formularioHidden
formularioRDF
Login

 

Buscar en La Rioja Turismo close

EMPIEZA A TECLEAR...

No hay resultados para la búsqueda realizada

Panel Información

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y ofrecer contenidos de interés. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra política de cookies.

Búsqueda > xv

facetas
filter_listFiltrar

visualización

22 resultados

Los Molinos de Ocón

tipo de documento Poblaciones

...

Los Molinos de Ocón es una aldea con 71 habitantes que tiene su Iglesia, y aunque es una aldea más bien moderna, conserva, como el resto de ellas, un cierto aire medieval.

La Iglesia de San Babil se encuentra en el centro del pueblo. Fue construida en el s. XVII con la intervención de Juan y Martín de Alzaga. Compuesta de una nave de tres tramos cubierta con bóveda de lunetos sobre arcos rebajados que se apoyan en pilas toscanas; el crucero se cubre con bóveda sobre arcos de medio punto y los brazos con bóveda de cañón y cabecera ochavada en tres paños cubierta con horno. La sacristía está cubierta con aristas y lunetos. Cuenta con una capilla con bóveda de crucería estrellada. La torre es de tres cuerpos, los dos últimos de ladrillo. En el interior destaca una bella imagen de un Crucifijo a tamaño natural, del s. XVII, en un retablo clasicista que se sitúa en un brazo del crucero.

En la carretera, hacia Aldealobos está la zona de las bodegas. En lo más alto se puede ver la Ermita de Santa María, es del siglo XV y posee una importante reconstrucción del s. XVIII. En su interior cuentan con un magnífico retablo renacentista de mediados del XVI, de banco, cuerpo de 3 calles, ático con valiosa imaginería. En el término de San Julián aún pueden verse restos de una vieja Iglesia medieval y de un acueducto sobre el Barranco.

Existe una calle dedicada a un maestro nacido en esta población, Luis Bretón Mangado y otra dedicada a un Obispo, también natural de aquí, Saturnino Rubio Montiel, nacido en 1889 y fallecido el 22 de Abril de 1971 que ejercía como Obispo Burgo de Osma.

La dedicación principal de los habitantes de Los Molinos es la agricultura. Su patrón es San Babil, cuya fiesta es el 24 de enero. Aunque han decidido trasladar la fiesta al último fin de semana de agosto.

Los Molinos de Ocón es una aldea con 71 habitantes que tiene su Iglesia, y aunque es una aldea más bien moderna, conserva, como el resto de ellas, un cierto aire medieval.

La Iglesia de San Babil se encuentra en el centro del pueblo. Fue construida en el s. XVII con la intervención de Juan y Martín de Alzaga. Compuesta de una nave de tres tramos cubierta con bóveda de lunetos sobre arcos rebajados que se apoyan en pilas toscanas; el crucero se cubre con bóveda sobre arcos de medio punto y los brazos con bóveda de cañón y cabecera ochavada en tres paños cubierta con horno. La sacristía está cubierta con aristas y lunetos. Cuenta con una capilla con bóveda de crucería estrellada. La torre es de tres cuerpos, los dos últimos de ladrillo. En el interior destaca una bella imagen de un Crucifijo a tamaño natural, del s. XVII, en un retablo clasicista que se sitúa en un brazo del crucero.

En la carretera, hacia Aldealobos está la zona de las bodegas. En lo más alto se puede ver la Ermita de Santa María, es del siglo XV y posee una importante reconstrucción del s. XVIII. En su interior cuentan con un magnífico retablo renacentista de mediados del XVI, de banco, cuerpo de 3 calles, ático con valiosa imaginería. En el término de San Julián aún pueden verse restos de una vieja Iglesia medieval y de un acueducto sobre el Barranco.

Existe una calle dedicada a un maestro nacido en esta población, Luis Bretón Mangado y otra dedicada a un Obispo, también natural de aquí, Saturnino Rubio Montiel, nacido en 1889 y fallecido el 22 de Abril de 1971 que ejercía como Obispo Burgo de Osma.

La dedicación principal de los habitantes de Los Molinos es la agricultura. Su patrón es San Babil, cuya fiesta es el 24 de enero. Aunque han decidido trasladar la fiesta al último fin de semana de agosto.

...

Anguciana

Castillo de señorío, situado en el casco urbano, junto al puente sobre el río Tirón, de planta rectangular, con aspilleras, troneras y matacán corrido rematado en almenas.

En 1397 Juan Alfonso de Salcedo, señor de Anguciana, obtuvo licencia de Enrique III para edificar una casa y torre fuerte en la localidad o su término. Más tarde, en 1447, su nieto recibió el privilegio de Juan II para fundar un mayorazgo en dicha torre. A partir de entonces, la torre perteneció a la familia Alonso de Salcedo y luego a Blanco de Salcedo.

Posteriormente, pasó a ser de una comunidad franciscana que, tras la escasez de la posguerra, tiró la casa palacio y acometió importantes transformaciones. Finalmente, los monjes vendieron el convento, que pasó sucesivamente a manos de particulares. Así, el interior fue totalmente modificado para su utilización como vivienda y hoy cumple funciones de almacén.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja


Época: siglos XIV y XV
Propiedad: particular
Visitable: no

Anguciana

Castillo de señorío, situado en el casco urbano, junto al puente sobre el río Tirón, de planta rectangular, con aspilleras, troneras y matacán corrido rematado en almenas.

