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81 resultados

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Haro

Desde este santuario se tiene una panorámica que impresiona durante todo el año, pero especialmente el 29 de junio, día que se celebra en tan impresionante escenario la famosa Batalla del Vino.

Desde esta afilada cresta se ve como el Ebro entra en La Rioja, atravesando las llamadas Conchas de Haro (un canal natural que el Ebro ha ido creando a su paso), y serpentea entre los viñedos como un gigante embriagado. La ermita se alza sobre los riscos de Bilibio, a seis kilómetros al norte de Haro, donde primero hubo un castillo romano y luego, a finales del siglo V, hicieron vida retirada San Felices, cuya sobria efigie en piedra corona el cerro, y su discípulo San Millán. Más cerca del cielo no podían estar.

La prestigiosa guía Repsol nombró este enclave como el mejor Rincón de España en 2014. Gracias a una enorme participación de los jarreros, se consiguió lograr este merecido reconocimiento para este lugar con vistas privilegiadas, que cada vez atrae a más visitantes.

 

Haro

Desde este santuario se tiene una panorámica que impresiona durante todo el año, pero especialmente el 29 de junio, día que se celebra en tan impresionante escenario la famosa Batalla del Vino.

Desde esta afilada cresta se ve como el Ebro entra en La Rioja, atravesando las llamadas Conchas de Haro (un canal natural que el Ebro ha ido creando a su paso), y serpentea entre los viñedos como un gigante embriagado. La ermita se alza sobre los riscos de Bilibio, a seis kilómetros al norte de Haro, donde primero hubo un castillo romano y luego, a finales del siglo V, hicieron vida retirada San Felices, cuya sobria efigie en piedra corona el cerro, y su discípulo San Millán. Más cerca del cielo no podían estar.

La prestigiosa guía Repsol nombró este enclave como el mejor Rincón de España en 2014. Gracias a una enorme participación de los jarreros, se consiguió lograr este merecido reconocimiento para este lugar con vistas privilegiadas, que cada vez atrae a más visitantes.

 

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Haro

Somos una empresa familiar fundada en 1961. Elaboramos quesos siguiendo una recta tradicional y utilizando siempre ingredientes naturales.

A la hora de madurar nuestros quesos, seguimos utilizando el método tradicional francés: dejamos desarrollar los mohos de afinado en la corteza y lo combinamos con baños de aceite de oliva, que nos proporcionan las cortezas naturales con las que presentamos nuestros quesos.

Entre nuestras referencias se encuentra el Queso de Cabra con D.O.P. Queso Camerano, un queso 100% riojano con más de 700 años de historia.

Haro

Somos una empresa familiar fundada en 1961. Elaboramos quesos siguiendo una recta tradicional y utilizando siempre ingredientes naturales.

A la hora de madurar nuestros quesos, seguimos utilizando el método tradicional francés: dejamos desarrollar los mohos de afinado en la corteza y lo combinamos con baños de aceite de oliva, que nos proporcionan las cortezas naturales con las que presentamos nuestros quesos.

Entre nuestras referencias se encuentra el Queso de Cabra con D.O.P. Queso Camerano, un queso 100% riojano con más de 700 años de historia.

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Haro

De la antigua ciudadela con castillo y murallas quedan las puertas de Santa Bárbara y la de San Bernardo, protegida por un torreón de planta cuadrada.

La torre de la antigua muralla de la ciudad, incluida en el casco urbano, consta de un interior dividido en cuatro alturas y planta baja. Tras la restauración, presenta una coronación de tipo moderno con cristalera.

Actualmente acoge el Museo del Torreón, albergando la colección de Arte Contemporáneo de los autores de nuestra comunidad que han conseguido diversos reconocimientos institucionales.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja y Ayuntamiento de Haro


Época: siglos XV y XVI
Propiedad: municipal
Visitable: sí, para consultar horarios: https://www.haroturismo.org/patrimonio/museos/museo-del-torreon/

Haro

De la antigua ciudadela con castillo y murallas quedan las puertas de Santa Bárbara y la de San Bernardo, protegida por un torreón de planta cuadrada.

