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Agoncillo

Declarado Monumento Histórico Artístico Nacional (año 1983), este castillo fue construido en piedra de sillería en diversas épocas (siglos XIII, XIV), con planta rectangular y torres en los cuatro ángulos, unidas por cortinas; sobre la puerta principal de la entrada, el escudo de la Cruz de Calatrava.

Aunque la primera documentación escrita es posterior, los arqueólogos barajan la hipótesis de que el origen del castillo se remonte a época romana. Época en la que sería una atalaya romana para vigilar la vega del Ebro y que posteriormente se reaprovecharía en la época de disturbios medievales.

Así, el rey navarro Carlos II ocupó el castillo, vendiéndolo en 1368 y pasando en 1392 a la familia Medrano, creándose en 1407 el mayorazgo de los Medrano. Posteriormente y hasta el XVI estará en manos de la familia Porras. En el XVII será de los Siruela, pasando a finales de este siglo a la familia Frías Salazar que lo mantendrá hasta principios del XIX. Durante las guerras carlistas el castillo fue utilizado como cuartel. A finales del XIX se vendió y se utilizó como viviendas de varias familias hasta 1950, y posteriormente como almacén y cuadras.

La recuperación total del castillo de Aguas Mansas, para sede de los servicios municipales del Ayuntamiento de Agoncillo, ha conllevado un largo proceso, cuyo inicio efectivo se remonta al año 1989, cuando la Consejería de Cultura del Gobierno de La Rioja, de acuerdo con aquel Ayuntamiento, decide intervenir para salvarlo de la ruina.

Un plan especial fechado en 1979 ya valoraba el castillo y proponía la liberación de las viviendas adosadas que ocultaban su visión. Tras ser declarado monumento de interés Histórico-Artístico Nacional en 1983 se procedió a la adquisición de la propiedad por parte del Ayuntamiento que, paralelamente, inició un proceso de adquisición de las edificaciones que lo envolvían, para su demolición. La Consejería de Cultura a su vez encargó la primera fase del proyecto, consistente en la restauración de la fortaleza, a Jesús Marino Pascual Vicente.

La importancia de su recuperación se entiende por ser quizá la pieza de arquitectura civil medieval más importante de La Rioja. La imagen del interior es una convivencia entre la historia y la modernidad. En la actualidad se encuentra restaurado, y habilitado como Casa Consistorial.

Se accede desde el interior del casco urbano, en el centro de la plaza, frente a la iglesia parroquial de Nuestra Señora La Blanca.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja y Ayuntamiento de Agoncillo

Época: siglos XIV y XVI
Propiedad: municipal
Visitable: información en +34 941 431 007 / +34 638 989 240

Agoncillo

Declarado Monumento Histórico Artístico Nacional (año 1983), este castillo fue construido en piedra de sillería en diversas épocas (siglos XIII, XIV), con planta rectangular y torres en los cuatro ángulos, unidas por cortinas; sobre la puerta principal de la entrada, el escudo de la Cruz de Calatrava.

Aunque la primera documentación escrita es posterior, los arqueólogos barajan la hipótesis de que el origen del castillo se remonte a época romana. Época en la que sería una atalaya romana para vigilar la vega del Ebro y que posteriormente se reaprovecharía en la época de disturbios medievales.

Así, el rey navarro Carlos II ocupó el castillo, vendiéndolo en 1368 y pasando en 1392 a la familia Medrano, creándose en 1407 el mayorazgo de los Medrano. Posteriormente y hasta el XVI estará en manos de la familia Porras. En el XVII será de los Siruela, pasando a finales de este siglo a la familia Frías Salazar que lo mantendrá hasta principios del XIX. Durante las guerras carlistas el castillo fue utilizado como cuartel. A finales del XIX se vendió y se utilizó como viviendas de varias familias hasta 1950, y posteriormente como almacén y cuadras.

La recuperación total del castillo de Aguas Mansas, para sede de los servicios municipales del Ayuntamiento de Agoncillo, ha conllevado un largo proceso, cuyo inicio efectivo se remonta al año 1989, cuando la Consejería de Cultura del Gobierno de La Rioja, de acuerdo con aquel Ayuntamiento, decide intervenir para salvarlo de la ruina.

