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El otoño es un momento ideal para pasear por las sierras y los valles riojanos. Todo se tiñe de colores rojizos y amarillos gracias a los hayedos y las viñas. Si lo que te gusta es disfrutar del paisaje y la naturaleza te sugerimos algunos lugares especiales por su belleza, por su entorno o por la diversión que ofrece al visitante.

Para empezar, una visita imprescindible, el Parque Natural de Sierra Cebollera. Este parque se extiende por la sierra de Cameros y acoge en su interior curiosos paisajes, una ermita con tradiciones ancestrales como “las caridades” e incluso un parque de esculturas realizadas con elementos del paisaje. La mejor forma de empezar la visita al parque es acudir al Centro de Interpretación que se encuentra en Villoslada de Cameros. Allí conocerás la riqueza natural del parque, su flora, su fauna y todos los secretos que este entorno esconde.

Tras pasar por el Centro de Interpretación del Parque Natural, se puede optar por visitar otro Centro de Interpretación, el de la Trashumancia, que explica la importancia que esta práctica ganadera tuvo en esta zona de La Rioja o acercarse a la bonita localidad de Ortigosa de Cameros y visitar sus cuevas turísticas. ¡Intenta buscar un caniche entre sus estalactitas y estalagmitas!

También podéis pedir información en los centros de interpretación o en la Oficina de Turismo de Cameros para visitar un paraje natural único que se encuentra en esta zona: las cascadas de Puente Ra. El agua es el protagonista en este entorno. Lleva preparada la cámara porque todas las fotos que saques en esta zona serán candidatas para aparecer entre tus favoritas.

De vuelta hacia la capital, te sugerimos desviarte de la carretera principal, para visitar el Camero Viejo. Esta es una zona de la sierra más despoblada, pero que conserva todo el encanto de los pequeños pueblos serranos. La carretera gira en curvas, bordeando el magnífico cañón que forma el Río Leza. No te pierdas la subida al pueblo de Trevijano, colgado sobre el cañón, desde el que verás sobrevolar al buitre leonado. Puedes hacer una parada en la localidad de Soto de Cameros, de donde son originarios los famosos mazapanes de Soto que todos comemos por Navidad.

Pregunta a cualquier camerano qué son las almazuelas. Te llevarás una sorpresa de muchos colores.

Para completar la visita a los Cameros, te sugerimos un poco de turismo deportivo. Las posibilidades de esta zona son enormes: senderismo, bicicleta, 4x4, barrancos, espeleología, parapente… ¿Te atreves a probar?
 

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En  la vertiente Norte de la Sierra de Cebollera, en el alto valle del río Iregua, en la comarca del Camero Nuevo, a unos 50 kilómetros de Logroño por la carretera N-111. Tiene una extensión de 23.640 hectáreas que incluye los términos municipales de Villoslada de Cameros y Lumbreras, con las al deas de San Andrés y El Horcajo, con una población conjunta próxima a los 500 habitantes. La Sierra  de Cebollera es un enclave geológico privilegiado dentro del Sistema Ibérico, por las formaciones glaciares, los "hoyos", en altitudes superiores a los 2.000 metros. Por debajo de la alta montaña predominan los extensos bosques naturales de pino silvestre, haya y roble rebollo, con destacados valores ecológicos y paisajísticos en el curso de los arroyos de montaña, con saltos de agua y pequeñas cascadas en un entorno de bosque de ribera. 

Se trata de un paisaje que ha recuperado los bosques después de siglos de actividad intensa de la trashumancia en las tierras de Cameros. Una cultura tradicional que ha dejado su huella integrada en el nuevo paisaje a través de corrales, chozos pastoriles y las ermitas.

La línea de cumbres de la Sierra de Cebollera se localiza entre el Puerto de Santa Inés (1.753 m). y el Puerto de Piqueras (1.710 m), al Sur del Parque Natural: Castillo de Vinuesa (2.083 m.), Peñón de Santocenarrio (2.058 m.), Cebollera (2.164 m.), La Mesa (2.163 m.), Alto de Cueva Mayor (2,138 m.).

Además de los bosques de pinos, hayas y robles, hay otras especies más escasas y singulares que contribuyen a la biodiversidad de los paisajes de la Sierra de Cebollera: Abedulares, Pinares de pino negro, Acebedas, Robledales de roble albar. 

Entre la fauna del Parque, ligada a los hábitats de bosques y de alta montaña, hay que destacar a la perdiz pardilla ibérica y las rapaces forestales, además de corzos, ciervos y jabalíes. En los ríos, además de la trucha, se pueden encontrar la nutria, el pequeño desmán ibérico y el escaso visón europeo.