La torre de la antigua muralla de la ciudad, incluida en el casco urbano, consta de un interior dividido en cuatro alturas y planta baja. Tras la restauración, presenta una coronación de tipo moderno con cristalera.

Actualmente acoge el Museo del Torreón, albergando la colección de Arte Contemporáneo de los autores de nuestra comunidad que han conseguido diversos reconocimientos institucionales.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja y Ayuntamiento de Haro


Época: siglos XV y XVI
Propiedad: municipal
Visitable: sí, para consultar horarios: https://www.haroturismo.org/patrimonio/museos/museo-del-torreon/

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Haro

El edificio que actualmente acoge el Museo del Torreón es el único resto existente de las murallas que desde el siglo XII defendían la ciudad de Haro. Denominado Torre de los presos, fue abandonado en el siglo XV, pasando a manos privadas durante varios siglos.

Este espacio recuperado y reinventado como sección del Museo de La Rioja alberga la colección de arte contemporáneo de los autores de nuestra comunidad que han conseguido diversos reconocimientos institucionales.

La explosión de creadores y actividades artísticas en La Rioja tiene lugar en la década de 1980 como resultado de la decidida actividad de las instituciones para apoyar el arte contemporáneo, de modo que el Museo del Torreón se configura también como el espacio para albergar y dar cabida a cuantas propuestas ofrecen las generaciones más jóvenes en exposiciones o montajes temporales.

El espacio para estas propuestas es la Segunda Planta del “Museo del Torreón” donde se hacen las exposiciones temporales con una duración aproximada de 2 a 3 meses.

Desde la inauguración del Museo el 4 de abril de 2007, se han organizado 20 exposiciones con fondos contemporáneos del propio Museo de La Rioja o de artistas riojanos y de fuera de La Rioja, porque si algo caracteriza al arte contemporáneo es su universalidad, así que el Museo del Torreón es también la sede para exponer y mostrar la gran diversidad de estilos, tendencias y géneros que el arte adquiere hoy como la imagen múltiple y sin fronteras de nuestro tiempo.

 

Haro

El edificio que actualmente acoge el Museo del Torreón es el único resto existente de las murallas que desde el siglo XII defendían la ciudad de Haro. Denominado Torre de los presos, fue abandonado en el siglo XV, pasando a manos privadas durante varios siglos.

Este espacio recuperado y reinventado como sección del Museo de La Rioja alberga la colección de arte contemporáneo de los autores de nuestra comunidad que han conseguido diversos reconocimientos institucionales.

La explosión de creadores y actividades artísticas en La Rioja tiene lugar en la década de 1980 como resultado de la decidida actividad de las instituciones para apoyar el arte contemporáneo, de modo que el Museo del Torreón se configura también como el espacio para albergar y dar cabida a cuantas propuestas ofrecen las generaciones más jóvenes en exposiciones o montajes temporales.

El espacio para estas propuestas es la Segunda Planta del “Museo del Torreón” donde se hacen las exposiciones temporales con una duración aproximada de 2 a 3 meses.

Desde la inauguración del Museo el 4 de abril de 2007, se han organizado 20 exposiciones con fondos contemporáneos del propio Museo de La Rioja o de artistas riojanos y de fuera de La Rioja, porque si algo caracteriza al arte contemporáneo es su universalidad, así que el Museo del Torreón es también la sede para exponer y mostrar la gran diversidad de estilos, tendencias y géneros que el arte adquiere hoy como la imagen múltiple y sin fronteras de nuestro tiempo.

 

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Haro

Edificio en honor a Santo Tomás Apóstol. Declarada Bien de Interés Cultural el 4 de junio de 1931. Situada a los pies del cerro de La Mota, núcleo primitivo de la ciudad, actualmente conocido como "La Atalaya" construida bajo la protección de los Condestables de Castilla. De estilo gótico tardío. s.XVI -primer tercio del s.XVII.

Se construyó sobre un edificio anterior realizado en piedra de sillería. La planta de salón o "hallen kirche" alemana está dividida en tres naves de igual altura sin transepto con quince bóvedas de crucería estrellada y diferentes arcos geométricos sobre arcos apuntados y columnas y pilastras adosadas.