Un plan especial fechado en 1979 ya valoraba el castillo y proponía la liberación de las viviendas adosadas que ocultaban su visión. Tras ser declarado monumento de interés Histórico-Artístico Nacional en 1983 se procedió a la adquisición de la propiedad por parte del Ayuntamiento que, paralelamente, inició un proceso de adquisición de las edificaciones que lo envolvían, para su demolición. La Consejería de Cultura a su vez encargó la primera fase del proyecto, consistente en la restauración de la fortaleza, a Jesús Marino Pascual Vicente.

La importancia de su recuperación se entiende por ser quizá la pieza de arquitectura civil medieval más importante de La Rioja. La imagen del interior es una convivencia entre la historia y la modernidad. En la actualidad se encuentra restaurado, y habilitado como Casa Consistorial.

Se accede desde el interior del casco urbano, en el centro de la plaza, frente a la iglesia parroquial de Nuestra Señora La Blanca.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja y Ayuntamiento de Agoncillo

Época: siglos XIV y XVI
Propiedad: municipal
Visitable: información en +34 941 431 007 / +34 638 989 240

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Anguciana

Castillo de señorío, situado en el casco urbano, junto al puente sobre el río Tirón, de planta rectangular, con aspilleras, troneras y matacán corrido rematado en almenas.

En 1397 Juan Alfonso de Salcedo, señor de Anguciana, obtuvo licencia de Enrique III para edificar una casa y torre fuerte en la localidad o su término. Más tarde, en 1447, su nieto recibió el privilegio de Juan II para fundar un mayorazgo en dicha torre. A partir de entonces, la torre perteneció a la familia Alonso de Salcedo y luego a Blanco de Salcedo.

Posteriormente, pasó a ser de una comunidad franciscana que, tras la escasez de la posguerra, tiró la casa palacio y acometió importantes transformaciones. Finalmente, los monjes vendieron el convento, que pasó sucesivamente a manos de particulares. Así, el interior fue totalmente modificado para su utilización como vivienda y hoy cumple funciones de almacén.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja


Época: siglos XIV y XV
Propiedad: particular
Visitable: no

Anguciana

Castillo de señorío, situado en el casco urbano, junto al puente sobre el río Tirón, de planta rectangular, con aspilleras, troneras y matacán corrido rematado en almenas.

En 1397 Juan Alfonso de Salcedo, señor de Anguciana, obtuvo licencia de Enrique III para edificar una casa y torre fuerte en la localidad o su término. Más tarde, en 1447, su nieto recibió el privilegio de Juan II para fundar un mayorazgo en dicha torre. A partir de entonces, la torre perteneció a la familia Alonso de Salcedo y luego a Blanco de Salcedo.

Posteriormente, pasó a ser de una comunidad franciscana que, tras la escasez de la posguerra, tiró la casa palacio y acometió importantes transformaciones. Finalmente, los monjes vendieron el convento, que pasó sucesivamente a manos de particulares. Así, el interior fue totalmente modificado para su utilización como vivienda y hoy cumple funciones de almacén.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja


Época: siglos XIV y XV
Propiedad: particular
Visitable: no

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Cellorigo

Conserva dos torres medievales integradas en el caserío. Fue un castillo defensivo en el paso de La Morcuera, con impresionantes vistas sobre los Montes Obarenes y el valle del Ebro.

En la fachada este el acceso es elevado y hay un relieve arcaico de figura humana. La fachada de acceso actual está situada al sur. Las torres han sido reformadas para alojar viviendas en el interior.

El lugar pertenecía al conde de Álava en el 882 y 883, quien lo repobló con gente venida de Álava. Fue una fortaleza importante ya que siempre la controlaba un representante real. En el XIII tanto la aldea como la fortaleza pasó a ser de Miranda de Ebro (Burgos) según un privilegio real de 1288 de Sancho IV.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja


Época: siglos XII y XIV
Propiedad: particular
Visitable: no

Cellorigo

Conserva dos torres medievales integradas en el caserío. Fue un castillo defensivo en el paso de La Morcuera, con impresionantes vistas sobre los Montes Obarenes y el valle del Ebro.

