesta

 

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Tiempo: 1,45 h

Kilómetros: 17,5

Desnivel acumulado: 260 metros

Interés: Paisaje, pueblos.

Tipo de firme: asfalto, pista, rodadas.

Época recomendada: primavera, verano y otoño

Dificultad: baja / media

Agua: hay fuentes en Lumbreras y San Andrés

 

Descripción

 

Desde Lumbreras salimos por la carretera de acceso hasta llegar al cruce con N-111. Cruzamos la carretera, pasamos por el puente del río Piqueras y a la izquierda sale una pista ascendente Pista Pantano de Pajares hasta llegar a un cruce de pistas.

 

Seguimos a la izquierda de bajada hasta llegar a otro cruce. Seguimos la pista de enfrente y empezamos a bordear el pantano llaneando, pasando el puente del río Piqueras, el arroyo de las Cañadillas hasta llegar a la carretera. Nos vamos a la izquierda por la carretera hasta el cruce de San Andrés donde vamos a la derecha LR-457 hasta llegar al pueblo.

 

Seguimos por la carretera hasta llegar al Museo Etnográfico, allí iremos por la pista de Vía Romana, cruzaremos una portilla metálica, bajamos por un suelo de roca hasta llegar a un puente. Cruzamos el puente de madera y ascendemos hasta al Alto de las Verdades, descendemos hasta la Dehesa donde cruzamos una portilla y seguimos hasta llegar a Lumbreras. Siempre nos quedará la opción de volver por la carretera N-111 (menos circulación en festivos) desde San Andrés a Lumbreras, si no queremos hacer la segunda parte de la ruta por la montaña ya que es algo más exigente física y técnicamente.

 

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Alcachofas de nuestras huertas con setas de nuestras montes, manjares que casan perfectamente con cualquier acompañamiento.

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