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Las Ruedas de Ocón

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El Patrimonio de esta pequeña urbanización está formado en su totalidad por la Iglesia parroquial de Santa Bárbara. Este es un edificio de mampostería y ladrillo que forma una nave de tres tramos con la cabecera ovalada. Al norte del primer tramo hay una sacristía y sobre la cabecera hay una torre en mampostería encadenada en ladrillo.

El edificio parece ser del barroco de los siglos XVII-XVIII. En esta iglesia podemos encontrar a su vez numerosos elementos de patrimonio mueble como retablos con relieves del XVII, imágenes de San Pablo, de la Resurrección y de la Inmaculada, pinturas en tabla de los 4 Evangelios, imágenes de Santa Bárbara… todas entre el XVII y el XVIII.

El Patrimonio de esta pequeña urbanización está formado en su totalidad por la Iglesia parroquial de Santa Bárbara. Este es un edificio de mampostería y ladrillo que forma una nave de tres tramos con la cabecera ovalada. Al norte del primer tramo hay una sacristía y sobre la cabecera hay una torre en mampostería encadenada en ladrillo.

El edificio parece ser del barroco de los siglos XVII-XVIII. En esta iglesia podemos encontrar a su vez numerosos elementos de patrimonio mueble como retablos con relieves del XVII, imágenes de San Pablo, de la Resurrección y de la Inmaculada, pinturas en tabla de los 4 Evangelios, imágenes de Santa Bárbara… todas entre el XVII y el XVIII.

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Alfaro

Construido en ladrillo en el siglo XVII. La fachada es de estilo clasicista. Grandes pilastras la dividen en tres paños. Se eleva en tres plantas. La Iglesia es de una sola nave, con cabecera rectangular y crucero dividido en tres tramos. 

Arcos de medio punto sobre pilastras soportan las bóvedas, excepto el crucero, donde se levanta la cúpula. 

El Retablo Mayor es rococó. Consta de banco, cuerpo de tres calles y ático. Lleva imágenes de San Joaquín, Santa Ana, San Miguel, San Luis Obispo de Tolosa y San Francisco de Asís.

Alfaro

Construido en ladrillo en el siglo XVII. La fachada es de estilo clasicista. Grandes pilastras la dividen en tres paños. Se eleva en tres plantas. La Iglesia es de una sola nave, con cabecera rectangular y crucero dividido en tres tramos. 

Arcos de medio punto sobre pilastras soportan las bóvedas, excepto el crucero, donde se levanta la cúpula. 

El Retablo Mayor es rococó. Consta de banco, cuerpo de tres calles y ático. Lleva imágenes de San Joaquín, Santa Ana, San Miguel, San Luis Obispo de Tolosa y San Francisco de Asís.

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Arnedo

En el interior de la Iglesia, se ha abierto un pequeño Museo para que pueda visitar, todo aquel que esté interesado en el arte. Nos encontramos con obras de arte de valor, que se han ido conservando con mucho esmero a lo largo de la vida de la Comunidad Cisterciense, que ahora habita en el Monasterio.

En la imaginaria, aunque sencilla, no debemos pasar por alto la Piedad de María hacia Cristo. El esplendor de la Inmaculada Concepción (quizá del s. XVIII), que nos presenta a María triunfante sobre las adversidades.

A Santa Gertrudis, mística Cisterciense, se la representa con el corazón inflamado; en el que habita el Niño Jesús; finalmente en la última escultura nos encontramos con San José ejerciendo de Padre solícito.

Evocando otros tiempos, tenemos una serie de ornamentos con que se revestían los Ministros de la Iglesia para los diferentes oficios: “casullas” para el sacerdote que presidía la Eucaristía, “dalmatita” para los que le ayudaban y “capas pluviales” para las procesiones en los diferentes colores que se utilizan en la liturgia.     

Arnedo

En el interior de la Iglesia, se ha abierto un pequeño Museo para que pueda visitar, todo aquel que esté interesado en el arte. Nos encontramos con obras de arte de valor, que se han ido conservando con mucho esmero a lo largo de la vida de la Comunidad Cisterciense, que ahora habita en el Monasterio.

En la imaginaria, aunque sencilla, no debemos pasar por alto la Piedad de María hacia Cristo. El esplendor de la Inmaculada Concepción (quizá del s. XVIII), que nos presenta a María triunfante sobre las adversidades.

A Santa Gertrudis, mística Cisterciense, se la representa con el corazón inflamado; en el que habita el Niño Jesús; finalmente en la última escultura nos encontramos con San José ejerciendo de Padre solícito.

Evocando otros tiempos, tenemos una serie de ornamentos con que se revestían los Ministros de la Iglesia para los diferentes oficios: “casullas” para el sacerdote que presidía la Eucaristía, “dalmatita” para los que le ayudaban y “capas pluviales” para las procesiones en los diferentes colores que se utilizan en la liturgia.     

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Arrúbal

Se encuentra situado en la zona de la Iglesia.

Reservas: 941431223-638772724

Sus precios son:

PEREGRINOS: Con carácter simbólico y voluntario: 4 euros la noche si duermen en el albergue o 2 euros la noche si duermen en los bajos del ayuntamiento.

RESTO DE USUARIOS, se distingue entre:

                Menores hasta 5 años: exentos del pago

                De 6 a 30 años: 8 euros por persona y noche

                A partir de 31 años: 10 euros por persona y noche

ASOCIACIONES, CENTROS EDUCATIVOS Y CLUBES DEPORTIVOS: 5 euros por persona y noche

Arrúbal

Se encuentra situado en la zona de la Iglesia.

