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23 resultados

Seguimos el curso del Alto Leza. De acuerdo al testamento geológico, pisamos el suelo más antiguo de toda La Rioja. Hace 120 millones de años, por aquí caminaron saurios gigantes que dejaron impresas sus huellas para siempre. En este entorno, hace unos cuantos milenios, germinaron asentamientos humanos. Todas las cimas tienen historias que son Reserva de la Biosfera. Y por las calles que habitan la Sierra, abundan los ilustres. Políticos, empresarios, religiosos, indianos. El Camero viejo no olvida.

De los veintiún pueblos que decoran estas montañas, catorce continúan habitados. Un camino curvoso nos conduce hacia el corazón del cuerpo rocoso. Alcanzamos una población con muchas caras y todas semejantes. Asoma la piedra en las plantas bajas pero más arriba crecen el adobe y la cal. Vidas uniformes. Laguna de Cameros nos recibe impoluta sobre alfombras empedradas. Por estas tierras, los nombres mudan en cada muga. Bajo nosotros, discurre el río Mayor, que en San Román es el Leza.

Laguna de Cameros

Plantamos los pies sobre la plaza José de la Cámara y Moreno, un emigrante afortunado y agradecido con su pueblo. Nos cuentan que donó las escuelas y entendemos que difícilmente podía haber mejor regalo para la mente. Entramos en una iglesia del siglo XVI construida en ofrenda a Nuestra Señora de la Asunción. El templo religioso custodia un imponente retablo barroco y una réplica de la Sábana Santa de Turín que descubre como donante a Juan Antonio de Irusta y Alonso de Tejada. La lista de laguchinos ilustres evoca instituciones nobiliarias y señores medievales. En el Museo del Solar de Tejada, nos adentramos en una de las casas privilegiadas más antiguas de España.

Ascendemos para ganar perspectiva sobre los entresijos de Laguna. Algunas chimeneas humean en silencio. Nos señalan la ruta hacia el puerto de Sancho Leza, la coyuntura entre los valles de los dos Cameros, el viejo y el nuevo. Antes de regresar sobre nuestros pasos, probamos el queso fresco de cabra autóctona que prepara aquí mismo María José González. Las abuelas cameranas inspiran a este pequeño taller artesanal.

Aquí una vez hubo hasta 1.200 habitantes. De camino a la ermita de Santo Domingo de Silos, imaginamos cómo serían las procesiones entonces. La muchedumbre tomando la montaña. Dicen que el beato cumplió penitencia en estos riscos y ese sacrificio pervive como devoción. Nos avituallamos en el Hotel-Restaurante Camero Viejo antes de enfrentarnos con la culebra de asfalto.

En San Román de Cameros, miramos hacia el suelo. Seguimos cruces, cuadrados y ramificaciones naturales a través de plazas y lavaderos. Felpudos pavimentados advierten la vida y el riguroso trabajo de unos canteros de Trevijano. Aquí, las piedras son ripios. Subimos y subimos por la 'recua'. Los ojos clavados bajo nuestros pies.

San Román de Cameros

En la plaza del olmo ya no queda ningún olmo. Nos explican que un antiguo poblado celtíbero asentado monte arriba conquistó el entorno hace miles de años. Con el tiempo, la vida fue descendiendo en círculos concéntricos. Como consecuencia, las viviendas asoman más fachada que espalda. Algunos vecinos nos recuerdan que no hace tanto los animales vivían en las plantas bajas y arriba sus dueños. El último piso era el alhorín. Usos de la cultura rural.

Paseamos entre emblemas e ilustrados. Contemplamos la casa donde nacieron los hermanos Diego y Simón de Ágreda. Las escuelas, fundadas por ellos en 1787, son las más antiguas de La Rioja con las puertas abiertas. Dentro, visitamos el museo y leemos libros de texto añejos entre pupitres y recuerdos escolares.

Nos revelan que en este pueblo se conserva el archivo del Solar de Valdeosera, casa nobiliaria omnipresente en la Sierra y que enraíza en una aldea hoy abandonada. Sabemos también que Manuel Antonio García Herreros, célebre político español del siglo XIX, nació en San Román. Entramos en la iglesia de la Asunción bajo un peculiar arco de toba caliza. En el interior, recorremos los retablos de pueblos rendidos tiempo atrás.

Desde aquí, contemplamos la aldea de Velilla, que se sostiene con vida. Nos proponen rutas por tejeras, dólmenes, hayedos y ruinas históricas; es una incitación para respirar y escuchar a la naturaleza, para imaginar hechos pretéritos y observar con atención. Pero ahora llama el hambre. En el restaurante Monterreal, todo son dudas preliminares. ¿Las alubias rojas? ¿Patatas con chorizo? ¿Quizá una ensalada? ¿Has dicho croquetas con jamón? ¿O carrilleras? ¿Y callos? ¿También manitas? El menú nos devora a nosotros.

Soto en Cameros

De nuevo, una carretera cerrada y la vista escondida. Aparece Soto en Cameros como un intrigante accidente geográfico. Zona inundable, picos y valles. Por aquí, el Leza discurre por un asombroso cañón natural. Por aquí, anduvieron dinosaurios hace millones de años. Vemos icnitas sobre piedras prehistóricas y acariciamos ese rastro geológico. El testamento emergido. Rodeamos el pueblo, que llegó a ser capital de La Rioja, por un tranquilo sendero natural que deriva en la Fuente de los Tres Caños, antiguo centro. Desde aquí, visualizamos un escenario que admitió a casi 3.000 almas en tiempos de esplendor.

Cruzamos puentes y envolvemos con nuestros pasos la iglesia de San Esteban Protomártir. Nos acecha con el semblante de una sólida fortaleza, disimulando heridas y cicatrices. En la atalaya, duerme la ermita de Nuestra Señora del Cortijo. Aquí, también nos persiguen los escudos y apellidos de plomo. El Marqués de Vallejo, Francisco Luis Vallejo Elía, Juan Adán de la Parra, los hermanos Ximénez... A estos últimos se les debe el antiguo hospital de San José, hoy un albergue con presencia esplendorosa.

Empieza a oscurecer el cielo sobre el Camero viejo. Antes de evadirnos, nos conducen hacia un taller emblemático. En 1874, Juan de Dios Redondo inició un negocio de mazapanes artesanos que ha arrastrado marca y fama hasta la actualidad. Sus bisnietas prolongan la tradición. Nos enseñan el horno de leña, una maravilla ingeniera donde cuecen las mezclas secretas de almendra, agua y azúcar. Catamos bocados naturales y otros de chocolate. Paladeamos y almacenamos el dulzor en la memoria mientras descendemos de regreso a casa.

Texto: Sergio Cuesta

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Mosaico de culturas

tipo de documento Artículos

 

Le sugerimos una visita cultural única: Los monasterios de Suso y Yuso en San Millán de la Cogolla, Patrimonio de la Humanidad y Cuna del Castellano. De estos monasterios riojanos parte el Camino de la Lengua.

En el Monasterio de Suso, el más antiguo, situado entre montes, los eremitas del Medievo escribieron en sus scriptorium las primeras palabras en castellano y en euskera.

El Monasterio de Yuso, más grande y rico, acoge en su interior el aula de la lengua castellana y una gran biblioteca única.

