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6 resultados

 

El otoño es un momento ideal para pasear por las sierras y los valles riojanos. Todo se tiñe de colores rojizos y amarillos gracias a los hayedos y las viñas. Si lo que te gusta es disfrutar del paisaje y la naturaleza te sugerimos algunos lugares especiales por su belleza, por su entorno o por la diversión que ofrece al visitante.

Para empezar, una visita imprescindible, el Parque Natural de Sierra Cebollera. Este parque se extiende por la sierra de Cameros y acoge en su interior curiosos paisajes, una ermita con tradiciones ancestrales como “las caridades” e incluso un parque de esculturas realizadas con elementos del paisaje. La mejor forma de empezar la visita al parque es acudir al Centro de Interpretación que se encuentra en Villoslada de Cameros. Allí conocerás la riqueza natural del parque, su flora, su fauna y todos los secretos que este entorno esconde.

Tras pasar por el Centro de Interpretación del Parque Natural, se puede optar por visitar otro Centro de Interpretación, el de la Trashumancia, que explica la importancia que esta práctica ganadera tuvo en esta zona de La Rioja o acercarse a la bonita localidad de Ortigosa de Cameros y visitar sus cuevas turísticas. ¡Intenta buscar un caniche entre sus estalactitas y estalagmitas!

También podéis pedir información en los centros de interpretación o en la Oficina de Turismo de Cameros para visitar un paraje natural único que se encuentra en esta zona: las cascadas de Puente Ra. El agua es el protagonista en este entorno. Lleva preparada la cámara porque todas las fotos que saques en esta zona serán candidatas para aparecer entre tus favoritas.

De vuelta hacia la capital, te sugerimos desviarte de la carretera principal, para visitar el Camero Viejo. Esta es una zona de la sierra más despoblada, pero que conserva todo el encanto de los pequeños pueblos serranos. La carretera gira en curvas, bordeando el magnífico cañón que forma el Río Leza. No te pierdas la subida al pueblo de Trevijano, colgado sobre el cañón, desde el que verás sobrevolar al buitre leonado. Puedes hacer una parada en la localidad de Soto de Cameros, de donde son originarios los famosos mazapanes de Soto que todos comemos por Navidad.

Pregunta a cualquier camerano qué son las almazuelas. Te llevarás una sorpresa de muchos colores.

Para completar la visita a los Cameros, te sugerimos un poco de turismo deportivo. Las posibilidades de esta zona son enormes: senderismo, bicicleta, 4x4, barrancos, espeleología, parapente… ¿Te atreves a probar?
 

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Seguimos el curso del Alto Leza. De acuerdo al testamento geológico, pisamos el suelo más antiguo de toda La Rioja. Hace 120 millones de años, por aquí caminaron saurios gigantes que dejaron impresas sus huellas para siempre. En este entorno, hace unos cuantos milenios, germinaron asentamientos humanos. Todas las cimas tienen historias que son Reserva de la Biosfera. Y por las calles que habitan la Sierra, abundan los ilustres. Políticos, empresarios, religiosos, indianos. El Camero viejo no olvida.

De los veintiún pueblos que decoran estas montañas, catorce continúan habitados. Un camino curvoso nos conduce hacia el corazón del cuerpo rocoso. Alcanzamos una población con muchas caras y todas semejantes. Asoma la piedra en las plantas bajas pero más arriba crecen el adobe y la cal. Vidas uniformes. Laguna de Cameros nos recibe impoluta sobre alfombras empedradas. Por estas tierras, los nombres mudan en cada muga. Bajo nosotros, discurre el río Mayor, que en San Román es el Leza.

Laguna de Cameros

Plantamos los pies sobre la plaza José de la Cámara y Moreno, un emigrante afortunado y agradecido con su pueblo. Nos cuentan que donó las escuelas y entendemos que difícilmente podía haber mejor regalo para la mente. Entramos en una iglesia del siglo XVI construida en ofrenda a Nuestra Señora de la Asunción. El templo religioso custodia un imponente retablo barroco y una réplica de la Sábana Santa de Turín que descubre como donante a Juan Antonio de Irusta y Alonso de Tejada. La lista de laguchinos ilustres evoca instituciones nobiliarias y señores medievales. En el Museo del Solar de Tejada, nos adentramos en una de las casas privilegiadas más antiguas de España.