En el interior destacamos el coro y el retablo. En el coro podemos contemplar la sillería de finales del s.XVII y el órgano de 1798 de Domingo Garagalza y el gran retablo del altar mayor es el más grande de toda La Rioja, data de 1730 y fue realizado en madera policromada con gran decoración que nos produce la sensación de relleno de todo el espacio, el "Horror Vacui".

Ya en el exterior es de destacar la portada principal bajo arco con escenas del Calvario e imaginería de los Apóstoles y el Padre Eterno junto a los escudos de los Velasco. Es una obra de estilo plateresco realizada por Felipe Vigarny, uno de los escultores más destacados del Renacimiento español. La decoración con candelieri, grutescos y guirnaldas realizada en piedra y restaurada en 1999, introduce en La Rioja un nuevo estilo escultórico de corte renacentista italiano y supone la transición de la iglesia antigua a la iglesia actual estructuralmente a la manera de arco de triunfo.

Pero sin duda lo más especial de toda esta gran construcción es la torre que sentó precedente en otras muchas posteriores como la de Santa María la Redonda de Logroño (1742) o la de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada (1765). Su parte inferior es obra de Juan de Raón de 1671 de estilo gótico y de forma cuadrada. La superior más barroca es de Agustín Ruiz de Azcárraga de 1720 y tiene un cuerpo de campanas octogonal que está coronado por una cúpula con linterna.

VER EN 3D

 

Haro

Edificio en honor a Santo Tomás Apóstol. Declarada Bien de Interés Cultural el 4 de junio de 1931. Situada a los pies del cerro de La Mota, núcleo primitivo de la ciudad, actualmente conocido como "La Atalaya" construida bajo la protección de los Condestables de Castilla. De estilo gótico tardío. s.XVI -primer tercio del s.XVII.

Se construyó sobre un edificio anterior realizado en piedra de sillería. La planta de salón o "hallen kirche" alemana está dividida en tres naves de igual altura sin transepto con quince bóvedas de crucería estrellada y diferentes arcos geométricos sobre arcos apuntados y columnas y pilastras adosadas.

En el interior destacamos el coro y el retablo. En el coro podemos contemplar la sillería de finales del s.XVII y el órgano de 1798 de Domingo Garagalza y el gran retablo del altar mayor es el más grande de toda La Rioja, data de 1730 y fue realizado en madera policromada con gran decoración que nos produce la sensación de relleno de todo el espacio, el "Horror Vacui".

Ya en el exterior es de destacar la portada principal bajo arco con escenas del Calvario e imaginería de los Apóstoles y el Padre Eterno junto a los escudos de los Velasco. Es una obra de estilo plateresco realizada por Felipe Vigarny, uno de los escultores más destacados del Renacimiento español. La decoración con candelieri, grutescos y guirnaldas realizada en piedra y restaurada en 1999, introduce en La Rioja un nuevo estilo escultórico de corte renacentista italiano y supone la transición de la iglesia antigua a la iglesia actual estructuralmente a la manera de arco de triunfo.

Pero sin duda lo más especial de toda esta gran construcción es la torre que sentó precedente en otras muchas posteriores como la de Santa María la Redonda de Logroño (1742) o la de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada (1765). Su parte inferior es obra de Juan de Raón de 1671 de estilo gótico y de forma cuadrada. La superior más barroca es de Agustín Ruiz de Azcárraga de 1720 y tiene un cuerpo de campanas octogonal que está coronado por una cúpula con linterna.

VER EN 3D

 

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01/03/2019

Haro

01/03/2019

02/03/2019

Haro

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26/01/2019

Haro

26/01/2019

07/12/2019

Haro

Vuelo en Globo Invernal

tipo de documento Eventos

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25/09/2018

Haro

25/09/2018

20/03/2019

Haro

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16/06/2018

Haro

16/06/2018

18/06/2018

Haro

Batalla del vino de Haro

tipo de documento Eventos

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29/06/2018

Haro

29/06/2018

29/06/2018

Haro

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23/01/2019

Haro

23/01/2019

23/03/2019

Haro

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Haro

Desde hace mucho tiempo, las mujeres y hombres de Haro han estado vinculados a las tareas y faenas de la viticultura y de la elaboración del vino, en un territorio donde el viñedo es el cultivo por excelencia. 

