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Camino peatonal Yuso-Suso Labardera

tipo de documento semantico rtroute

Camino peatonal Labardera
Camino peatonal Labardera
Camino peatonal Labardera
Camino peatonal Labardera
Camino peatonal Labardera
Camino peatonal Labardera
Monasterio de Suso
Perfil de la etapa
Descripción:

La ruta se inicia en la plazoleta que hay frente al acceso al monasterio de Yuso. Allí encontraremos un panel informativo con una fotografía aérea de los recorridos que podemos hacer, junto a diversos datos de interés sobre otros senderos de la zona. Una vez cruzada la plazoleta y la carretera, iniciamos el ascenso. Dejamos a la izquierda el cementerio y pasamos junto a las últimas construcciones del pueblo hasta llegar a la senda que nos conducirá al bosque. Nos reciben los primeros pinos de buen porte y un roble quejigo aislado nos avisan de cuál es el árbol que domina el bosque de la ladera que tenemos frente a nosotros. Enseguida atravesamos un primer cruce, sin cambiar de dirección, y poco después llegamos a otro en el que debemos tomar el camino de la derecha y ascender por un corto pero acusado repecho hasta internarnos en el pinar. El paisaje que nos rodea es un bosquete de pino negral o laricio (Pinus nigra) plantado en los años cincuenta. El ambiente es acogedor y la senda serpentea en suave ascenso; por el camino, es fácil observar algunos rebrotes de roble que, bajo la protección de los pinos, crecen para recuperar la vegetación natural del paraje. Otro repecho de poca dificultad nos lleva hasta un camino que cruza el bosque. El desvío de la derecha lleva al comienzo de otra ruta señalizada el camino San Millán Villar de Torre. Nosotros seguimos el desvío de la izquierda y vamos poco a poco abandonando el pinar para adentrarnos en un robledal de quejigos (Quercus faginea). Este robledal presenta un sotobosque bien desarrollado, en el que podemos encontrar un importante número de especies arbustivas como el enebro, el bonetero y aligustre; también aparecen otros arbolitos como el arce campestre, el avellano y el cerezo silvestre. Abunda el brusco, arbustillo de bajo porte muy singular, ya que sus tallos se asemejan a hojas siempre verdes y con afilados pinchos, junto a los que aparecen, en otoño, los frutos en forma de brillantes bolas rojas. El musgo y las yedras que trepan por la cara norte de los robustos troncos de los robles nos indican que vamos entrando en la vaguada, cada vez más húmeda, y el ascenso nos conduce muy pronto hasta nuestro objetivo: el monasterio de Suso. Tras la visita al monumento, continuamos el paseo por el camino empedrado que desciende, dejando el monasterio a la derecha. Desde aquí se puede contemplar el quejigal que hemos dejado atrás y, por encima de él, entre rocas de conglomerado calizo, aparece un carrascal con encinas de buen porte que se asientan sobre suelos más pobres y difíciles de colonizar por otras especies menos rústicas que estos árboles. Por las traseras del monasterio nos acercamos a otra vaguada totalmente cubierta de grandes árboles. Nuestro regreso a Yuso discurrirá por este bosque, pero antes merece la pena desviarse por un camino que nace a la derecha y que nos conduce a una fuente de aguas claras y frescas, donde podemos refrescarnos en verano. Un estrecho portillo, en la cerca que limita el monte para evitar que el ganado penetre en el entorno monacal, lleva a una ancha pista forestal. Al poco de comenzar a caminar por la pista, encontramos una señal que nos ofrece dos alternativas para el descenso. Siguiendo la pista elegimos la ruta más larga y a través del camino Labardera nos conduce por el robledal y por un bien desarrollado pinar, en el que los laricios dan paso en altura a los pinos silvestres, cuyos troncos asalmonados se distinguen con facilidad del resto de pinos. La pista, prácticamente a nivel, llega al cortafuegos que volveremos a encontrar más abajo. En este punto, el paisaje nos ofrece una preciosa vista del valle, con la torre de Yuso asomando entre el arbolado y el municipio de Estollo al fondo. A partir de aquí, entramos en una zona mucho más soleada donde el pinar se hace dominante, aunque con árboles de menor porte; también aparecen s alteados cipreses y algunas encinas. Tras una pequeña vaguada, en la que distinguimos algún quejigo disperso, llegamos al punto de descenso.