Reservas: 941431223-638772724

Sus precios son:

PEREGRINOS: Con carácter simbólico y voluntario: 4 euros la noche si duermen en el albergue o 2 euros la noche si duermen en los bajos del ayuntamiento.

RESTO DE USUARIOS, se distingue entre:

                Menores hasta 5 años: exentos del pago

                De 6 a 30 años: 8 euros por persona y noche

                A partir de 31 años: 10 euros por persona y noche

ASOCIACIONES, CENTROS EDUCATIVOS Y CLUBES DEPORTIVOS: 5 euros por persona y noche

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Calahorra

Exposición de los Pasos que componen la Semana Santa Calagurritana (declarada de Interés Turístico Nacional). La exposición está ubicada en la iglesia de San Francisco y es gestionada por la Cofradía de la Vera Cruz. Recoge 14 de las 19 imágenes que se procesionan en la Semana Santa de Calahorra.

La recuperación arquitectónica de este edificio ha sido un importante foco de atracción turística dentro del Casco Histórico, al estar ubicado en plena Judería. Calahorra es la única ciudad riojana perteneciente a la Red Nacional de Juderías de España “Caminos de Sefarad”.

En el templo de San Francisco también se encuentra una representación denominada “El Monte Sacro”, una singular escenificación en miniatura de la Vida de Cristo, única en el norte de España, con 70 figuras distribuídas en 12 escenas narran distintos capítulos de la vida pública de Jesús de Nazaret, de su muerte y resurrección, dentro de un montaje detallista y cargado de calidad artística. La obra es un encargo al prestigioso artista jerezano José Joaquín Pérez. Esta escenificación es única en 400 Km a la redonda.

Calahorra

Exposición de los Pasos que componen la Semana Santa Calagurritana (declarada de Interés Turístico Nacional). La exposición está ubicada en la iglesia de San Francisco y es gestionada por la Cofradía de la Vera Cruz. Recoge 14 de las 19 imágenes que se procesionan en la Semana Santa de Calahorra.

La recuperación arquitectónica de este edificio ha sido un importante foco de atracción turística dentro del Casco Histórico, al estar ubicado en plena Judería. Calahorra es la única ciudad riojana perteneciente a la Red Nacional de Juderías de España “Caminos de Sefarad”.

En el templo de San Francisco también se encuentra una representación denominada “El Monte Sacro”, una singular escenificación en miniatura de la Vida de Cristo, única en el norte de España, con 70 figuras distribuídas en 12 escenas narran distintos capítulos de la vida pública de Jesús de Nazaret, de su muerte y resurrección, dentro de un montaje detallista y cargado de calidad artística. La obra es un encargo al prestigioso artista jerezano José Joaquín Pérez. Esta escenificación es única en 400 Km a la redonda.

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Casalarreina

Don Juan Fernández de Velasco, Obispo de Calahorra y la Calzada y más tarde de Palencia inicia la construcción del Monasterio siendo la Iglesia monasterial su Mausoleo… Cuando muere Don Juan en el 1520, su hermano Don Iñigo Fdz de Velasco y de Mendoza tutela las obras del  Monasterio, Condestable de Castilla entre otros títulos es miembro de la regencia  junto al Cardenal Adriano de Utrech  que en 1522 lo inaugura como Papa electo con el nombre de Adriano VI, es el primer lugar de la península  consagrado por un Papa.

En el Monasterio se sitúan grandes maestros como Gil de Hontañon, Felipe de Bigarny, Juan de Rasines futuro maestro de obras de los Condestables, etc.  El Conjunto Monasterial, habitado por monjas Dominicas Contemplativas de Clausura desde su fundación, abarca 55.000 m² .Se inicia su construcción en 1514 y 10 años más tarde en 1524 se concluyen las obras, hay una gran unidad estilística, modelo reyes Católicos.

Dadas las características de la capilla mayor (una crucería trebolada compleja  plana) abundan los contrafuertes más que en cualquier otro monumento riojano. La nave responde al típico estilo Reyes Católicos. Es la iglesia mas cuidadosamente trazada en la región.

La portada principal es, sin, duda, la de mayor riqueza de la comarca, un retablo en piedra, albergando en su tímpano La Piedad en cuyo vértice la simbología de la Eucaristía el Pelicano. El conjunto de la portada es un monumento funerario a Cristo, expresado en el doble lenguaje teológico y alegórico-pagano poniendo en conciliación ambas doctrinas (característico del renacimiento neoplatónico), domina el tema “candelieri”.

En la contraportada además encontramos a Baco y a Hércules con sentido salvífico, pioneros en la salvación de las almas y en la resurrección tan utilizados en los sarcófagos romanos hasta el siglo III. Nos encontramos con  un Renacimiento Humanista, y  es del MAS PRIMITIVO QUE SE INTRODUCE EN ESPAÑA.

Casalarreina

Don Juan Fernández de Velasco, Obispo de Calahorra y la Calzada y más tarde de Palencia inicia la construcción del Monasterio siendo la Iglesia monasterial su Mausoleo… Cuando muere Don Juan en el 1520, su hermano Don Iñigo Fdz de Velasco y de Mendoza tutela las obras del  Monasterio, Condestable de Castilla entre otros títulos es miembro de la regencia  junto al Cardenal Adriano de Utrech  que en 1522 lo inaugura como Papa electo con el nombre de Adriano VI, es el primer lugar de la península  consagrado por un Papa.

En el Monasterio se sitúan grandes maestros como Gil de Hontañon, Felipe de Bigarny, Juan de Rasines futuro maestro de obras de los Condestables, etc.  El Conjunto Monasterial, habitado por monjas Dominicas Contemplativas de Clausura desde su fundación, abarca 55.000 m² .Se inicia su construcción en 1514 y 10 años más tarde en 1524 se concluyen las obras, hay una gran unidad estilística, modelo reyes Católicos.