En el recorrido de este museo al aire libre, se pueden contemplar diferentes esculturas de oficios tradicionales, artesanos y artísticos, con los que se reconoce el trabajo, en algunos casos ya desaparecido, de muchas personas que vivieron y trabajaron en Haro y en La Rioja Alta.

Alpargatero (Anselmo Iglesias Poli, 2009)

A la sombra de las importantes fabricas de alpargatas que existían en Haro, un considerable número de vecinos también se dedicaba a su confección a pequeña escala. Estos artesanos, que solían instalarse en enclaves protegidos de las inclemencias del tiempo, utilizaban para su trabajo una pequeña mesa , con asiento incorporado, en la que sobresalía un pivote de madera, donde se apoyaba la suela de esparto para aplicar, con una lezna o un punzón, un fuerte cosido con hilaza de yute. El resto de utensilios, las tijeras y una aguja más fina, les servía para cortar la tela y rematar su cosido a la suela. El gremio de alpargateros tuvo un importante peso en la ciudad hasta casi mediado el siglo XX, siendo varias y sonadas las huelgas que organizaron en defensa de sus derechos.

Embotellador / Encorchador (Teodoro Antonio Ruiz, 2009)

Llegado el momento en que el vino debía abandonar la barrica y ocupar la botella para conseguir su optima finura antes de la comercialización, dos relevantes tareas recaían en los empleados con más experiencia de la bodega. Una era el embotellado, en la época que lo ordenaba el maestro bodeguero, para evitar cualquier tipo de decantación, teniendo muy en cuenta el nivel de líquido envasado, ya que la segunda consistía en el encorchado, que, con el fin de evitar mermas y pérdidas de tiempo, necesitaba la uniformidad y meticulosa mesura de la primera. Trabajos que, en aquellos años, conllevaba permanecer en postura sedente, durante muchas horas, en banquetas que realmente no destacaban por su comodidad.

Hortelana (Ángel Gil Cuevas, 2009)

Desde tiempos inmemoriales, y para complementar los ingresos producidos por el trabajo en la bodega, numerosas huellas eran explotadas por los lugareños. Sus productos eran de primerísima calidad y se traían para su venta, por hortelanas que se aposentaban en este lugar del casco urbano donde existieron plaza de abastos y todavía hoy se celebra el mercado al aire libre. Estas mujeres, como la que observamos en esta escultura, siempre fueron las genuinas representantes de la Plaza de la verdura, así denominada a comienzos del siglo XX. Llegaron a ser tan apreciadas y consideradas que se convirtieron en las protagonistas de un sainete localista titulado “Vega la Jarrera”.

Vinatero (Anselmo Iglesias Poli, 2009)

Faltaban algo más de dos décadas para la finalización del siglo XIX,cuando un apreciable número de comerciantes al por menor y pequeños productores de vino, aprovechando la escasez de tabernas, instalaron sus despachos o tiendas en el portal de sus viviendas, esquinas y pasos estratégicos de la localidad. Sus herramientas de trabajo eran escasas y sencillas como garrafones donde trasportaban el vino y un embudo para su transvase e la botella, si es que el cliente así lo deseaba, en vez de consumir el clásico jarrillo. Estos improvisados taberneros contaron con la competencia de numerosas vendedoras de vino que se distribuían por el casco antiguo, hoy La Herradura, ofreciendo su producto también en pequeños jarros de barro. Costumbre que había arraigado de tal forma en los harenses que, en no mucho tiempo, serían bautizados, por los forasteros, con el topónimo de. “Jarreros”.