En 1397 Juan Alfonso de Salcedo, señor de Anguciana, obtuvo licencia de Enrique III para edificar una casa y torre fuerte en la localidad o su término. Más tarde, en 1447, su nieto recibió el privilegio de Juan II para fundar un mayorazgo en dicha torre. A partir de entonces, la torre perteneció a la familia Alonso de Salcedo y luego a Blanco de Salcedo.

Posteriormente, pasó a ser de una comunidad franciscana que, tras la escasez de la posguerra, tiró la casa palacio y acometió importantes transformaciones. Finalmente, los monjes vendieron el convento, que pasó sucesivamente a manos de particulares. Así, el interior fue totalmente modificado para su utilización como vivienda y hoy cumple funciones de almacén.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja


Época: siglos XIV y XV
Propiedad: particular
Visitable: no

...

Calahorra

Está en el arrabal, a orillas del río Cidacos, custodiada por el Palacio Episcopal y el paseo de las Bolas.

Los orígenes. En este mismo lugar se han construido varias iglesias con anterioridad. Se comienza renovando la anterior, hacia finales del siglo XV, y se terminará en el año 1900 con la colocación del retablo del altar mayor, ya que el anterior se quemó en el incendio del 13 de junio de 1900. Un amplio atrio precede a la catedral. En el centro de su pavimento está colocada la rosa de los vientos.

La fachada: barroca para algunos, neoclásica para otros, la construyen los hermanos Raón a finales del XVIII. Está concebida como un retablo de tres cuerpos rematado en un frontón triangular.

Es original el que se deba descender unos cuantos escalones para entrar a ella, quizá porque los templos anteriores tuvieron puerta de entrada a nivel del río. En las grandes avenidas del Cidacos, probablemente se inundaría la catedral y esto, unido al nacimiento de la carretera o del puente, motivó que se hicieran unas defensas, elevándose las puertas. Así nacieron esas escaleras por las cuales descendemos para ver su interior.

Nada más entrar a la catedral nos encontramos de frente con el retablo de los reyes, de estilo rococó. Consta de un cuerpo, tres calles y un ático. Medallón de la adoración de los reyes, relieve de San Jerónimo y Cristo de la Agonía (que se saca en procesión en Semana Santa); son obra de Bazcardo.

 

Calahorra

Está en el arrabal, a orillas del río Cidacos, custodiada por el Palacio Episcopal y el paseo de las Bolas.

Los orígenes. En este mismo lugar se han construido varias iglesias con anterioridad. Se comienza renovando la anterior, hacia finales del siglo XV, y se terminará en el año 1900 con la colocación del retablo del altar mayor, ya que el anterior se quemó en el incendio del 13 de junio de 1900. Un amplio atrio precede a la catedral. En el centro de su pavimento está colocada la rosa de los vientos.

La fachada: barroca para algunos, neoclásica para otros, la construyen los hermanos Raón a finales del XVIII. Está concebida como un retablo de tres cuerpos rematado en un frontón triangular.

Es original el que se deba descender unos cuantos escalones para entrar a ella, quizá porque los templos anteriores tuvieron puerta de entrada a nivel del río. En las grandes avenidas del Cidacos, probablemente se inundaría la catedral y esto, unido al nacimiento de la carretera o del puente, motivó que se hicieran unas defensas, elevándose las puertas. Así nacieron esas escaleras por las cuales descendemos para ver su interior.

Nada más entrar a la catedral nos encontramos de frente con el retablo de los reyes, de estilo rococó. Consta de un cuerpo, tres calles y un ático. Medallón de la adoración de los reyes, relieve de San Jerónimo y Cristo de la Agonía (que se saca en procesión en Semana Santa); son obra de Bazcardo.

 

...

Cenicero

Somos una bodega familiar que produce vino tradicional desde hace cinco generaciones utilizando los mismos elementos y técnicas de elaboración desde 1885. De la mano de José María o Valentín, los enólogos de la bodega, te llevaremos por este museo viviente del siglo XV, así podrás conocer de primera mano a los últimos artesanos de vino de Rioja.

Cenicero

Somos una bodega familiar que produce vino tradicional desde hace cinco generaciones utilizando los mismos elementos y técnicas de elaboración desde 1885. De la mano de José María o Valentín, los enólogos de la bodega, te llevaremos por este museo viviente del siglo XV, así podrás conocer de primera mano a los últimos artesanos de vino de Rioja.

...

Cornago

Se trata de una fortaleza que quizá sea de finales del siglo XIII, aunque es más que probable que existiera un castillo anterior como parecen atestiguar algunos paredones de peor fábrica que el resto de la fortaleza que todavía se conservan. No podemos olvidar que esta fue tierra de frontera entre árabes y cristianos y que en este enclave jugaba un papel estratégico en la defensa del valle del Ebro, del mismo modo que, posteriormente, y ya con la presencia del castillo actual, lo fue entre los reinos de Aragón, Navarra y Castilla.