De camino hacia San Millán pasará usted por Berceo, la localidad cuna de Gonzalo de Berceo, el primer poeta de la lengua castellana.

Desde San Millán le recomendamos una visita a Santo Domingo de la Calzada. No deje de visitar su Catedral en la que podrá ver la tumba del santo y un gallinero ¡¡dentro de la propia iglesia!! Pregunte por el milagro del gallo y la gallina y descubrirá el por qué. No deje de pasear por sus calles y tómese un descanso en el Parador de Turismo, antiguo Hospital de peregrinos.

Seguro que a su paso ve muchos lugares que merecen una parada, tómeselo con tiempo. Pare y disfrute del paisaje, de las gentes y de la hospitalidad riojana. Si no le da tiempo a hacerlo todo, no se preocupe, La Rioja está muy cerca y estaremos encantados de que vuelva.

Recuerde que en La Rioja queda mucho que ver: huellas de dinosaurios, colonias de cigüeñasartesanos... un día es poco tiempo ¡Vuelva pronto!

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Club Náutico El Rasillo

tipo de documento Eventos

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10/06/2016

el Rasillo

Naturaleza, ocio y deporte en el Club Náutico El Rasillo. El verano es indudablemente la estación perfecta para la práctica de los deportes náuticos, y sí, esto también es posible aquí en La Rioja.Rodeado de extensos pinares, a 1.000 m. de altitud, en pleno valle alto del Iregua, se encuentra el embalse Gonzalez Lacasa.Al borde del agua están las instalaciones del Club Náutico El Rasillo reformadas totalmente para poder ofrecer los mejores servicios, tanto deportivos, como de restauración.Desde su terraza puedes observar las zonas de playa, las plataformas flotantes y la navegación de las diferentes embarcaciones.Bar-restaurante abierto todo el año. Cocina típica camerana. Carta y menús especiales para grupos.Calendario y horarios de actividades deportivas:Del 1 al 31 de mayo, abierto solo para grupos concertados.Del 1 de junio al 31 de agosto, abierto todos los días.De 11.30 a 14.30 y de 15.30 a 19.30 horas. (Entrada libre)Actividades y servicios:Hidropedales La forma de paseo más segura y familiar sobre el agua en hidropedales de cuatro cómodas plazas. Diversión y agradables chapuzones con alquileres desde una hora.PiragüismoTras una breve explicación técnica, podrás recorrer las aguas tranquilas de este pantano en piraguas individuales o dobles.Vela ligeraDespués de observar como se apareja un velero, podrás participar en su manejo. Alquiler de velero con o sin patrón en periodos de dos horas.WindsurfSiente la sensación de deslizarte sobre el agua de la manera más rápida que se ha inventado. Alquiler de tablas por horas sueltas. Cursillos semanales o intensivos de tres días.Rutas 4x4Conoce los parajes de la sierra con la comodidad de un vehículo todoterreno, siempre con el máximo respeto a la naturaleza que nos rodea. Rutas de media jornada o jornada completa.Multiactividad para gruposPara aprovechar al máximo la estancia de grupos escolares, familiares, o de empresa, combinando las actividades de agua con otras de tierra, como orientación, senderismo, tiro con arco.Servicio de guardabarcosPeriodos de 1 semana, mes, verano o año entero.Senda VerdePara disfrutar del camino entre el núcleo urbano de El Rasillo y el Náutico, existe una vía verde peatonal que los comunica, enlazando con senderos GR y Vía Romana.Localización:El Rasillo de Cameros. N 111. A 48 kms. de Logroño. Desvío en Villanueva de Cameros, dirección Ortigosa – El Rasillo.www.nauticoelrasillo.comwww.skiturismoyaventura.com

10/06/2016

21/09/2016

el Rasillo

Naturaleza, ocio y deporte en el Club Náutico El Rasillo. El verano es indudablemente la estación perfecta para la práctica de los deportes náuticos, y sí, esto también es posible aquí en La Rioja.Rodeado de extensos pinares, a 1.000 m. de altitud, en pleno valle alto del Iregua, se encuentra el embalse Gonzalez Lacasa.Al borde del agua están las instalaciones del Club Náutico El Rasillo reformadas totalmente para poder ofrecer los mejores servicios, tanto deportivos, como de restauración.Desde su terraza puedes observar las zonas de playa, las plataformas flotantes y la navegación de las diferentes embarcaciones.Bar-restaurante abierto todo el año. Cocina típica camerana. Carta y menús especiales para grupos.Calendario y horarios de actividades deportivas:Del 1 al 31 de mayo, abierto solo para grupos concertados.Del 1 de junio al 31 de agosto, abierto todos los días.De 11.30 a 14.30 y de 15.30 a 19.30 horas. (Entrada libre)Actividades y servicios:Hidropedales La forma de paseo más segura y familiar sobre el agua en hidropedales de cuatro cómodas plazas. Diversión y agradables chapuzones con alquileres desde una hora.PiragüismoTras una breve explicación técnica, podrás recorrer las aguas tranquilas de este pantano en piraguas individuales o dobles.Vela ligeraDespués de observar como se apareja un velero, podrás participar en su manejo. Alquiler de velero con o sin patrón en periodos de dos horas.WindsurfSiente la sensación de deslizarte sobre el agua de la manera más rápida que se ha inventado. Alquiler de tablas por horas sueltas. Cursillos semanales o intensivos de tres días.Rutas 4x4Conoce los parajes de la sierra con la comodidad de un vehículo todoterreno, siempre con el máximo respeto a la naturaleza que nos rodea. Rutas de media jornada o jornada completa.Multiactividad para gruposPara aprovechar al máximo la estancia de grupos escolares, familiares, o de empresa, combinando las actividades de agua con otras de tierra, como orientación, senderismo, tiro con arco.Servicio de guardabarcosPeriodos de 1 semana, mes, verano o año entero.Senda VerdePara disfrutar del camino entre el núcleo urbano de El Rasillo y el Náutico, existe una vía verde peatonal que los comunica, enlazando con senderos GR y Vía Romana.Localización:El Rasillo de Cameros. N 111. A 48 kms. de Logroño. Desvío en Villanueva de Cameros, dirección Ortigosa – El Rasillo.www.nauticoelrasillo.comwww.skiturismoyaventura.com

Brieva de Cameros aparece de repente entre el manto verde. Estamos escondidos en el Valle del Najerilla, junto a un asentamiento que une el río Berrinche con el bravo nacimiento del Brieva. Mientras paseamos por calles serenas, a ratos casi intactas, nos dicen que a unos cuantos cientos de metros el agua brota del suelo como si fuese una aparición. Más allá, asciende una ruta, que en realidad es un reto, hacia Cabezo del Santo, la cumbre que sonríe sobre nosotros (1.854 metros). 

La naturaleza se apodera del tiempo mientras caminamos junto a la corriente. El entorno evoca tópicos entre los urbanitas. Es una postal viva de la Sierra. Aquí, la vida es piedra, madera y agua. Y el conjunto es limpio, simple y bello, incluso envidiable. Nos cuentan que el apellido de Brieva es accidental, un retazo para diferenciarse de otras poblaciones españolas con nombre idéntico. A principios del siglo pasado, había más de 1.200 coincidencias. 

