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En la Sierra, el tiempo gotea personas. El otoño comienza a vaciar calles y viviendas. En apenas unas semanas, los 1.200 habitantes que bullen y huyen del mundanal ruido de la ciudad se transforman en treinta. El invierno marca negativos en el termómetro y espanta la vida. La capital espera a 84 kilómetros, algunos de ellos concienzudamente sinuosos y escurridizos. La distancia. Este alejamiento lleva al desafecto, pero también conserva la tradición en formol. Canales de la Sierra nos recibe a un kilómetro de altitud, bajo la atenta mirada de la Demanda, pastos para ganado y antiguos litigios entre esta villa y Monterrubio de la Demanda (Burgos).

Pasear por el suelo silencioso de esta población despierta ecos del pasado. Una pequeña gruta lanza hacia La Rioja (y el mundo) al río Najerilla, el más importante de todos los autóctonos. Aquí, no es agua lo que falta. Allá por finales del siglo XIX y principios del XX, nos explican, la industria textil vivía un esplendor que hoy atestiguan las piedras y las palabras de viejos canaliegos. El antiguo lavadero, el secadero, la tintorería, la prensa. Tenían la fama y también cardaban la lana.

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Logroño

Conjunto de ocho esculturas que representan a otros tantos ilustres riojanos. Las estatuas están dispuestas en círculo y de espaldas al chorro de agua. Cada personaje va vestido a la moda de la época en la que vivió y con un motivo que lo identifica e interpreta.

Marco Fabio Quintiliano, con toga y pergamino en la mano. Don García, Rey de Nájera coronado, con capa abrochada en el hombro derecho, espada y un pájaro posado en su mano izquierda. Gonzalo de Berceo, con hábito de monje y un libro por su condición de primer poeta en lengua castellana. Pedro del Castillo, con armadura y casco, en su mano derecha lleva un documento como fundador de la ciudad argentina de Mendoza. Navarrete el Mudo, con traje de época renacentista y con paleta de pintor. Fausto Delhuyar viste abrigo de amplios cuellos, pañuelo anudado al cuello y sujeta un frasco de laboratorio. El marqués de la Ensenada, vestido de almirante con sombrero, sujeta un barco que representa su pasada condición de ministro de Marina. Por último, el más contemporáneo, Julio Rey Pastor lleva toga y pajarita y porta un libro de matemáticas.

Marco Fabio Quintiliano, nacido en Calahorra en el siglo I, prestigioso abogado, docente y retórico; el rey Don García del siglo XII, fundó los monasterios de Yuso y Santa María la Real de Nájera; Gonzalo de Berceo, del siglo XII, fue el primer poeta español; Pedro del Castillo, del siglo XVI, fundó la ciudad argentina de Mendoza; Navarrete “El Mudo”, del siglo XVI, fue pintor de cámara de Felipe II; el marqués de la Ensenada, del siglo XVIII, ocupó altos cargos con Felipe V y Fernando VI; Fausto Delhuyar, siglos XVIII - XIX, fue químico y descubrió el wolframio; y por último, Julio Rey Pastor, obtuvo la cátedra en análisis matemático en 1913.

Esta fuente-monumento, que se inauguró el 19 de febrero de 1999, se proyectó con el propósito de elogiar a Logroño como la capital de La Rioja en la campaña institucional sobre “Logroño en el siglo XX"

Autores: Alejandro Rubio Dalmati y Alejandro Narvaiza Rubio.

Fecha: 1999

Técnica / material: fundido / bronce

Logroño

Conjunto de ocho esculturas que representan a otros tantos ilustres riojanos. Las estatuas están dispuestas en círculo y de espaldas al chorro de agua. Cada personaje va vestido a la moda de la época en la que vivió y con un motivo que lo identifica e interpreta.

Marco Fabio Quintiliano, con toga y pergamino en la mano. Don García, Rey de Nájera coronado, con capa abrochada en el hombro derecho, espada y un pájaro posado en su mano izquierda. Gonzalo de Berceo, con hábito de monje y un libro por su condición de primer poeta en lengua castellana. Pedro del Castillo, con armadura y casco, en su mano derecha lleva un documento como fundador de la ciudad argentina de Mendoza. Navarrete el Mudo, con traje de época renacentista y con paleta de pintor. Fausto Delhuyar viste abrigo de amplios cuellos, pañuelo anudado al cuello y sujeta un frasco de laboratorio. El marqués de la Ensenada, vestido de almirante con sombrero, sujeta un barco que representa su pasada condición de ministro de Marina. Por último, el más contemporáneo, Julio Rey Pastor lleva toga y pajarita y porta un libro de matemáticas.

Marco Fabio Quintiliano, nacido en Calahorra en el siglo I, prestigioso abogado, docente y retórico; el rey Don García del siglo XII, fundó los monasterios de Yuso y Santa María la Real de Nájera; Gonzalo de Berceo, del siglo XII, fue el primer poeta español; Pedro del Castillo, del siglo XVI, fundó la ciudad argentina de Mendoza; Navarrete “El Mudo”, del siglo XVI, fue pintor de cámara de Felipe II; el marqués de la Ensenada, del siglo XVIII, ocupó altos cargos con Felipe V y Fernando VI; Fausto Delhuyar, siglos XVIII - XIX, fue químico y descubrió el wolframio; y por último, Julio Rey Pastor, obtuvo la cátedra en análisis matemático en 1913.