Se trata de un edificio complejo con cuatro torres construido con sillería, sillarejo y ladrillo. Posee dos muros, el exterior, que rodea la iglesia, pudo corresponderse con el antiguo albacar, es decir, el espacio destinado a refugio de la población en caso de guerra. A este espacio se accede por el denominado Arco de la Campanilla.

Las cuatro torres que rodean el castillo son diferentes, tres circulares de distintos tamaños y una, la del este, cuadrada; solo una conserva las almenas. En la actualidad existe un acceso para poder subir a las torres.

La puerta principal se defendía desde las torres que la flanquean y desde el adarve (nombre que se le da al camino que se encuentra en lo alto de la muralla; también nombre que se da a los muros de la fortaleza). En el interior se pueden observar los agujeros que soportaban vigas de pisos superiores (llamados mechinales) hoy desaparecidos, y que nos indican que el castillo estaba adaptado también como lugar de residencia. Se conoce la ubicación de los dormitorios y las cocinas; también la existencia de una bodega, un silo y un pozo.

El castillo ha estado relacionado con el linaje de los Luna, que fueron señores de la villa del siglo XIV al siglo XVI. El fundador del linaje parece ser D. Bocalla de Luna, relacionado con la casa Real de Navarra, quien tomó el nombre de la conquista de la localidad aragonesa de Luna, falleciendo en Huesca en 1094.

El primer señor de la villa fue Juan Martínez de Luna, hermano del “Papa Luna” aunque no se puede descartar que el castillo estuviera ya levantado (al menos una buena parte) antes de que los Luna se asentaran en la zona. La familia recibe este patrimonio por voluntad del Rey Enrique como reconocimiento a su lealtad y apoyo tras la derrota de sus armas en la batalla de Nájera. Sin embargo, la familia perdería poco después parte de estas posesiones.

Sin duda, persona de gran importancia para la zona y para la historia del castillo fue D. Álvaro de Luna, a quien el Rey Juan II concedió como regalo de bodas Cornago, junto con otros lugares próximos que habían sido propiedad de su padre. Siendo señor de Cornago y Jubera concedería exenciones de tributos a los que acudieran a vivir a esta villa y, muy probablemente, influyó de forma importante en Juan II para que firmara la concesión del Fuero de Cornago en 1545.

Don Álvaro llegaría a ser Condestable de Castilla y dejó como herencia el mayorazgo de Cornago a su hija María de Luna y su marido, quienes a su vez se lo transmitieron a sus hijos. No obstante, la situación económica de la familia no era buena y se vieron obligados a empeñar parte de sus posesiones al Conde de Aguilar, aunque siguieron residiendo en el castillo hasta el siglo XVII en que se abandona. 

Época: siglos XIV y XV
Propiedad: municipal

Visitable: sí, consultar: http://www.cornago.org/El-castillo-de-Cornago.1651.0.html

Cornago

Se trata de una fortaleza que quizá sea de finales del siglo XIII, aunque es más que probable que existiera un castillo anterior como parecen atestiguar algunos paredones de peor fábrica que el resto de la fortaleza que todavía se conservan. No podemos olvidar que esta fue tierra de frontera entre árabes y cristianos y que en este enclave jugaba un papel estratégico en la defensa del valle del Ebro, del mismo modo que, posteriormente, y ya con la presencia del castillo actual, lo fue entre los reinos de Aragón, Navarra y Castilla.

Se trata de un edificio complejo con cuatro torres construido con sillería, sillarejo y ladrillo. Posee dos muros, el exterior, que rodea la iglesia, pudo corresponderse con el antiguo albacar, es decir, el espacio destinado a refugio de la población en caso de guerra. A este espacio se accede por el denominado Arco de la Campanilla.

Las cuatro torres que rodean el castillo son diferentes, tres circulares de distintos tamaños y una, la del este, cuadrada; solo una conserva las almenas. En la actualidad existe un acceso para poder subir a las torres.

La puerta principal se defendía desde las torres que la flanquean y desde el adarve (nombre que se le da al camino que se encuentra en lo alto de la muralla; también nombre que se da a los muros de la fortaleza). En el interior se pueden observar los agujeros que soportaban vigas de pisos superiores (llamados mechinales) hoy desaparecidos, y que nos indican que el castillo estaba adaptado también como lugar de residencia. Se conoce la ubicación de los dormitorios y las cocinas; también la existencia de una bodega, un silo y un pozo.

El castillo ha estado relacionado con el linaje de los Luna, que fueron señores de la villa del siglo XIV al siglo XVI. El fundador del linaje parece ser D. Bocalla de Luna, relacionado con la casa Real de Navarra, quien tomó el nombre de la conquista de la localidad aragonesa de Luna, falleciendo en Huesca en 1094.

El primer señor de la villa fue Juan Martínez de Luna, hermano del “Papa Luna” aunque no se puede descartar que el castillo estuviera ya levantado (al menos una buena parte) antes de que los Luna se asentaran en la zona. La familia recibe este patrimonio por voluntad del Rey Enrique como reconocimiento a su lealtad y apoyo tras la derrota de sus armas en la batalla de Nájera. Sin embargo, la familia perdería poco después parte de estas posesiones.

