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Logroño

Su verdadero nombre es "Puente de San Juan de Ortega", en recuerdo de una capilla que en el siglo XVIII existía en la orilla izquierda del Ebro en honor a este santo al que algunos historiadores consideraban el constructor del primer puente de piedra que existió sobre el Ebro a su paso por Logroño. El que ha permanecido hasta nuestros días fue proyectado por Fermín Manso de Zúñiga e inaugurado en 1884. Tiene 198 metros de longitud y cuenta con siete arcos sustentados sobre pilares cilíndricos.

Logroño

Su verdadero nombre es "Puente de San Juan de Ortega", en recuerdo de una capilla que en el siglo XVIII existía en la orilla izquierda del Ebro en honor a este santo al que algunos historiadores consideraban el constructor del primer puente de piedra que existió sobre el Ebro a su paso por Logroño. El que ha permanecido hasta nuestros días fue proyectado por Fermín Manso de Zúñiga e inaugurado en 1884. Tiene 198 metros de longitud y cuenta con siete arcos sustentados sobre pilares cilíndricos.

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Logroño

Situada en la plaza de su mismo nombre, es el templo más antiguo de los que se conservan en la ciudad. Consta de tres naves separadas por pilares octogonales; cabecera tripartita, siendo el ábside central semicircular y los laterales de testero recto; coro alto a los pies y una capilla abierta en el último tramo del lado de la Epístola.

Su construcción debió iniciarse en la segunda mitad del siglo XII, correspondiendo a esa época la planta, que sigue una tipología típicamente románica, los tres ábsides y parte de la torre. El alzado de los muros, junto a los pilares a ellos adosados, y las crucerías sencillas son ya obra del siglo XIII. En el siglo XVI sufrió una importante remodelación, las naves se cubrieron con bóvedas estrelladas y de terceletes, se añadieron nuevos pilares y se edificó un coro alto a los pies.

En el interior llama la atención la desnudez de sus muros de sillería, pues las diversas remodelaciones y vicisitudes por las que atravesó el templo llevaron a la desaparición del retablo mayor y otros objetos de culto. En la bóveda del ábside central quedan restos de pintura románica.

En la capilla de los Márquez, situada en el último tramo de la nave de la Epístola (derecha), destaca la presencia de dos sepulcros yacentes, del siglo XIV. Ambos sarcófagos son similares, se sustentan sobre esculturas de leones y en la tapa se representan estatuas yacentes de caballeros, vestidos con ropaje de la época y gorro con escudo cuartelado de águila y esposas. No hay unanimidad respecto a su origen y quiénes pudieron ser estos personajes. A comienzos del siglo XX eran conocidos como “Los Almendrones”.

A los pies de la iglesia se abre una gran portada con arquivoltas apuntadas, obra gótica del último tercio del siglo XIII o comienzos del XIV, aunque con evidentes reminiscencias románicas. En las jambas, entre columnillas y bajo doseletes, se representan episodios de la vida de San Bartolomé (predicación en Armenia, curación de un endemoniado, martirio…).

El tímpano fue desplazado en el siglo XVI para dar luz al coro. En él se muestra la Parusía o segunda venida de Cristo el día del Juicio Final. Se le representa de pie, mostrando las llagas de sus manos, junto a la Virgen y San Juan Evangelista, acompañados de ángeles que portan los instrumentos de la pasión. Se trata de una novedad iconográfica que no se da en ningún otro lugar, pues Cristo-Juez no aparece sentado como es lo habitual. Bajo esta escena, en el dintel, los doce apóstoles con sus atributos correspondientes agrupados de dos en dos.

La torre campanario formó parte del sistema amurallado con que contó la ciudad. Se asienta sobre el ábside central y consta de cuatro cuerpos: el primero y segundo de sillería combinada con ladrillo, de origen medieval, y los dos últimos de ladrillo decorados con bandas de rombos, obra del siglo XVI de estilo mudéjar.

La iglesia contó con un claustro al sur que sirvió además como lugar de enterramiento, del que no quedan vestigios y se desconoce cuál pudo ser su aspecto.

En 1823, durante el Trienio Liberal, se suprimió el culto y el templo quedó sumido en el abandono. Fue destinado a usos variopintos: hospital provisional, taller de ebanistería, local de telégrafos, carbonera… Se especuló reconvertirlo en Museo de Antigüedades Cristianas e incluso se planteó su demolición y la utilización de su piedra para la construcción de un teatro. En 1899 los Jesuitas pasaron a ocuparse de él, quedando salvado de la ruina. Recientemente se han derribado las edificaciones anexas al este que enmascaraban el ábside. Es monumento nacional desde 1866.

 

Logroño

Situada en la plaza de su mismo nombre, es el templo más antiguo de los que se conservan en la ciudad. Consta de tres naves separadas por pilares octogonales; cabecera tripartita, siendo el ábside central semicircular y los laterales de testero recto; coro alto a los pies y una capilla abierta en el último tramo del lado de la Epístola.

Su construcción debió iniciarse en la segunda mitad del siglo XII, correspondiendo a esa época la planta, que sigue una tipología típicamente románica, los tres ábsides y parte de la torre. El alzado de los muros, junto a los pilares a ellos adosados, y las crucerías sencillas son ya obra del siglo XIII. En el siglo XVI sufrió una importante remodelación, las naves se cubrieron con bóvedas estrelladas y de terceletes, se añadieron nuevos pilares y se edificó un coro alto a los pies.

En el interior llama la atención la desnudez de sus muros de sillería, pues las diversas remodelaciones y vicisitudes por las que atravesó el templo llevaron a la desaparición del retablo mayor y otros objetos de culto. En la bóveda del ábside central quedan restos de pintura románica.

En la capilla de los Márquez, situada en el último tramo de la nave de la Epístola (derecha), destaca la presencia de dos sepulcros yacentes, del siglo XIV. Ambos sarcófagos son similares, se sustentan sobre esculturas de leones y en la tapa se representan estatuas yacentes de caballeros, vestidos con ropaje de la época y gorro con escudo cuartelado de águila y esposas. No hay unanimidad respecto a su origen y quiénes pudieron ser estos personajes. A comienzos del siglo XX eran conocidos como “Los Almendrones”.

A los pies de la iglesia se abre una gran portada con arquivoltas apuntadas, obra gótica del último tercio del siglo XIII o comienzos del XIV, aunque con evidentes reminiscencias románicas. En las jambas, entre columnillas y bajo doseletes, se representan episodios de la vida de San Bartolomé (predicación en Armenia, curación de un endemoniado, martirio…).

El tímpano fue desplazado en el siglo XVI para dar luz al coro. En él se muestra la Parusía o segunda venida de Cristo el día del Juicio Final. Se le representa de pie, mostrando las llagas de sus manos, junto a la Virgen y San Juan Evangelista, acompañados de ángeles que portan los instrumentos de la pasión. Se trata de una novedad iconográfica que no se da en ningún otro lugar, pues Cristo-Juez no aparece sentado como es lo habitual. Bajo esta escena, en el dintel, los doce apóstoles con sus atributos correspondientes agrupados de dos en dos.

La torre campanario formó parte del sistema amurallado con que contó la ciudad. Se asienta sobre el ábside central y consta de cuatro cuerpos: el primero y segundo de sillería combinada con ladrillo, de origen medieval, y los dos últimos de ladrillo decorados con bandas de rombos, obra del siglo XVI de estilo mudéjar.

La iglesia contó con un claustro al sur que sirvió además como lugar de enterramiento, del que no quedan vestigios y se desconoce cuál pudo ser su aspecto.