Dadas las características de la capilla mayor (una crucería trebolada compleja  plana) abundan los contrafuertes más que en cualquier otro monumento riojano. La nave responde al típico estilo Reyes Católicos. Es la iglesia mas cuidadosamente trazada en la región.

La portada principal es, sin, duda, la de mayor riqueza de la comarca, un retablo en piedra, albergando en su tímpano La Piedad en cuyo vértice la simbología de la Eucaristía el Pelicano. El conjunto de la portada es un monumento funerario a Cristo, expresado en el doble lenguaje teológico y alegórico-pagano poniendo en conciliación ambas doctrinas (característico del renacimiento neoplatónico), domina el tema “candelieri”.

En la contraportada además encontramos a Baco y a Hércules con sentido salvífico, pioneros en la salvación de las almas y en la resurrección tan utilizados en los sarcófagos romanos hasta el siglo III. Nos encontramos con  un Renacimiento Humanista, y  es del MAS PRIMITIVO QUE SE INTRODUCE EN ESPAÑA.

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Haro

Edificio en honor a Santo Tomás Apóstol. Declarada Bien de Interés Cultural el 4 de junio de 1931. Situada a los pies del cerro de La Mota, núcleo primitivo de la ciudad, actualmente conocido como "La Atalaya" construida bajo la protección de los Condestables de Castilla. De estilo gótico tardío. s.XVI -primer tercio del s.XVII.

Se construyó sobre un edificio anterior realizado en piedra de sillería. La planta de salón o "hallen kirche" alemana está dividida en tres naves de igual altura sin transepto con quince bóvedas de crucería estrellada y diferentes arcos geométricos sobre arcos apuntados y columnas y pilastras adosadas.

En el interior destacamos el coro y el retablo. En el coro podemos contemplar la sillería de finales del s.XVII y el órgano de 1798 de Domingo Garagalza y el gran retablo del altar mayor es el más grande de toda La Rioja, data de 1730 y fue realizado en madera policromada con gran decoración que nos produce la sensación de relleno de todo el espacio, el "Horror Vacui".

Ya en el exterior es de destacar la portada principal bajo arco con escenas del Calvario e imaginería de los Apóstoles y el Padre Eterno junto a los escudos de los Velasco. Es una obra de estilo plateresco realizada por Felipe Vigarny, uno de los escultores más destacados del Renacimiento español. La decoración con candelieri, grutescos y guirnaldas realizada en piedra y restaurada en 1999, introduce en La Rioja un nuevo estilo escultórico de corte renacentista italiano y supone la transición de la iglesia antigua a la iglesia actual estructuralmente a la manera de arco de triunfo.

Pero sin duda lo más especial de toda esta gran construcción es la torre que sentó precedente en otras muchas posteriores como la de Santa María la Redonda de Logroño (1742) o la de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada (1765). Su parte inferior es obra de Juan de Raón de 1671 de estilo gótico y de forma cuadrada. La superior más barroca es de Agustín Ruiz de Azcárraga de 1720 y tiene un cuerpo de campanas octogonal que está coronado por una cúpula con linterna.

VER EN 3D

Haro

Edificio en honor a Santo Tomás Apóstol. Declarada Bien de Interés Cultural el 4 de junio de 1931. Situada a los pies del cerro de La Mota, núcleo primitivo de la ciudad, actualmente conocido como "La Atalaya" construida bajo la protección de los Condestables de Castilla. De estilo gótico tardío. s.XVI -primer tercio del s.XVII.

Se construyó sobre un edificio anterior realizado en piedra de sillería. La planta de salón o "hallen kirche" alemana está dividida en tres naves de igual altura sin transepto con quince bóvedas de crucería estrellada y diferentes arcos geométricos sobre arcos apuntados y columnas y pilastras adosadas.

En el interior destacamos el coro y el retablo. En el coro podemos contemplar la sillería de finales del s.XVII y el órgano de 1798 de Domingo Garagalza y el gran retablo del altar mayor es el más grande de toda La Rioja, data de 1730 y fue realizado en madera policromada con gran decoración que nos produce la sensación de relleno de todo el espacio, el "Horror Vacui".

Ya en el exterior es de destacar la portada principal bajo arco con escenas del Calvario e imaginería de los Apóstoles y el Padre Eterno junto a los escudos de los Velasco. Es una obra de estilo plateresco realizada por Felipe Vigarny, uno de los escultores más destacados del Renacimiento español. La decoración con candelieri, grutescos y guirnaldas realizada en piedra y restaurada en 1999, introduce en La Rioja un nuevo estilo escultórico de corte renacentista italiano y supone la transición de la iglesia antigua a la iglesia actual estructuralmente a la manera de arco de triunfo.

Pero sin duda lo más especial de toda esta gran construcción es la torre que sentó precedente en otras muchas posteriores como la de Santa María la Redonda de Logroño (1742) o la de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada (1765). Su parte inferior es obra de Juan de Raón de 1671 de estilo gótico y de forma cuadrada. La superior más barroca es de Agustín Ruiz de Azcárraga de 1720 y tiene un cuerpo de campanas octogonal que está coronado por una cúpula con linterna.

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Logroño

Situada en la plaza de su mismo nombre, es el templo más antiguo de los que se conservan en la ciudad. Consta de tres naves separadas por pilares octogonales; cabecera tripartita, siendo el ábside central semicircular y los laterales de testero recto; coro alto a los pies y una capilla abierta en el último tramo del lado de la Epístola.