En la fachada este el acceso es elevado y hay un relieve arcaico de figura humana. La fachada de acceso actual está situada al sur. Las torres han sido reformadas para alojar viviendas en el interior.

El lugar pertenecía al conde de Álava en el 882 y 883, quien lo repobló con gente venida de Álava. Fue una fortaleza importante ya que siempre la controlaba un representante real. En el XIII tanto la aldea como la fortaleza pasó a ser de Miranda de Ebro (Burgos) según un privilegio real de 1288 de Sancho IV.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja


Época: siglos XII y XIV
Propiedad: particular
Visitable: no

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Cornago

Se trata de una fortaleza que quizá sea de finales del siglo XIII, aunque es más que probable que existiera un castillo anterior como parecen atestiguar algunos paredones de peor fábrica que el resto de la fortaleza que todavía se conservan. No podemos olvidar que esta fue tierra de frontera entre árabes y cristianos y que en este enclave jugaba un papel estratégico en la defensa del valle del Ebro, del mismo modo que, posteriormente, y ya con la presencia del castillo actual, lo fue entre los reinos de Aragón, Navarra y Castilla.

Se trata de un edificio complejo con cuatro torres construido con sillería, sillarejo y ladrillo. Posee dos muros, el exterior, que rodea la iglesia, pudo corresponderse con el antiguo albacar, es decir, el espacio destinado a refugio de la población en caso de guerra. A este espacio se accede por el denominado Arco de la Campanilla.

Las cuatro torres que rodean el castillo son diferentes, tres circulares de distintos tamaños y una, la del este, cuadrada; solo una conserva las almenas. En la actualidad existe un acceso para poder subir a las torres.

La puerta principal se defendía desde las torres que la flanquean y desde el adarve (nombre que se le da al camino que se encuentra en lo alto de la muralla; también nombre que se da a los muros de la fortaleza). En el interior se pueden observar los agujeros que soportaban vigas de pisos superiores (llamados mechinales) hoy desaparecidos, y que nos indican que el castillo estaba adaptado también como lugar de residencia. Se conoce la ubicación de los dormitorios y las cocinas; también la existencia de una bodega, un silo y un pozo.

El castillo ha estado relacionado con el linaje de los Luna, que fueron señores de la villa del siglo XIV al siglo XVI. El fundador del linaje parece ser D. Bocalla de Luna, relacionado con la casa Real de Navarra, quien tomó el nombre de la conquista de la localidad aragonesa de Luna, falleciendo en Huesca en 1094.

El primer señor de la villa fue Juan Martínez de Luna, hermano del “Papa Luna” aunque no se puede descartar que el castillo estuviera ya levantado (al menos una buena parte) antes de que los Luna se asentaran en la zona. La familia recibe este patrimonio por voluntad del Rey Enrique como reconocimiento a su lealtad y apoyo tras la derrota de sus armas en la batalla de Nájera. Sin embargo, la familia perdería poco después parte de estas posesiones.

Sin duda, persona de gran importancia para la zona y para la historia del castillo fue D. Álvaro de Luna, a quien el Rey Juan II concedió como regalo de bodas Cornago, junto con otros lugares próximos que habían sido propiedad de su padre. Siendo señor de Cornago y Jubera concedería exenciones de tributos a los que acudieran a vivir a esta villa y, muy probablemente, influyó de forma importante en Juan II para que firmara la concesión del Fuero de Cornago en 1545.

Don Álvaro llegaría a ser Condestable de Castilla y dejó como herencia el mayorazgo de Cornago a su hija María de Luna y su marido, quienes a su vez se lo transmitieron a sus hijos. No obstante, la situación económica de la familia no era buena y se vieron obligados a empeñar parte de sus posesiones al Conde de Aguilar, aunque siguieron residiendo en el castillo hasta el siglo XVII en que se abandona. 

Época: siglos XIV y XV
Propiedad: municipal

Visitable: sí, consultar: http://www.cornago.org/El-castillo-de-Cornago.1651.0.html

Cornago

Se trata de una fortaleza que quizá sea de finales del siglo XIII, aunque es más que probable que existiera un castillo anterior como parecen atestiguar algunos paredones de peor fábrica que el resto de la fortaleza que todavía se conservan. No podemos olvidar que esta fue tierra de frontera entre árabes y cristianos y que en este enclave jugaba un papel estratégico en la defensa del valle del Ebro, del mismo modo que, posteriormente, y ya con la presencia del castillo actual, lo fue entre los reinos de Aragón, Navarra y Castilla.