En 1823, durante el Trienio Liberal, se suprimió el culto y el templo quedó sumido en el abandono. Fue destinado a usos variopintos: hospital provisional, taller de ebanistería, local de telégrafos, carbonera… Se especuló reconvertirlo en Museo de Antigüedades Cristianas e incluso se planteó su demolición y la utilización de su piedra para la construcción de un teatro. En 1899 los Jesuitas pasaron a ocuparse de él, quedando salvado de la ruina. Recientemente se han derribado las edificaciones anexas al este que enmascaraban el ábside. Es monumento nacional desde 1866.

 

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Logroño

El Teatro Bretón de los Herreros, conocido popularmente como Teatro Bretón, es un espacio de exhibición teatral de titularidad municipal (dependiente del Ayuntamiento de Logroño).

El teatro posee dos salas:
El TEATRO BRETÓN propiamente dicho.
El SALÓN DE COLUMNAS.

En 1879 el Municipio de Logroño, presidido por D. Diego de Francia, Marqués de San Nicolás, toma los acuerdos de la compra de unos terrenos y el encargo de la construcción de un teatro al arquitecto/constructor D. Félix Navarro, quien utiliza el Teatro de Gijón como modelo.

El 19 de septiembre de 1880 se inaugura el teatro, precisamente con la representación de diversas obras de Bretón de los Herreros, teniendo aquel 700 plazas y siendo la disposición de la sala en forma de herradura con tres niveles de palcos en todo su perímetro. El nombre que se le dio al nuevo espacio fue el de TEATRO QUINTANA aunque popularmente fue llamado TEATRO PRINCIPAL.

Si desea conocer más sobre el Teatro Bretón puede descargar el documento que se adjunta en este enlace.

Logroño

El Teatro Bretón de los Herreros, conocido popularmente como Teatro Bretón, es un espacio de exhibición teatral de titularidad municipal (dependiente del Ayuntamiento de Logroño).

El teatro posee dos salas:
El TEATRO BRETÓN propiamente dicho.
El SALÓN DE COLUMNAS.

En 1879 el Municipio de Logroño, presidido por D. Diego de Francia, Marqués de San Nicolás, toma los acuerdos de la compra de unos terrenos y el encargo de la construcción de un teatro al arquitecto/constructor D. Félix Navarro, quien utiliza el Teatro de Gijón como modelo.

El 19 de septiembre de 1880 se inaugura el teatro, precisamente con la representación de diversas obras de Bretón de los Herreros, teniendo aquel 700 plazas y siendo la disposición de la sala en forma de herradura con tres niveles de palcos en todo su perímetro. El nombre que se le dio al nuevo espacio fue el de TEATRO QUINTANA aunque popularmente fue llamado TEATRO PRINCIPAL.

Si desea conocer más sobre el Teatro Bretón puede descargar el documento que se adjunta en este enlace.

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Logroño

Es un edifico barroco, construido en el siglo XVIII, que fue propiedad de doña Jacinta Martínez de Sicilia, duquesa de la Victoria y esposa del general Espartero. Durante los años en los que el general residió aquí, esta casa fue lugar de encuentros y tertulias políticas y sociales de alto nivel nacional. En ellos llegaron a participar en varias ocasiones los reyes Amadeo de Saboya y Alfonso XII.

El museo cuenta con una superficie total de 3.042 m², de los que 1.138 m² pertenecen al Palacio del Espartero y 1.903 m² al edificio nuevo.

En la planta baja del museo se sitúa una tienda, una biblioteca y una sala de exposiciones temporales, que se suma a la situada en el sótano. En la primera planta, la visita comienza con un audiovisual de la historia de La Rioja, que da paso a varios espacios en los que el visitante realiza un recorrido por la Prehistoria, la época Prerromana y el mundo Romano. En estas áreas se representan diversos ámbitos como la economía, los medios de vida, las creencias, el culto y el hábitat doméstico de esta época.

La segunda planta alberga el material expositivo correspondiente a las colecciones arqueológicas y de Bellas Artes de la Edad Media, el Renacimiento y el Barroco. Entre las piezas destacan las tablas de San Millán, el retablo de Torremuña y elementos del monasterio de la Estrella de San Asensio.

La tercera planta se divide en dos espacios, uno que alberga las colecciones de pintura del siglo XIX y de la primera mitad del XX, con varios depósitos procedentes del Museo del Prado; y otro espacio especialmente dedicado a la etnografía desde las perspectivas de la agricultura, la ganadería, los oficios artesanales y el ámbito doméstico.

Cada nivel ilustra sus contenidos con paneles, audiovisuales y pantallas táctiles, así como con una estación tiflológica destinada a hacer accesibles los contenidos museísticos a personas invidentes.
 

Logroño

Es un edifico barroco, construido en el siglo XVIII, que fue propiedad de doña Jacinta Martínez de Sicilia, duquesa de la Victoria y esposa del general Espartero. Durante los años en los que el general residió aquí, esta casa fue lugar de encuentros y tertulias políticas y sociales de alto nivel nacional. En ellos llegaron a participar en varias ocasiones los reyes Amadeo de Saboya y Alfonso XII.

El museo cuenta con una superficie total de 3.042 m², de los que 1.138 m² pertenecen al Palacio del Espartero y 1.903 m² al edificio nuevo.

En la planta baja del museo se sitúa una tienda, una biblioteca y una sala de exposiciones temporales, que se suma a la situada en el sótano. En la primera planta, la visita comienza con un audiovisual de la historia de La Rioja, que da paso a varios espacios en los que el visitante realiza un recorrido por la Prehistoria, la época Prerromana y el mundo Romano. En estas áreas se representan diversos ámbitos como la economía, los medios de vida, las creencias, el culto y el hábitat doméstico de esta época.

La segunda planta alberga el material expositivo correspondiente a las colecciones arqueológicas y de Bellas Artes de la Edad Media, el Renacimiento y el Barroco. Entre las piezas destacan las tablas de San Millán, el retablo de Torremuña y elementos del monasterio de la Estrella de San Asensio.

La tercera planta se divide en dos espacios, uno que alberga las colecciones de pintura del siglo XIX y de la primera mitad del XX, con varios depósitos procedentes del Museo del Prado; y otro espacio especialmente dedicado a la etnografía desde las perspectivas de la agricultura, la ganadería, los oficios artesanales y el ámbito doméstico.

Cada nivel ilustra sus contenidos con paneles, audiovisuales y pantallas táctiles, así como con una estación tiflológica destinada a hacer accesibles los contenidos museísticos a personas invidentes.
 

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Logroño

Está situada en la calle Barriocepo, en el Camino de Santiago, sobre el espacio que ocupó el templo anterior, destruido por un incendio hacia 1500. La construcción de la nueva iglesia se inició hacia 1518. Tiene una sola nave, capillas entre los contrafuertes, transepto y cabecera ochavada de cinco paños con cripta. Se cubre con bóvedas estrelladas, de terceletes y de crucería.

En el último tercio del siglo XVII, se prolongó el tramo de los pies con tres capillas, situando en el centro el coro bajo cerrado por una gran reja. Al sur, se levanta la torre campanario, de cinco cuerpos, construida entre 1560 y 1570. Remataba con un chapitel, que fue desmontado en 1902 por su excesivo peso.