No estamos en Cameros, pero oriundos del lugar nos explican que Brieva perteneció al Señorío de Cameros hace unos cuantos siglos. Quizá por ahí fueran los tiros. La plaza es un enclave evocador. Por un lado, nos observa un hermoso ayuntamiento, obra del riojano Agapito del Valle. Por el otro, la iglesia de San Miguel (siglos XV-XVI) nos acecha orgullosa. Presume de haber albergado y protegido la imagen de la virgen de Valvanera durante 46 años (1.839-1.885), mientras el monasterio renovaba un interior ruinoso. Las dos miradas intimidan junto a una fuente estrepitosa y una escalinata que nos parece guiar de regreso al pasado. Es entonces cuando nos hablan de Pedro Duro y Benito, uno de los cortezudos más ilustres, fundador a mediados del siglo diecinueve de la que sería poco después la primera industria metalúrgica del país.

Brieva de Cameros

Mirando alrededor es inevitable recrear escenas pastoriles perdidas. Hoy en día es más nostalgia que realidad. Las cañadas marcan los trazos de la trashumancia desde el rancho de esquileo, un museo que rinde espacio y homenaje a la cultura que sigue impregnando estos pastos. 

Seguimos la ruta hacia el Camero Nuevo y despedimos a las tres decenas de habitantes que permanecen impávidos ante la llamada del invierno. Vislumbramos un cortado que anuncia el Valle del Iregua, pero antes cruzamos entre un rebaño de ovejas merinas que siguen alimentándose del paisaje. En un instante, los ladridos de dos imponentes mastines escoltan las distancias y nosotros nos sumergimos en una carretera ribeteada en plenas montañas. Nos dicen que este hábitat es ideal para los buitres.

La carretera se vuelve tensa frente a la primera fotografía de Ortigosa de Cameros, asentada sobre un despeñadero que encoge el río Albercos y fracciona los barrios de San Miguel y San Martín. La arquitectura camerana se abre paso entre calles empedradas y viviendas de postín. El comercio lanar rentó alto hace un siglo y contribuyó a un desarrollo próspero de sus antiguos moradores. La Casa Grande nos enseña piedra sillar del siglo dieciséis y evoca una honda grandeza. Es hora de aperitivos y nos detenemos en Patés El Robledillo, inciativa de supervivencia rural que nos presenta la vigorosa Antonia. Todavía paladeamos algunos de sus productos mientras buscamos saciar el apetito con mayor contundencia. El restaurante El Casino nos brinda pochas, espárragos, bacalao y carrilleras; y nos ofrenda con una alineación final de flanes caseros: de queso, de café, de huevo...

Cuevas de Ortigosa

Embolsados los alimentos, nos aguardan las cuevas más famosas de La Rioja. Observamos en el altivo camino el embalse de González Lacasa, denominado aquí pantano de Ortigosa y entregado un poco más allá a El Rasillo. Precisamente la construcción de la presa concluyó en el hallazgo subterráneo, hace poco más de medio siglo. La antigua cantera horadó el Macizo del Encinedo y descubrió las bocas naturales de la Paz y de la Viña. Penetramos en la primera con la misión de evitar resbalones, estalagmitas y estalactitas. Somos los invitados de una vivienda estrecha que comprime el paso por caprichos de la geología. Nos hablan de pisolitos mientras señalan en múltiples paredes un acné pétreo y expansivo. Sorteamos columnas que fingen ser cerosas, pisamos con cuidado, esquivamos y callamos durante 236 metros de corredor. El silencio natural es contagioso. Salimos sobre la cantera, con la vista forrada de pinares, hayedos, carrascas, rebollos y quejigos.

Entre la diversidad de inmensos bosques, avistamos el azul del embalse. Descendemos hacia La Viña, otra gruta hacia tiempos inmemoriales. El origen se remonta 160 millones de años atrás. Dentro, fantaseamos con siluetas que aparecen como caballitos de mar, mandíbulas de tiranosaurio o candelabros animados. La acción del agua es perpetua en estas burbujas de aire húmedo. Retomamos la carretera hacia El Rasillo imaginando los ascensos hacia El Robledillo y Canto Hincado. Un abrazo con la naturaleza.

Casi de inmediato, nos sentimos ilustremente recibidos en El Rasillo. Nos dicen que quien bautizó este presumido enclave tenía bastante guasa. Nuestro trayecto sube y baja hasta que  nos topamos con el insigne anfitrión: el olmo de montañaMás de cuatrocientos años sobreviviendo a los Cameros y a la grafiosis. En su lucha permanente se inspira la estirpe camerana. Pensamos en el olmo cuando nos abren la iglesia parroquial a la que da sombra. Nuestra Señora la Virgen de las Heras todavía conserva tramos del templo original del siglo dieciséis. Memorias compartidas con el viejo árbol. Muchas de ellas perviven acristaladas a unos cuantos pasos de distancia en el museo de Victoriano Labiano

Club Náutico de "El Rasillo"

Probamos la miel de la sierra en la Mielería de Cameros, un establecimiento museístico en el que debemos degustar y escuchar. Asumimos la trascendencia de las abejas en nuestras vidas mientras cambiamos la piedra por la hierba. Un nombre nos alerta antes de abandonar las últimas casas: "Achóndite". Es un barranco, pero también invoca a una bruja en el imaginario popular; una que consiguió huir de Zugarramurdi y echar raíces en el precipicio. Las leyendas revisten la realidad; la hacen más divertida. 

Nosotros nos volvemos a cubrir de arbustos y pinares de repoblación mientras descendemos hacia el pantano. Celebramos la irrupción natural de algunos robles, el bosque original, y el atrevimiento de un pequeño sapo autóctono que comparte nuestra ruta durante unos breves instantes. Continuamos descendiendo sobre una alfombra blanda que nos lleva hacia el club náutico. La orilla está deshabitada y rebajada en pleno octubre, pero en verano crece y abraza a múltiples bañistas. 

Atardece y brilla el otoño alrededor cuando decidimos regresar. Nos acordamos de los mastines, de los pisolitos y del olmo centenario. La naturaleza nos sacude una y otra vez mientras creemos irnos hacia nuestras casas.

Texto: Sergio Cuesta

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30/07/2016

Enciso

Tras el éxito cosechado en ediciones anteriores, La Rioja Turismo vuelve a programar una nueva edición de la ruta turística Dinobús para los días 30 de julio y 27 de agosto.Esta actividad facilita el acceso a uno de los grandes atractivos turísticos y culturales de la región, como es el importante patrimonio paleontológico de La Rioja, de una forma cómoda, lúdica y familiar. De este modo, esta iniciativa ofrece una completa jornada de paleontología en la que además de aprender sobre estos grandes animales que poblaron la región hace millones de años, los turistas podrán disfrutar del parque de multiaventura ‘El Barranco Perdido’, con actividades acuáticas y deportivas para todos.Las rutas saldrán de la Oficina de Turismo de La Rioja, situada en las Escuelas Trevijano, (C/. Portales, 50) a las 12 horas, y la hora de llegada está prevista para las 21 horas.La primera parada será en el Yacimiento de icnitas de Valdecevillo, uno de los más importantes de La Rioja y también uno de los más sencillos de interpretar para el visitante aficionado. Allí podrán contemplar el espectacular rastro de huellas dejado por ejemplares carnívoros de gran tamaño, por un grupo de iguanodones y por un saurópodo, además de conocer sus características a través de los paneles explicativos y disfrutar de las cinco reproducciones a tamaños real que hay en el yacimiento.A continuación, la expedición desembarcará en El Barranco Perdido donde niños y mayores podrán disfrutar, hasta las ocho de la tarde, del solarium y la zona de agua del parque, refrescarse y seguir buscando restos de dinosaurios o divertirse en los géiseres, las cascadas de agua y las pozas que hay junto a las piscinas, además deslizarse por el Gran Tobogán, a lo largo de la colina, entre los árboles, junto a los yacimientos y las zonas de aventura.La visita incluye la representación de ‘Barranco perdido, la aventura’, un espectáculo musical y disparatado que celebra el parque los sábados y domingos de verano y en el que se narra la historia de dos exploradores un tanto desorientados, que creen haber hallado indicios de la existencia de un dinosaurio vivo.El Dinobús ofertará 55 plazas por recorrido, que podrán adquirirse al precio de 14 euros en la Oficina de Turismo de La Rioja o en la web experiencias.lariojaturismo.com.