Ascendemos para ganar perspectiva sobre los entresijos de Laguna. Algunas chimeneas humean en silencio. Nos señalan la ruta hacia el puerto de Sancho Leza, la coyuntura entre los valles de los dos Cameros, el viejo y el nuevo. Antes de regresar sobre nuestros pasos, probamos el queso fresco de cabra autóctona que prepara aquí mismo María José González. Las abuelas cameranas inspiran a este pequeño taller artesanal.

Aquí una vez hubo hasta 1.200 habitantes. De camino a la ermita de Santo Domingo de Silos, imaginamos cómo serían las procesiones entonces. La muchedumbre tomando la montaña. Dicen que el beato cumplió penitencia en estos riscos y ese sacrificio pervive como devoción. Nos avituallamos en el Hotel-Restaurante Camero Viejo antes de enfrentarnos con la culebra de asfalto.

En San Román de Cameros, miramos hacia el suelo. Seguimos cruces, cuadrados y ramificaciones naturales a través de plazas y lavaderos. Felpudos pavimentados advierten la vida y el riguroso trabajo de unos canteros de Trevijano. Aquí, las piedras son ripios. Subimos y subimos por la 'recua'. Los ojos clavados bajo nuestros pies.

San Román de Cameros

En la plaza del olmo ya no queda ningún olmo. Nos explican que un antiguo poblado celtíbero asentado monte arriba conquistó el entorno hace miles de años. Con el tiempo, la vida fue descendiendo en círculos concéntricos. Como consecuencia, las viviendas asoman más fachada que espalda. Algunos vecinos nos recuerdan que no hace tanto los animales vivían en las plantas bajas y arriba sus dueños. El último piso era el alhorín. Usos de la cultura rural.

Paseamos entre emblemas e ilustrados. Contemplamos la casa donde nacieron los hermanos Diego y Simón de Ágreda. Las escuelas, fundadas por ellos en 1787, son las más antiguas de La Rioja con las puertas abiertas. Dentro, visitamos el museo y leemos libros de texto añejos entre pupitres y recuerdos escolares.

Nos revelan que en este pueblo se conserva el archivo del Solar de Valdeosera, casa nobiliaria omnipresente en la Sierra y que enraíza en una aldea hoy abandonada. Sabemos también que Manuel Antonio García Herreros, célebre político español del siglo XIX, nació en San Román. Entramos en la iglesia de la Asunción bajo un peculiar arco de toba caliza. En el interior, recorremos los retablos de pueblos rendidos tiempo atrás.

Desde aquí, contemplamos la aldea de Velilla, que se sostiene con vida. Nos proponen rutas por tejeras, dólmenes, hayedos y ruinas históricas; es una incitación para respirar y escuchar a la naturaleza, para imaginar hechos pretéritos y observar con atención. Pero ahora llama el hambre. En el restaurante Monterreal, todo son dudas preliminares. ¿Las alubias rojas? ¿Patatas con chorizo? ¿Quizá una ensalada? ¿Has dicho croquetas con jamón? ¿O carrilleras? ¿Y callos? ¿También manitas? El menú nos devora a nosotros.

Soto en Cameros

De nuevo, una carretera cerrada y la vista escondida. Aparece Soto en Cameros como un intrigante accidente geográfico. Zona inundable, picos y valles. Por aquí, el Leza discurre por un asombroso cañón natural. Por aquí, anduvieron dinosaurios hace millones de años. Vemos icnitas sobre piedras prehistóricas y acariciamos ese rastro geológico. El testamento emergido. Rodeamos el pueblo, que llegó a ser capital de La Rioja, por un tranquilo sendero natural que deriva en la Fuente de los Tres Caños, antiguo centro. Desde aquí, visualizamos un escenario que admitió a casi 3.000 almas en tiempos de esplendor.

Cruzamos puentes y envolvemos con nuestros pasos la iglesia de San Esteban Protomártir. Nos acecha con el semblante de una sólida fortaleza, disimulando heridas y cicatrices. En la atalaya, duerme la ermita de Nuestra Señora del Cortijo. Aquí, también nos persiguen los escudos y apellidos de plomo. El Marqués de Vallejo, Francisco Luis Vallejo Elía, Juan Adán de la Parra, los hermanos Ximénez... A estos últimos se les debe el antiguo hospital de San José, hoy un albergue con presencia esplendorosa.