A la derecha de la torre se sitúa la portada, realizada entre 1654 y 1662 con un diseño a modo de arco triunfal. Este arco cobija un retablo de dos cuerpos. En el primero se abre el acceso a la iglesia y en el segundo se encuentra la escultura de Santiago Peregrino. Corona la fachada un grupo escultórico de Santiago “matamoros” de 1663, bajo un gran arco de medio punto construido en 1737 con el fin de resguardarlo de las inclemencias del tiempo. Sobresale en la fachada un cuerpo que alberga la sacristía y la sala capitular. Ésta última, cuya construcción se con - trata en 1686, ocupa parte del antiguo cementerio de la parroquia.

En su interior, llama la atención el retablo mayor (1649 - post. 1656), con escenas de la vida del apóstol (Santiago a caballo ante el obispo Esteban de Coimbra; su degollación; la traslación del arca con sus restos a Galicia; Santiago en la batalla de Clavijo y la aparición de la Virgen del Pilar al Santo, entre otras).

En la calle central del segundo cuerpo, se sitúa la imagen de Santiago Peregrino, titular del retablo, obra gótica de la segunda mitad del siglo XIV. En el ático, formando parte del Calvario, Cristo crucifica - do, románico del comienzo del XIII.

A la derecha del retablo, puede observarse el lugar que albergó el archivo de la ciudad. Se trata de un espacio cerrado con una reja de la primera mitad del siglo XVI y decorado con escudos policromados de Logroño. En él se custodiaban los documentos más importantes para el concejo, que en esta época ocupaba una casa junto a la iglesia y además mantenía una estrecha vinculación con su cabildo.

En la capilla de Santa Elena, sobre la puerta de la sacristía, se encuentran los bustos orantes de tamaño natural de Juan y Miguel de Espinosa y entre ambos el escudo de armas de la familia (1666). En la siguiente capilla, titulada de San Gregorio, destaca la imagen de la Virgen de la Esperanza, patrona y alcaldesa mayor de Logroño, a quien la ciudad se encomendó durante el asedio francés de 1521. Es una talla gótica del siglo XIV, muy rehecha.

En el lado del Evangelio (izquierda), la última capilla está dedicada a Santa Catalina. Conserva los sepulcros yacentes del maestro Diego de la Estrella y su mujer María de Cabredo, manieristas de hacia 1570. Sobre ellos un gran lienzo barroco de la Exaltación de la Orden de los Trinitarios de finales del siglo XVII, tal vez procedente del desaparecido convento de la Trinidad.

En la capilla de San Pablo, situada en el crucero, hay una imagen procesional de Jesús Nazareno, realizada por el escultor local Alejandro Narvaiza en 1969. La capilla de la Virgen de la Esperanza hoy alberga un templete barroco de la primera mitad del siglo XVIII, rematado con imagen de san Miguel. Fue construido con el fin de exponer en él la imagen de esta Virgen, aunque hoy cobija el sagrario.

A los pies, el coro se amuebla con una sillería clasicista de 25 asientos altos y 18 bajos realizada a mediados del siglo XVII, y sobre ella un órgano rococó del segundo tercio del siglo XVIII.

Logroño

Está situada en la calle Barriocepo, en el Camino de Santiago, sobre el espacio que ocupó el templo anterior, destruido por un incendio hacia 1500. La construcción de la nueva iglesia se inició hacia 1518. Tiene una sola nave, capillas entre los contrafuertes, transepto y cabecera ochavada de cinco paños con cripta. Se cubre con bóvedas estrelladas, de terceletes y de crucería.

En el último tercio del siglo XVII, se prolongó el tramo de los pies con tres capillas, situando en el centro el coro bajo cerrado por una gran reja. Al sur, se levanta la torre campanario, de cinco cuerpos, construida entre 1560 y 1570. Remataba con un chapitel, que fue desmontado en 1902 por su excesivo peso.

A la derecha de la torre se sitúa la portada, realizada entre 1654 y 1662 con un diseño a modo de arco triunfal. Este arco cobija un retablo de dos cuerpos. En el primero se abre el acceso a la iglesia y en el segundo se encuentra la escultura de Santiago Peregrino. Corona la fachada un grupo escultórico de Santiago “matamoros” de 1663, bajo un gran arco de medio punto construido en 1737 con el fin de resguardarlo de las inclemencias del tiempo. Sobresale en la fachada un cuerpo que alberga la sacristía y la sala capitular. Ésta última, cuya construcción se con - trata en 1686, ocupa parte del antiguo cementerio de la parroquia.

En su interior, llama la atención el retablo mayor (1649 - post. 1656), con escenas de la vida del apóstol (Santiago a caballo ante el obispo Esteban de Coimbra; su degollación; la traslación del arca con sus restos a Galicia; Santiago en la batalla de Clavijo y la aparición de la Virgen del Pilar al Santo, entre otras).

En la calle central del segundo cuerpo, se sitúa la imagen de Santiago Peregrino, titular del retablo, obra gótica de la segunda mitad del siglo XIV. En el ático, formando parte del Calvario, Cristo crucifica - do, románico del comienzo del XIII.

A la derecha del retablo, puede observarse el lugar que albergó el archivo de la ciudad. Se trata de un espacio cerrado con una reja de la primera mitad del siglo XVI y decorado con escudos policromados de Logroño. En él se custodiaban los documentos más importantes para el concejo, que en esta época ocupaba una casa junto a la iglesia y además mantenía una estrecha vinculación con su cabildo.

En la capilla de Santa Elena, sobre la puerta de la sacristía, se encuentran los bustos orantes de tamaño natural de Juan y Miguel de Espinosa y entre ambos el escudo de armas de la familia (1666). En la siguiente capilla, titulada de San Gregorio, destaca la imagen de la Virgen de la Esperanza, patrona y alcaldesa mayor de Logroño, a quien la ciudad se encomendó durante el asedio francés de 1521. Es una talla gótica del siglo XIV, muy rehecha.

En el lado del Evangelio (izquierda), la última capilla está dedicada a Santa Catalina. Conserva los sepulcros yacentes del maestro Diego de la Estrella y su mujer María de Cabredo, manieristas de hacia 1570. Sobre ellos un gran lienzo barroco de la Exaltación de la Orden de los Trinitarios de finales del siglo XVII, tal vez procedente del desaparecido convento de la Trinidad.

En la capilla de San Pablo, situada en el crucero, hay una imagen procesional de Jesús Nazareno, realizada por el escultor local Alejandro Narvaiza en 1969. La capilla de la Virgen de la Esperanza hoy alberga un templete barroco de la primera mitad del siglo XVIII, rematado con imagen de san Miguel. Fue construido con el fin de exponer en él la imagen de esta Virgen, aunque hoy cobija el sagrario.

A los pies, el coro se amuebla con una sillería clasicista de 25 asientos altos y 18 bajos realizada a mediados del siglo XVII, y sobre ella un órgano rococó del segundo tercio del siglo XVIII.

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Logroño

Se encuentra situada en la calle Marqués de San Nicolás, más conocida como calle Mayor, y es la única que conserva claustro. Sus orígenes se remontan a una iglesia anterior, Santa María la Vieja, fundada por la Orden del Santo Sepulcro, cuyos restos aparecieron en el patio del claustro. Al parecer, gracias a una donación que hizo Alfonso VII “El Emperador”, se decidió hacer una nueva construcción, la actual Santa María de Palacio, que visitara después Carlos I en 1520.

Este templo tiene tres naves, transepto y triple cabecera, la central de testero recto y las laterales ochavadas, comunicadas entre sí. La parte más antigua es la zona de los pies, que se corresponde con las obras románicas realizadas a finales del siglo XII o comienzos del XIII.

