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Aguilar del Río Alhama

Sistema defensivo de la época altomedieval, adosado al escarpe rocoso sobre el río Alhama, al este de la actual población de Inestrillas. Torre-fuerte rematada con almenas.

El resto más reconocible, visible y mejor conservado, es la torre de planta rectangular y con tres niveles de planta: la baja, cuyo suelo es la propia roca y está cubierta de una bóveda de cañón reforzada con arcos fajones; la intermedia, también cubierta con bóveda rebajada y con los arcos de refuerzo y la superior, cuya cobertura es la propia roca.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja

Época: siglos XII y XIII
Propiedad: municipal
Visitable: libre acceso

Aguilar del Río Alhama

Sistema defensivo de la época altomedieval, adosado al escarpe rocoso sobre el río Alhama, al este de la actual población de Inestrillas. Torre-fuerte rematada con almenas.

El resto más reconocible, visible y mejor conservado, es la torre de planta rectangular y con tres niveles de planta: la baja, cuyo suelo es la propia roca y está cubierta de una bóveda de cañón reforzada con arcos fajones; la intermedia, también cubierta con bóveda rebajada y con los arcos de refuerzo y la superior, cuya cobertura es la propia roca.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja

Época: siglos XII y XIII
Propiedad: municipal
Visitable: libre acceso

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Logroño

Las Murallas del Revellín son los restos de las fortificaciones que tuvo la ciudad de Logroño, de las que se conservan el Cubo del Revellín (torreón ubicado en la esquina noroccidental del recinto) y la puerta que da al oeste.

El Cubo del Revellín consta de un cilindro superior donde se encontraban las troneras para los cañones, albergando los visores para los tiradores. En la parte inferior se hallaba un polvorín donde se almacenaban las municiones y los cañones.

La Puerta del Camino (denominación que aparece en antiguos documentos al hacer referencia a la actual Puerta del Revellín) se trata de una obra posterior a la muralla, siendo terminada hacia 1524, seguramente construida al mismo tiempo que los puentes que cruzan el foso, hasta ahora ocultos. Sobre la puerta se puede contemplar el águila bicéfala de Carlos I de España junto a dos escudos de Logroño con las tres flores de lis concedidas por el monarca a la ciudad en 1523, por la defensa del asedio de las tropas francesas dos años antes.

En cuanto a la historia de Logroño, esta constituía la principal plaza fuerte castellana en la frontera con Navarra, produciéndose el proceso más importante de fortificación de la ciudad entre 1498 y 1540, reforzándose la antigua muralla medieval, pero no fue hasta el asedio de los franceses de 1521 cuando se impulsaron las obras de mejora, ampliando la muralla y el foso que la rodeaba y construyendo el Cubo del Revellín. Este fue construido entre los años 1522 y 1524 bajo la dirección del maestro cantero Lope de Insturizaga y financiado a través de la exención de determinados impuestos por el emperador Carlos I, quien recompensaría de esta manera la resistencia ofrecida por los logroñeses ante el asalto del ejército franconavarro en 1521.

Así, durante las fiestas de San Bernabé, la cofradía del Pez obsequia a los ciudadanos con una ración de peces, recordando el sitio al que estuvo sometido Logroño por el ejército francés en el año 1521 y que aguantaron los habitantes alimentándose con peces del río Ebro.

A partir de la segunda mitad del siglo XVI fue perdiéndose la importancia de la defensa de la ciudad, lo que hizo que el deterioro de las murallas fuese evidente. Se construyeron edificios particulares adosados a la misma, lo cual no impidió que se conservaran los restos actuales.

La insólita preservación del Cubo y de la Puerta del Camino no solo es la consecuencia de su solidez constructiva, muy superior a la del resto del antiguo recinto fortificado, sino que está relacionada con los factores que guiaron el desarrollo urbanístico de la ciudad en el siglo XIX.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos y Ayuntamiento de Logroño

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Logroño

Las Murallas del Revellín son los restos de las fortificaciones que tuvo la ciudad de Logroño, de las que se conservan el Cubo del Revellín (torreón ubicado en la esquina noroccidental del recinto) y la puerta que da al oeste.

El Cubo del Revellín consta de un cilindro superior donde se encontraban las troneras para los cañones, albergando los visores para los tiradores. En la parte inferior se hallaba un polvorín donde se almacenaban las municiones y los cañones.