Su construcción debió iniciarse en la segunda mitad del siglo XII, correspondiendo a esa época la planta, que sigue una tipología típicamente románica, los tres ábsides y parte de la torre. El alzado de los muros, junto a los pilares a ellos adosados, y las crucerías sencillas son ya obra del siglo XIII. En el siglo XVI sufrió una importante remodelación, las naves se cubrieron con bóvedas estrelladas y de terceletes, se añadieron nuevos pilares y se edificó un coro alto a los pies.

En el interior llama la atención la desnudez de sus muros de sillería, pues las diversas remodelaciones y vicisitudes por las que atravesó el templo llevaron a la desaparición del retablo mayor y otros objetos de culto. En la bóveda del ábside central quedan restos de pintura románica.

En la capilla de los Márquez, situada en el último tramo de la nave de la Epístola (derecha), destaca la presencia de dos sepulcros yacentes, del siglo XIV. Ambos sarcófagos son similares, se sustentan sobre esculturas de leones y en la tapa se representan estatuas yacentes de caballeros, vestidos con ropaje de la época y gorro con escudo cuartelado de águila y esposas. No hay unanimidad respecto a su origen y quiénes pudieron ser estos personajes. A comienzos del siglo XX eran conocidos como “Los Almendrones”.

A los pies de la iglesia se abre una gran portada con arquivoltas apuntadas, obra gótica del último tercio del siglo XIII o comienzos del XIV, aunque con evidentes reminiscencias románicas. En las jambas, entre columnillas y bajo doseletes, se representan episodios de la vida de San Bartolomé (predicación en Armenia, curación de un endemoniado, martirio…).

El tímpano fue desplazado en el siglo XVI para dar luz al coro. En él se muestra la Parusía o segunda venida de Cristo el día del Juicio Final. Se le representa de pie, mostrando las llagas de sus manos, junto a la Virgen y San Juan Evangelista, acompañados de ángeles que portan los instrumentos de la pasión. Se trata de una novedad iconográfica que no se da en ningún otro lugar, pues Cristo-Juez no aparece sentado como es lo habitual. Bajo esta escena, en el dintel, los doce apóstoles con sus atributos correspondientes agrupados de dos en dos.

La torre campanario formó parte del sistema amurallado con que contó la ciudad. Se asienta sobre el ábside central y consta de cuatro cuerpos: el primero y segundo de sillería combinada con ladrillo, de origen medieval, y los dos últimos de ladrillo decorados con bandas de rombos, obra del siglo XVI de estilo mudéjar.

La iglesia contó con un claustro al sur que sirvió además como lugar de enterramiento, del que no quedan vestigios y se desconoce cuál pudo ser su aspecto.

En 1823, durante el Trienio Liberal, se suprimió el culto y el templo quedó sumido en el abandono. Fue destinado a usos variopintos: hospital provisional, taller de ebanistería, local de telégrafos, carbonera… Se especuló reconvertirlo en Museo de Antigüedades Cristianas e incluso se planteó su demolición y la utilización de su piedra para la construcción de un teatro. En 1899 los Jesuitas pasaron a ocuparse de él, quedando salvado de la ruina. Recientemente se han derribado las edificaciones anexas al este que enmascaraban el ábside. Es monumento nacional desde 1866.

 

Logroño

Situada en la plaza de su mismo nombre, es el templo más antiguo de los que se conservan en la ciudad. Consta de tres naves separadas por pilares octogonales; cabecera tripartita, siendo el ábside central semicircular y los laterales de testero recto; coro alto a los pies y una capilla abierta en el último tramo del lado de la Epístola.

Su construcción debió iniciarse en la segunda mitad del siglo XII, correspondiendo a esa época la planta, que sigue una tipología típicamente románica, los tres ábsides y parte de la torre. El alzado de los muros, junto a los pilares a ellos adosados, y las crucerías sencillas son ya obra del siglo XIII. En el siglo XVI sufrió una importante remodelación, las naves se cubrieron con bóvedas estrelladas y de terceletes, se añadieron nuevos pilares y se edificó un coro alto a los pies.

En el interior llama la atención la desnudez de sus muros de sillería, pues las diversas remodelaciones y vicisitudes por las que atravesó el templo llevaron a la desaparición del retablo mayor y otros objetos de culto. En la bóveda del ábside central quedan restos de pintura románica.

En la capilla de los Márquez, situada en el último tramo de la nave de la Epístola (derecha), destaca la presencia de dos sepulcros yacentes, del siglo XIV. Ambos sarcófagos son similares, se sustentan sobre esculturas de leones y en la tapa se representan estatuas yacentes de caballeros, vestidos con ropaje de la época y gorro con escudo cuartelado de águila y esposas. No hay unanimidad respecto a su origen y quiénes pudieron ser estos personajes. A comienzos del siglo XX eran conocidos como “Los Almendrones”.

A los pies de la iglesia se abre una gran portada con arquivoltas apuntadas, obra gótica del último tercio del siglo XIII o comienzos del XIV, aunque con evidentes reminiscencias románicas. En las jambas, entre columnillas y bajo doseletes, se representan episodios de la vida de San Bartolomé (predicación en Armenia, curación de un endemoniado, martirio…).

El tímpano fue desplazado en el siglo XVI para dar luz al coro. En él se muestra la Parusía o segunda venida de Cristo el día del Juicio Final. Se le representa de pie, mostrando las llagas de sus manos, junto a la Virgen y San Juan Evangelista, acompañados de ángeles que portan los instrumentos de la pasión. Se trata de una novedad iconográfica que no se da en ningún otro lugar, pues Cristo-Juez no aparece sentado como es lo habitual. Bajo esta escena, en el dintel, los doce apóstoles con sus atributos correspondientes agrupados de dos en dos.