Se trata de un edificio complejo con cuatro torres construido con sillería, sillarejo y ladrillo. Posee dos muros, el exterior, que rodea la iglesia, pudo corresponderse con el antiguo albacar, es decir, el espacio destinado a refugio de la población en caso de guerra. A este espacio se accede por el denominado Arco de la Campanilla.

Las cuatro torres que rodean el castillo son diferentes, tres circulares de distintos tamaños y una, la del este, cuadrada; solo una conserva las almenas. En la actualidad existe un acceso para poder subir a las torres.

La puerta principal se defendía desde las torres que la flanquean y desde el adarve (nombre que se le da al camino que se encuentra en lo alto de la muralla; también nombre que se da a los muros de la fortaleza). En el interior se pueden observar los agujeros que soportaban vigas de pisos superiores (llamados mechinales) hoy desaparecidos, y que nos indican que el castillo estaba adaptado también como lugar de residencia. Se conoce la ubicación de los dormitorios y las cocinas; también la existencia de una bodega, un silo y un pozo.

El castillo ha estado relacionado con el linaje de los Luna, que fueron señores de la villa del siglo XIV al siglo XVI. El fundador del linaje parece ser D. Bocalla de Luna, relacionado con la casa Real de Navarra, quien tomó el nombre de la conquista de la localidad aragonesa de Luna, falleciendo en Huesca en 1094.

El primer señor de la villa fue Juan Martínez de Luna, hermano del “Papa Luna” aunque no se puede descartar que el castillo estuviera ya levantado (al menos una buena parte) antes de que los Luna se asentaran en la zona. La familia recibe este patrimonio por voluntad del Rey Enrique como reconocimiento a su lealtad y apoyo tras la derrota de sus armas en la batalla de Nájera. Sin embargo, la familia perdería poco después parte de estas posesiones.

Sin duda, persona de gran importancia para la zona y para la historia del castillo fue D. Álvaro de Luna, a quien el Rey Juan II concedió como regalo de bodas Cornago, junto con otros lugares próximos que habían sido propiedad de su padre. Siendo señor de Cornago y Jubera concedería exenciones de tributos a los que acudieran a vivir a esta villa y, muy probablemente, influyó de forma importante en Juan II para que firmara la concesión del Fuero de Cornago en 1545.

Don Álvaro llegaría a ser Condestable de Castilla y dejó como herencia el mayorazgo de Cornago a su hija María de Luna y su marido, quienes a su vez se lo transmitieron a sus hijos. No obstante, la situación económica de la familia no era buena y se vieron obligados a empeñar parte de sus posesiones al Conde de Aguilar, aunque siguieron residiendo en el castillo hasta el siglo XVII en que se abandona. 

Época: siglos XIV y XV
Propiedad: municipal

Visitable: sí, consultar: http://www.cornago.org/El-castillo-de-Cornago.1651.0.html

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Cuzcurrita del Río Tirón

Torre del homenaje y recinto cercado con cubos y espolones, restaurado.

La torre del homenaje es de planta prácticamente cuadrada y está construida en sillería con pocos y pequeños vanos rectangulares. Tiene cuatro pisos de altura y sótano.

El acceso principal al conjunto se produce por la fachada norte a través de un arco apuntado protegido por una ladronera, aunque existen en el este y sur otras puertas secundarias.

La Torre parece ser de cuando la localidad pertenecía a la Familia de los Rojas. En 1367, la villa y sus propietarios fueron donados por Enrique II a Juan Martínez de Rojas. A partir de la segunda mitad del siglo XX ha sufrido numerosas remodelaciones para adecuarlo a la condición de vivienda de sus nuevos propietarios. El perfecto estado de conservación en el que se encuentra en la actualidad se debe a la restauración que llevaron a cabo los Condes de Alecha, cuando pasó a sus manos en 1945. En 2001 se cambia de propietarios remodelándose el interior para destinarlo a un uso-residencial representativo de la Bodega Castillo de Cuzcurrita, destacándose entre todas las estancias necesarias que se acondicionaron una sala de catas que se encuentra en la propia torre.