El Centro de Interpretación del Parque Natural, situado en Villoslada de Cameros, en el cruce de las carreteras a la Ermita de la Virgen de Lomos de Orios y a Montenegro de Cameros. Tiene una exposición permanente sobre las características más singulares del Parque Natural y ofrece información sobre los recursos y actividades programadas.

Se proyecta un audiovisual en una sala con capacidad para 25 personas, en el que se explica la evolución del paisaje a través de la historia, transformado por la actividad más importante que se ha desarrollado durante siglos en estas tierras de Cameros: la trashumancia.

Organiza actividades educativas por temporadas, y para escolares y grupos. Se ofrece información sobre la red de senderos del Parque Natural y las normas para la circulación de vehículos por las pistas forestales de uso restringido.

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Pisamos tierra firme, pero nos alcanza el combate de las olas contra los cascos. Escuchamos historias de necesidad, naufragios y viajes interminables a través del oceáno Atlántico. Nos hablan de navieras con apellidos hidalgos y riojanos, como los Martínez de Pinillos, y de muchos emigrantes que buscaron las Américas. Daniel Viguri Treviño fue uno de ellos. Pagó 9.890 pesetas para navegar desde Bilbao hasta Buenos Aires en el buque Monte Udala, de la naviera Aznar. Su éxodo data del 21 de julio de 1959.

Convento franciscano en el siglo XVIII, escuela, cine y ahora Centro de la Emigración. Un edificio con almas. Dentro, hablan los que se fueron. Las causas nacen en Anguiano, en Brieva, en Ortigosa, en Viniegra de Abajo, en Villoslada, en Torrecilla... La crisis y las ausencias. Regresan sus palabras cargadas de plomo con las emociones intactas. El pasado duele dentro... Aquellos tiempos cuando las laderas estaban teñidas de lana y los telares no daban abasto; cuando las reses eran riqueza para todos; cuando el pueblo entero abrazaba las costumbres; cuando la renta pér cápita de Cameros repuntaba en Europa.

Esta localidad se alimentó de la mesta durante siglos muy prósperos. Las calles de Torrecilla en Cameros descubren aquellos maravillosos años. Por estos lares, los apellidos pesan. Avistamos la casa donde nació José Antonio Manso de Velasco, el Conde de Superunda, y desenmascaramos emblemas y benefactores a cada paso. La piedra y el esplendor se apoderan de todo. La sillería crece hasta levantar la iglesia de San Martín, del siglo XVI. En el interior, escudriñamos dieciséis metros cuadrados de seda, oro y plata; un palio ofrendado por el Conde en el siglo XVIII. Días barrocos.

Centro de la Emigración Riojana en Torrecilla de Cameros.

Desde la ermita de San Antón, acechamos los barrios de El Campillo, San Martín y Barruelos. El Iregua salpica de fuentes cada descanso. Aquí, el agua se embotella. Y la fama  fluye salvaje. Entre apellidos con pedigrí, descolla el de Sagasta. Nos abren las puertas del ayuntamiento para recorrer los hitos de Práxedes Mateo, torrecillano, ingeniero, periodista, masón y presidente del Gobierno español en varios ocasiones a finales del siglo XIX.

Nos señalan senderos y caminos naturales hacia Nieva de Cameros, hacia Pradillo, hacia Viguera, hacia Cueva Lóbrega, mientras abandonamos un instante fotográfico. Al fondo de un callejón pétreo y perfecto, los bosques destiñen un carmesí inhabitual entre los comunes pardos, amarillos y verdes del otoño. Bajo un sol contratado, retomamos el asfalto hacia Villoslada de Cameros. En el trayecto, nos desprendemos pacíficamente de vacas y senderistas.

Unos minutos más arriba, por encima de los mil metros, late el corazón del Parque Natural Sierra de Cebollera, envuelto en pinares, hayedos y rebollos que renacen sobre los antiguos pastos. Una popular feria ganadera evoca en el presente aquellas huellas merinas que perviven en la cultura popular. Los ríos Mayor e Iregua maridan entre la piedra, el adobe, los escudos y la cultura. Nos dicen que Villoslada fue el pueblo con menos analfabetismo de La Rioja en 1920 porque la educación era obligatoria para los zagales que salían a pastorear. Nos lo cuentan mientras ascendemos hacia las escuelas, en la parte alta del callejero.