Esta fuente-monumento, que se inauguró el 19 de febrero de 1999, se proyectó con el propósito de elogiar a Logroño como la capital de La Rioja en la campaña institucional sobre “Logroño en el siglo XX"

Autores: Alejandro Rubio Dalmati y Alejandro Narvaiza Rubio.

Fecha: 1999

Técnica / material: fundido / bronce

Pensión Berceo

tipo de documento Alojamientos

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Logroño

Situada en el corazón de la ciudad de Logroño, disponemos de todos los servicios que necesita para pasar una estancia perfecta muy cerca del casco histórico de la ciudad y al lado una de las principales avenidas de Logroño

Logroño

Situada en el corazón de la ciudad de Logroño, disponemos de todos los servicios que necesita para pasar una estancia perfecta muy cerca del casco histórico de la ciudad y al lado una de las principales avenidas de Logroño

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San Millán de la Cogolla

En La Posada de San Millán nos ponemos un objetivo que tu visita a la Rioja se convierta en toda una experiencia. Desde San Millán de la Cogolla (justo en el centro de la Rioja Alta) y con nuestra experiencia podras descubrir todos y cada uno de los secretos que la Rioja os depara.

Las visitas al las bodegas, los paseos entre viñedos, un curso de cata, una mirada al horizonte desde el mismo lugar que nuestro primer poeta Gonzalo de Berceo o visitar el monasterio en cuyo escritorium se escribieron las primeras palabras en lengua castellana. Una experiencia gastronómica, una experiencia para el paladar, una experiencia para los sentidos.

Todo mimando tu estancia para que el auténtico protagonista seas tu y los tuyos.La Posada de San Millán ubicada en las antiguas huertas del monasterio de Yuso (Patrimonio de la Humanidad).

San Millán de la Cogolla

En La Posada de San Millán nos ponemos un objetivo que tu visita a la Rioja se convierta en toda una experiencia. Desde San Millán de la Cogolla (justo en el centro de la Rioja Alta) y con nuestra experiencia podras descubrir todos y cada uno de los secretos que la Rioja os depara.

Las visitas al las bodegas, los paseos entre viñedos, un curso de cata, una mirada al horizonte desde el mismo lugar que nuestro primer poeta Gonzalo de Berceo o visitar el monasterio en cuyo escritorium se escribieron las primeras palabras en lengua castellana. Una experiencia gastronómica, una experiencia para el paladar, una experiencia para los sentidos.

Todo mimando tu estancia para que el auténtico protagonista seas tu y los tuyos.La Posada de San Millán ubicada en las antiguas huertas del monasterio de Yuso (Patrimonio de la Humanidad).

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San Millán de la Cogolla

El origen de la construcción del monasterio se refleja en una leyenda que narra como el rey García, el de Nájera, ordenó el traslado de los restos de San Millán que se encontraban en Suso al monasterio de Santa María La Real de Nájera. Los bueyes que tiraban de la carreta se detuvieron el valle como si los restos del Santo no quisiesen abandonarlo construyendo en ese lugar el actual monasterio de Yuso.

Un monasterio románico de los siglos X y XI del que en la actualidad no queda ningún resto, sobre el que se construyó entre los siglos XVI y XVIII el actual monasterio de Yuso por los abades benedictinos. Los monjes benedictinos se trasladaron al monasterio en el siglo X. Uno de los abades más relevantes fue Domingo, natural de la población riojana de Cañas, más conocido como Santo Domingo de Silos.

La portada de acceso al monasterio se realizó en 1661 y en ella aparece el relieve de San Millán “Matamoros” ya que según la tradición combatió al islam junto con Santiago en la batalla de Simancas. El zaguán se hizo poco más tarde en 1689, todo ello da acceso al Salón de los Reyes llamado así por los cuatro grandes lienzos de reyes bienhechores del monasterio.

El claustro bajo se comenzó en 1549 y aunque sus bóvedas son góticas la concepción es renacentista. El superior es clasicista y contiene veinticuatro cuadros de José Vexes, cuyas escenas principales versan sobre la vida de San Millán, escrita por San Braulio, Arzobispo de Zaragoza.

La sacristía es una de las más bellas de España, antigua sala capitular comenzó a usarse como tal hacia 1693. Los frescos del techo del siglo XVIII conservan sin haber sido restaurados toda la riqueza del color original. La cajonería es de madera de nogal, encima de la cual hay veinticuatro óleos sobre cobre de estilo barroco de procedencia flamenca, madrileña e italiana.