Sin duda, persona de gran importancia para la zona y para la historia del castillo fue D. Álvaro de Luna, a quien el Rey Juan II concedió como regalo de bodas Cornago, junto con otros lugares próximos que habían sido propiedad de su padre. Siendo señor de Cornago y Jubera concedería exenciones de tributos a los que acudieran a vivir a esta villa y, muy probablemente, influyó de forma importante en Juan II para que firmara la concesión del Fuero de Cornago en 1545.

Don Álvaro llegaría a ser Condestable de Castilla y dejó como herencia el mayorazgo de Cornago a su hija María de Luna y su marido, quienes a su vez se lo transmitieron a sus hijos. No obstante, la situación económica de la familia no era buena y se vieron obligados a empeñar parte de sus posesiones al Conde de Aguilar, aunque siguieron residiendo en el castillo hasta el siglo XVII en que se abandona. 

Época: siglos XIV y XV
Propiedad: municipal

Visitable: sí, consultar: http://www.cornago.org/El-castillo-de-Cornago.1651.0.html

...

Cuzcurrita del Río Tirón

Torre del homenaje y recinto cercado con cubos y espolones, restaurado.

La torre del homenaje es de planta prácticamente cuadrada y está construida en sillería con pocos y pequeños vanos rectangulares. Tiene cuatro pisos de altura y sótano.

El acceso principal al conjunto se produce por la fachada norte a través de un arco apuntado protegido por una ladronera, aunque existen en el este y sur otras puertas secundarias.

La Torre parece ser de cuando la localidad pertenecía a la Familia de los Rojas. En 1367, la villa y sus propietarios fueron donados por Enrique II a Juan Martínez de Rojas. A partir de la segunda mitad del siglo XX ha sufrido numerosas remodelaciones para adecuarlo a la condición de vivienda de sus nuevos propietarios. El perfecto estado de conservación en el que se encuentra en la actualidad se debe a la restauración que llevaron a cabo los Condes de Alecha, cuando pasó a sus manos en 1945. En 2001 se cambia de propietarios remodelándose el interior para destinarlo a un uso-residencial representativo de la Bodega Castillo de Cuzcurrita, destacándose entre todas las estancias necesarias que se acondicionaron una sala de catas que se encuentra en la propia torre.

Texto: Asociación Española de Amigos de los Castillos


Época: siglos XIV y XV
Propiedad: particular
Visitable: contactar en el teléfono +34 941 328 022

Cuzcurrita del Río Tirón

Torre del homenaje y recinto cercado con cubos y espolones, restaurado.

La torre del homenaje es de planta prácticamente cuadrada y está construida en sillería con pocos y pequeños vanos rectangulares. Tiene cuatro pisos de altura y sótano.

El acceso principal al conjunto se produce por la fachada norte a través de un arco apuntado protegido por una ladronera, aunque existen en el este y sur otras puertas secundarias.

La Torre parece ser de cuando la localidad pertenecía a la Familia de los Rojas. En 1367, la villa y sus propietarios fueron donados por Enrique II a Juan Martínez de Rojas. A partir de la segunda mitad del siglo XX ha sufrido numerosas remodelaciones para adecuarlo a la condición de vivienda de sus nuevos propietarios. El perfecto estado de conservación en el que se encuentra en la actualidad se debe a la restauración que llevaron a cabo los Condes de Alecha, cuando pasó a sus manos en 1945. En 2001 se cambia de propietarios remodelándose el interior para destinarlo a un uso-residencial representativo de la Bodega Castillo de Cuzcurrita, destacándose entre todas las estancias necesarias que se acondicionaron una sala de catas que se encuentra en la propia torre.

Texto: Asociación Española de Amigos de los Castillos


Época: siglos XIV y XV
Propiedad: particular
Visitable: contactar en el teléfono +34 941 328 022

...

Ezcaray

Mantas Ezcaray Hijos de Cecilio Valgañón S.L. es la continuación y herencia recibida de Cecilio Valgañón, quién por el año 1930 transformó la producción de paños en sus telares manuales por la fabricación de pañuelos, bufandas, echarpes y mantas.

En los procesos se usan las mejores fibras naturales que la naturaleza nos aporta y que manos hábiles y expertas consiguen transformar.

La incorporación del Mohair a sus creaciones en 1950 ha marcado  su andadura hasta nuestros días.

A partir de los 70 se inicia el acercamiento de los hijos del fundador dando crecimiento y expansión. En la actualidad la empresa comienza con la aproximación de una nueva generación que hará posible la continuidad en el tiempo.

Desde el siglo XV contamos con maestros cardadores, tundidores, tintoreros y tejedores. El paso del tiempo ha hecho que seamos los únicos fabricantes en la actualidad en Ezcaray y podemos decir que de España en la fabricación de mantas de Mohair, Cashmere, Alpaca, lana, etc.