La cabecera y el transepto se construyeron a comienzos del siglo XVI. El resto de la iglesia, aunque conserva restos de finales del siglo XV, fue reformada en su mayor parte en el siglo XVIII. En el ángulo suroeste se levanta la torre campanario (1549-1552), formada por cuatro cuerpos. Bajo ella, al sur, la portada (1626- h. 1628), estructurada en un gran arco de medio punto que protege un retablo clasicista de dos cuerpos. En el primero se encuentra el ingreso y en el segundo una hornacina en arco de medio punto alberga la imagen de la Asunción de la Virgen, flanqueada por escudos imperiales.

En el pórtico de entrada, se conservan restos arquitectónicos de la obra románica en el muro sur, y una pila de agua bendita de 1747. Sobre la nave central se levanta una linterna de planta octogonal, conocida como “la Aguja”, que es uno de los elementos más significativos de la ciudad. Es una obra gótica construida bien entrado el siglo XIII. Tiene forma piramidal con buhardillas en las que se abren ventanas de arcos apuntados, decoración de “crochets” en las aristas y vanos geminados en los cuerpos altos. Esta estructura no es visible desde interior, ya que fue cegada en el siglo XVIII por problemas de estabilidad.

En el lado norte se encuentra el claustro de planta irregular, con intervenciones desde el siglo XV al XVII. Destacan unos grandes lienzos con escenas de la vida de Jesús, realizados por el pintor José Vejes a mediados del siglo XVIII.

Entre el claustro y la sacristía, está la Capilla de la Antigua, donde destaca un retablo barroco con la imagen de la Virgen titular, realizada a finales del siglo XII o comienzos del XIII, con las cabezas rehechas en época posterior; y el sepulcro de Juan de Vergara yacente, obra de comienzos del siglo XVI.

En el interior, el ábside central acoge el retablo mayor, obra romanista de mediados del siglo XVI, realizado por el escultor Arnau de Bruselas, discípulo del aragonés Damián Forment, con quien trabajó en la Seo de Zaragoza. En él se narra la vida de Jesús, destacando en la calle central la Última Cena, el Árbol de Jesé o Genealogía de Cristo y la Asunción.

Los ábsides laterales y las cuatro capillas del transepto tienen sus muros decorados con frescos. Los pilares que separan estas capillas se decoran con las esculturas de San Fernando (a la izquierda) y San Hermenegildo (a la derecha). Tanto las pinturas como las imágenes son obras barrocas del siglo XVIII. En el primer tramo de la nave del Evangelio (izquierda), está la capilla de San Agustín con dos arcosolios lobulados ciegos, de la primera mitad del siglo XVI, construidos posiblemente para sepulcros. En el muro este hay un Cristo crucificado de tamaño natural, manierista de mediados del siglo XVI.

La siguiente capilla, dedicada a San Marcos, conserva dos tumbas en arcosolio apuntado con cabezas de león en las tapas de los frentes y escudos de armas de la familia Falces, construidas a finales del XV o principios del XVI. Destacan en ella la imagen de Nuestra Señora del Ebro, gótica del siglo XIV, y un crucifijo hispano-flamenco de finales del XV o comienzos del XVI.

A los pies de la nave central, se encuentra el coro bajo, amueblado con sillería clasicista de la primera mitad del siglo XVII y órgano barroco realizado en 1797 y reconstruido en 1956.

 

Logroño

Se encuentra situada en la calle Marqués de San Nicolás, más conocida como calle Mayor, y es la única que conserva claustro. Sus orígenes se remontan a una iglesia anterior, Santa María la Vieja, fundada por la Orden del Santo Sepulcro, cuyos restos aparecieron en el patio del claustro. Al parecer, gracias a una donación que hizo Alfonso VII “El Emperador”, se decidió hacer una nueva construcción, la actual Santa María de Palacio, que visitara después Carlos I en 1520.

Este templo tiene tres naves, transepto y triple cabecera, la central de testero recto y las laterales ochavadas, comunicadas entre sí. La parte más antigua es la zona de los pies, que se corresponde con las obras románicas realizadas a finales del siglo XII o comienzos del XIII.

La cabecera y el transepto se construyeron a comienzos del siglo XVI. El resto de la iglesia, aunque conserva restos de finales del siglo XV, fue reformada en su mayor parte en el siglo XVIII. En el ángulo suroeste se levanta la torre campanario (1549-1552), formada por cuatro cuerpos. Bajo ella, al sur, la portada (1626- h. 1628), estructurada en un gran arco de medio punto que protege un retablo clasicista de dos cuerpos. En el primero se encuentra el ingreso y en el segundo una hornacina en arco de medio punto alberga la imagen de la Asunción de la Virgen, flanqueada por escudos imperiales.

En el pórtico de entrada, se conservan restos arquitectónicos de la obra románica en el muro sur, y una pila de agua bendita de 1747. Sobre la nave central se levanta una linterna de planta octogonal, conocida como “la Aguja”, que es uno de los elementos más significativos de la ciudad. Es una obra gótica construida bien entrado el siglo XIII. Tiene forma piramidal con buhardillas en las que se abren ventanas de arcos apuntados, decoración de “crochets” en las aristas y vanos geminados en los cuerpos altos. Esta estructura no es visible desde interior, ya que fue cegada en el siglo XVIII por problemas de estabilidad.

En el lado norte se encuentra el claustro de planta irregular, con intervenciones desde el siglo XV al XVII. Destacan unos grandes lienzos con escenas de la vida de Jesús, realizados por el pintor José Vejes a mediados del siglo XVIII.

Entre el claustro y la sacristía, está la Capilla de la Antigua, donde destaca un retablo barroco con la imagen de la Virgen titular, realizada a finales del siglo XII o comienzos del XIII, con las cabezas rehechas en época posterior; y el sepulcro de Juan de Vergara yacente, obra de comienzos del siglo XVI.

En el interior, el ábside central acoge el retablo mayor, obra romanista de mediados del siglo XVI, realizado por el escultor Arnau de Bruselas, discípulo del aragonés Damián Forment, con quien trabajó en la Seo de Zaragoza. En él se narra la vida de Jesús, destacando en la calle central la Última Cena, el Árbol de Jesé o Genealogía de Cristo y la Asunción.

Los ábsides laterales y las cuatro capillas del transepto tienen sus muros decorados con frescos. Los pilares que separan estas capillas se decoran con las esculturas de San Fernando (a la izquierda) y San Hermenegildo (a la derecha). Tanto las pinturas como las imágenes son obras barrocas del siglo XVIII. En el primer tramo de la nave del Evangelio (izquierda), está la capilla de San Agustín con dos arcosolios lobulados ciegos, de la primera mitad del siglo XVI, construidos posiblemente para sepulcros. En el muro este hay un Cristo crucificado de tamaño natural, manierista de mediados del siglo XVI.

La siguiente capilla, dedicada a San Marcos, conserva dos tumbas en arcosolio apuntado con cabezas de león en las tapas de los frentes y escudos de armas de la familia Falces, construidas a finales del XV o principios del XVI. Destacan en ella la imagen de Nuestra Señora del Ebro, gótica del siglo XIV, y un crucifijo hispano-flamenco de finales del XV o comienzos del XVI.

A los pies de la nave central, se encuentra el coro bajo, amueblado con sillería clasicista de la primera mitad del siglo XVII y órgano barroco realizado en 1797 y reconstruido en 1956.