Texto: Asociación Española de Amigos de los Castillos


Época: siglos XIV y XV
Propiedad: particular
Visitable: contactar en el teléfono +34 941 328 022

Cuzcurrita del Río Tirón

Torre del homenaje y recinto cercado con cubos y espolones, restaurado.

La torre del homenaje es de planta prácticamente cuadrada y está construida en sillería con pocos y pequeños vanos rectangulares. Tiene cuatro pisos de altura y sótano.

El acceso principal al conjunto se produce por la fachada norte a través de un arco apuntado protegido por una ladronera, aunque existen en el este y sur otras puertas secundarias.

La Torre parece ser de cuando la localidad pertenecía a la Familia de los Rojas. En 1367, la villa y sus propietarios fueron donados por Enrique II a Juan Martínez de Rojas. A partir de la segunda mitad del siglo XX ha sufrido numerosas remodelaciones para adecuarlo a la condición de vivienda de sus nuevos propietarios. El perfecto estado de conservación en el que se encuentra en la actualidad se debe a la restauración que llevaron a cabo los Condes de Alecha, cuando pasó a sus manos en 1945. En 2001 se cambia de propietarios remodelándose el interior para destinarlo a un uso-residencial representativo de la Bodega Castillo de Cuzcurrita, destacándose entre todas las estancias necesarias que se acondicionaron una sala de catas que se encuentra en la propia torre.

Texto: Asociación Española de Amigos de los Castillos


Época: siglos XIV y XV
Propiedad: particular
Visitable: contactar en el teléfono +34 941 328 022

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Ezcaray

Es una voluminosa iglesia-fortaleza de origen románico (siglo XII) reconstruida entre los siglos XIV y XVI ya en estilo gótico

Es un edificio de sillería rojiza cárdena, típica de la Sierra de la Demanda riojana y burgalesa. Tiene una sola nave de cuatro tramos y capillas laterales con crucero y cabecera poligonal reforzada por torreones.

La portada se encuentra en el muro meridional y tiene varias arquivoltas apuntadas cobijando un tímpano que muestra una Anunciación. Por encima corre una sugestiva balconada sobre ménsulas lobuladas.

La torre es románica de sencilla apariencia externa, con cuerpo de campanas horadado por dos troneras por cada cara, pero al interior del templo deja ver un bonito ventanal de arquivolta sobre columnas de capiteles vegetales. También quedan restos románicos en la cabecera gótica.

Además de las obras de arte mueble de la iglesia, hay que destacar las piezas que se conservan en el Museo que se creó en su interior para recoger obras pertenecientes a iglesias de despoblados cercanos y entre las que se encuentras algunas tallas góticas.

Ezcaray

Es una voluminosa iglesia-fortaleza de origen románico (siglo XII) reconstruida entre los siglos XIV y XVI ya en estilo gótico

Es un edificio de sillería rojiza cárdena, típica de la Sierra de la Demanda riojana y burgalesa. Tiene una sola nave de cuatro tramos y capillas laterales con crucero y cabecera poligonal reforzada por torreones.

La portada se encuentra en el muro meridional y tiene varias arquivoltas apuntadas cobijando un tímpano que muestra una Anunciación. Por encima corre una sugestiva balconada sobre ménsulas lobuladas.

La torre es románica de sencilla apariencia externa, con cuerpo de campanas horadado por dos troneras por cada cara, pero al interior del templo deja ver un bonito ventanal de arquivolta sobre columnas de capiteles vegetales. También quedan restos románicos en la cabecera gótica.

Además de las obras de arte mueble de la iglesia, hay que destacar las piezas que se conservan en el Museo que se creó en su interior para recoger obras pertenecientes a iglesias de despoblados cercanos y entre las que se encuentras algunas tallas góticas.

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Logroño

Situada en la plaza de su mismo nombre, es el templo más antiguo de los que se conservan en la ciudad. Consta de tres naves separadas por pilares octogonales; cabecera tripartita, siendo el ábside central semicircular y los laterales de testero recto; coro alto a los pies y una capilla abierta en el último tramo del lado de la Epístola.