Empieza a oscurecer el cielo sobre el Camero viejo. Antes de evadirnos, nos conducen hacia un taller emblemático. En 1874, Juan de Dios Redondo inició un negocio de mazapanes artesanos que ha arrastrado marca y fama hasta la actualidad. Sus bisnietas prolongan la tradición. Nos enseñan el horno de leña, una maravilla ingeniera donde cuecen las mezclas secretas de almendra, agua y azúcar. Catamos bocados naturales y otros de chocolate. Paladeamos y almacenamos el dulzor en la memoria mientras descendemos de regreso a casa.

Texto: Sergio Cuesta

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Recorre las riberas de los ríos Najerilla, Iregua y Leza y ofrece a los mototuristas un itinerario singular por su belleza y elementos de protección.

Este recorrido consta de 188,8 kilómetros, además de 1.303 curvas, y atraviesa hasta 29 municipios de la región. El trazado permite apreciar parajes naturales como Sierra Cebollera (Villoslada de Cameros), el mirador del Cañón de Río Leza (Soto en Cameros), las Dolinas de Zenzano (Lagunilla del Jubera), los hayedos de Tobía o las cuevas de Ortigosa de Cameros.

Valle del Najerilla

Pueblos: Alesón, Tricio, Baños de Río Tobía, Bobadilla, Anguiano, Viniegra de Abajo, Viniegra de Arriba.

Nº de curvas: 652.

Longitud: 77,30 km.

Valle del Iregua

Pueblos: Entrena, Medrano, Hornos de Moncalvillo, Sotes, Ventosa, Villoslada de Cameros, Villanueva, de Cameros, Ortigosa de Cameros, El Rasillo de Cameros, Nieva de Cameros, Almarza de Cameros.

Nº de curvas: 397.

Longitud: 72,50 km.

Valle del Leza

Pueblos: Muro en Cameros, Jalón de Cameros, San Román de Cameros, Terroba, Soto en Cameros, Leza del Río Leza, Ribafrecha, Villamediana de Iregua, Alberite, Lardero.

Nº de curvas: 386.

Longitud: 52,47 km.

 

 

Sinuosas carreteras abren las puertas de La Rioja en su frontera con Castilla y León, y recorren paisajes cambiantes y sorprendentes. La diversidad natural se traslada a sierras, valles, cañones y hermosas cascadas. Envueltas en este entorno privilegiado, emergen huellas culturales que dan lustre a este terruño, que es también paso del Camino de Santiago.

La cultura del vino baña horizontes y costumbres en casi todos los rincones del territorio. El enoturismo riojano sugiere experiencias y recuerdos exclusivos, siempre acompañados de una gastronomía rica y diversa, basada en un producto de calidad. El estilo de vida autóctono está impregnado de ese disfrute por los placeres cotidianos.

En los Cameros, perviven pueblos encantadores, pétreos en su belleza rural, y recuerdos de trashumancia y emigración. El rastro colonial en muchas localidades ha legado algunos magníficos ejemplos de arte indiano. Sobre dos ruedas, las historias se entrelazan entre curvas y pasados comunes.

Esta tierra, que fue un día esparcimiento de dinosaurios, es auténtica en su folclore. La fiesta y el homenaje se traslada a danzadores, vendimiadores, cronistas medievales o incluso carreras de caracoles. La peculiaridad de cada casa es la de toda la Comunidad Autónoma.

 

En esta Ruta de los Tres Valles (Najerilla, Leza e Iregua), La Rioja ruge en distancias cortas y el asfalto serpentea hacia todos los destinos.

 

DESCARGAR FOLLETO DE LA RUTA 

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Rincón de Soto

tipo de documento Poblaciones

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Rincón de Soto es un municipio de la comunidad autónoma de La Rioja. Al este de la provincia, en La Rioja Baja y situado en la comarca de Alfaro. El norte del municipio está atravesado por el río Ebro.
-Situación: pertenece a la comarca de Alfaro.
-Superficie: 19,6 km2.
-Altitud: 258 m.
-Economía: la base económica es la agricultura de regadío y la industria conservera derivada. Destacan sobre todo las hortalizas y los frutales. Es importante también la industria de fabricación de ladrillos y tejas.

Rincón de Soto es un municipio de la comunidad autónoma de La Rioja. Al este de la provincia, en La Rioja Baja y situado en la comarca de Alfaro. El norte del municipio está atravesado por el río Ebro.
-Situación: pertenece a la comarca de Alfaro.
-Superficie: 19,6 km2.
-Altitud: 258 m.
-Economía: la base económica es la agricultura de regadío y la industria conservera derivada. Destacan sobre todo las hortalizas y los frutales. Es importante también la industria de fabricación de ladrillos y tejas.

