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Lumbreras de Cameros

Torre-fuerte de sillarejo con planta cuadrada y contrafuertes circulares en sus esquinas, adosada a la ermita de Santa María de la Torre. Es de planta sensiblemente cuadrangular, con contrafuertes redondos en las esquinas a modo de cubos. Está construida con muros de mampostería de gran espesor que denotan la función defensiva que debía tener.

En 1366 el señorío formado por las villas de Lumbreras, Treviño, Villoslada y Ortigosa de Cameros fueron concedidas al Adelantado de Castilla, don Pedro Manrique, por parte del rey Enrique II de Trastámara. Pudo ser construida por don Pedro a finales del XIV.

Existe una leyenda muy conocida sobre la torre, relacionada con el regreso de los pastores de la trashumancia (característica de la zona) y de la ayuda que la torre proporcionó para que no se perdieran.

Se accede al final del pueblo. El entorno es un merendero acondicionado con árboles, césped, bancos y mesas.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja

Época: siglos XIV y XV
Propiedad: parroquia
Visitable: información en el teléfono +34 941 468 143

Lumbreras de Cameros

Torre-fuerte de sillarejo con planta cuadrada y contrafuertes circulares en sus esquinas, adosada a la ermita de Santa María de la Torre. Es de planta sensiblemente cuadrangular, con contrafuertes redondos en las esquinas a modo de cubos. Está construida con muros de mampostería de gran espesor que denotan la función defensiva que debía tener.

En 1366 el señorío formado por las villas de Lumbreras, Treviño, Villoslada y Ortigosa de Cameros fueron concedidas al Adelantado de Castilla, don Pedro Manrique, por parte del rey Enrique II de Trastámara. Pudo ser construida por don Pedro a finales del XIV.

Existe una leyenda muy conocida sobre la torre, relacionada con el regreso de los pastores de la trashumancia (característica de la zona) y de la ayuda que la torre proporcionó para que no se perdieran.

Se accede al final del pueblo. El entorno es un merendero acondicionado con árboles, césped, bancos y mesas.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja

Época: siglos XIV y XV
Propiedad: parroquia
Visitable: información en el teléfono +34 941 468 143

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San Vicente de la Sonsierra

Restos de tres recintos: lo que era el castillo, la torre del homenaje y la torre del reloj.

Es el típico castillo-fortaleza alzado sobre un cerro, viejo recuerdo del castillo roquero altomedieval, con función defensiva. Tiene planta arriñonada, en forma de semicírculo irregular adaptándose a la topografía del terreno. Consta de tres cinturones de murallas escalonados que configuran tres recintos: el albacar, el cortijo y el castillo en la cima. Si el castillo propiamente dicho se remonta al siglo XII, los otros dos recintos son bajomedievales de los siglos XIII y XIV.

Vista desde el sur

El ingreso actual del primer recinto es la Puerta de la Primicia, al este. A continuación se encuentra el albacar, donde estuvieron las viviendas de los pobladores de la antigua villa. Al segundo recinto o patio de la fortaleza se accede por la Puerta de Salas en el norte. Dentro de él se sitúa la iglesia parroquial, la ermita de San Juan y el Cortijo, que sirvió como cementerio. En la cumbre se halla el tercer recinto o el castillo propiamente dicho, con la Torre del Homenaje en el centro y la torre del reloj al norte, que fue una antigua torre albarrana (torre independiente de la muralla).

El castillo de San Vicente se ubica en lo alto del cerro que domina el Ebro. En su día fue la fortaleza navarra de mayor envergadura construida cerca de este río, formando parte de la línea defensiva de Laguardia y Labastida. Se construyó a partir de 1170 o 1172 bajo la dirección de Ferrant Moro, por orden de Sancho el Sabio de Navarra que, en 1172, dio fuero a la villa, convirtiéndola en realenga. La solidez de sus muros y su posición ventajosa dominando el Ebro debían de hacerla inexpugnable.

Perdió su interés militar a partir de 1512, año en que el Reino de Navarra se integró en Castilla, y en 1516 fue vendido por Pedro Girón, Conde de Ureña, a los Velasco. Por tanto, cuando se construyó la iglesia parroquial ya había perdido su función militar, recobrándola en el XIX, al ser utilizado durante la Primera Guerra Carlista (1833-1840). A partir de 1898, con el derrumbamiento de parte de las murallas y la utilización de su piedra para la construcción, el conjunto se fue demoliendo sistemáticamente. Durante la segunda mitad del siglo XX han sido varios los intentos de restaurarlo y recuperarlo.

Se accede desde la plaza, tomando la calle Zumalacárregui hasta lo más alto del pueblo. En Semana Santa se celebra la procesión de los Picaos, preparándose en uno de los edificios que forman parte del recinto del castillo.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja

Época: siglo XII
Propiedad: municipal
Visitable: libre acceso. Más información en el teléfono +34 609 274 488

San Vicente de la Sonsierra

Restos de tres recintos: lo que era el castillo, la torre del homenaje y la torre del reloj.

Es el típico castillo-fortaleza alzado sobre un cerro, viejo recuerdo del castillo roquero altomedieval, con función defensiva. Tiene planta arriñonada, en forma de semicírculo irregular adaptándose a la topografía del terreno. Consta de tres cinturones de murallas escalonados que configuran tres recintos: el albacar, el cortijo y el castillo en la cima. Si el castillo propiamente dicho se remonta al siglo XII, los otros dos recintos son bajomedievales de los siglos XIII y XIV.

Vista desde el sur

El ingreso actual del primer recinto es la Puerta de la Primicia, al este. A continuación se encuentra el albacar, donde estuvieron las viviendas de los pobladores de la antigua villa. Al segundo recinto o patio de la fortaleza se accede por la Puerta de Salas en el norte. Dentro de él se sitúa la iglesia parroquial, la ermita de San Juan y el Cortijo, que sirvió como cementerio. En la cumbre se halla el tercer recinto o el castillo propiamente dicho, con la Torre del Homenaje en el centro y la torre del reloj al norte, que fue una antigua torre albarrana (torre independiente de la muralla).

El castillo de San Vicente se ubica en lo alto del cerro que domina el Ebro. En su día fue la fortaleza navarra de mayor envergadura construida cerca de este río, formando parte de la línea defensiva de Laguardia y Labastida. Se construyó a partir de 1170 o 1172 bajo la dirección de Ferrant Moro, por orden de Sancho el Sabio de Navarra que, en 1172, dio fuero a la villa, convirtiéndola en realenga. La solidez de sus muros y su posición ventajosa dominando el Ebro debían de hacerla inexpugnable.

Perdió su interés militar a partir de 1512, año en que el Reino de Navarra se integró en Castilla, y en 1516 fue vendido por Pedro Girón, Conde de Ureña, a los Velasco. Por tanto, cuando se construyó la iglesia parroquial ya había perdido su función militar, recobrándola en el XIX, al ser utilizado durante la Primera Guerra Carlista (1833-1840). A partir de 1898, con el derrumbamiento de parte de las murallas y la utilización de su piedra para la construcción, el conjunto se fue demoliendo sistemáticamente. Durante la segunda mitad del siglo XX han sido varios los intentos de restaurarlo y recuperarlo.

Se accede desde la plaza, tomando la calle Zumalacárregui hasta lo más alto del pueblo. En Semana Santa se celebra la procesión de los Picaos, preparándose en uno de los edificios que forman parte del recinto del castillo.

Texto: Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja

Época: siglo XII
Propiedad: municipal
Visitable: libre acceso. Más información en el teléfono +34 609 274 488

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