30/07/2016

27/08/2016

Enciso

Tras el éxito cosechado en ediciones anteriores, La Rioja Turismo vuelve a programar una nueva edición de la ruta turística Dinobús para los días 30 de julio y 27 de agosto.Esta actividad facilita el acceso a uno de los grandes atractivos turísticos y culturales de la región, como es el importante patrimonio paleontológico de La Rioja, de una forma cómoda, lúdica y familiar. De este modo, esta iniciativa ofrece una completa jornada de paleontología en la que además de aprender sobre estos grandes animales que poblaron la región hace millones de años, los turistas podrán disfrutar del parque de multiaventura ‘El Barranco Perdido’, con actividades acuáticas y deportivas para todos.Las rutas saldrán de la Oficina de Turismo de La Rioja, situada en las Escuelas Trevijano, (C/. Portales, 50) a las 12 horas, y la hora de llegada está prevista para las 21 horas.La primera parada será en el Yacimiento de icnitas de Valdecevillo, uno de los más importantes de La Rioja y también uno de los más sencillos de interpretar para el visitante aficionado. Allí podrán contemplar el espectacular rastro de huellas dejado por ejemplares carnívoros de gran tamaño, por un grupo de iguanodones y por un saurópodo, además de conocer sus características a través de los paneles explicativos y disfrutar de las cinco reproducciones a tamaños real que hay en el yacimiento.A continuación, la expedición desembarcará en El Barranco Perdido donde niños y mayores podrán disfrutar, hasta las ocho de la tarde, del solarium y la zona de agua del parque, refrescarse y seguir buscando restos de dinosaurios o divertirse en los géiseres, las cascadas de agua y las pozas que hay junto a las piscinas, además deslizarse por el Gran Tobogán, a lo largo de la colina, entre los árboles, junto a los yacimientos y las zonas de aventura.La visita incluye la representación de ‘Barranco perdido, la aventura’, un espectáculo musical y disparatado que celebra el parque los sábados y domingos de verano y en el que se narra la historia de dos exploradores un tanto desorientados, que creen haber hallado indicios de la existencia de un dinosaurio vivo.El Dinobús ofertará 55 plazas por recorrido, que podrán adquirirse al precio de 14 euros en la Oficina de Turismo de La Rioja o en la web experiencias.lariojaturismo.com.

 

Si ha elegido La Rioja para pasar un fin de semana o si esta pensando en ello, ahí va una sugerencia para aprovechar su tiempo y conocer lo fundamental: 

Viernes:
Si llega a La Rioja el viernes por la tarde, visite la calle Laurel o San Juan en Logroño o la Calle de la Herradura en Haro. Probar las especialidades de cada bar, junto con el Rioja de la casa es la mejor forma de comenzar la visita a La Rioja y conocer la cultura del vino.

Sábado:
El sábado puede comenzar con una visita al Museo vivanco de la Cultura del Vino, situado en Briones. Aquí conocerá los métodos de elaboración, la fabricación de barricas, botellas, el transporte, los vinos del mundo, la historia del vino y, sobre todo, la amplia cultura que el vino ha producido en el mundo, desde los egipcios a modernos Picassos.

Tras esta visita, le sugerimos realizar un curso de Cata en el propio museo o en otros lugares por toda La Rioja: la Cofradía del Vino de Rioja, El Consejo Regulador, bodegas y asociaciones ofrecen estos cursos, algunos muy completos y con diplomas acreditativos.

Si lo que desea es conocer el proceso de elaboración más de cerca puede acercarse a una de las cien bodegas que abren sus puertas a público turístico. Conociendo su forma de elaboración y sus vinos, conseguirá disfrutar más de este producto riojano. 

Cuando haga su parada para comer, no dude en probar las chuletillas al sarmiento o las patatas con chorizo, platos típicos de la cocina riojana que puede degustarse en muchos de nuestros restaurantes y en algunas bodegas. También podrá descubrir la nueva cocina riojana, clásicos renovados que sorprenden en su presentación y satisfacen en sus sabores. 

Tras la comida, le recomendamos otra forma de conocer la cultura del vino, actividades entre viñedos: a pie, en bici, a caballo e incluso en piragua por el Ebro o en globo sobre los viñedos podrá usted conocer las diferentes variedades de uva y las estrictas normas que rigen la viticultura en la Denominación de Origen Rioja. 

Para terminar el día llévese un tesoro: una botella de Rioja especialmente elegida ahora que lo sabe todo sobre este vino mundialmente famoso o una bota de vino realizada a mano por un artesano riojano.

Domingo:
Para el domingo le sugerimos una visita cultural única: Los monasterios de Suso y Yuso en San Millán de la Cogolla, Patrimonio de la Humanidad. 

En el Monasterio de Suso, el más antiguo, situado entre montes, los eremitas del Medievo escribieron en sus scriptorium las primeras palabras en castellano.

El Monasterio de Yuso, más grande y rico, acoge en su interior el aula de la lengua castellana y una gran biblioteca única. 

De camino hacia San Millán pasará usted por Berceo, la localidad cuna de Gonzalo de Berceo, el primer poeta de la lengua castellana. 

Desde San Millán le recomendamos una visita a Santo Domingo de la Calzada. No deje de visitar su Catedral en la que podrá ver la tumba del santo y un gallinero ¡¡dentro de la propia iglesia!! Pregunte por el milagro del gallo y la gallina y descubrirá el por qué. No deje de pasear por sus calles y tómese un descanso en el Parador de Turismo, antiguo Hospital de peregrinos. 

Seguro que a su paso ve muchos lugares que merecen una parada, tómeselo con tiempo. Pare y disfrute del paisaje, de las gentes y de la hospitalidad riojana. Si no le da tiempo a hacerlo todo, no se preocupe, La Rioja está muy cerca y estaremos encantados de que vuelva. 

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Aunque es indudable que La Rioja tiene muchos atractivos, el lugar más visitado de esta región es una calle logroñesa: la Calle Laurel. Un lugar interesante con un bar en cada puerta y en el que cada bar tiene una especialidad gastronómica, con un vino de Rioja para acompañar.

No hay que perderse el típico champi del Soriano o el Ángel. Existe incluso una técnica para comer este pincho sin mancharse. Hay que sacar el palillo por la parte de abajo del pan. También hay otros pinchos clásicos como las patatas bravas del Jubera o las setas del Cid. Los hay con nombres curiosos como los matrimonios del Blanco y negro o las zapatillas y los valentinos en forma de corazón del Villarrica o los Tío Agus.