Soto en Cameros

tipo de documento Poblaciones

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Soto en Cameros es un municipio de la comunidad autónoma de La Rioja situado en la cuenca del río Leza, comarca del Camero Viejo.
-Situación: pertenece a la comarca de Torrecilla en Cameros. El término municipal se sitúa en el borde septentrional de Cameros en el curso medio del río Leza.
-Superficie: 49,3 km2.
-Altitud: 718 m.
-Núcleos de población, barrios o aldeas: Luezas y Trevijano.
-Economía: desaparecida la industria textil, la población se dedica a la ganadería. Por otra parte son muy famosos los mazapanes elaborados en la localidad.

Soto en Cameros es un municipio de la comunidad autónoma de La Rioja situado en la cuenca del río Leza, comarca del Camero Viejo.
-Situación: pertenece a la comarca de Torrecilla en Cameros. El término municipal se sitúa en el borde septentrional de Cameros en el curso medio del río Leza.
-Superficie: 49,3 km2.
-Altitud: 718 m.
-Núcleos de población, barrios o aldeas: Luezas y Trevijano.
-Economía: desaparecida la industria textil, la población se dedica a la ganadería. Por otra parte son muy famosos los mazapanes elaborados en la localidad.

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Igea

Son muchas las localidades y muchos los emplazamientos que podemos seguir recorriendo. Podemos acercarnos a Arnedillo donde, además de visitar su famoso balneario o disfrutar con la observación de su numerosa colonia de buitres, podemos descubrir más yacimientos. Odesde aquí continuar en un entretenido paseo por la Vía Verde, para llegar a Préjano donde cualquier vecino nos indicará los yacimientos de la localidad.

O aproximarnos a Soto de cameros en el vecino valle del río Leza donde podremos disfrutar, además de las espectaculares vistas del cañón que el río ha tallado, de realizar una cómoda ruta de senderismo que nos aproximará a nuevos restos. O desde Aguilar del Río Alhama, famoso por los restos de la ciudad celtíbero-romana de Contrebia Leukade de obligada visita, acercarnos a los yacimientos que existen en esta localidad o en la cercana Cervera del Río Alhama.

Si visitamos del Centro de Interpretación del Parque Natural de Sierra Cebollera en Villoslada de Cameros, en uno de los parajes naturales más bellos de la región, podremos descubrir un yacimiento a pocos pasos del mismo.

Y muchos más. La lista es larga y, gracias al trabajo paciente de muchos investigadores y no menos voluntarios, va creciendo día a día, salvando este valioso patrimonio casi desconocido hace pocos años y hoy motivo de interés de un cada vez mayor número de aficionados y curiosos que tratan de leer en este libro de piedra la historia de nuestro pasado.

 

Igea

Son muchas las localidades y muchos los emplazamientos que podemos seguir recorriendo. Podemos acercarnos a Arnedillo donde, además de visitar su famoso balneario o disfrutar con la observación de su numerosa colonia de buitres, podemos descubrir más yacimientos. Odesde aquí continuar en un entretenido paseo por la Vía Verde, para llegar a Préjano donde cualquier vecino nos indicará los yacimientos de la localidad.

O aproximarnos a Soto de cameros en el vecino valle del río Leza donde podremos disfrutar, además de las espectaculares vistas del cañón que el río ha tallado, de realizar una cómoda ruta de senderismo que nos aproximará a nuevos restos. O desde Aguilar del Río Alhama, famoso por los restos de la ciudad celtíbero-romana de Contrebia Leukade de obligada visita, acercarnos a los yacimientos que existen en esta localidad o en la cercana Cervera del Río Alhama.

Si visitamos del Centro de Interpretación del Parque Natural de Sierra Cebollera en Villoslada de Cameros, en uno de los parajes naturales más bellos de la región, podremos descubrir un yacimiento a pocos pasos del mismo.

Y muchos más. La lista es larga y, gracias al trabajo paciente de muchos investigadores y no menos voluntarios, va creciendo día a día, salvando este valioso patrimonio casi desconocido hace pocos años y hoy motivo de interés de un cada vez mayor número de aficionados y curiosos que tratan de leer en este libro de piedra la historia de nuestro pasado.

 

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