 

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Logroño

Pocas veces los mercados forman parte de la historia, del turismo y de la vida de la ciudad como el Mercado de San Blas. En sus paredes se guardan historias y se esconde el latir de la ciudad, un mundo lleno de olores, sonidos, texturas, colores y formas, en el que se intercambian no solo mercancías y productos, también chismorreos, consejos y saludos.

El Mercado de San Blas de Logroño aúna la belleza arquitectónica de su mercado con una oferta culinaria apetitosa. Pescados, hortalizas, frutos secos, especias y chacinas son algunos de los productos que distinguen a cada uno de los puestos de este mercado dotándole de una personalidad propia que cambia de sabor cada temporada.

Tradición y profesionalidad son las cualidades de nuestros comerciantes, lo que los convierte en especialistas en todos los sectores de la alimentación del producto fresco y en todos los productos de alimentación que se ofrecen en el mercado. 

En 1928 se encarga el proyecto de una nueva plaza de abastos al arquitecto Fermín Alamo, que se encontraba en el mejor momento de su carrera profesional, inagurándose el mercado en diciembre de 1930.

El emplazamiemto era el mismo que el de la primera plaza de abastos, sobre la iglesia de San Blas, comprendiendo cuatro calles principales. Se proyecta con sótano, planta baja, entrepiso y piso, con acceso por cada una de las cuatro fachadas. La fachada principal se abre a la calle Sagasta, con un cuerpo central y un torreón a cada lado, que rematan en sendas torres de forma cuadrangular que apoyan en nucleos de tres columnas cada una.

Para la decoración de la fachada se emplean columnas, diferentes tipos de arcos que albergan grandes ventanales y materiales tales como: hormigón armado, hierro, crista, ladrillo y cerámica vidriada; la fachada se repite en la calle Gallarza eliminando los torreones.     

Las fachadas secundarias a las calles Hernanos Moroy y del Peso, las realiza mediante una sucesión de arcos angulares adintelados, adornados con ladrillo rojo. Utiliza para la separación de los piso frisos de hormigón armado, en los que aparecen relieves alusivos a la función del edificio: entre la planta baja y la primera planta se ormanenta con temas vegetales, con cestos de verduras y frutas, y entre el primero y segundo piso mediante peces, aves y corderos.

La combinación de materiales y formas y elementos de diferentes tendencias, confiere al edificio un carácter ecléctico, al que el arquitecto llega como fruto del trabajo desarrollado en obras anteriores.

En 1987 el edificio de la plaza de Abastos fue objeto de una afortunada restauración. Desde entonces y en diferentes años, va adaptandose a los tiempos actuales con ascensores de carga y para el publico en general

Logroño

Pocas veces los mercados forman parte de la historia, del turismo y de la vida de la ciudad como el Mercado de San Blas. En sus paredes se guardan historias y se esconde el latir de la ciudad, un mundo lleno de olores, sonidos, texturas, colores y formas, en el que se intercambian no solo mercancías y productos, también chismorreos, consejos y saludos.

El Mercado de San Blas de Logroño aúna la belleza arquitectónica de su mercado con una oferta culinaria apetitosa. Pescados, hortalizas, frutos secos, especias y chacinas son algunos de los productos que distinguen a cada uno de los puestos de este mercado dotándole de una personalidad propia que cambia de sabor cada temporada.

Tradición y profesionalidad son las cualidades de nuestros comerciantes, lo que los convierte en especialistas en todos los sectores de la alimentación del producto fresco y en todos los productos de alimentación que se ofrecen en el mercado. 

En 1928 se encarga el proyecto de una nueva plaza de abastos al arquitecto Fermín Alamo, que se encontraba en el mejor momento de su carrera profesional, inagurándose el mercado en diciembre de 1930.

El emplazamiemto era el mismo que el de la primera plaza de abastos, sobre la iglesia de San Blas, comprendiendo cuatro calles principales. Se proyecta con sótano, planta baja, entrepiso y piso, con acceso por cada una de las cuatro fachadas. La fachada principal se abre a la calle Sagasta, con un cuerpo central y un torreón a cada lado, que rematan en sendas torres de forma cuadrangular que apoyan en nucleos de tres columnas cada una.

Para la decoración de la fachada se emplean columnas, diferentes tipos de arcos que albergan grandes ventanales y materiales tales como: hormigón armado, hierro, crista, ladrillo y cerámica vidriada; la fachada se repite en la calle Gallarza eliminando los torreones.     

Las fachadas secundarias a las calles Hernanos Moroy y del Peso, las realiza mediante una sucesión de arcos angulares adintelados, adornados con ladrillo rojo. Utiliza para la separación de los piso frisos de hormigón armado, en los que aparecen relieves alusivos a la función del edificio: entre la planta baja y la primera planta se ormanenta con temas vegetales, con cestos de verduras y frutas, y entre el primero y segundo piso mediante peces, aves y corderos.

La combinación de materiales y formas y elementos de diferentes tendencias, confiere al edificio un carácter ecléctico, al que el arquitecto llega como fruto del trabajo desarrollado en obras anteriores.

En 1987 el edificio de la plaza de Abastos fue objeto de una afortunada restauración. Desde entonces y en diferentes años, va adaptandose a los tiempos actuales con ascensores de carga y para el publico en general

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Logroño

El Centro de la Cultura del Rioja es un espacio singular dedicado al mundo de la cultura del vino de Rioja y su gastronomía edificado en un particular espacio, sobre los restos rehabilitados del Palacio de los Yangüas del siglo XVI y enclavado en el corazón del casco antiguo de Logroño, dentro del "triángulo de oro" del enoturismo en la ciudad, lo que lo convierte en el núcleo del turismo enológico en nuestra región. Un museo que te transmitirá una forma de vida en torno a un producto único: el vino de Rioja.

CERRADO TEMPORALMENTE

Logroño

El Centro de la Cultura del Rioja es un espacio singular dedicado al mundo de la cultura del vino de Rioja y su gastronomía edificado en un particular espacio, sobre los restos rehabilitados del Palacio de los Yangüas del siglo XVI y enclavado en el corazón del casco antiguo de Logroño, dentro del "triángulo de oro" del enoturismo en la ciudad, lo que lo convierte en el núcleo del turismo enológico en nuestra región. Un museo que te transmitirá una forma de vida en torno a un producto único: el vino de Rioja.

CERRADO TEMPORALMENTE

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Logroño

La Concatedral de Santa María de la Redonda se encuentra en pleno corazón del casco antiguo logroñés, enclavada entre las calles Portales y Caballerías y la Plaza del Mercado. Se levanta sobre una primitiva iglesia románica que en 1435 adquirió el rango de Colegiata, al fusionarse con la de San Martín de Albelda. Tal vez este hecho, unido al desarrollo económico y demográfico que iba adquiriendo la ciudad, influyó en la decisión de realizar un nuevo templo.

La iglesia es una obra del siglo XVI, con numerosas reformas en el XVII, momento en que se amplía la cabecera, y en el XVIII, añadiendo a los pies la capilla de los Ángeles, la portada oeste y las torres, lo que le da al exterior un aspecto puramente barroco. La parte más antigua la conforma el cuerpo central.

Es una iglesia de planta de salón, con tres naves de igual altura, separadas por grandes columnas y cubiertas con bóvedas de crucería estrellada y de terceletes. En los laterales se abren capillas entre los contrafuertes. El ábside central es ochavado, habiendo desaparecido los laterales al abrir la girola.