En San Agustín existe también un lugar histórico: el Soldado de Tudelilla y sus ensaladas o los rotos de uno de sus vecinos de enfrente. La lista es enorme y es muy difícil destacar unos sobre otros y también es difícil elegir, aunque cada riojano tiene sus favoritos e imprescindibles. Si decide pasar por aquí, déjese recomendar por los grupos de amigos que verá disfrutando del ambiente cada día.

Y es que los pinchos son una tradición en La Rioja. Quedar con los amigos para dar una vuelta y comer las especialidades de cada bar es un rito repetido casi a diario. La calle Laurel se ha ampliado mucho en los últimos años y ya abarca también las calles adyacentes como la calle San Agustín.

Para los más hogareños existe una posibilidad alternativa, la calle San Juan, más de los de casa y menos turística. En esta calle hay bares de siempre, bares renovados con la oferta gastronómica de toda la vida y muchos locales nuevos con especialidades modernas o clásicas para todos los gustos.

También en otras localidades riojanas como Calahorra o la zona de la Herradura en Haro se pueden encontrar pinchos de calidad y rutas que recorrer para conocer esta gastronomía en miniatura.

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Duración del itinerario: 1 día

Le proponemos un día conociendo culturas ancestrales que dejaron su huella en La Rioja. Desde Calahorra, antigua Calagurris romana. Ciudad romana de gran importancia como atestiguan los restos romanos que quedan en esta localidad. Calahorra es la capital de La Rioja baja, tras recorrer su Catedral, el Museo diocesano y otros lugares de interés, no deje de probar en uno de sus excelentes restaurantes la verdura calagurritana en cualquiera de sus formas, desde la más tradicional a la nueva cocina. 

Desde Calahorra merece la pena desplazarse a Alfaro donde llama la atención la gran cantidad de cigüeñas que se pueden ver en esta localidad. En la colegiata de Alfaro podrá descubrir la mayor colonia de cigüeña blanca de Europa. Si es aficionado a la fotografía, no olvide su cámara.

En el centro de interpretación de la Reserva Natural de los Sotos del Ebro le explicarán por qué estas cigüeñas han elegido La Rioja para pasar la mayor parte del año y conocerá la riqueza natural de esta zona riojana.

Siguiendo el curso del río Alhama desde Alfaro, se llega a Cervera, la capital de la Sierra oriental riojana, desde allí se accede a Contrebia – Leukade, un yacimiento arqueológico de gran interés en un asentamiento celtíbero. Allí conocerá las formas de vida de estos antiguos habitantes de La Rioja.

Ya más cerca de Logroño, en el valle de Ocón, puede perderse por los pueblos de la zona y dar paseos por el valle para visitar un molino de viento harinero recientemente recuperado.

Seguro que a su paso ve muchos lugares que merecen una parada, tómeselo con tiempo. Pare y disfrute del paisaje, de las gentes y de la hospitalidad riojana. Si no le da tiempo a hacerlo todo, no se preocupe, La Rioja está muy cerca y estaremos encantados de que vuelva.

Un consejo: si le sobra tiempo, pare en Arnedo, capital riojano del calzado y aproveche para hacer unas compras y visitar esta importante localidad riojana.

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Celtibús

tipo de documento Eventos

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08/04/2017

Aguilar del Río Alhama

El Celtibús partirá los días 8 y 22 de abril de la Oficina de Turismo de La Rioja a partir de las diez horas de la mañana. El 8 de abril, se visitará el castillo de Cornago, el yacimiento y el centro de Interpretación Contrebia Leucade. En ambos casos, la visita incluye el almuerzo.El día 22, se conocerá el Museo de la alpargata en Cervera del Río Alhama, el yacimiento y el Centro de Interpretación de Contrebia Leucade en Aguilar del Río Alhama. El Museo de la alpargata les mostrará la importante trascendencia que ha tenido la tradicional elaboración de la alpargata en la historia y la cultura del municipio. El museo está dividido en dos plantas y en su visita se recorrerán todas las etapas de fabricación, su origen, los conflictos surgidos, el camino seguido hasta conseguir una alpargata más moderna o el futuro al que se enfrentan. Un viaje con el que conocer una forma de vida que ha hecho a Cervera del Río Alhama ser conocida como la cuna de la Alpargata.En ambos casos, se visita el yacimiento arqueológico de Contrebia Leucade, el mejor conservado de La Rioja y uno de los más representativos de la cultura celtibérica en España. Por su localización, en un territorio con defensas naturales muy fuertes, Contrebia Leucade fue utilizada a lo largo de casi dos mil años por distintas culturas, por lo que es un yacimiento con un gran contenido histórico. Aquí habitaron civilizaciones desde la Primera Edad del Hierro, pasando por la época celtibérica y romana hasta la Alta Edad Media. Además, en estas visitas está previsto conocer el Centro de Interpretación de Cultura Celtibérica de Contrebia Leucade, situado en Aguilar del Río Alhama y creado con el fin de poner en valor el yacimiento arqueológico. En él se puede visitar una exposición de todas las piezas que se han encontrado en las excavaciones realizadas en el yacimiento (cerámicas, utensilios de hierro, mosaicos, etc.). Además se presenta una visión de la ciudad celtibérica de Contrebia Leucade a través de un recorrido por sus distintas salas en las que se refleja su vida cotidiana, sus costumbres, su función militar y estratégica, además del modo de vida de quienes la construyeron y habitaron.Reserva de billetesLos interesados pueden encontrar más información y reservar sus billetes en http://experiencias.lariojaturismo.com/, además de en la Oficina de Turismo de La Rioja. Ambas actividades tienen el precio de 25 euros. Las personas interesadas podrán adquirir sus entradas a partir de hoy. Cada ruta dispondrá de 19 plazas.

08/04/2017

22/04/2017

Aguilar del Río Alhama

El Celtibús partirá los días 8 y 22 de abril de la Oficina de Turismo de La Rioja a partir de las diez horas de la mañana. El 8 de abril, se visitará el castillo de Cornago, el yacimiento y el centro de Interpretación Contrebia Leucade. En ambos casos, la visita incluye el almuerzo.El día 22, se conocerá el Museo de la alpargata en Cervera del Río Alhama, el yacimiento y el Centro de Interpretación de Contrebia Leucade en Aguilar del Río Alhama. El Museo de la alpargata les mostrará la importante trascendencia que ha tenido la tradicional elaboración de la alpargata en la historia y la cultura del municipio. El museo está dividido en dos plantas y en su visita se recorrerán todas las etapas de fabricación, su origen, los conflictos surgidos, el camino seguido hasta conseguir una alpargata más moderna o el futuro al que se enfrentan. Un viaje con el que conocer una forma de vida que ha hecho a Cervera del Río Alhama ser conocida como la cuna de la Alpargata.En ambos casos, se visita el yacimiento arqueológico de Contrebia Leucade, el mejor conservado de La Rioja y uno de los más representativos de la cultura celtibérica en España. Por su localización, en un territorio con defensas naturales muy fuertes, Contrebia Leucade fue utilizada a lo largo de casi dos mil años por distintas culturas, por lo que es un yacimiento con un gran contenido histórico. Aquí habitaron civilizaciones desde la Primera Edad del Hierro, pasando por la época celtibérica y romana hasta la Alta Edad Media. Además, en estas visitas está previsto conocer el Centro de Interpretación de Cultura Celtibérica de Contrebia Leucade, situado en Aguilar del Río Alhama y creado con el fin de poner en valor el yacimiento arqueológico. En él se puede visitar una exposición de todas las piezas que se han encontrado en las excavaciones realizadas en el yacimiento (cerámicas, utensilios de hierro, mosaicos, etc.). Además se presenta una visión de la ciudad celtibérica de Contrebia Leucade a través de un recorrido por sus distintas salas en las que se refleja su vida cotidiana, sus costumbres, su función militar y estratégica, además del modo de vida de quienes la construyeron y habitaron.Reserva de billetesLos interesados pueden encontrar más información y reservar sus billetes en http://experiencias.lariojaturismo.com/, además de en la Oficina de Turismo de La Rioja. Ambas actividades tienen el precio de 25 euros. Las personas interesadas podrán adquirir sus entradas a partir de hoy. Cada ruta dispondrá de 19 plazas.