La Puerta del Camino (denominación que aparece en antiguos documentos al hacer referencia a la actual Puerta del Revellín) se trata de una obra posterior a la muralla, siendo terminada hacia 1524, seguramente construida al mismo tiempo que los puentes que cruzan el foso, hasta ahora ocultos. Sobre la puerta se puede contemplar el águila bicéfala de Carlos I de España junto a dos escudos de Logroño con las tres flores de lis concedidas por el monarca a la ciudad en 1523, por la defensa del asedio de las tropas francesas dos años antes.

En cuanto a la historia de Logroño, esta constituía la principal plaza fuerte castellana en la frontera con Navarra, produciéndose el proceso más importante de fortificación de la ciudad entre 1498 y 1540, reforzándose la antigua muralla medieval, pero no fue hasta el asedio de los franceses de 1521 cuando se impulsaron las obras de mejora, ampliando la muralla y el foso que la rodeaba y construyendo el Cubo del Revellín. Este fue construido entre los años 1522 y 1524 bajo la dirección del maestro cantero Lope de Insturizaga y financiado a través de la exención de determinados impuestos por el emperador Carlos I, quien recompensaría de esta manera la resistencia ofrecida por los logroñeses ante el asalto del ejército franconavarro en 1521.

Así, durante las fiestas de San Bernabé, la cofradía del Pez obsequia a los ciudadanos con una ración de peces, recordando el sitio al que estuvo sometido Logroño por el ejército francés en el año 1521 y que aguantaron los habitantes alimentándose con peces del río Ebro.

A partir de la segunda mitad del siglo XVI fue perdiéndose la importancia de la defensa de la ciudad, lo que hizo que el deterioro de las murallas fuese evidente. Se construyeron edificios particulares adosados a la misma, lo cual no impidió que se conservaran los restos actuales.

La insólita preservación del Cubo y de la Puerta del Camino no solo es la consecuencia de su solidez constructiva, muy superior a la del resto del antiguo recinto fortificado, sino que está relacionada con los factores que guiaron el desarrollo urbanístico de la ciudad en el siglo XIX.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos y Ayuntamiento de Logroño

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Viguera

Situado en el interior de unas cuevas, "Cueva los Moros", en un estrecho barranco y escondidas tras un espeso bosque de pinos y matorral. Restos de murallas y ventanas a mitad de la altura de la peña, formando un complejo defensivo muy completo gracias al adosamiento a las paredes del barranco y al aprovechamiento de cuevas y pasadizos que en la actualidad la mayoría se han perdido.

Estas cuevas pudieron ser ya utilizadas en el siglo X cuando Sancho Abarca conquista Viguera a los árabes entregándosela después a Fortun Ochoiz. En 1060, la reina doña Estefanía, mujer de García el de Nájera, otorga su testamento y dona la cueva del Perro, Castañares y Entrena a Santa María la Real de Nájera. A mediados del XIV pertenecía la Señorío de los Zúñiga, siendo construida en tiempos de Íñigo Ortiz de Zúñiga.
En la década de los 30 del presente siglo se desplomaron parte de los muros orientales.

Se accede por el único camino que sube hacia el barranco en la margen izquierda del río Iregua.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja


Época: siglos XII y XIV
Propiedad: particular
Visitable: libre acceso, a través del contacto con la familia propietaria

Viguera

Situado en el interior de unas cuevas, "Cueva los Moros", en un estrecho barranco y escondidas tras un espeso bosque de pinos y matorral. Restos de murallas y ventanas a mitad de la altura de la peña, formando un complejo defensivo muy completo gracias al adosamiento a las paredes del barranco y al aprovechamiento de cuevas y pasadizos que en la actualidad la mayoría se han perdido.

Estas cuevas pudieron ser ya utilizadas en el siglo X cuando Sancho Abarca conquista Viguera a los árabes entregándosela después a Fortun Ochoiz. En 1060, la reina doña Estefanía, mujer de García el de Nájera, otorga su testamento y dona la cueva del Perro, Castañares y Entrena a Santa María la Real de Nájera. A mediados del XIV pertenecía la Señorío de los Zúñiga, siendo construida en tiempos de Íñigo Ortiz de Zúñiga.
En la década de los 30 del presente siglo se desplomaron parte de los muros orientales.

Se accede por el único camino que sube hacia el barranco en la margen izquierda del río Iregua.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja


Época: siglos XII y XIV
Propiedad: particular
Visitable: libre acceso, a través del contacto con la familia propietaria

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