Recorrido:

Orden del punto del recorrido: 2
Punto de interés del punto del recorrido
Dehesa de Suso

Dehesa de Suso

Orden del punto del recorrido: 3
Lugar visitable:
Monasterio de Suso

San Millán de la Cogolla es como se conoce al conjunto formado por un núcleo de población junto con los dos monasterios que tiene su origen en la comunidad que formó entorno a su obra un santo eremita de nombre Millán que vivió 101 años (473-574) en unas cuevas de la sierra de la Demanda dedicado a la oración. Suso del latín sursum significa “arriba”, como se conoce al monasterio más antiguo y Yuso del latín deorsum, “abajo”. Ambos fueron declarados en 1997 por la UNESCO, bienes Mundiales, Patrimonio de la Humanidad.

Del actual monasterio de Suso, construido entre los siglos VI al XI, quedan vestigios importantes de los diversos momentos históricos por los que atravesó: las cuevas rupestres donde vivían los eremitas, el primitivo cenobio visigótico, la ampliación mozárabe y por último románica.

El acceso al monasterio se realiza a través del portaello, allí se encuentran las tumbas de los infantes de Lara y de su tutor Nuño acompañando a las tres reinas navarras.

Por el arco mozárabe con capiteles de alabastro que nos recuerda a la época califal cordobesa del siglo X decorados con dibujos con motivos vegetales y geométricos, nos adentramos en el monasterio mozárabe con tres grandes arcos de herradura. Al fondo observamos el resto de la primitiva construcción visigótica.

La cueva-sepulcral conserva la lauda del fundador de la segunda mitad del siglo XII, construida en alabastro negro y decorada con su escultura yacente, revestida con ropajes sacerdotales, alba, casulla y estola sobresaliendo una cruz labrada sobre su pecho con decoración de números y vegetales. En la actualidad el Camino de Santiago a su paso por La Rioja se desvía hacia el monasterio de Yuso donde se encuentran los restos del Santo.

Durante la Edad Media fue centro de poder político y cultural. De su importante escriptorio salieron los primeros testimonios escritos de romance español y del esukera, las glosas emilianenses. En la actualidad el Ministerio de Cultura es quien custodia el monasterio.

Para conocer todas las actvidades que realiza la Fundación San Millán en los monasterios de Yuso y Suso visita: www.emilianensis.com

www.monasteriodesanmillan.com

Orden del punto del recorrido: 1
Lugar visitable:
Monasterio de Yuso

El origen de la construcción del monasterio se refleja en una leyenda que narra como el rey García, el de Nájera, ordenó el traslado de los restos de San Millán que se encontraban en Suso al monasterio de Santa María La Real de Nájera. Los bueyes que tiraban de la carreta se detuvieron el valle como si los restos del Santo no quisiesen abandonarlo construyendo en ese lugar el actual monasterio de Yuso. Un monasterio románico de los siglos X y XI del que en la actualidad no queda ningún resto, sobre el que se construyó entre los siglos XVI y XVIII el actual monasterio de Yuso por los abades benedictinos. Los monjes benedictinos se trasladaron al monasterio en el siglo X. Uno de los abades más relevantes fue Domingo, natural de la población riojana de Cañas, más conocido como Santo Domingo de Silos.
 
La portada de acceso al monasterio se realizó en 1661 y en ella aparece el relieve de San Millán “Matamoros” ya que según la tradición combatió al islam junto con Santiago en la batalla de Simancas. El zaguán se hizo poco más tarde en 1689, todo ello da acceso al Salón de los Reyes llamado así por los cuatro grandes lienzos de reyes bienhechores del monasterio.


El claustro bajo se comenzó en 1549 y aunque sus bóvedas son góticas la concepción es renacentista. El superior es clasicista y contiene veinticuatro cuadros de José Vexes, cuyas escenas principales versan sobre la vida de San Millán, escrita por San Braulio, Arzobispo de Zaragoza.
 
La sacristía es una de las más bellas de España, antigua sala capitular comenzó a usarse como tal hacia 1693. Los frescos del techo del siglo XVIII conservan sin haber sido restaurados toda la riqueza del color original. La cajonería es de madera de nogal, encima de la cual hay veinticuatro óleos sobre cobre de estilo barroco de procedencia flamenca, madrileña e italiana.

La iglesia del monasterio es lo primero que se hizo de todo este conjunto, comenzada en el año 1504 se terminó treinta seis años después, está catalogada dentro del gótico decadente. El grandioso retablo del altar mayor contiene un lienzo de Fray Juan Ricci, de la escuela del Greco, que representa a San Millán a caballo en la batalla de Hacinas. La extraordinaria rejería de Sebastián de Medina de 1676 completa el conjunto artístico de la capilla mayor.

La sillería de coro bajo fue realizada por un tallista flamenco en torno a 1640, el trascoro de estilo rococó francés está decorado con esculturas de bulto redondo que representan a discípulos de San Millán, destacando por su belleza el púlpito plateresco decorado con relieves de los evangelistas y símbolos de la pasión. El coro alto, algo posterior al bajo, está sostenido por un arco con dieciséis medallones, de la primera mitad del siglo XVII.