Cascada de Puente Ra en el Parque Natural de Sierra Cebollera. Foto: Daniel Acevedo

Las casas 'de los chilenos' retrotraen a los años duros, cuando hubo que marcharse para buscar un retorno dorado. La arquitectura que conservan es recia y refinada. Empalmamos rampas y virajes. Cerca de la cima, nos secuestra un mirador bucólico y una mesa repleta de condumio artesano. Invita la familia de La Ermita de Lomos de Orio. La otra, la que alimenta almas pías y adopta romerías, aguarda a nueve kilómetros de la población, en uno de los enclaves más hermosos de La Rioja. 

Junto al Centro de Interpretación, circundamos antiguos círculos de piedra donde los cameranos trillaban el trigo no hace tanto. En el interior, nos aleccionan sobre la flora autóctona. Oteamos montes lejanos y distinguimos sus capas. Los pinares, más resistentes, habitan las alturas; las hayas cubren el suelo más abajo, mucho más frondosas; mientras, los robles rebollos completan las laderas sobre una base más diversa y rica. El renacimiento natural.

Nos señalan La Blanca, La Mesa, la dirección hacia el Achichuelo, pero nosotros avanzamos hacia la plaza, aparcando esos planes para escapadas venideras. Miramos a los ojos a la antigua fábrica de paños (siglos XVIII), rastro de la prosperidad, decenas de empleados y telares; y nos aplicamos en el presente. Ahora nos encañonan unas alubias con sacramentos, unas patatas con chorizo, unos conejos guisados, flanes, natillas,  arroces con leche. El bar restaurante Corona nos sabe añejo.

Entre Villoslada de Cameros y Lumbreras llegaron a reunir más de doscientas mil cabezas de ganado en las faldas de la Sierra. Las ovejas merinas cubrían las faldas de las montañas. Hoy vislumbramos unas cuantas motas blanquecinas jugueteando en la amplitud salvaje. Devoramos una carretera que asciende hacia nuestra última parada, localizada sobre un meandro del Iregua, entre hayas, arces, abedules y más rastros de hidalguía.

Parque Aventura "Sierra de Cameros" en Lumbreras.

Memorizamos calles y viviendas hermanadas antes de atrevernos con la iglesia de San Bartolomé (siglo XVI), un templo enorme donde vive un fastuoso órgano del siglo XVIII. Ascendemos hacia la ermita de la Virgen de la Torre, una curiosa edificación aposentada sobre un antiguo enclave celtíbero. Distinguimos tres piezas adosadas. La primera, una torre vigía; la segunda, un santuario; y la tercera, una casa de juntas. Aquí arriba, todas las imágenes son panorámicas. Encuadramos la vista hacia las ermitas de San Martín y el Santo Cristo, hacia el parque de aventura, hacia antiguas construcciones semiocultas.

De nuevo en movimiento, nos presentan la casa de Fernández de Tejada como la más hidalga de todas las reconocidas y respondemos con un vistazo respetuoso hacia el buen gusto que por aquí tanto abunda. Desciframos escudos y piedras labradas. Nos evadimos por calles discretas y nos detenemos frente a unas viviendas melancólicas. Nos explican que en ellas realojaron a gran parte de los vecinos que habitaron la antigua aldea de Pajares, hoy un embalse próximo.

Pisamos el asfalto de salida, aunque, en realidad, trotamos a caballo sobre la antigua ruta romana que une Lumbreras y Villoslada; nos apresuramos hacia Torrecilla y cruzamos Nestares, Panzares, Viguera e Islallana. En Logroño, tomamos un autobús hacia Bilbao. Y ya en el puerto vizcaíno, compramos los billetes y esperamos en silencio mientras otros conversan sobre maletas perdidas en alta mar. A bordo del mastodonte de acero, nos internamos en un horizonte de bruma y vaivenes serranos.

Texto: Sergio Cuesta

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Recorre las riberas de los ríos Najerilla, Iregua y Leza y ofrece a los mototuristas un itinerario singular por su belleza y elementos de protección.

Este recorrido consta de 188,8 kilómetros, además de 1.303 curvas, y atraviesa hasta 29 municipios de la región. El trazado permite apreciar parajes naturales como Sierra Cebollera (Villoslada de Cameros), el mirador del Cañón de Río Leza (Soto en Cameros), las Dolinas de Zenzano (Lagunilla del Jubera), los hayedos de Tobía o las cuevas de Ortigosa de Cameros.

Valle del Najerilla

Pueblos: Alesón, Tricio, Baños de Río Tobía, Bobadilla, Anguiano, Viniegra de Abajo, Viniegra de Arriba.

Nº de curvas: 652.

Longitud: 77,30 km.

Valle del Iregua

Pueblos: Entrena, Medrano, Hornos de Moncalvillo, Sotes, Ventosa, Villoslada de Cameros, Villanueva, de Cameros, Ortigosa de Cameros, El Rasillo de Cameros, Nieva de Cameros, Almarza de Cameros.