Su construcción debió iniciarse en la segunda mitad del siglo XII, correspondiendo a esa época la planta, que sigue una tipología típicamente románica, los tres ábsides y parte de la torre. El alzado de los muros, junto a los pilares a ellos adosados, y las crucerías sencillas son ya obra del siglo XIII. En el siglo XVI sufrió una importante remodelación, las naves se cubrieron con bóvedas estrelladas y de terceletes, se añadieron nuevos pilares y se edificó un coro alto a los pies.

En el interior llama la atención la desnudez de sus muros de sillería, pues las diversas remodelaciones y vicisitudes por las que atravesó el templo llevaron a la desaparición del retablo mayor y otros objetos de culto. En la bóveda del ábside central quedan restos de pintura románica.

En la capilla de los Márquez, situada en el último tramo de la nave de la Epístola (derecha), destaca la presencia de dos sepulcros yacentes, del siglo XIV. Ambos sarcófagos son similares, se sustentan sobre esculturas de leones y en la tapa se representan estatuas yacentes de caballeros, vestidos con ropaje de la época y gorro con escudo cuartelado de águila y esposas. No hay unanimidad respecto a su origen y quiénes pudieron ser estos personajes. A comienzos del siglo XX eran conocidos como “Los Almendrones”.

A los pies de la iglesia se abre una gran portada con arquivoltas apuntadas, obra gótica del último tercio del siglo XIII o comienzos del XIV, aunque con evidentes reminiscencias románicas. En las jambas, entre columnillas y bajo doseletes, se representan episodios de la vida de San Bartolomé (predicación en Armenia, curación de un endemoniado, martirio…).

El tímpano fue desplazado en el siglo XVI para dar luz al coro. En él se muestra la Parusía o segunda venida de Cristo el día del Juicio Final. Se le representa de pie, mostrando las llagas de sus manos, junto a la Virgen y San Juan Evangelista, acompañados de ángeles que portan los instrumentos de la pasión. Se trata de una novedad iconográfica que no se da en ningún otro lugar, pues Cristo-Juez no aparece sentado como es lo habitual. Bajo esta escena, en el dintel, los doce apóstoles con sus atributos correspondientes agrupados de dos en dos.

La torre campanario formó parte del sistema amurallado con que contó la ciudad. Se asienta sobre el ábside central y consta de cuatro cuerpos: el primero y segundo de sillería combinada con ladrillo, de origen medieval, y los dos últimos de ladrillo decorados con bandas de rombos, obra del siglo XVI de estilo mudéjar.

La iglesia contó con un claustro al sur que sirvió además como lugar de enterramiento, del que no quedan vestigios y se desconoce cuál pudo ser su aspecto.

En 1823, durante el Trienio Liberal, se suprimió el culto y el templo quedó sumido en el abandono. Fue destinado a usos variopintos: hospital provisional, taller de ebanistería, local de telégrafos, carbonera… Se especuló reconvertirlo en Museo de Antigüedades Cristianas e incluso se planteó su demolición y la utilización de su piedra para la construcción de un teatro. En 1899 los Jesuitas pasaron a ocuparse de él, quedando salvado de la ruina. Recientemente se han derribado las edificaciones anexas al este que enmascaraban el ábside. Es monumento nacional desde 1866.

 

Logroño

Situada en la plaza de su mismo nombre, es el templo más antiguo de los que se conservan en la ciudad. Consta de tres naves separadas por pilares octogonales; cabecera tripartita, siendo el ábside central semicircular y los laterales de testero recto; coro alto a los pies y una capilla abierta en el último tramo del lado de la Epístola.

Su construcción debió iniciarse en la segunda mitad del siglo XII, correspondiendo a esa época la planta, que sigue una tipología típicamente románica, los tres ábsides y parte de la torre. El alzado de los muros, junto a los pilares a ellos adosados, y las crucerías sencillas son ya obra del siglo XIII. En el siglo XVI sufrió una importante remodelación, las naves se cubrieron con bóvedas estrelladas y de terceletes, se añadieron nuevos pilares y se edificó un coro alto a los pies.