Botero (Ángel Gil Cuevas, 2009)

La necesidad del recipiente para el transporte de líquidos, especialmente vino y aceite, supuso, ya hace muchos siglos, la aparición de los odreros, artesanos que trabajaban, preferentemente, la piel de la cabra para la fabricación de odres, más conocidos en nuestra zona como pellejos de vino. La incursión de los bodegueros franceses en nuestra comarca impulso la utilización de barricas para el transporte de vino, por lo que durante la segunda mitad del siglo XIX los toneleros desplazaran a los odreros quienes pasaron a ser más conocidos como boteros, ya que su actividad se especializo en la fabricación de la típica bota de piel imprescindible en cualquier fiesta o romería.

Tonelero (Cándido Pazos, 2009)

Ya avanzada la segunda mitad del siglo XIX, la tonelería, oficio que había llegado de la mano de los bodegueros bordeleses que se asentaron en nuestra población, adquirió extraordinaria importancia, ya que la barrica de 220 litros fue el recipiente preferido para el transporte de vino. Durante muchos años este trabajo tuvo tanta demanda que, al no ser suficientes los toneleros harenses para producir las barricas necesarias, hizo que numerosos carpinteros de ribera de los puertos de Bermeo, Lekeitio, Ondarroa.. acudiera a nuestra villa para acomodarse en oficio tan bien remunerado. Tal profusión de toneleros creo un ambiente espectacular, tanto visual, por los vivos fuegos que se dejaban ver domando las duelas, como económico, ya que algunos de ellos alardeaban de tal forma de sus ingresos que incluso llegarían a encender los habanos con billetes de papel moneda.

Músico (Teodoro Antonio Ruiz, 2009)

La bonanza económica generada por el precio del vino incrementó la necesidad cultural de gran parte de la población, siendo, sin duda, las artes musicales la más solicitadas. Este elegante músico que toca la trompa parece entresacado de alguna de las bandas de música harenses que, perfectamente organizadas y vestidas, se hacían oír desde 1840. eran los músicos de la milicia del batallón de Haro, dirigidos por D. Gabriel Rivera, quienes, a finales de mayo de 1842, interpretaban los pasacalles que anunciaban la inauguración del Coliseo Municipal, hoy Teatro Bretón de los Herreros, que podemos contemplar a escasos metros.

 

Haro

Desde hace mucho tiempo, las mujeres y hombres de Haro han estado vinculados a las tareas y faenas de la viticultura y de la elaboración del vino, en un territorio donde el viñedo es el cultivo por excelencia. 

En el recorrido de este museo al aire libre, se pueden contemplar diferentes esculturas de oficios tradicionales, artesanos y artísticos, con los que se reconoce el trabajo, en algunos casos ya desaparecido, de muchas personas que vivieron y trabajaron en Haro y en La Rioja Alta.

Alpargatero (Anselmo Iglesias Poli, 2009)

A la sombra de las importantes fabricas de alpargatas que existían en Haro, un considerable número de vecinos también se dedicaba a su confección a pequeña escala. Estos artesanos, que solían instalarse en enclaves protegidos de las inclemencias del tiempo, utilizaban para su trabajo una pequeña mesa , con asiento incorporado, en la que sobresalía un pivote de madera, donde se apoyaba la suela de esparto para aplicar, con una lezna o un punzón, un fuerte cosido con hilaza de yute. El resto de utensilios, las tijeras y una aguja más fina, les servía para cortar la tela y rematar su cosido a la suela. El gremio de alpargateros tuvo un importante peso en la ciudad hasta casi mediado el siglo XX, siendo varias y sonadas las huelgas que organizaron en defensa de sus derechos.

Embotellador / Encorchador (Teodoro Antonio Ruiz, 2009)

Llegado el momento en que el vino debía abandonar la barrica y ocupar la botella para conseguir su optima finura antes de la comercialización, dos relevantes tareas recaían en los empleados con más experiencia de la bodega. Una era el embotellado, en la época que lo ordenaba el maestro bodeguero, para evitar cualquier tipo de decantación, teniendo muy en cuenta el nivel de líquido envasado, ya que la segunda consistía en el encorchado, que, con el fin de evitar mermas y pérdidas de tiempo, necesitaba la uniformidad y meticulosa mesura de la primera. Trabajos que, en aquellos años, conllevaba permanecer en postura sedente, durante muchas horas, en banquetas que realmente no destacaban por su comodidad.