La iglesia del monasterio es lo primero que se hizo de todo este conjunto, comenzada en el año 1504 se terminó treinta seis años después, está catalogada dentro del gótico decadente. El grandioso retablo del altar mayor contiene un lienzo de Fray Juan Ricci, de la escuela del Greco, que representa a San Millán a caballo en la batalla de Hacinas. La extraordinaria rejería de Sebastián de Medina de 1676 completa el conjunto artístico de la capilla mayor.

La sillería de coro bajo fue realizada por un tallista flamenco en torno a 1640, el trascoro de estilo rococó francés está decorado con esculturas de bulto redondo que representan a discípulos de San Millán, destacando por su belleza el púlpito plateresco decorado con relieves de los evangelistas y símbolos de la pasión. El coro alto, algo posterior al bajo, está sostenido por un arco con dieciséis medallones, de la primera mitad del siglo XVII.

La estantería de los cantorales del monasterio conserva en su haber veinticinco volúmenes copiados entre 1729 y 1731. El archivo y biblioteca monasterial de gran valor para los investigadores está considerado entre los mejores de España; en él se guardan dos cartularios y trescientos volúmenes originales.

En la sala de exposiciones resaltan las réplicas de los marfiles románicos de las arquetas: relicarios de San Millán del siglo XI y de San Felices del siglo XII.

Fue construido por monjes benedictinos, que permanecieron en él hasta la desamortización y exclaustración del XIX. Actualmente los frailes Agustinos Recoletos son los que mantienen vivo el espíritu del monasterio.

Para conocer todas las actvidades que realiza la Fundación San Millán en los monasterios de Yuso y Suso visita: www.emilianensis.com

 

San Millán de la Cogolla

El origen de la construcción del monasterio se refleja en una leyenda que narra como el rey García, el de Nájera, ordenó el traslado de los restos de San Millán que se encontraban en Suso al monasterio de Santa María La Real de Nájera. Los bueyes que tiraban de la carreta se detuvieron el valle como si los restos del Santo no quisiesen abandonarlo construyendo en ese lugar el actual monasterio de Yuso.

Un monasterio románico de los siglos X y XI del que en la actualidad no queda ningún resto, sobre el que se construyó entre los siglos XVI y XVIII el actual monasterio de Yuso por los abades benedictinos. Los monjes benedictinos se trasladaron al monasterio en el siglo X. Uno de los abades más relevantes fue Domingo, natural de la población riojana de Cañas, más conocido como Santo Domingo de Silos.

La portada de acceso al monasterio se realizó en 1661 y en ella aparece el relieve de San Millán “Matamoros” ya que según la tradición combatió al islam junto con Santiago en la batalla de Simancas. El zaguán se hizo poco más tarde en 1689, todo ello da acceso al Salón de los Reyes llamado así por los cuatro grandes lienzos de reyes bienhechores del monasterio.

El claustro bajo se comenzó en 1549 y aunque sus bóvedas son góticas la concepción es renacentista. El superior es clasicista y contiene veinticuatro cuadros de José Vexes, cuyas escenas principales versan sobre la vida de San Millán, escrita por San Braulio, Arzobispo de Zaragoza.

La sacristía es una de las más bellas de España, antigua sala capitular comenzó a usarse como tal hacia 1693. Los frescos del techo del siglo XVIII conservan sin haber sido restaurados toda la riqueza del color original. La cajonería es de madera de nogal, encima de la cual hay veinticuatro óleos sobre cobre de estilo barroco de procedencia flamenca, madrileña e italiana.

La iglesia del monasterio es lo primero que se hizo de todo este conjunto, comenzada en el año 1504 se terminó treinta seis años después, está catalogada dentro del gótico decadente. El grandioso retablo del altar mayor contiene un lienzo de Fray Juan Ricci, de la escuela del Greco, que representa a San Millán a caballo en la batalla de Hacinas. La extraordinaria rejería de Sebastián de Medina de 1676 completa el conjunto artístico de la capilla mayor.

La sillería de coro bajo fue realizada por un tallista flamenco en torno a 1640, el trascoro de estilo rococó francés está decorado con esculturas de bulto redondo que representan a discípulos de San Millán, destacando por su belleza el púlpito plateresco decorado con relieves de los evangelistas y símbolos de la pasión. El coro alto, algo posterior al bajo, está sostenido por un arco con dieciséis medallones, de la primera mitad del siglo XVII.

La estantería de los cantorales del monasterio conserva en su haber veinticinco volúmenes copiados entre 1729 y 1731. El archivo y biblioteca monasterial de gran valor para los investigadores está considerado entre los mejores de España; en él se guardan dos cartularios y trescientos volúmenes originales.

En la sala de exposiciones resaltan las réplicas de los marfiles románicos de las arquetas: relicarios de San Millán del siglo XI y de San Felices del siglo XII.

Fue construido por monjes benedictinos, que permanecieron en él hasta la desamortización y exclaustración del XIX. Actualmente los frailes Agustinos Recoletos son los que mantienen vivo el espíritu del monasterio.

Para conocer todas las actvidades que realiza la Fundación San Millán en los monasterios de Yuso y Suso visita: www.emilianensis.com

 

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