Nº de curvas: 397.

Longitud: 72,50 km.

Valle del Leza

Pueblos: Muro en Cameros, Jalón de Cameros, San Román de Cameros, Terroba, Soto en Cameros, Leza del Río Leza, Ribafrecha, Villamediana de Iregua, Alberite, Lardero.

Nº de curvas: 386.

Longitud: 52,47 km.

 

 

Sinuosas carreteras abren las puertas de La Rioja en su frontera con Castilla y León, y recorren paisajes cambiantes y sorprendentes. La diversidad natural se traslada a sierras, valles, cañones y hermosas cascadas. Envueltas en este entorno privilegiado, emergen huellas culturales que dan lustre a este terruño, que es también paso del Camino de Santiago.

La cultura del vino baña horizontes y costumbres en casi todos los rincones del territorio. El enoturismo riojano sugiere experiencias y recuerdos exclusivos, siempre acompañados de una gastronomía rica y diversa, basada en un producto de calidad. El estilo de vida autóctono está impregnado de ese disfrute por los placeres cotidianos.

En los Cameros, perviven pueblos encantadores, pétreos en su belleza rural, y recuerdos de trashumancia y emigración. El rastro colonial en muchas localidades ha legado algunos magníficos ejemplos de arte indiano. Sobre dos ruedas, las historias se entrelazan entre curvas y pasados comunes.

Esta tierra, que fue un día esparcimiento de dinosaurios, es auténtica en su folclore. La fiesta y el homenaje se traslada a danzadores, vendimiadores, cronistas medievales o incluso carreras de caracoles. La peculiaridad de cada casa es la de toda la Comunidad Autónoma.

 

En esta Ruta de los Tres Valles (Najerilla, Leza e Iregua), La Rioja ruge en distancias cortas y el asfalto serpentea hacia todos los destinos.

 

DESCARGAR FOLLETO DE LA RUTA 

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Corona

tipo de documento Restaurantes

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Villoslada de Cameros

Restaurante de comida tradicional riojana situado en Villoslada de Cameros, La Rioja.
 

Villoslada de Cameros

Restaurante de comida tradicional riojana situado en Villoslada de Cameros, La Rioja.
 

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Villoslada de Cameros

De las Patatas con chorizo a la Cazuela chilena. La Rioja y Chile se dan la mano en este nuevo concepto de restaurante, donde hemos querido incorporar la nueva tendencia en gastronomía; la fusión, sensaciones que aúnan distintas culturas.

¿Por qué fusión en el corazón de los Cameros?

La Posada de Hoyos de Iregua y su nuevo Jazz Restaurant se ubican en uno de los edificios emblemáticos de Villoslada de Cameros.

Construido a comienzos del siglo XVIII, destaca en su fachada el blasón de los primeros propietarios, la familia Ochoa de Tejada. Conocido como “la casa de correos”, que mantiene hoy en día en sus bajos, también albergó las cabinas de telefónica, reconvertidas en las habitaciones de la posada. En aquellos años, fue el nexo indiscutible entre los villosladenses de aquí y sus familiares afincados en Chile y Argentina principalmente. Es por ello que hemos querido mantener su historia y rendir homenaje a estas tierras donde la emigración ha marcado su historia, su cultura y su arquitectura.

Villoslada en Cameros Y AHORA SU NUEVO RESTAURANTE JAZZ, son un claro ejemplo de esta migración de ida y vuelta.

Juanjo Saenz-Laguna Díez, será el encargado de transportarnos a los sabores de ultramar. Chileno de nacimiento, tiene sus raíces en este pueblo camerano, su padre y abuelos emigraron al cono sur siguiendo el camino de muchos otros villosladenses. 25 años en el sector de la restauración en su tierra natal, le avalan para su nueva andadura riojana.

El restaurante esta abierto a todo el público no solo a los huéspedes de la Posada Hoyos de Iregua, realizando eventos, bodas, comuniones y demás actos de estas características.Damos comidas y cenas para grupos y empresas con la mayor calidad en nuestros platos al mejor precio.

Ofrecemos menús todos los días, incluidos los fines de semana.

Para opciones de menú especiales, contacta con nosotros.

Villoslada de Cameros

De las Patatas con chorizo a la Cazuela chilena. La Rioja y Chile se dan la mano en este nuevo concepto de restaurante, donde hemos querido incorporar la nueva tendencia en gastronomía; la fusión, sensaciones que aúnan distintas culturas.

¿Por qué fusión en el corazón de los Cameros?

La Posada de Hoyos de Iregua y su nuevo Jazz Restaurant se ubican en uno de los edificios emblemáticos de Villoslada de Cameros.