Hortelana (Ángel Gil Cuevas, 2009)

Desde tiempos inmemoriales, y para complementar los ingresos producidos por el trabajo en la bodega, numerosas huellas eran explotadas por los lugareños. Sus productos eran de primerísima calidad y se traían para su venta, por hortelanas que se aposentaban en este lugar del casco urbano donde existieron plaza de abastos y todavía hoy se celebra el mercado al aire libre. Estas mujeres, como la que observamos en esta escultura, siempre fueron las genuinas representantes de la Plaza de la verdura, así denominada a comienzos del siglo XX. Llegaron a ser tan apreciadas y consideradas que se convirtieron en las protagonistas de un sainete localista titulado “Vega la Jarrera”.

Vinatero (Anselmo Iglesias Poli, 2009)

Faltaban algo más de dos décadas para la finalización del siglo XIX,cuando un apreciable número de comerciantes al por menor y pequeños productores de vino, aprovechando la escasez de tabernas, instalaron sus despachos o tiendas en el portal de sus viviendas, esquinas y pasos estratégicos de la localidad. Sus herramientas de trabajo eran escasas y sencillas como garrafones donde trasportaban el vino y un embudo para su transvase e la botella, si es que el cliente así lo deseaba, en vez de consumir el clásico jarrillo. Estos improvisados taberneros contaron con la competencia de numerosas vendedoras de vino que se distribuían por el casco antiguo, hoy La Herradura, ofreciendo su producto también en pequeños jarros de barro. Costumbre que había arraigado de tal forma en los harenses que, en no mucho tiempo, serían bautizados, por los forasteros, con el topónimo de. “Jarreros”.

Botero (Ángel Gil Cuevas, 2009)

La necesidad del recipiente para el transporte de líquidos, especialmente vino y aceite, supuso, ya hace muchos siglos, la aparición de los odreros, artesanos que trabajaban, preferentemente, la piel de la cabra para la fabricación de odres, más conocidos en nuestra zona como pellejos de vino. La incursión de los bodegueros franceses en nuestra comarca impulso la utilización de barricas para el transporte de vino, por lo que durante la segunda mitad del siglo XIX los toneleros desplazaran a los odreros quienes pasaron a ser más conocidos como boteros, ya que su actividad se especializo en la fabricación de la típica bota de piel imprescindible en cualquier fiesta o romería.

Tonelero (Cándido Pazos, 2009)

Ya avanzada la segunda mitad del siglo XIX, la tonelería, oficio que había llegado de la mano de los bodegueros bordeleses que se asentaron en nuestra población, adquirió extraordinaria importancia, ya que la barrica de 220 litros fue el recipiente preferido para el transporte de vino. Durante muchos años este trabajo tuvo tanta demanda que, al no ser suficientes los toneleros harenses para producir las barricas necesarias, hizo que numerosos carpinteros de ribera de los puertos de Bermeo, Lekeitio, Ondarroa.. acudiera a nuestra villa para acomodarse en oficio tan bien remunerado. Tal profusión de toneleros creo un ambiente espectacular, tanto visual, por los vivos fuegos que se dejaban ver domando las duelas, como económico, ya que algunos de ellos alardeaban de tal forma de sus ingresos que incluso llegarían a encender los habanos con billetes de papel moneda.

Músico (Teodoro Antonio Ruiz, 2009)

La bonanza económica generada por el precio del vino incrementó la necesidad cultural de gran parte de la población, siendo, sin duda, las artes musicales la más solicitadas. Este elegante músico que toca la trompa parece entresacado de alguna de las bandas de música harenses que, perfectamente organizadas y vestidas, se hacían oír desde 1840. eran los músicos de la milicia del batallón de Haro, dirigidos por D. Gabriel Rivera, quienes, a finales de mayo de 1842, interpretaban los pasacalles que anunciaban la inauguración del Coliseo Municipal, hoy Teatro Bretón de los Herreros, que podemos contemplar a escasos metros.