Seguimos manteniendo  las artes tradicionales en el lavado, teñido de la lana y acabado. Solo manos expertas son capaces de analizar minuciosamente todos los procesos hasta llegar al producto final. Estamos orgullosos de hacer las cosas bien y satisfechos con la respuesta positiva que nos dan nuestros clientes.

Ezcaray

Mantas Ezcaray Hijos de Cecilio Valgañón S.L. es la continuación y herencia recibida de Cecilio Valgañón, quién por el año 1930 transformó la producción de paños en sus telares manuales por la fabricación de pañuelos, bufandas, echarpes y mantas.

En los procesos se usan las mejores fibras naturales que la naturaleza nos aporta y que manos hábiles y expertas consiguen transformar.

La incorporación del Mohair a sus creaciones en 1950 ha marcado  su andadura hasta nuestros días.

A partir de los 70 se inicia el acercamiento de los hijos del fundador dando crecimiento y expansión. En la actualidad la empresa comienza con la aproximación de una nueva generación que hará posible la continuidad en el tiempo.

Desde el siglo XV contamos con maestros cardadores, tundidores, tintoreros y tejedores. El paso del tiempo ha hecho que seamos los únicos fabricantes en la actualidad en Ezcaray y podemos decir que de España en la fabricación de mantas de Mohair, Cashmere, Alpaca, lana, etc.

Seguimos manteniendo  las artes tradicionales en el lavado, teñido de la lana y acabado. Solo manos expertas son capaces de analizar minuciosamente todos los procesos hasta llegar al producto final. Estamos orgullosos de hacer las cosas bien y satisfechos con la respuesta positiva que nos dan nuestros clientes.

...

Haro

El edificio que actualmente acoge el Museo del Torreón es el único resto existente de las murallas que desde el siglo XII defendían la ciudad de Haro. Denominado Torre de los presos, fue abandonado en el siglo XV, pasando a manos privadas durante varios siglos.

Este espacio recuperado y reinventado como sección del Museo de La Rioja alberga la colección de arte contemporáneo de los autores de nuestra comunidad que han conseguido diversos reconocimientos institucionales.

La explosión de creadores y actividades artísticas en La Rioja tiene lugar en la década de 1980 como resultado de la decidida actividad de las instituciones para apoyar el arte contemporáneo, de modo que el Museo del Torreón se configura también como el espacio para albergar y dar cabida a cuantas propuestas ofrecen las generaciones más jóvenes en exposiciones o montajes temporales.

El espacio para estas propuestas es la Segunda Planta del “Museo del Torreón” donde se hacen las exposiciones temporales con una duración aproximada de 2 a 3 meses.

Desde la inauguración del Museo el 4 de abril de 2007, se han organizado 20 exposiciones con fondos contemporáneos del propio Museo de La Rioja o de artistas riojanos y de fuera de La Rioja, porque si algo caracteriza al arte contemporáneo es su universalidad, así que el Museo del Torreón es también la sede para exponer y mostrar la gran diversidad de estilos, tendencias y géneros que el arte adquiere hoy como la imagen múltiple y sin fronteras de nuestro tiempo.

 

Haro

El edificio que actualmente acoge el Museo del Torreón es el único resto existente de las murallas que desde el siglo XII defendían la ciudad de Haro. Denominado Torre de los presos, fue abandonado en el siglo XV, pasando a manos privadas durante varios siglos.

Este espacio recuperado y reinventado como sección del Museo de La Rioja alberga la colección de arte contemporáneo de los autores de nuestra comunidad que han conseguido diversos reconocimientos institucionales.

La explosión de creadores y actividades artísticas en La Rioja tiene lugar en la década de 1980 como resultado de la decidida actividad de las instituciones para apoyar el arte contemporáneo, de modo que el Museo del Torreón se configura también como el espacio para albergar y dar cabida a cuantas propuestas ofrecen las generaciones más jóvenes en exposiciones o montajes temporales.

El espacio para estas propuestas es la Segunda Planta del “Museo del Torreón” donde se hacen las exposiciones temporales con una duración aproximada de 2 a 3 meses.

Desde la inauguración del Museo el 4 de abril de 2007, se han organizado 20 exposiciones con fondos contemporáneos del propio Museo de La Rioja o de artistas riojanos y de fuera de La Rioja, porque si algo caracteriza al arte contemporáneo es su universalidad, así que el Museo del Torreón es también la sede para exponer y mostrar la gran diversidad de estilos, tendencias y géneros que el arte adquiere hoy como la imagen múltiple y sin fronteras de nuestro tiempo.

 

...

Haro

De la antigua ciudadela con castillo y murallas quedan las puertas de Santa Bárbara y la de San Bernardo, protegida por un torreón de planta cuadrada.

La torre de la antigua muralla de la ciudad, incluida en el casco urbano, consta de un interior dividido en cuatro alturas y planta baja. Tras la restauración, presenta una coronación de tipo moderno con cristalera.

Actualmente acoge el Museo del Torreón, albergando la colección de Arte Contemporáneo de los autores de nuestra comunidad que han conseguido diversos reconocimientos institucionales.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja y Ayuntamiento de Haro


Época: siglos XV y XVI
Propiedad: municipal
Visitable: sí, para consultar horarios: https://www.haroturismo.org/patrimonio/museos/museo-del-torreon/

Haro

De la antigua ciudadela con castillo y murallas quedan las puertas de Santa Bárbara y la de San Bernardo, protegida por un torreón de planta cuadrada.