La construcción del templo se inició a comienzos del XVI y responde a un modelo muy extendido en el norte de España. El retablo mayor consta de una gran calle central con relieve de la Genealogía de Cristo, dos laterales con imágenes de San Pedro y San Pablo y remate en ático con Cristo crucificado. Según la inscripción del banco, esta obra fue ejecutada entre 1684 y 1688. La Virgen que corona la calle central es una imagen hispano-flamenca de finales del siglo XV o comienzo del XVI. Las capillas laterales encierran interesantes obras de arte.

Merece la pena detenerse ante la capilla situada junto al ingreso del templo, llamada de Nuestra Señora de la Paz. En ella se encuentra la imagen de la Virgen que da nombre a la misma y el relieve de de la Resurrección que decora el sepulcro de Diego Ponce de León, personaje de la nobleza logroñesa. Todo ello fue realizado por el Maestre Ansé, a mediados del siglo XVI.

En la capilla contigua destacan unas tablas policromadas procedentes de un retablo de la localidad riojana de Bezares, de la misma época. En el lado izquierdo, en la última capilla, hay también otras pinturas sobre tabla originarias del Palacio de Somalo, que formaron parte de un retablo dedicado a la Virgen. Están firmadas por G. Coignet en Amberes, en 1584.

Hacia la cabecera, en la capilla de San Pedro, se exponen un buen número de relicarios en el cuerpo bajo del retablo de la Milagrosa. Sobresale el busto relicario de San Prudencio, gótico, realizado en cobre dorado y plata, así como las arquetas de San Félix del Monte y San Funes, romanistas de finales del siglo XVI o comienzos del XVII, y la de San Prudencio, hispano-flamenca realizada un siglo antes. Todas estas obras proceden del desaparecido monasterio de Monte Laturce, que se asentaba en las proximidades de la localidad de Clavijo.

Tras el altar mayor se abre la girola formada por tres capillas comunicadas entre sí. La del norte contiene el sepulcro del General Espartero y su esposa Doña Jacinta Martínez de Sicilia, obra de 1888 del escultor Juan Samsó. La central alberga una pila bautismal de 1587 y una imagen de la Asunción, procedente de Somalo, del siglo XV. Al frente, en el trasaltar, hay una hornacina acristalada con un pequeño lienzo de la Crucifixión atribuido a Miguel Ángel. La capilla del sur acoge el sepulcro del Obispo Pedro González del Castillo, fundador de la misma en 1627.

Hacia los pies, en la nave central, está el coro bajo, construido en el siglo XVII. Durante estas obras se realizaron además las puertas de ingreso al templo de los lados norte y sur, dedicadas a San Martín y a la Asunción respectivamente.

El coro se cierra con una reja barroca y tiene una sillería de nogal decorada con motivos arquitectónicos en los sitiales bajos y bajorrelieves con figuras de santos en los altos, de mediados del siglo XVI. En el trascoro, se encuentra una gran capilla denominada de Nuestra Señora de los Ángeles. Es de planta oval y se cubre con una cúpula ochavada decorada con pinturas al fresco, realizadas en 1770 por José Vejes.

El retablo principal es una obra rococó de hacia 1762, con imagen titular de Nuestra Señora de los Ángeles, hispano-flamenca de finales del siglo XV. Lo más destacable de este recinto es la escultura de Cristo yacente articulado, en urna de maderas ricas, carey, bronce y plata. Fue donada al templo en 1694 por Gabriel de Unsain, capitán de los Tercios de su majestad y regidor perpetuo de Logroño. Cada miércoles santo los miembros de la Cofradía del Santo Sepulcro sacan la escultura de su urna para proceder a su limpieza.

A los pies del templo se abre la portada principal, construida a modo de gran retablo con imaginería de alabastro. Flanquean el conjunto las denominadas “torres gemelas”. La de la cara norte, torre de San Pedro, es algo menor que la del sur, de San Pablo. Fueron iniciadas por Juan Bautista de Arbaiza y concluidas a su fallecimiento por Martín de Beratúa y Francisco Gorbea (1742-1762).

Son buen ejemplo de la monumentalidad de los campanarios barrocos riojanos. Constan de cuatro cuerpos, los dos inferiores de planta cuadrada, el tercero octogonal con esquinas decoradas con pequeños templetes, vanos de medio punto y ojos de buey sobre ellos, y el superior con basamento octogonal decreciente rematado en un cuerpo circular. Este tipo de torre tiene su origen en la Iglesia de Santo Tomás de Haro, extendiéndose después por la región, para después influir en el resto de España.

El templo fue declarado monumento nacional en 1931 y en 1959 el Papa Pablo VI la elevó a la categoría de Concatedral.

Logroño

La Concatedral de Santa María de la Redonda se encuentra en pleno corazón del casco antiguo logroñés, enclavada entre las calles Portales y Caballerías y la Plaza del Mercado. Se levanta sobre una primitiva iglesia románica que en 1435 adquirió el rango de Colegiata, al fusionarse con la de San Martín de Albelda. Tal vez este hecho, unido al desarrollo económico y demográfico que iba adquiriendo la ciudad, influyó en la decisión de realizar un nuevo templo.

La iglesia es una obra del siglo XVI, con numerosas reformas en el XVII, momento en que se amplía la cabecera, y en el XVIII, añadiendo a los pies la capilla de los Ángeles, la portada oeste y las torres, lo que le da al exterior un aspecto puramente barroco. La parte más antigua la conforma el cuerpo central.

Es una iglesia de planta de salón, con tres naves de igual altura, separadas por grandes columnas y cubiertas con bóvedas de crucería estrellada y de terceletes. En los laterales se abren capillas entre los contrafuertes. El ábside central es ochavado, habiendo desaparecido los laterales al abrir la girola.

La construcción del templo se inició a comienzos del XVI y responde a un modelo muy extendido en el norte de España. El retablo mayor consta de una gran calle central con relieve de la Genealogía de Cristo, dos laterales con imágenes de San Pedro y San Pablo y remate en ático con Cristo crucificado. Según la inscripción del banco, esta obra fue ejecutada entre 1684 y 1688. La Virgen que corona la calle central es una imagen hispano-flamenca de finales del siglo XV o comienzo del XVI. Las capillas laterales encierran interesantes obras de arte.

Merece la pena detenerse ante la capilla situada junto al ingreso del templo, llamada de Nuestra Señora de la Paz. En ella se encuentra la imagen de la Virgen que da nombre a la misma y el relieve de de la Resurrección que decora el sepulcro de Diego Ponce de León, personaje de la nobleza logroñesa. Todo ello fue realizado por el Maestre Ansé, a mediados del siglo XVI.

En la capilla contigua destacan unas tablas policromadas procedentes de un retablo de la localidad riojana de Bezares, de la misma época. En el lado izquierdo, en la última capilla, hay también otras pinturas sobre tabla originarias del Palacio de Somalo, que formaron parte de un retablo dedicado a la Virgen. Están firmadas por G. Coignet en Amberes, en 1584.

Hacia la cabecera, en la capilla de San Pedro, se exponen un buen número de relicarios en el cuerpo bajo del retablo de la Milagrosa. Sobresale el busto relicario de San Prudencio, gótico, realizado en cobre dorado y plata, así como las arquetas de San Félix del Monte y San Funes, romanistas de finales del siglo XVI o comienzos del XVII, y la de San Prudencio, hispano-flamenca realizada un siglo antes. Todas estas obras proceden del desaparecido monasterio de Monte Laturce, que se asentaba en las proximidades de la localidad de Clavijo.