La torre campanario formó parte del sistema amurallado con que contó la ciudad. Se asienta sobre el ábside central y consta de cuatro cuerpos: el primero y segundo de sillería combinada con ladrillo, de origen medieval, y los dos últimos de ladrillo decorados con bandas de rombos, obra del siglo XVI de estilo mudéjar.

La iglesia contó con un claustro al sur que sirvió además como lugar de enterramiento, del que no quedan vestigios y se desconoce cuál pudo ser su aspecto.

En 1823, durante el Trienio Liberal, se suprimió el culto y el templo quedó sumido en el abandono. Fue destinado a usos variopintos: hospital provisional, taller de ebanistería, local de telégrafos, carbonera… Se especuló reconvertirlo en Museo de Antigüedades Cristianas e incluso se planteó su demolición y la utilización de su piedra para la construcción de un teatro. En 1899 los Jesuitas pasaron a ocuparse de él, quedando salvado de la ruina. Recientemente se han derribado las edificaciones anexas al este que enmascaraban el ábside. Es monumento nacional desde 1866.

 

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Logroño

Está situada en la calle Barriocepo, en el Camino de Santiago, sobre el espacio que ocupó el templo anterior, destruido por un incendio hacia 1500. La construcción de la nueva iglesia se inició hacia 1518. Tiene una sola nave, capillas entre los contrafuertes, transepto y cabecera ochavada de cinco paños con cripta. Se cubre con bóvedas estrelladas, de terceletes y de crucería.

En el último tercio del siglo XVII, se prolongó el tramo de los pies con tres capillas, situando en el centro el coro bajo cerrado por una gran reja. Al sur, se levanta la torre campanario, de cinco cuerpos, construida entre 1560 y 1570. Remataba con un chapitel, que fue desmontado en 1902 por su excesivo peso.

A la derecha de la torre se sitúa la portada, realizada entre 1654 y 1662 con un diseño a modo de arco triunfal. Este arco cobija un retablo de dos cuerpos. En el primero se abre el acceso a la iglesia y en el segundo se encuentra la escultura de Santiago Peregrino. Corona la fachada un grupo escultórico de Santiago “matamoros” de 1663, bajo un gran arco de medio punto construido en 1737 con el fin de resguardarlo de las inclemencias del tiempo. Sobresale en la fachada un cuerpo que alberga la sacristía y la sala capitular. Ésta última, cuya construcción se con - trata en 1686, ocupa parte del antiguo cementerio de la parroquia.

En su interior, llama la atención el retablo mayor (1649 - post. 1656), con escenas de la vida del apóstol (Santiago a caballo ante el obispo Esteban de Coimbra; su degollación; la traslación del arca con sus restos a Galicia; Santiago en la batalla de Clavijo y la aparición de la Virgen del Pilar al Santo, entre otras).

En la calle central del segundo cuerpo, se sitúa la imagen de Santiago Peregrino, titular del retablo, obra gótica de la segunda mitad del siglo XIV. En el ático, formando parte del Calvario, Cristo crucifica - do, románico del comienzo del XIII.

A la derecha del retablo, puede observarse el lugar que albergó el archivo de la ciudad. Se trata de un espacio cerrado con una reja de la primera mitad del siglo XVI y decorado con escudos policromados de Logroño. En él se custodiaban los documentos más importantes para el concejo, que en esta época ocupaba una casa junto a la iglesia y además mantenía una estrecha vinculación con su cabildo.

En la capilla de Santa Elena, sobre la puerta de la sacristía, se encuentran los bustos orantes de tamaño natural de Juan y Miguel de Espinosa y entre ambos el escudo de armas de la familia (1666). En la siguiente capilla, titulada de San Gregorio, destaca la imagen de la Virgen de la Esperanza, patrona y alcaldesa mayor de Logroño, a quien la ciudad se encomendó durante el asedio francés de 1521. Es una talla gótica del siglo XIV, muy rehecha.

En el lado del Evangelio (izquierda), la última capilla está dedicada a Santa Catalina. Conserva los sepulcros yacentes del maestro Diego de la Estrella y su mujer María de Cabredo, manieristas de hacia 1570. Sobre ellos un gran lienzo barroco de la Exaltación de la Orden de los Trinitarios de finales del siglo XVII, tal vez procedente del desaparecido convento de la Trinidad.

En la capilla de San Pablo, situada en el crucero, hay una imagen procesional de Jesús Nazareno, realizada por el escultor local Alejandro Narvaiza en 1969. La capilla de la Virgen de la Esperanza hoy alberga un templete barroco de la primera mitad del siglo XVIII, rematado con imagen de san Miguel. Fue construido con el fin de exponer en él la imagen de esta Virgen, aunque hoy cobija el sagrario.

A los pies, el coro se amuebla con una sillería clasicista de 25 asientos altos y 18 bajos realizada a mediados del siglo XVII, y sobre ella un órgano rococó del segundo tercio del siglo XVIII.

Logroño

Está situada en la calle Barriocepo, en el Camino de Santiago, sobre el espacio que ocupó el templo anterior, destruido por un incendio hacia 1500. La construcción de la nueva iglesia se inició hacia 1518. Tiene una sola nave, capillas entre los contrafuertes, transepto y cabecera ochavada de cinco paños con cripta. Se cubre con bóvedas estrelladas, de terceletes y de crucería.

En el último tercio del siglo XVII, se prolongó el tramo de los pies con tres capillas, situando en el centro el coro bajo cerrado por una gran reja. Al sur, se levanta la torre campanario, de cinco cuerpos, construida entre 1560 y 1570. Remataba con un chapitel, que fue desmontado en 1902 por su excesivo peso.