Para disfrutar al máximo de La Rioja te recomendamos esta ruta donde conocerás sus lugares más importantes. Además, puedes combinarlos con los eventos que se celebran en Semana Santa y que puedes ver a tu derecha. ¡La Rioja Apetece!

Día 1: Nájera - Santo Domingo - Ezcaray

Para el primer día, podréis seguir el trazado del Camino de Santiago a su paso por La Rioja que justamente sigue este recorrido. Empezaríamos por Logroño, aunque os sugiero que al menos dejéis una tarde para conocer bien la capital y, sobre todo, para disfrutar de la gastronomía popular de la Calle Laurel.

En Logroño entra el Camino de Santiago por el Puente de Piedra y atraviesa el Casco Antiguo hasta la Iglesia de Santiago que tiene a sus pies una fuente para el peregrino y un curioso juego de la oca gigante con representaciones de todos los hitos principales del Camino de Santiago. Siguiendo el Camino (las marcas con las conchas amarillas y las flechas son fáciles de seguir) llegaréis a la Plaza del Parlamento, donde se encuentra el Parlamento de La Rioja. Cerca de allí se encuentra la Puerta del Revellín, antigua puerta de la ciudad orientada a Finisterre por la que los peregrinos abandonaban Logroño de camino a Navarrete.

Siguiendo la ruta del Camino de Santiago, llegamos a Navarrete. Aunque si se hace en coche, una moderna variante rodea el pueblo, merece la pena entrar a visitarlo. Navarrete es también famoso por su alfarería. Resulta curioso visitar alguna de las más artesanas como es la de Antonio Naharro, justo enfrente del antiguo Hospital de peregrinos San Juan de Acre del que sólo queda la portada que hoy pertenece al cementerio de Navarrete.

Salimos de Navarrete de camino a Nájera, cuna de reyes, ya que aquí tuvo su corte durante muchos años el Reino de Pamplona - Nájera (918 – 1076) Sancho III el Mayor construyó el Monasterio de Santa Mª La Real, donde se encuentra el Panteón real, en base a una leyenda sobre unas visiones que tuvo en la cueva que se encuentra dentro de la iglesia del monasterio.

Desde Nájera, antes de partir por el Camino de Santiago hacia Santo Domingo de la Calzada, merece la pena un pequeño desvío que muchos peregrinos hacen incluso a pie para visitar los Monasterios de Suso y Yuso en San Millán de la Cogolla, Patrimonio de la Humanidad por ser el lugar donde se han encontrado las primeras palabras escritas en castellano antiguo y en vascuence. Es un lugar privilegiado, no sólo por si importancia histórica, sino también por su belleza paisajística. El monasterio de Suso, tiene las visitas limitadas y hay que reservar la visita con antelación. Tenéis el teléfono de la reserva en el enlace que os he hecho con la nuestra página web.

A la vuelta de San Millán, y siguiendo con los monasterios de La Rioja os recomiendo la visita al Monasterio Cisterciense de Cañas. Es un monasterio peculiar porque al contrario de la mayoría de los monasterios góticos y de la orden del Cister, este monasterio fue y sigue siendo un monasterio de mujeres. Son de las pocas monjas cistercienses del mundo. El monasterio es realmente bonito.

Ya en Santo Domingo de la Calzada, toda la ciudad esta construida por y para el Camino de Santiago, desde el antiguo Hospital de Peregrinos que hoy es Parador nacional hasta, por supuesto, su magnífica Catedral que posee en su interior la prueba viva de una famosa leyenda medieval en la que cantó una gallina después de asada. Aun podéis oír cantar al gallo y la gallina en la Catedral y podréis conocer al completo la leyenda.

Desde Santo Domingo, tenéis a un paso la villa de Ezcaray. Allí está uno de los templos de la cocina riojana en los fogones de Francis Paniego y su madre Marisa en el Echaurren con 2 estrellas Michelin, aunque también tenéis otras opciones más económicas y de diferentes niveles culinarios. Y para los amantes del esquí a pocos kilómetros encontrará las Estación de Esquí de Valdezcaray.

 

Día 2: Los misterios del vino

El vino de Rioja es famoso en el mundo entero, pero poca gente conoce la importancia que el vino tiene no solo para esta Comunidad, sino para la cultura mundial en general. Un lugar increíble para conocer esto es el Museo de la Cultura del vino Dinastía Vivanco, en la bonita localidad medieval de Briones. En sus más de 4.000 metros de exposición podréis disfrutar de todo lo que el vino ha legado a la cultura y el arte desde los antiguos egipcios a modernos Picassos y conocer además los métodos de elaboración, el transporte, el embotellado, la crianza en barricas… Os recomendamos que reservéis por teléfono la visita lo antes posible porque supongo que en Semana Santa va a estar a tope y es una visita indispensable. Este museo ofrece también visita a su bodega, cursos de cata, tienda especializada, restaurante, etc.

Después de conocerlo todo sobre el vino podéis pasar a la práctica en el Barrio de la Estación de Haro, donde se concentran el grueso de las bodegas centenarias de La Rioja. Muchas de ellas tienen visitas organizadas y es muy difícil recomendar una.

Si recorréis la comarca de la Sonsierra empezando por San Vicente (veréis su iglesia y castillo desde Briones) encontraréis lagares rupestres donde se pisaba la uva a pie de campo y construcciones puntiagudas de piedra llamados guardaviñas que servían de refugio y como almacén de herramientas. También encontraréis la única iglesia templaria de La Rioja: Sta. Mª de la Piscina. En San Vicente se celebra una de las fiestas más conocidas de la Semana Santa riojana: los picaos. Estos disciplinantes anónimos se castigan la espalda con flagelos. Es impresionante y siempre hay mucha gente, por lo que si queréis verlo, tendréis que ir con mucho tiempo.

Si os gusta el deporte, una opción interesante es hacer algún tipo de actividad entre viñedos. Las hay de todo tipo y para todo tipo de personas, incluso si no se es un deportista nato: piraguas por el Ebro entre viñedos, globo sobre las viñas, paseos a pie y en bici e incluso paseos a caballo entre los viñedos. Son muy divertidas e interesantes.