La torre de la antigua muralla de la ciudad, incluida en el casco urbano, consta de un interior dividido en cuatro alturas y planta baja. Tras la restauración, presenta una coronación de tipo moderno con cristalera.

Actualmente acoge el Museo del Torreón, albergando la colección de Arte Contemporáneo de los autores de nuestra comunidad que han conseguido diversos reconocimientos institucionales.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja y Ayuntamiento de Haro


Época: siglos XV y XVI
Propiedad: municipal
Visitable: sí, para consultar horarios: https://www.haroturismo.org/patrimonio/museos/museo-del-torreon/

...

Leiva

Su configuración general es de edificio rectangular, exento y rodeado por un foso perimetral. Presenta un patio porticado y cuatro torreones en las esquinas, tres de las cuales son octogonales y la situada en el ángulo sureste decagonal es considerada como la torre del homenaje, siendo de mayor altura que las demás.

El castillo de Leiva se enclava en la villa de Leiva, en el curso medio del río Tirón, al suroeste de la población actual, junto a la carretera que transita por el pueblo.

El origen del castillo se remonta a 1335, cuando Juan Martínez de Leiva construyó en el lugar una torre fuerte como símbolo de su propiedad sobre la villa. Dicha torre se hundió en 1478 no quedando ningún resto de la misma, momento a partir del cual se inicia la construcción del castillo actual por iniciativa de Ladrón de Leiva. Es en el siglo XVIII, cuando se producen las principales remodelaciones para el nuevo uso residencial y no defensivo. El castillo se irá degradando y no volverá a sufrir cambios sustanciales hasta el siglo XX, cuando en los años 60 se remodela para convertirlo en almacén agrícola y oficinas y a mitad de los 80 se reconstruye parcialmente el torreón noroeste. En el año 2000 se realizan obras de reconstrucción de elementos parcialmente hundidos como son la parte sur del lienzo oeste y se reconstruye la totalidad del torreón suroeste.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja y Ayuntamiento de Leiva

Época: siglo XV, en restauración
Propiedad: municipal
Visitable: en restauración

Leiva

Su configuración general es de edificio rectangular, exento y rodeado por un foso perimetral. Presenta un patio porticado y cuatro torreones en las esquinas, tres de las cuales son octogonales y la situada en el ángulo sureste decagonal es considerada como la torre del homenaje, siendo de mayor altura que las demás.

El castillo de Leiva se enclava en la villa de Leiva, en el curso medio del río Tirón, al suroeste de la población actual, junto a la carretera que transita por el pueblo.

El origen del castillo se remonta a 1335, cuando Juan Martínez de Leiva construyó en el lugar una torre fuerte como símbolo de su propiedad sobre la villa. Dicha torre se hundió en 1478 no quedando ningún resto de la misma, momento a partir del cual se inicia la construcción del castillo actual por iniciativa de Ladrón de Leiva. Es en el siglo XVIII, cuando se producen las principales remodelaciones para el nuevo uso residencial y no defensivo. El castillo se irá degradando y no volverá a sufrir cambios sustanciales hasta el siglo XX, cuando en los años 60 se remodela para convertirlo en almacén agrícola y oficinas y a mitad de los 80 se reconstruye parcialmente el torreón noroeste. En el año 2000 se realizan obras de reconstrucción de elementos parcialmente hundidos como son la parte sur del lienzo oeste y se reconstruye la totalidad del torreón suroeste.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja y Ayuntamiento de Leiva

Época: siglo XV, en restauración
Propiedad: municipal
Visitable: en restauración

...

Logroño

La Concatedral de Santa María de la Redonda se encuentra en pleno corazón del casco antiguo logroñés, enclavada entre las calles Portales y Caballerías y la Plaza del Mercado. Se levanta sobre una primitiva iglesia románica que en 1435 adquirió el rango de Colegiata, al fusionarse con la de San Martín de Albelda. Tal vez este hecho, unido al desarrollo económico y demográfico que iba adquiriendo la ciudad, influyó en la decisión de realizar un nuevo templo.

La iglesia es una obra del siglo XVI, con numerosas reformas en el XVII, momento en que se amplía la cabecera, y en el XVIII, añadiendo a los pies la capilla de los Ángeles, la portada oeste y las torres, lo que le da al exterior un aspecto puramente barroco. La parte más antigua la conforma el cuerpo central.

Es una iglesia de planta de salón, con tres naves de igual altura, separadas por grandes columnas y cubiertas con bóvedas de crucería estrellada y de terceletes. En los laterales se abren capillas entre los contrafuertes. El ábside central es ochavado, habiendo desaparecido los laterales al abrir la girola.