A la derecha de la torre se sitúa la portada, realizada entre 1654 y 1662 con un diseño a modo de arco triunfal. Este arco cobija un retablo de dos cuerpos. En el primero se abre el acceso a la iglesia y en el segundo se encuentra la escultura de Santiago Peregrino. Corona la fachada un grupo escultórico de Santiago “matamoros” de 1663, bajo un gran arco de medio punto construido en 1737 con el fin de resguardarlo de las inclemencias del tiempo. Sobresale en la fachada un cuerpo que alberga la sacristía y la sala capitular. Ésta última, cuya construcción se con - trata en 1686, ocupa parte del antiguo cementerio de la parroquia.

En su interior, llama la atención el retablo mayor (1649 - post. 1656), con escenas de la vida del apóstol (Santiago a caballo ante el obispo Esteban de Coimbra; su degollación; la traslación del arca con sus restos a Galicia; Santiago en la batalla de Clavijo y la aparición de la Virgen del Pilar al Santo, entre otras).

En la calle central del segundo cuerpo, se sitúa la imagen de Santiago Peregrino, titular del retablo, obra gótica de la segunda mitad del siglo XIV. En el ático, formando parte del Calvario, Cristo crucifica - do, románico del comienzo del XIII.

A la derecha del retablo, puede observarse el lugar que albergó el archivo de la ciudad. Se trata de un espacio cerrado con una reja de la primera mitad del siglo XVI y decorado con escudos policromados de Logroño. En él se custodiaban los documentos más importantes para el concejo, que en esta época ocupaba una casa junto a la iglesia y además mantenía una estrecha vinculación con su cabildo.

En la capilla de Santa Elena, sobre la puerta de la sacristía, se encuentran los bustos orantes de tamaño natural de Juan y Miguel de Espinosa y entre ambos el escudo de armas de la familia (1666). En la siguiente capilla, titulada de San Gregorio, destaca la imagen de la Virgen de la Esperanza, patrona y alcaldesa mayor de Logroño, a quien la ciudad se encomendó durante el asedio francés de 1521. Es una talla gótica del siglo XIV, muy rehecha.

En el lado del Evangelio (izquierda), la última capilla está dedicada a Santa Catalina. Conserva los sepulcros yacentes del maestro Diego de la Estrella y su mujer María de Cabredo, manieristas de hacia 1570. Sobre ellos un gran lienzo barroco de la Exaltación de la Orden de los Trinitarios de finales del siglo XVII, tal vez procedente del desaparecido convento de la Trinidad.

En la capilla de San Pablo, situada en el crucero, hay una imagen procesional de Jesús Nazareno, realizada por el escultor local Alejandro Narvaiza en 1969. La capilla de la Virgen de la Esperanza hoy alberga un templete barroco de la primera mitad del siglo XVIII, rematado con imagen de san Miguel. Fue construido con el fin de exponer en él la imagen de esta Virgen, aunque hoy cobija el sagrario.

A los pies, el coro se amuebla con una sillería clasicista de 25 asientos altos y 18 bajos realizada a mediados del siglo XVII, y sobre ella un órgano rococó del segundo tercio del siglo XVIII.

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Logroño

Se encuentra situada en la calle Marqués de San Nicolás, más conocida como calle Mayor, y es la única que conserva claustro. Sus orígenes se remontan a una iglesia anterior, Santa María la Vieja, fundada por la Orden del Santo Sepulcro, cuyos restos aparecieron en el patio del claustro. Al parecer, gracias a una donación que hizo Alfonso VII “El Emperador”, se decidió hacer una nueva construcción, la actual Santa María de Palacio, que visitara después Carlos I en 1520.

Este templo tiene tres naves, transepto y triple cabecera, la central de testero recto y las laterales ochavadas, comunicadas entre sí. La parte más antigua es la zona de los pies, que se corresponde con las obras románicas realizadas a finales del siglo XII o comienzos del XIII.

La cabecera y el transepto se construyeron a comienzos del siglo XVI. El resto de la iglesia, aunque conserva restos de finales del siglo XV, fue reformada en su mayor parte en el siglo XVIII. En el ángulo suroeste se levanta la torre campanario (1549-1552), formada por cuatro cuerpos. Bajo ella, al sur, la portada (1626- h. 1628), estructurada en un gran arco de medio punto que protege un retablo clasicista de dos cuerpos. En el primero se encuentra el ingreso y en el segundo una hornacina en arco de medio punto alberga la imagen de la Asunción de la Virgen, flanqueada por escudos imperiales.

En el pórtico de entrada, se conservan restos arquitectónicos de la obra románica en el muro sur, y una pila de agua bendita de 1747. Sobre la nave central se levanta una linterna de planta octogonal, conocida como “la Aguja”, que es uno de los elementos más significativos de la ciudad. Es una obra gótica construida bien entrado el siglo XIII. Tiene forma piramidal con buhardillas en las que se abren ventanas de arcos apuntados, decoración de “crochets” en las aristas y vanos geminados en los cuerpos altos. Esta estructura no es visible desde interior, ya que fue cegada en el siglo XVIII por problemas de estabilidad.

En el lado norte se encuentra el claustro de planta irregular, con intervenciones desde el siglo XV al XVII. Destacan unos grandes lienzos con escenas de la vida de Jesús, realizados por el pintor José Vejes a mediados del siglo XVIII.

Entre el claustro y la sacristía, está la Capilla de la Antigua, donde destaca un retablo barroco con la imagen de la Virgen titular, realizada a finales del siglo XII o comienzos del XIII, con las cabezas rehechas en época posterior; y el sepulcro de Juan de Vergara yacente, obra de comienzos del siglo XVI.

En el interior, el ábside central acoge el retablo mayor, obra romanista de mediados del siglo XVI, realizado por el escultor Arnau de Bruselas, discípulo del aragonés Damián Forment, con quien trabajó en la Seo de Zaragoza. En él se narra la vida de Jesús, destacando en la calle central la Última Cena, el Árbol de Jesé o Genealogía de Cristo y la Asunción.