Durante todo el día tendréis la oportunidad de llevaros un recuerdo de La Rioja en forma de vino, ya que todas las bodegas ofrecen sus vinos a un precio competitivo a los visitantes turísticos. También podéis visitar el taller de algún artesano que realice botas de vino o barricas.

 

Día 3: Naturaleza y Paisaje

El tercer día podéis dedicarlo a conocer la Sierra Riojana. Especialmente la Sierra de Cameros, con gran tradición ganadera y trashumante hoy reconvertida en el Parque natural de Sierra Cebollera.

Se puede empezar la visita a esta zona subiendo por la empinada carretera del Cañón del Leza. Es un cañón impresionante en el que los buitres sobrevuelan por los miradores sobre las cerradas curvas de la carretera que desde Logroño lleva a lo más alto del Camero Viejo hasta el puerto de Piqueras. En su ascensión además de pequeños pueblos verás pastar las mejores terneras riojanas e incluso, si tienes suerte, algún ciervo que se acerca a los riachuelos a beber. El pueblo de Trevijano se encuentra colgado en la parte alta del cañón y tiene unas vistas excelentes.

Después de llegar hasta Piqueras, en la localidad serrana de Lumbreras, donde encontraréis el centro de interpretación de la trashumancia, podéis bajar por el Camero Nuevo hasta llegar a Ortigosa en Cameros donde podréis visitar las Cuevas naturales descubiertas en una voladura para hacer una cantera para construir el Pantano del Rasillo.

En Villanueva de Cameros podrás conocer cómo se hacen las almazuelas, una artesanía riojana que se realiza cosiendo pequeños trocitos de tela para formar coloridas colchas o cojines, llaveros, alpargatas…

En Villoslada de Cameros encontraréis del Centro de Interpretación de Sierra Cebollera que os mostrará la belleza de este Parque Natural.

De regreso a Logroño, pasaréis por la localidad de Torrecilla en Cameros, cuna de Sagasta y capital de los Cameros.

 

Día 4: La Rioja Baja

El último día lo podéis pasar conociendo culturas ancestrales que dejaron su huella en La Rioja. Desde Calahorra, antigua Calagurris romana. Ciudad romana de gran importancia como atestiguan los restos romanos que quedan en esta localidad. Calahorra es la capital de La Rioja baja, tras recorrer su Catedral, el Museo diocesano y otros lugares de interés, no dejéis de probar en uno de sus excelentes restaurantes la verdura calagurritana en cualquiera de sus formas, desde la más tradicional a la nueva cocina. La Semana Santa en Calahorra está declarada de interés turístico nacional y podréis ver procesiones y pasos con gran tradición.

Desde Calahorra merece la pena desplazarse a Alfaro donde llama la atención la gran cantidad de cigüeñas que se pueden ver en esta localidad. En la colegiata de Alfaro podrás descubrir la mayor colonia de cigüeña blanca de Europa.

En el centro de interpretación de la Reserva Natural de los Sotos del Ebro os explicarán por qué estas cigüeñas han elegido La Rioja para pasar la mayor parte del año y conoceréis la riqueza natural de esta zona riojana.

Siguiendo el curso del río Alhama desde Alfaro, se llega a Cervera, la capital de la Sierra oriental riojana, desde allí se accede a Contrebia – Leucade, un yacimiento arqueológico de gran interés en un asentamiento celtíbero. Allí conoceréis las formas de vida de estos antiguos habitantes de La Rioja.

Por la tarde, para recuperar fuerzas, os podéis acercar a las pozas de Arnedillo, cerca del balneario de esta localidad y que manan de la misma fuente que las aguas que cientos de turistas “toman” cada año en este establecimiento. Las pozas son más modestas, pero igual de relajantes.

Cerca de Arnedillo, en Enciso, tenéis el parque del paleoaventura de “El Barranco Perdido”, punto de partida ideal para conocer los yacimientos de huellas de dinosaurios y el lugar perfecto para pasar un día en familia donde los niños aprenderán a ser paleontólogos y disfrutarán en el parque de aventura. El paisaje rocoso de Enciso, especialmente al atardecer cuando el cielo se vuelve rojizo, te transporta a miles de años atrás cuando esta zona era una laguna arcillosa y los dinosaurios paseaban por sus orillas en busca de agua y alimento.

También, muy cerca, se encuentra el Centro Interpretación Paleontológica de Igea que tiene una colección fósil realmente impresionante, con restos únicos en el mundo. Además, es la única localidad en toda La Rioja que cuenta con un tronco fósil y su yacimiento de huellas 'La Era del Peladillo", está en los primeros puestos en el ranking en Europa en cuanto a número de huellas. Además, organiza un montón de actividades para los más pequeños en Semana Santa.

Seguro que a su paso veis muchos lugares que merecen una parada, tomároslo con tiempo. Parad y disfrutad del paisaje, de las gentes y de la hospitalidad riojana. Si no os da tiempo a hacerlo todo, no os preocupéis, La Rioja está muy cerca y estaremos encantados de que volváis a visitarnos.

Este año se celebra además en Arnedo la séptima edición de La Rioja Tierra Abierta desde el 31 de marzo hasta el 29 de octubre de 2017. El lema 'Cinemática' gobierna todos los contenidos expositivos evocando un siglo XX en aceleración constante donde la combinación de la luz y el movimiento nos hicieron entender la realidad contemporánea bajo nuevos parámetros.

 

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Nuestra sugerencia para disfrutar de una jornada en torno al vino y su cultura comienza en el Museo Vivanco de la Cultura del Vino, en la localidad de Briones. Este museo es una visita indispensable para conocer la elaboración, crianza y distribución del vino, para aprender muchas curiosidades sobre este producto y, sobre todo, para sorprenderse con la amplia cultura que ha generado el vino en todo el mundo.

No se marche de La Rioja sin haber disfrutado de un paseo por los viñedos, que en cada época del año presentan unas características especiales. Si lo desea puede contratar los servicios de un guía que le explicará las tareas de viticultura mientras pasean entre los viñedos. Incluso puede conocerlo en bicicleta, a lomos de un caballo, desde una piragua o sobre un globo. Existen varias empresas en La Rioja que ofrecen estos servicios.

La Rioja ofrece además propuestas de actividades en torno al vino, para todos los paladares y bolsillos. Le recomendamos conocer nuestras bodegas en las que podrá ver "in situ" el proceso de elaboración del vino e incluso poner en práctica sus conocimientos con una cata. Podrá encontrar más de 50 bodegas que abren sus puertas al turista e intentarán enseñarle el arte de hacer vino. También existen entidades que ofrecen cursos de cata organizados o a medida

¿Qué sería del vino sin la gastronomía? En la Calle Laurel de Logroño o en la Herradura de Haro o en cualquier pueblo de La Rioja podrá encontrar un bar o restaurante en la que probar los pinchos o especialidades de la casa o la más exquisita cocina de autor, pasando por las patatas con chorizo, el bacalao a la riojana, las chuletillas al sarmiento ¿A que se hace la boca agua sólo de pensarlo.

En La Rioja queda mucho por ver y por hacer ¿No ha pensado en volver o en quedarse una noche más? Incluso se puede dormir en una bodega o en un hotel casa rural que le enseñará más sobre el vino a través de sus programas enoturísticos.