La construcción del templo se inició a comienzos del XVI y responde a un modelo muy extendido en el norte de España. El retablo mayor consta de una gran calle central con relieve de la Genealogía de Cristo, dos laterales con imágenes de San Pedro y San Pablo y remate en ático con Cristo crucificado. Según la inscripción del banco, esta obra fue ejecutada entre 1684 y 1688. La Virgen que corona la calle central es una imagen hispano-flamenca de finales del siglo XV o comienzo del XVI. Las capillas laterales encierran interesantes obras de arte.

Merece la pena detenerse ante la capilla situada junto al ingreso del templo, llamada de Nuestra Señora de la Paz. En ella se encuentra la imagen de la Virgen que da nombre a la misma y el relieve de de la Resurrección que decora el sepulcro de Diego Ponce de León, personaje de la nobleza logroñesa. Todo ello fue realizado por el Maestre Ansé, a mediados del siglo XVI.

En la capilla contigua destacan unas tablas policromadas procedentes de un retablo de la localidad riojana de Bezares, de la misma época. En el lado izquierdo, en la última capilla, hay también otras pinturas sobre tabla originarias del Palacio de Somalo, que formaron parte de un retablo dedicado a la Virgen. Están firmadas por G. Coignet en Amberes, en 1584.

Hacia la cabecera, en la capilla de San Pedro, se exponen un buen número de relicarios en el cuerpo bajo del retablo de la Milagrosa. Sobresale el busto relicario de San Prudencio, gótico, realizado en cobre dorado y plata, así como las arquetas de San Félix del Monte y San Funes, romanistas de finales del siglo XVI o comienzos del XVII, y la de San Prudencio, hispano-flamenca realizada un siglo antes. Todas estas obras proceden del desaparecido monasterio de Monte Laturce, que se asentaba en las proximidades de la localidad de Clavijo.

Tras el altar mayor se abre la girola formada por tres capillas comunicadas entre sí. La del norte contiene el sepulcro del General Espartero y su esposa Doña Jacinta Martínez de Sicilia, obra de 1888 del escultor Juan Samsó. La central alberga una pila bautismal de 1587 y una imagen de la Asunción, procedente de Somalo, del siglo XV. Al frente, en el trasaltar, hay una hornacina acristalada con un pequeño lienzo de la Crucifixión atribuido a Miguel Ángel. La capilla del sur acoge el sepulcro del Obispo Pedro González del Castillo, fundador de la misma en 1627.

Hacia los pies, en la nave central, está el coro bajo, construido en el siglo XVII. Durante estas obras se realizaron además las puertas de ingreso al templo de los lados norte y sur, dedicadas a San Martín y a la Asunción respectivamente.

El coro se cierra con una reja barroca y tiene una sillería de nogal decorada con motivos arquitectónicos en los sitiales bajos y bajorrelieves con figuras de santos en los altos, de mediados del siglo XVI. En el trascoro, se encuentra una gran capilla denominada de Nuestra Señora de los Ángeles. Es de planta oval y se cubre con una cúpula ochavada decorada con pinturas al fresco, realizadas en 1770 por José Vejes.

El retablo principal es una obra rococó de hacia 1762, con imagen titular de Nuestra Señora de los Ángeles, hispano-flamenca de finales del siglo XV. Lo más destacable de este recinto es la escultura de Cristo yacente articulado, en urna de maderas ricas, carey, bronce y plata. Fue donada al templo en 1694 por Gabriel de Unsain, capitán de los Tercios de su majestad y regidor perpetuo de Logroño. Cada miércoles santo los miembros de la Cofradía del Santo Sepulcro sacan la escultura de su urna para proceder a su limpieza.

A los pies del templo se abre la portada principal, construida a modo de gran retablo con imaginería de alabastro. Flanquean el conjunto las denominadas “torres gemelas”. La de la cara norte, torre de San Pedro, es algo menor que la del sur, de San Pablo. Fueron iniciadas por Juan Bautista de Arbaiza y concluidas a su fallecimiento por Martín de Beratúa y Francisco Gorbea (1742-1762).

Son buen ejemplo de la monumentalidad de los campanarios barrocos riojanos. Constan de cuatro cuerpos, los dos inferiores de planta cuadrada, el tercero octogonal con esquinas decoradas con pequeños templetes, vanos de medio punto y ojos de buey sobre ellos, y el superior con basamento octogonal decreciente rematado en un cuerpo circular. Este tipo de torre tiene su origen en la Iglesia de Santo Tomás de Haro, extendiéndose después por la región, para después influir en el resto de España.

El templo fue declarado monumento nacional en 1931 y en 1959 el Papa Pablo VI la elevó a la categoría de Concatedral.

Logroño

La Concatedral de Santa María de la Redonda se encuentra en pleno corazón del casco antiguo logroñés, enclavada entre las calles Portales y Caballerías y la Plaza del Mercado. Se levanta sobre una primitiva iglesia románica que en 1435 adquirió el rango de Colegiata, al fusionarse con la de San Martín de Albelda. Tal vez este hecho, unido al desarrollo económico y demográfico que iba adquiriendo la ciudad, influyó en la decisión de realizar un nuevo templo.

La iglesia es una obra del siglo XVI, con numerosas reformas en el XVII, momento en que se amplía la cabecera, y en el XVIII, añadiendo a los pies la capilla de los Ángeles, la portada oeste y las torres, lo que le da al exterior un aspecto puramente barroco. La parte más antigua la conforma el cuerpo central.