Tras el altar mayor se abre la girola formada por tres capillas comunicadas entre sí. La del norte contiene el sepulcro del General Espartero y su esposa Doña Jacinta Martínez de Sicilia, obra de 1888 del escultor Juan Samsó. La central alberga una pila bautismal de 1587 y una imagen de la Asunción, procedente de Somalo, del siglo XV. Al frente, en el trasaltar, hay una hornacina acristalada con un pequeño lienzo de la Crucifixión atribuido a Miguel Ángel. La capilla del sur acoge el sepulcro del Obispo Pedro González del Castillo, fundador de la misma en 1627.

Hacia los pies, en la nave central, está el coro bajo, construido en el siglo XVII. Durante estas obras se realizaron además las puertas de ingreso al templo de los lados norte y sur, dedicadas a San Martín y a la Asunción respectivamente.

El coro se cierra con una reja barroca y tiene una sillería de nogal decorada con motivos arquitectónicos en los sitiales bajos y bajorrelieves con figuras de santos en los altos, de mediados del siglo XVI. En el trascoro, se encuentra una gran capilla denominada de Nuestra Señora de los Ángeles. Es de planta oval y se cubre con una cúpula ochavada decorada con pinturas al fresco, realizadas en 1770 por José Vejes.

El retablo principal es una obra rococó de hacia 1762, con imagen titular de Nuestra Señora de los Ángeles, hispano-flamenca de finales del siglo XV. Lo más destacable de este recinto es la escultura de Cristo yacente articulado, en urna de maderas ricas, carey, bronce y plata. Fue donada al templo en 1694 por Gabriel de Unsain, capitán de los Tercios de su majestad y regidor perpetuo de Logroño. Cada miércoles santo los miembros de la Cofradía del Santo Sepulcro sacan la escultura de su urna para proceder a su limpieza.

A los pies del templo se abre la portada principal, construida a modo de gran retablo con imaginería de alabastro. Flanquean el conjunto las denominadas “torres gemelas”. La de la cara norte, torre de San Pedro, es algo menor que la del sur, de San Pablo. Fueron iniciadas por Juan Bautista de Arbaiza y concluidas a su fallecimiento por Martín de Beratúa y Francisco Gorbea (1742-1762).

Son buen ejemplo de la monumentalidad de los campanarios barrocos riojanos. Constan de cuatro cuerpos, los dos inferiores de planta cuadrada, el tercero octogonal con esquinas decoradas con pequeños templetes, vanos de medio punto y ojos de buey sobre ellos, y el superior con basamento octogonal decreciente rematado en un cuerpo circular. Este tipo de torre tiene su origen en la Iglesia de Santo Tomás de Haro, extendiéndose después por la región, para después influir en el resto de España.

El templo fue declarado monumento nacional en 1931 y en 1959 el Papa Pablo VI la elevó a la categoría de Concatedral.

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Logroño

Las instalaciones del polideportivo municipal de Lobete, en el centro de Logroño, ofrecen lo siguiente:
- Pista de hielo con graderío para 640 personas.
- Polideportivo con gradas para un millar de personas.
- Dos piscinas.
- Balneario urbano con piscina de hidromasaje, relajación, termas, saunas, baños de vapor, duchas ciclónicas, tonificación, fuente de hielo, etc.
- Gimnasio.
- Salas polivalentes.
- Vestuarios, servicios, almacenes y cafetería.

Logroño

Las instalaciones del polideportivo municipal de Lobete, en el centro de Logroño, ofrecen lo siguiente:
- Pista de hielo con graderío para 640 personas.
- Polideportivo con gradas para un millar de personas.
- Dos piscinas.
- Balneario urbano con piscina de hidromasaje, relajación, termas, saunas, baños de vapor, duchas ciclónicas, tonificación, fuente de hielo, etc.
- Gimnasio.
- Salas polivalentes.
- Vestuarios, servicios, almacenes y cafetería.

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Logroño

La Casa de la Imagen se aloja en un antiguo edificio (1700) que se ha rehabilitado respetando la tipología arquitectónica de la antigua construcción, bajo los parámetros de la arquitectura sostenible, ecológica y bioclimática.

Todas las plantas del edificio están consagradas íntegramente a la fotografía y el vídeo, en pleno centro histórico de Logroño.

La Casa de La Imagen es un centro cultural contemporáneo dotado de galería de arte, una editorial, centro de formación audiovisual, un archivo que alberga importantes fondos de fotografía histórica y contemporánea, salas de reunión, aulas, platós, laboratorios, un estudio de grabación, una amplia biblioteca y una tienda especializada.
 

Logroño

La Casa de la Imagen se aloja en un antiguo edificio (1700) que se ha rehabilitado respetando la tipología arquitectónica de la antigua construcción, bajo los parámetros de la arquitectura sostenible, ecológica y bioclimática.

Todas las plantas del edificio están consagradas íntegramente a la fotografía y el vídeo, en pleno centro histórico de Logroño.

La Casa de La Imagen es un centro cultural contemporáneo dotado de galería de arte, una editorial, centro de formación audiovisual, un archivo que alberga importantes fondos de fotografía histórica y contemporánea, salas de reunión, aulas, platós, laboratorios, un estudio de grabación, una amplia biblioteca y una tienda especializada.
 

Romanos

tipo de documento Lugares de interés

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Logroño

De la romanización de las tierras riojanas se conservan restos del sistema de comunicaciones e infraestructuras entre las ciudades romanas:
 
Alfaro: Graccurris: fue el primer establecimiento romano en el Valle del Ebro.

Calahorra: Calagurris y Iula Nassica: desde la pax Augusta, fue municipio de derecho, con obras públicas como acueductos, cloacas, termas y un circo.

Calagurris y Iula Nassica: desde la pax Augusta, fue municipio de derecho, con obras públicas como acueductos, cloacas, termas y un circo.

Varea: Vareia. Fue una de las ciudades romanas más importantes donde se han encontrado numerosos restos como monedas, cerámica y el broche vareyense de oro y plata.

Tricio: Tritium Magallum: fue un centro alfarero que distribuyó las vasijas de terra sigillata por todo el imperio romano.

Tritium Magallum: fue un centro alfarero que distribuyó las vasijas de terra sigillata por todo el imperio romano.

Libia: población cuyos cimientos se localizan entre Herramélluri y Grañón.

CALZADAS

La más importante, la del Valle del Ebro, que iba de Zaragoza a Briviesca. Desde la calzada del Ebro partían otras secundarias que comunicaban con Numancia a través de los valles de los ríos Iregua, Najerilla, Leza, Cidacos y Alhama. Un tramo de 35 kilómetros de la Calzada romana de Varea a Numancia, entre Torrecilla en Cameros y Piqueras, se ha recuperado y acondicionado para uso de senderismo.

La más importante, la del, que iba de Zaragoza a Briviesca. Desde la calzada del Ebro partían otras secundarias que comunicaban con Numancia a través de los valles de los ríos Iregua, Najerilla, Leza, Cidacos y Alhama. Un tramo de 35 kilómetros de la Calzada romana de Varea a Numancia, entre Torrecilla en Cameros y Piqueras, se ha recuperado y acondicionado para uso de senderismo.

PUENTES

Puente Mantible sobre el río Ebro, a unos siete kilómetros de Logroño, en dirección a Asa.
 
Puente de Cihuri: puente romano del siglo II d.C, remodelado en época medieval, sobre el río Tirón en el barrio del Priorato.

PUERTAS

En Calahorra, de las cuatro puertas principales que tuvo la ciudad queda la puerta del Planillo de San Andrés, otra junto a los restos de la muralla debajo de San Francisco, y otra tapada en la calle del Refugio.
 