La estantería de los cantorales del monasterio conserva en su haber veinticinco volúmenes copiados entre 1729 y 1731. El archivo y biblioteca monasterial de gran valor para los investigadores está considerado entre los mejores de España; en él se guardan dos cartularios y trescientos volúmenes originales.

En la sala de exposiciones resaltan las réplicas de los marfiles románicos de las arquetas: relicarios de San Millán del siglo XI y de San Felices del siglo XII.

Fue construido por monjes benedictinos, que permanecieron en él hasta la desamortización y exclaustración del XIX. Actualmente los frailes Agustinos Recoletos son los que mantienen vivo el espíritu del monasterio.

Para conocer todas las actvidades que realiza la Fundación San Millán en los monasterios de Yuso y Suso visita: www.emilianensis.com

www.monasteriodesanmillan.com

Orden del punto del recorrido: 4
Lugar visitable:
Monasterio de Yuso

El origen de la construcción del monasterio se refleja en una leyenda que narra como el rey García, el de Nájera, ordenó el traslado de los restos de San Millán que se encontraban en Suso al monasterio de Santa María La Real de Nájera. Los bueyes que tiraban de la carreta se detuvieron el valle como si los restos del Santo no quisiesen abandonarlo construyendo en ese lugar el actual monasterio de Yuso. Un monasterio románico de los siglos X y XI del que en la actualidad no queda ningún resto, sobre el que se construyó entre los siglos XVI y XVIII el actual monasterio de Yuso por los abades benedictinos. Los monjes benedictinos se trasladaron al monasterio en el siglo X. Uno de los abades más relevantes fue Domingo, natural de la población riojana de Cañas, más conocido como Santo Domingo de Silos.
 
La portada de acceso al monasterio se realizó en 1661 y en ella aparece el relieve de San Millán “Matamoros” ya que según la tradición combatió al islam junto con Santiago en la batalla de Simancas. El zaguán se hizo poco más tarde en 1689, todo ello da acceso al Salón de los Reyes llamado así por los cuatro grandes lienzos de reyes bienhechores del monasterio.


El claustro bajo se comenzó en 1549 y aunque sus bóvedas son góticas la concepción es renacentista. El superior es clasicista y contiene veinticuatro cuadros de José Vexes, cuyas escenas principales versan sobre la vida de San Millán, escrita por San Braulio, Arzobispo de Zaragoza.
 
La sacristía es una de las más bellas de España, antigua sala capitular comenzó a usarse como tal hacia 1693. Los frescos del techo del siglo XVIII conservan sin haber sido restaurados toda la riqueza del color original. La cajonería es de madera de nogal, encima de la cual hay veinticuatro óleos sobre cobre de estilo barroco de procedencia flamenca, madrileña e italiana.

La iglesia del monasterio es lo primero que se hizo de todo este conjunto, comenzada en el año 1504 se terminó treinta seis años después, está catalogada dentro del gótico decadente. El grandioso retablo del altar mayor contiene un lienzo de Fray Juan Ricci, de la escuela del Greco, que representa a San Millán a caballo en la batalla de Hacinas. La extraordinaria rejería de Sebastián de Medina de 1676 completa el conjunto artístico de la capilla mayor.

La sillería de coro bajo fue realizada por un tallista flamenco en torno a 1640, el trascoro de estilo rococó francés está decorado con esculturas de bulto redondo que representan a discípulos de San Millán, destacando por su belleza el púlpito plateresco decorado con relieves de los evangelistas y símbolos de la pasión. El coro alto, algo posterior al bajo, está sostenido por un arco con dieciséis medallones, de la primera mitad del siglo XVII.

La estantería de los cantorales del monasterio conserva en su haber veinticinco volúmenes copiados entre 1729 y 1731. El archivo y biblioteca monasterial de gran valor para los investigadores está considerado entre los mejores de España; en él se guardan dos cartularios y trescientos volúmenes originales.

En la sala de exposiciones resaltan las réplicas de los marfiles románicos de las arquetas: relicarios de San Millán del siglo XI y de San Felices del siglo XII.

Fue construido por monjes benedictinos, que permanecieron en él hasta la desamortización y exclaustración del XIX. Actualmente los frailes Agustinos Recoletos son los que mantienen vivo el espíritu del monasterio.

Para conocer todas las actvidades que realiza la Fundación San Millán en los monasterios de Yuso y Suso visita: www.emilianensis.com

www.monasteriodesanmillan.com

Color de la etapa: #7B68EE
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Recorrido: Monasterio de Yuso-Dehesa de Suso-Monasterio de Suso-Monasterio de Yuso
Distancia: 2.6 km
Duración: 30 minutos
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Señalización: Postes con señales

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