Los ábsides laterales y las cuatro capillas del transepto tienen sus muros decorados con frescos. Los pilares que separan estas capillas se decoran con las esculturas de San Fernando (a la izquierda) y San Hermenegildo (a la derecha). Tanto las pinturas como las imágenes son obras barrocas del siglo XVIII. En el primer tramo de la nave del Evangelio (izquierda), está la capilla de San Agustín con dos arcosolios lobulados ciegos, de la primera mitad del siglo XVI, construidos posiblemente para sepulcros. En el muro este hay un Cristo crucificado de tamaño natural, manierista de mediados del siglo XVI.

La siguiente capilla, dedicada a San Marcos, conserva dos tumbas en arcosolio apuntado con cabezas de león en las tapas de los frentes y escudos de armas de la familia Falces, construidas a finales del XV o principios del XVI. Destacan en ella la imagen de Nuestra Señora del Ebro, gótica del siglo XIV, y un crucifijo hispano-flamenco de finales del XV o comienzos del XVI.

A los pies de la nave central, se encuentra el coro bajo, amueblado con sillería clasicista de la primera mitad del siglo XVII y órgano barroco realizado en 1797 y reconstruido en 1956.

 

Logroño

Se encuentra situada en la calle Marqués de San Nicolás, más conocida como calle Mayor, y es la única que conserva claustro. Sus orígenes se remontan a una iglesia anterior, Santa María la Vieja, fundada por la Orden del Santo Sepulcro, cuyos restos aparecieron en el patio del claustro. Al parecer, gracias a una donación que hizo Alfonso VII “El Emperador”, se decidió hacer una nueva construcción, la actual Santa María de Palacio, que visitara después Carlos I en 1520.

Este templo tiene tres naves, transepto y triple cabecera, la central de testero recto y las laterales ochavadas, comunicadas entre sí. La parte más antigua es la zona de los pies, que se corresponde con las obras románicas realizadas a finales del siglo XII o comienzos del XIII.

La cabecera y el transepto se construyeron a comienzos del siglo XVI. El resto de la iglesia, aunque conserva restos de finales del siglo XV, fue reformada en su mayor parte en el siglo XVIII. En el ángulo suroeste se levanta la torre campanario (1549-1552), formada por cuatro cuerpos. Bajo ella, al sur, la portada (1626- h. 1628), estructurada en un gran arco de medio punto que protege un retablo clasicista de dos cuerpos. En el primero se encuentra el ingreso y en el segundo una hornacina en arco de medio punto alberga la imagen de la Asunción de la Virgen, flanqueada por escudos imperiales.

En el pórtico de entrada, se conservan restos arquitectónicos de la obra románica en el muro sur, y una pila de agua bendita de 1747. Sobre la nave central se levanta una linterna de planta octogonal, conocida como “la Aguja”, que es uno de los elementos más significativos de la ciudad. Es una obra gótica construida bien entrado el siglo XIII. Tiene forma piramidal con buhardillas en las que se abren ventanas de arcos apuntados, decoración de “crochets” en las aristas y vanos geminados en los cuerpos altos. Esta estructura no es visible desde interior, ya que fue cegada en el siglo XVIII por problemas de estabilidad.

En el lado norte se encuentra el claustro de planta irregular, con intervenciones desde el siglo XV al XVII. Destacan unos grandes lienzos con escenas de la vida de Jesús, realizados por el pintor José Vejes a mediados del siglo XVIII.

Entre el claustro y la sacristía, está la Capilla de la Antigua, donde destaca un retablo barroco con la imagen de la Virgen titular, realizada a finales del siglo XII o comienzos del XIII, con las cabezas rehechas en época posterior; y el sepulcro de Juan de Vergara yacente, obra de comienzos del siglo XVI.

En el interior, el ábside central acoge el retablo mayor, obra romanista de mediados del siglo XVI, realizado por el escultor Arnau de Bruselas, discípulo del aragonés Damián Forment, con quien trabajó en la Seo de Zaragoza. En él se narra la vida de Jesús, destacando en la calle central la Última Cena, el Árbol de Jesé o Genealogía de Cristo y la Asunción.

Los ábsides laterales y las cuatro capillas del transepto tienen sus muros decorados con frescos. Los pilares que separan estas capillas se decoran con las esculturas de San Fernando (a la izquierda) y San Hermenegildo (a la derecha). Tanto las pinturas como las imágenes son obras barrocas del siglo XVIII. En el primer tramo de la nave del Evangelio (izquierda), está la capilla de San Agustín con dos arcosolios lobulados ciegos, de la primera mitad del siglo XVI, construidos posiblemente para sepulcros. En el muro este hay un Cristo crucificado de tamaño natural, manierista de mediados del siglo XVI.

La siguiente capilla, dedicada a San Marcos, conserva dos tumbas en arcosolio apuntado con cabezas de león en las tapas de los frentes y escudos de armas de la familia Falces, construidas a finales del XV o principios del XVI. Destacan en ella la imagen de Nuestra Señora del Ebro, gótica del siglo XIV, y un crucifijo hispano-flamenco de finales del XV o comienzos del XVI.

A los pies de la nave central, se encuentra el coro bajo, amueblado con sillería clasicista de la primera mitad del siglo XVII y órgano barroco realizado en 1797 y reconstruido en 1956.

 

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San Vicente de la Sonsierra

La iglesia parroquial de San Vicente de la Sonsierra es un edificio construido a comienzos del siglo XVI dentro del recinto amurallado del castillo. Es del estilo arquitectónico llamado gótico tardío, gótico final, gótico flamígero o estilo "Reyes Católicos", que desplazó al románico y al gótico pleno.