Construido a comienzos del siglo XVIII, destaca en su fachada el blasón de los primeros propietarios, la familia Ochoa de Tejada. Conocido como “la casa de correos”, que mantiene hoy en día en sus bajos, también albergó las cabinas de telefónica, reconvertidas en las habitaciones de la posada. En aquellos años, fue el nexo indiscutible entre los villosladenses de aquí y sus familiares afincados en Chile y Argentina principalmente. Es por ello que hemos querido mantener su historia y rendir homenaje a estas tierras donde la emigración ha marcado su historia, su cultura y su arquitectura.

Villoslada en Cameros Y AHORA SU NUEVO RESTAURANTE JAZZ, son un claro ejemplo de esta migración de ida y vuelta.

Juanjo Saenz-Laguna Díez, será el encargado de transportarnos a los sabores de ultramar. Chileno de nacimiento, tiene sus raíces en este pueblo camerano, su padre y abuelos emigraron al cono sur siguiendo el camino de muchos otros villosladenses. 25 años en el sector de la restauración en su tierra natal, le avalan para su nueva andadura riojana.

El restaurante esta abierto a todo el público no solo a los huéspedes de la Posada Hoyos de Iregua, realizando eventos, bodas, comuniones y demás actos de estas características.Damos comidas y cenas para grupos y empresas con la mayor calidad en nuestros platos al mejor precio.

Ofrecemos menús todos los días, incluidos los fines de semana.

Para opciones de menú especiales, contacta con nosotros.

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Villoslada de Cameros

La Posada de Hoyos de Iregua y su nuevo Jazz Restaurant, se ubican en uno de los edificios emblemáticos de Villoslada de Cameros. Construido a comienzos del siglo XVIII, destaca en su fachada el blasón de los primeros propietarios, la familia Ochoa de Tejada.

Conocida como “la casa de correos”, que mantiene hoy en día en sus bajos, albergó también la  telefónica a principios del siglo XX. Hoy día conserva las medidas originales de las antiguas cabinas, por lo que cada habitación tiene su tamaño, su encanto y sus recuerdos particulares.  Desde la habitación de cama matrimonial de 150 cm, a la suite de 30 m2, las 11 habitaciones cómodas, confortables, cálidas y de reciente remodelación en colchones, ajuar y decoración,  tienen un denominador común; unas espectaculares vistas al pueblo, a la Sierra de Cameros y al río Iregua.

Ven y descubre este rincón para el descanso, piérdete en la calles de un pueblo con mucho que contar de aquí y de allá y disfruta de uno de los parajes más bellos de La Rioja, Sierra Cebollera, el único espacio natural riojano que tiene la distinción de parque natural.

También disponemos de restaurante; Jazz Restaurant fusiona la comida tradicional riojana con los guisos traídos desde chile de la mano de nuestro director, Juanjo, nacido en allende los mares pero con raíces muy profundas en esta localidad serrana.

Tanto la Posada como el Restaurante están adaptados para personas con movilidad reducida; hemos eliminado las barreras arquitectónicas.

Villoslada de Cameros

La Posada de Hoyos de Iregua y su nuevo Jazz Restaurant, se ubican en uno de los edificios emblemáticos de Villoslada de Cameros. Construido a comienzos del siglo XVIII, destaca en su fachada el blasón de los primeros propietarios, la familia Ochoa de Tejada.

Conocida como “la casa de correos”, que mantiene hoy en día en sus bajos, albergó también la  telefónica a principios del siglo XX. Hoy día conserva las medidas originales de las antiguas cabinas, por lo que cada habitación tiene su tamaño, su encanto y sus recuerdos particulares.  Desde la habitación de cama matrimonial de 150 cm, a la suite de 30 m2, las 11 habitaciones cómodas, confortables, cálidas y de reciente remodelación en colchones, ajuar y decoración,  tienen un denominador común; unas espectaculares vistas al pueblo, a la Sierra de Cameros y al río Iregua.

Ven y descubre este rincón para el descanso, piérdete en la calles de un pueblo con mucho que contar de aquí y de allá y disfruta de uno de los parajes más bellos de La Rioja, Sierra Cebollera, el único espacio natural riojano que tiene la distinción de parque natural.

También disponemos de restaurante; Jazz Restaurant fusiona la comida tradicional riojana con los guisos traídos desde chile de la mano de nuestro director, Juanjo, nacido en allende los mares pero con raíces muy profundas en esta localidad serrana.

Tanto la Posada como el Restaurante están adaptados para personas con movilidad reducida; hemos eliminado las barreras arquitectónicas.

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