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En la Sierra, el tiempo gotea personas. El otoño comienza a vaciar calles y viviendas. En apenas unas semanas, los 1.200 habitantes que bullen y huyen del mundanal ruido de la ciudad se transforman en treinta. El invierno marca negativos en el termómetro y espanta la vida. La capital espera a 84 kilómetros, algunos de ellos concienzudamente sinuosos y escurridizos. La distancia. Este alejamiento lleva al desafecto, pero también conserva la tradición en formol. Canales de la Sierra nos recibe a un kilómetro de altitud, bajo la atenta mirada de la Demanda, pastos para ganado y antiguos litigios entre esta villa y Monterrubio de la Demanda (Burgos).

Pasear por el suelo silencioso de esta población despierta ecos del pasado. Una pequeña gruta lanza hacia La Rioja (y el mundo) al río Najerilla, el más importante de todos los autóctonos. Aquí, no es agua lo que falta. Allá por finales del siglo XIX y principios del XX, nos explican, la industria textil vivía un esplendor que hoy atestiguan las piedras y las palabras de viejos canaliegos. El antiguo lavadero, el secadero, la tintorería, la prensa. Tenían la fama y también cardaban la lana.

La arquitectura serrana caracteriza todo el entorno. El adobe, la piedra y los travesaños de madera conjuntan la belleza artística más rústica. Los blasones son huellas impresas de enjundias perdidas o mudadas; un orgullo histórico que representa el Palacio del ilustre Fernán González. Balcones, puertas y ventanas abren sus miradas a nuestro paso. No extrañan, sino abrazan. Algún lugareño nos acompaña e ilustra parte del trayecto con esa vieja sabiduría que pervive en la distancia. Todo son palabras limpias y auténticas.

Iglesia de San Cristóbal (siglo XII)

Montaña arriba, lejos, nos dicen, los recuerdos afloran en la histórica población celta (y después romana) de Segeda Pelendonum; abajo, mientras tanto, nuestros pies continúan callejeando íntimamente las dos o tres rutas posibles de este modesto entramado. Dejamos atrás la iglesia parroquial de Santa María y continuamos hasta que una aparición nos atrapa bajo una torre cuadrangular, la 'Torre del Reloj'. En lo alto, el Papamoscas celebra las horas abriendo su boca enmascarada al son de las campanas, pero las emociones están encerradas. Dentro del edificio originalmente eclesiástico, Canales de la Sierra salvaguarda un teatro barroco con corrala de madera del siglo XVIII, el más añejo de todos los conservados en La Rioja. El espectáculo ahora es mudo, aunque el fondo es igualmente hermoso. Fantaseamos inevitablemente con interpretaciones y aplausos enlatados.

En la parte alta de la villa, descansa un mirador que nos traslada hacia el Románico. La iglesia de San Cristóbal (siglo XII) abre su admirable galería porticada con la misma naturalidad que destapan los vecinos ante los extraños. Nos vamos de Canales sabiendo que a unos ocho kilómetros, envuelta de postales altivas, la ermita de La Soledad invita a devotos y valientes senderistas.  

Descendemos cuatro kilómetros culebreando en dirección Logroño hasta llegar a la apacible Villavelayo, morada permanente de una sesentena de personas multiplicadas durante los meses de clima benigno. Es la misma ruta que sigue el Najerilla (río Canales para los de aquí) para unir su caudal con el Neila. El agua se reúne amistosamente. Las fuentes nos invitan a degustar la mezcla mientras rondamos calles y recodos escondidos de estilo serrano, el que define actitudes y costumbres por estos lares.

Hijos y nietos de la villa nos hablan de Santa Áurea, la única santa nacida en La Rioja allá por el siglo XI. La joven cuyo nombre delata el color dorado de sus cabellos, trasladó su prematura vocación a una celda estrecha del monasterio de Suso, en San Millán de la Cogolla. La recuerdan como la santa emparedada, especialmente por los versos hagiográficos que le dedicó Gonzalo de Berceo, reconocido como el primer poeta castellano que puso nombre a sus escritos. Estas líneas inmortalizaron a la beata, hoy motivo de honra para villavelayenses devotos y gentiles. En la parte alta, nos informan, una ermita la evoca vigilando la paz de sus paisanos.

Villavelayo

Entramos en la reconstruida iglesia de Santa María, originalmente del siglo VI o VII, y actualmente una rememoracion de estilos y circunstancias (árabe, románico, barroco, neoclásico). Dentro, una pila primitiva evoca bautismos y supervivencia.

Caminamos con el estómago en alerta por Corralón, encontramos otro Palacio del insigne Fernán González, contemplamos escudos y blasones, escuchamos saludos desinteresados y alcanzamos una plaza con vistas al matrimonio fluvial. Es momento de abrigar la barriga en el bar Amado. María Ángeles recibe estómagos necesitados y ella responde con caparrones, patatas a la riojana y menestras de verduras. Con la necesidad rebajada, ella insiste con costilla guisada, manos de cerdo y bacalao a la riojana. Y nos remata con una tarta de queso sublime.

Es hora de perseguir el río, pero antes Villavelayo nos convoca para fechas más alegres donde el cachibirrio aparece como primera autoridad, una figura firme y jaranera que alimenta el folclore popular.

El agua se expande en un embalse imponente que acostumbra a sensibes rebajas estivales. La sequía prolongada hasta octubre emerge los viejos fantasmas de Mansilla de la Sierra. En 1960, el agua cubrió el antiguo emplazamiento y seiscientas almas fueron evacuadas sin remedio. Nos cuentan que intervino la Guardia Civil y muchos habitantes corrieron a rescatar sus últimos enseres con el agua trepando por las rodillas. Es difícil imaginar el trauma que la construcción de la presa supuso para los mansillanos.

Mansilla de la Sierra

Desde la carretera, nos asomamos al plano cenital de los restos. Bajamos hacia un camposanto de piedra, árboles y barro. Hasta 1.200 personas unieron sus vidas en estas calles ahora enfangadas e incluso expoliadas. Atravesamos el recuerdo de la iglesia, paseamos junto a viviendas, palacios y puentes que parecen inmortales. Nos sorprende un hilillo de agua escoltado por troncos erectos. Algunas construcciones guardan piedras muy apreciadas por los amigos de lo ajeno, que no temen a fantasmas ni respetan la memoria.

Nos señalan el antiguo emplazamiento del cuartel de la Guardia Civil, el quiosco de la plaza, otro palacio del renombrado Fernán González y nos explican que esta modesta localidad dispuso de infraestructuras para tirar el Diario El Najerilla. Los picos Gatón (2.037 metros) y Culillas (1.807) parecen encogerse frente a la vieja realidad.

Dejamos atrás la melancolía para visitar el nuevo Mansilla de la Sierra, otra villa aquejada  por la emigración (unos setenta habitantes), la distancia y las dificultades. Aquí perdura gente recia y trabajadora, ganaderos, forestales, nostálgicos. El puente de Suso nos recibe para no olvidar. En la Casa de las Siete Villas, fotografías y testimonios ensalzan los viejos tiempos que también cautivaron a Ana María Matute y la hicieron digna de adopción. Porque la académica sabía expresar, con sentimientos universalmente localizados, lo que rumian profundamente los mansillanos. Ahora, "todo está ahogado, viviente y ahogado a un tiempo, bajo esa capa de cristal verde oscuro".

Texto: Sergio Cuesta

 

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