En , de las cuatro puertas principales que tuvo la ciudad queda la puerta del Planillo de San Andrés, otra junto a los restos de la muralla debajo de San Francisco, y otra tapada en la calle del Refugio.

TORREONES

De los cinco o seis que tuvo la parte alta de la ciudad de Calahorra sólo se conserva uno, deteriorado, en el Portillo de Lan Rosa, llamado Morrión de San Andrés.

CIRCOS

Alrededor del actual Paseo del Mercandal, en Calahorra, existía un circo romano, del que sólo quedan restos de los muros en la parte Norte. También en Calahorra quedan restos de un templo, termas, las cloacas, sistema de alcantarillado, que se pueden visitar.

Alrededor del actual Paseo del Mercandal, en , existía un circo romano, del que sólo quedan restos de los muros en la parte Norte. También en Calahorra quedan restos de un templo, termas, las cloacas, sistema de alcantarillado, que se pueden visitar.

ACUEDUCTOS

En Alcanadre, existen vestigios de un acueducto. Quedan 13 arcos de los 108 que debió tener, que se encuentran entre El Ebro y la carretera de Lodosa a Los Arcos. Estaba destinado a llevar agua a Calahorra, 18 kilómetros en línea recta.

Acueducto de Sorbán, que posiblemente traía el agua de la parte de Arnedo.

FUENTES

En Alfaro, del siglo I. Ninfeo romano. Monumento Nacional. Conjunto hidráulico que constaba de presa, puente y fuente, lugar de culto a las ninfas del Alhama hasta el siglo IV.

En Alfaro, del siglo I. . Monumento Nacional. Conjunto hidráulico que constaba de presa, puente y fuente, lugar de culto a las ninfas del Alhama hasta el siglo IV.

ESCULTURA

Dama Calagurritana. Cabeza de quita y pon, de 21 cms. de altura, encontrada en el yacimiento de La Clínica, en Calahorra, del siglo II.

Venus de Herramélluri: Escultura de bronce, de pequeño tamaño (20 cms. de altura), siglo II.

Afrodita de Calahorra. Escultura en mármol blanco, de 1.20 metros de altura, del siglo I.
 
CERÁMICA

En los alfares de Tricio, Bezares, Arenzana de Arriba y Nájera se fabricaban cerámicas rojas que se caracterizaban por llevar un sello con el nombre del alfarero en el fondo de la pieza, por lo que se denominan “terra sigillata”.

En el yacimiento de cerámica en La Maja, que actualmente se está investigando, han aparecido vestigios de fabricación de vidrio.

Logroño

De la romanización de las tierras riojanas se conservan restos del sistema de comunicaciones e infraestructuras entre las ciudades romanas:
 
Alfaro: Graccurris: fue el primer establecimiento romano en el Valle del Ebro.

Calahorra: Calagurris y Iula Nassica: desde la pax Augusta, fue municipio de derecho, con obras públicas como acueductos, cloacas, termas y un circo.

Calagurris y Iula Nassica: desde la pax Augusta, fue municipio de derecho, con obras públicas como acueductos, cloacas, termas y un circo.

Varea: Vareia. Fue una de las ciudades romanas más importantes donde se han encontrado numerosos restos como monedas, cerámica y el broche vareyense de oro y plata.

Tricio: Tritium Magallum: fue un centro alfarero que distribuyó las vasijas de terra sigillata por todo el imperio romano.

Tritium Magallum: fue un centro alfarero que distribuyó las vasijas de terra sigillata por todo el imperio romano.

Libia: población cuyos cimientos se localizan entre Herramélluri y Grañón.

CALZADAS

La más importante, la del Valle del Ebro, que iba de Zaragoza a Briviesca. Desde la calzada del Ebro partían otras secundarias que comunicaban con Numancia a través de los valles de los ríos Iregua, Najerilla, Leza, Cidacos y Alhama. Un tramo de 35 kilómetros de la Calzada romana de Varea a Numancia, entre Torrecilla en Cameros y Piqueras, se ha recuperado y acondicionado para uso de senderismo.

La más importante, la del, que iba de Zaragoza a Briviesca. Desde la calzada del Ebro partían otras secundarias que comunicaban con Numancia a través de los valles de los ríos Iregua, Najerilla, Leza, Cidacos y Alhama. Un tramo de 35 kilómetros de la Calzada romana de Varea a Numancia, entre Torrecilla en Cameros y Piqueras, se ha recuperado y acondicionado para uso de senderismo.

PUENTES

Puente Mantible sobre el río Ebro, a unos siete kilómetros de Logroño, en dirección a Asa.
 
Puente de Cihuri: puente romano del siglo II d.C, remodelado en época medieval, sobre el río Tirón en el barrio del Priorato.

PUERTAS

En Calahorra, de las cuatro puertas principales que tuvo la ciudad queda la puerta del Planillo de San Andrés, otra junto a los restos de la muralla debajo de San Francisco, y otra tapada en la calle del Refugio.
 
En , de las cuatro puertas principales que tuvo la ciudad queda la puerta del Planillo de San Andrés, otra junto a los restos de la muralla debajo de San Francisco, y otra tapada en la calle del Refugio.

TORREONES

De los cinco o seis que tuvo la parte alta de la ciudad de Calahorra sólo se conserva uno, deteriorado, en el Portillo de Lan Rosa, llamado Morrión de San Andrés.

CIRCOS

Alrededor del actual Paseo del Mercandal, en Calahorra, existía un circo romano, del que sólo quedan restos de los muros en la parte Norte. También en Calahorra quedan restos de un templo, termas, las cloacas, sistema de alcantarillado, que se pueden visitar.

Alrededor del actual Paseo del Mercandal, en , existía un circo romano, del que sólo quedan restos de los muros en la parte Norte. También en Calahorra quedan restos de un templo, termas, las cloacas, sistema de alcantarillado, que se pueden visitar.

ACUEDUCTOS

En Alcanadre, existen vestigios de un acueducto. Quedan 13 arcos de los 108 que debió tener, que se encuentran entre El Ebro y la carretera de Lodosa a Los Arcos. Estaba destinado a llevar agua a Calahorra, 18 kilómetros en línea recta.

Acueducto de Sorbán, que posiblemente traía el agua de la parte de Arnedo.

FUENTES

En Alfaro, del siglo I. Ninfeo romano. Monumento Nacional. Conjunto hidráulico que constaba de presa, puente y fuente, lugar de culto a las ninfas del Alhama hasta el siglo IV.

En Alfaro, del siglo I. . Monumento Nacional. Conjunto hidráulico que constaba de presa, puente y fuente, lugar de culto a las ninfas del Alhama hasta el siglo IV.

ESCULTURA

Dama Calagurritana. Cabeza de quita y pon, de 21 cms. de altura, encontrada en el yacimiento de La Clínica, en Calahorra, del siglo II.

Venus de Herramélluri: Escultura de bronce, de pequeño tamaño (20 cms. de altura), siglo II.

Afrodita de Calahorra. Escultura en mármol blanco, de 1.20 metros de altura, del siglo I.
 
CERÁMICA

En los alfares de Tricio, Bezares, Arenzana de Arriba y Nájera se fabricaban cerámicas rojas que se caracterizaban por llevar un sello con el nombre del alfarero en el fondo de la pieza, por lo que se denominan “terra sigillata”.

En el yacimiento de cerámica en La Maja, que actualmente se está investigando, han aparecido vestigios de fabricación de vidrio.