Es una iglesia de planta de salón, con tres naves de igual altura, separadas por grandes columnas y cubiertas con bóvedas de crucería estrellada y de terceletes. En los laterales se abren capillas entre los contrafuertes. El ábside central es ochavado, habiendo desaparecido los laterales al abrir la girola.

La construcción del templo se inició a comienzos del XVI y responde a un modelo muy extendido en el norte de España. El retablo mayor consta de una gran calle central con relieve de la Genealogía de Cristo, dos laterales con imágenes de San Pedro y San Pablo y remate en ático con Cristo crucificado. Según la inscripción del banco, esta obra fue ejecutada entre 1684 y 1688. La Virgen que corona la calle central es una imagen hispano-flamenca de finales del siglo XV o comienzo del XVI. Las capillas laterales encierran interesantes obras de arte.

Merece la pena detenerse ante la capilla situada junto al ingreso del templo, llamada de Nuestra Señora de la Paz. En ella se encuentra la imagen de la Virgen que da nombre a la misma y el relieve de de la Resurrección que decora el sepulcro de Diego Ponce de León, personaje de la nobleza logroñesa. Todo ello fue realizado por el Maestre Ansé, a mediados del siglo XVI.

En la capilla contigua destacan unas tablas policromadas procedentes de un retablo de la localidad riojana de Bezares, de la misma época. En el lado izquierdo, en la última capilla, hay también otras pinturas sobre tabla originarias del Palacio de Somalo, que formaron parte de un retablo dedicado a la Virgen. Están firmadas por G. Coignet en Amberes, en 1584.

Hacia la cabecera, en la capilla de San Pedro, se exponen un buen número de relicarios en el cuerpo bajo del retablo de la Milagrosa. Sobresale el busto relicario de San Prudencio, gótico, realizado en cobre dorado y plata, así como las arquetas de San Félix del Monte y San Funes, romanistas de finales del siglo XVI o comienzos del XVII, y la de San Prudencio, hispano-flamenca realizada un siglo antes. Todas estas obras proceden del desaparecido monasterio de Monte Laturce, que se asentaba en las proximidades de la localidad de Clavijo.

Tras el altar mayor se abre la girola formada por tres capillas comunicadas entre sí. La del norte contiene el sepulcro del General Espartero y su esposa Doña Jacinta Martínez de Sicilia, obra de 1888 del escultor Juan Samsó. La central alberga una pila bautismal de 1587 y una imagen de la Asunción, procedente de Somalo, del siglo XV. Al frente, en el trasaltar, hay una hornacina acristalada con un pequeño lienzo de la Crucifixión atribuido a Miguel Ángel. La capilla del sur acoge el sepulcro del Obispo Pedro González del Castillo, fundador de la misma en 1627.

Hacia los pies, en la nave central, está el coro bajo, construido en el siglo XVII. Durante estas obras se realizaron además las puertas de ingreso al templo de los lados norte y sur, dedicadas a San Martín y a la Asunción respectivamente.

El coro se cierra con una reja barroca y tiene una sillería de nogal decorada con motivos arquitectónicos en los sitiales bajos y bajorrelieves con figuras de santos en los altos, de mediados del siglo XVI. En el trascoro, se encuentra una gran capilla denominada de Nuestra Señora de los Ángeles. Es de planta oval y se cubre con una cúpula ochavada decorada con pinturas al fresco, realizadas en 1770 por José Vejes.

El retablo principal es una obra rococó de hacia 1762, con imagen titular de Nuestra Señora de los Ángeles, hispano-flamenca de finales del siglo XV. Lo más destacable de este recinto es la escultura de Cristo yacente articulado, en urna de maderas ricas, carey, bronce y plata. Fue donada al templo en 1694 por Gabriel de Unsain, capitán de los Tercios de su majestad y regidor perpetuo de Logroño. Cada miércoles santo los miembros de la Cofradía del Santo Sepulcro sacan la escultura de su urna para proceder a su limpieza.

A los pies del templo se abre la portada principal, construida a modo de gran retablo con imaginería de alabastro. Flanquean el conjunto las denominadas “torres gemelas”. La de la cara norte, torre de San Pedro, es algo menor que la del sur, de San Pablo. Fueron iniciadas por Juan Bautista de Arbaiza y concluidas a su fallecimiento por Martín de Beratúa y Francisco Gorbea (1742-1762).

Son buen ejemplo de la monumentalidad de los campanarios barrocos riojanos. Constan de cuatro cuerpos, los dos inferiores de planta cuadrada, el tercero octogonal con esquinas decoradas con pequeños templetes, vanos de medio punto y ojos de buey sobre ellos, y el superior con basamento octogonal decreciente rematado en un cuerpo circular. Este tipo de torre tiene su origen en la Iglesia de Santo Tomás de Haro, extendiéndose después por la región, para después influir en el resto de España.

El templo fue declarado monumento nacional en 1931 y en 1959 el Papa Pablo VI la elevó a la categoría de Concatedral.