En el interior llama la atención la desnudez de sus muros de sillería, pues las diversas remodelaciones y vicisitudes por las que atravesó el templo llevaron a la desaparición del retablo mayor y otros objetos de culto. En la bóveda del ábside central quedan restos de pintura románica.

En la capilla de los Márquez, situada en el último tramo de la nave de la Epístola (derecha), destaca la presencia de dos sepulcros yacentes, del siglo XIV. Ambos sarcófagos son similares, se sustentan sobre esculturas de leones y en la tapa se representan estatuas yacentes de caballeros, vestidos con ropaje de la época y gorro con escudo cuartelado de águila y esposas. No hay unanimidad respecto a su origen y quiénes pudieron ser estos personajes. A comienzos del siglo XX eran conocidos como “Los Almendrones”.

A los pies de la iglesia se abre una gran portada con arquivoltas apuntadas, obra gótica del último tercio del siglo XIII o comienzos del XIV, aunque con evidentes reminiscencias románicas. En las jambas, entre columnillas y bajo doseletes, se representan episodios de la vida de San Bartolomé (predicación en Armenia, curación de un endemoniado, martirio…).

El tímpano fue desplazado en el siglo XVI para dar luz al coro. En él se muestra la Parusía o segunda venida de Cristo el día del Juicio Final. Se le representa de pie, mostrando las llagas de sus manos, junto a la Virgen y San Juan Evangelista, acompañados de ángeles que portan los instrumentos de la pasión. Se trata de una novedad iconográfica que no se da en ningún otro lugar, pues Cristo-Juez no aparece sentado como es lo habitual. Bajo esta escena, en el dintel, los doce apóstoles con sus atributos correspondientes agrupados de dos en dos.

La torre campanario formó parte del sistema amurallado con que contó la ciudad. Se asienta sobre el ábside central y consta de cuatro cuerpos: el primero y segundo de sillería combinada con ladrillo, de origen medieval, y los dos últimos de ladrillo decorados con bandas de rombos, obra del siglo XVI de estilo mudéjar.

La iglesia contó con un claustro al sur que sirvió además como lugar de enterramiento, del que no quedan vestigios y se desconoce cuál pudo ser su aspecto.

En 1823, durante el Trienio Liberal, se suprimió el culto y el templo quedó sumido en el abandono. Fue destinado a usos variopintos: hospital provisional, taller de ebanistería, local de telégrafos, carbonera… Se especuló reconvertirlo en Museo de Antigüedades Cristianas e incluso se planteó su demolición y la utilización de su piedra para la construcción de un teatro. En 1899 los Jesuitas pasaron a ocuparse de él, quedando salvado de la ruina. Recientemente se han derribado las edificaciones anexas al este que enmascaraban el ábside. Es monumento nacional desde 1866.

 

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Logroño

El conjunto arquitectónico en el que se enclava la Sala Amós Salvador data del primer cuarto del siglo XIV, fecha en la que fue convento de la Merced. Tras numerosas cesiones y remodelaciones, en 1978 vuelve a ser propiedad municipal, incluyéndose en la propuesta inicial de edificios a conservar del Plan Especial del Centro Histórico de Logroño. 

El año 1979 comienza la recuperación para la vida ciudadana de un soberbio edificio que había demostrado cumplidamente a lo largo de la historia su capacidad para contener usos tan diversos como los de convento, hospital militar, cuartel, almacén, cárcel y fábrica de tabacos.

La Sala Oeste, construida a finales del siglo XIX para ser el almacén de secado de la fábrica de tabacos, abría así una primera fase como espacio cultural interdisciplinar (música, teatro, pintura, escultura, etc.) ligado a las nuevas prácticas traídas por la recién conquistada democracia.

Desde mayo de 1988, ya bajo la actual denominación de Sala Amós Salvador y gracias a la diversificación de infraestructuras culturales en la ciudad, se convirtió en espacio de uso específico y exclusivo para las artes plásticas.

Logroño

El conjunto arquitectónico en el que se enclava la Sala Amós Salvador data del primer cuarto del siglo XIV, fecha en la que fue convento de la Merced. Tras numerosas cesiones y remodelaciones, en 1978 vuelve a ser propiedad municipal, incluyéndose en la propuesta inicial de edificios a conservar del Plan Especial del Centro Histórico de Logroño. 