Es Monumento Nacional desde 1933. Consta de una nave de cuatro tramos con capillas poco profundas entre los estribos, y cabecera ochovada o poligononal de siete paños algo más estrecha. Al norte de ésta se halla la sacristía, que tiene un tramo del XVI y otro barroco de comienzos del XVIII. A los pies se ubica el coro alto sobre bóvedas de crucería estrellada y torre de siete lados. El ingreso, situado en le penúltimo tramo al sur, es gótico flamígero y se protege por un pórtico barroco.

La Pila Baustimal

Suponemos que procede de un templo anterior emplazado en el mismo solar, es gótica popular muy primitiva de finales del siglo XIII o comienzos del XIV (los arcos trilobulados apuntados lo delatan), con arcaísmos y reminiscencias románicas en el tamaño, la tipología y la decoración. Es muy grande para tan tardía cronología, pues con el tiempo las pilas van disminuyendo de tamaño debido a la desaparición del rito del bautismo por inmersión (sumergir todo el cuerpo) y su sustitución por el de infusión (echar agua a la cabeza).

Se compone de un pie cilíndrico acanalado y una taza troncocónica dividida en dos zonas; la inferior decorada con diez arcos trilobulados con personajes bajo ellos (monjes, clérigos y guerreros) y pájaros en las enjuntas; la zona superior es una cenefada en toda su circunferencia con casetones cuadrados, figurando en el interior de ellos alternamente, la flor de lis por un lado y una estrella de seis puntas inscrita en una circunferencia por el otro.

San Vicente de la Sonsierra

La iglesia parroquial de San Vicente de la Sonsierra es un edificio construido a comienzos del siglo XVI dentro del recinto amurallado del castillo. Es del estilo arquitectónico llamado gótico tardío, gótico final, gótico flamígero o estilo "Reyes Católicos", que desplazó al románico y al gótico pleno.

Es Monumento Nacional desde 1933. Consta de una nave de cuatro tramos con capillas poco profundas entre los estribos, y cabecera ochovada o poligononal de siete paños algo más estrecha. Al norte de ésta se halla la sacristía, que tiene un tramo del XVI y otro barroco de comienzos del XVIII. A los pies se ubica el coro alto sobre bóvedas de crucería estrellada y torre de siete lados. El ingreso, situado en le penúltimo tramo al sur, es gótico flamígero y se protege por un pórtico barroco.

La Pila Baustimal

Suponemos que procede de un templo anterior emplazado en el mismo solar, es gótica popular muy primitiva de finales del siglo XIII o comienzos del XIV (los arcos trilobulados apuntados lo delatan), con arcaísmos y reminiscencias románicas en el tamaño, la tipología y la decoración. Es muy grande para tan tardía cronología, pues con el tiempo las pilas van disminuyendo de tamaño debido a la desaparición del rito del bautismo por inmersión (sumergir todo el cuerpo) y su sustitución por el de infusión (echar agua a la cabeza).

Se compone de un pie cilíndrico acanalado y una taza troncocónica dividida en dos zonas; la inferior decorada con diez arcos trilobulados con personajes bajo ellos (monjes, clérigos y guerreros) y pájaros en las enjuntas; la zona superior es una cenefada en toda su circunferencia con casetones cuadrados, figurando en el interior de ellos alternamente, la flor de lis por un lado y una estrella de seis puntas inscrita en una circunferencia por el otro.

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Ventosa

La iglesia de San Saturnino de Ventosa se encuentra ubicada en la cima del cerro que concentra el núcleo urbano de la localidad. Construida en sillería con planta de cruz latina y cabecera rectangular orientada a levante, alberga una única nave. A su pie, adosada a la fachada norte, dispone de una torre de planta cuadrada rematada con una pirámide de ocho facetas, que fue construida en el siglo XVII en fábrica de ladrillo, asentada sobre la base de sillar de otra anterior.

Su retablo mayor está compuesto de banco y dos cuerpos distribuidos en cinco calles; se finalizó a principios del siglo XVII. Fue una obra conjunta del arquitecto Martín de Nalda y del escultor arnedano Antonio de Zárraga, dedicando principalmente el primer cuerpo a San Saturnino y segundo, a la Virgen María; también se destaca la representación de la Santísima Trinidad en su coronación y los cuatro evangelistas en su base. Entre las imágenes religiosas de culto pueden resaltarse las tallas de Cristo yaciente del siglo XIV, San Roque (del siglo XVI) y San Juan Bautista (del siglo XVIII).

Ventosa

La iglesia de San Saturnino de Ventosa se encuentra ubicada en la cima del cerro que concentra el núcleo urbano de la localidad. Construida en sillería con planta de cruz latina y cabecera rectangular orientada a levante, alberga una única nave. A su pie, adosada a la fachada norte, dispone de una torre de planta cuadrada rematada con una pirámide de ocho facetas, que fue construida en el siglo XVII en fábrica de ladrillo, asentada sobre la base de sillar de otra anterior.

Su retablo mayor está compuesto de banco y dos cuerpos distribuidos en cinco calles; se finalizó a principios del siglo XVII. Fue una obra conjunta del arquitecto Martín de Nalda y del escultor arnedano Antonio de Zárraga, dedicando principalmente el primer cuerpo a San Saturnino y segundo, a la Virgen María; también se destaca la representación de la Santísima Trinidad en su coronación y los cuatro evangelistas en su base. Entre las imágenes religiosas de culto pueden resaltarse las tallas de Cristo yaciente del siglo XIV, San Roque (del siglo XVI) y San Juan Bautista (del siglo XVIII).

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