El año 1979 comienza la recuperación para la vida ciudadana de un soberbio edificio que había demostrado cumplidamente a lo largo de la historia su capacidad para contener usos tan diversos como los de convento, hospital militar, cuartel, almacén, cárcel y fábrica de tabacos.

La Sala Oeste, construida a finales del siglo XIX para ser el almacén de secado de la fábrica de tabacos, abría así una primera fase como espacio cultural interdisciplinar (música, teatro, pintura, escultura, etc.) ligado a las nuevas prácticas traídas por la recién conquistada democracia.

Desde mayo de 1988, ya bajo la actual denominación de Sala Amós Salvador y gracias a la diversificación de infraestructuras culturales en la ciudad, se convirtió en espacio de uso específico y exclusivo para las artes plásticas.

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Lumbreras de Cameros

Torre-fuerte de sillarejo con planta cuadrada y contrafuertes circulares en sus esquinas, adosada a la ermita de Santa María de la Torre. Es de planta sensiblemente cuadrangular, con contrafuertes redondos en las esquinas a modo de cubos. Está construida con muros de mampostería de gran espesor que denotan la función defensiva que debía tener.

En 1366 el señorío formado por las villas de Lumbreras, Treviño, Villoslada y Ortigosa de Cameros fueron concedidas al Adelantado de Castilla, don Pedro Manrique, por parte del rey Enrique II de Trastámara. Pudo ser construida por don Pedro a finales del XIV.

Existe una leyenda muy conocida sobre la torre, relacionada con el regreso de los pastores de la trashumancia (característica de la zona) y de la ayuda que la torre proporcionó para que no se perdieran.

Se accede al final del pueblo. El entorno es un merendero acondicionado con árboles, césped, bancos y mesas.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja

Época: siglos XIV y XV
Propiedad: parroquia
Visitable: información en el teléfono +34 941 468 143

Lumbreras de Cameros

Torre-fuerte de sillarejo con planta cuadrada y contrafuertes circulares en sus esquinas, adosada a la ermita de Santa María de la Torre. Es de planta sensiblemente cuadrangular, con contrafuertes redondos en las esquinas a modo de cubos. Está construida con muros de mampostería de gran espesor que denotan la función defensiva que debía tener.

En 1366 el señorío formado por las villas de Lumbreras, Treviño, Villoslada y Ortigosa de Cameros fueron concedidas al Adelantado de Castilla, don Pedro Manrique, por parte del rey Enrique II de Trastámara. Pudo ser construida por don Pedro a finales del XIV.

Existe una leyenda muy conocida sobre la torre, relacionada con el regreso de los pastores de la trashumancia (característica de la zona) y de la ayuda que la torre proporcionó para que no se perdieran.

Se accede al final del pueblo. El entorno es un merendero acondicionado con árboles, césped, bancos y mesas.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja

Época: siglos XIV y XV
Propiedad: parroquia
Visitable: información en el teléfono +34 941 468 143

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02/02/2019

Nalda

02/02/2019

15/12/2019

Nalda

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Ocón

Es una réplica exacta del molino originario del siglo XIV cuyas ruinas permanecen junto a su reproducción. El molino de viento harinero se ha convertido en el atractivo turístico más importante de la zona y se ha consolidado como el símbolo del valle de Ocón. Desde el cerro en el que se encuentra, a 800 m de altitud, se divisa un hermoso paisaje formado por las estribaciones de Sierra La Hez, declarada reserva mundial de la biosfera por la UNESCO, y el valle del Ebro. Ven a visitarlo, te sorprenderá.

 

Ocón

Es una réplica exacta del molino originario del siglo XIV cuyas ruinas permanecen junto a su reproducción. El molino de viento harinero se ha convertido en el atractivo turístico más importante de la zona y se ha consolidado como el símbolo del valle de Ocón. Desde el cerro en el que se encuentra, a 800 m de altitud, se divisa un hermoso paisaje formado por las estribaciones de Sierra La Hez, declarada reserva mundial de la biosfera por la UNESCO, y el valle del Ebro. Ven a visitarlo, te sorprenderá.

 

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